Relevo al frente del servicio de español de la agencia alemana DPA

Relevo al frente del servicio de español de la agencia alemana DPA

InterMedios de la Comunicación

En las últimas semanas se ha producido el relevo al frente de la jefatura del servicio en español de la agencia alemana Deutsche Presse Agentur (DPA), que tiene su sede en España desde hace dos años. A comienzos de abril era nombrado editor jefe Juan Carlos Salazar, quien hasta ahora ocupaba la corresponsalía de la agencia en México.

Salazar (Tupiza, Bolivia, 1945) se incorporó a DPA en 1967 trabajando como corresponsal  también en La Paz (Bolivia) y Buenos Aires (Argentina). El nuevo editor jefe sustituía a Antonio Maicas, que se ha jubilado.

La llegada de Salazar a la oficina de Madrid coincide con un proyecto de expansión de las actividades del servicio de español de la agencia alemana, que cuenta con clientes de su servicio en España y en todos los países de Latinoamérica.

Además, en nuestro país, la DPA tiene un acuerdo con Fax Press, que distribuye una selección de su servicio de noticias a sus abonados y un acuerdo de colaboración e intercambio de información con la agencia española EFE.

La DPA es una agencia de información radicada en Hamburgo (Alemania), propiedad de los medios de comunicación germanos y cuenta con cuatro servicios de noticias: en alemán, inglés, árabe y español.

InterMedios de la Comunicación, Madrid, España, Mayo de 1999.-

El boliviano Salazar dirige la agencia DPA

Por primera vez un periodista no alemán es designado al frente del servicio latinoamericano de la Agencia Alemana de Prensa (DPA), con sede en Madrid, España. Juan Carlos Salazar, nacido en 1945 en Tupiza, Bolivia, es el nuevo director. Sustituye a Antonio Maicas, quien se ha jubilado.

El relevo se produjo a comienzo de abril. Salazar hasta esa fecha ocupaba la corresponsalía de la agencia en México. Anteriormente trabajó, también como corresponsal en La Paz y Buenos Aires. Se incorporó a DPA en 1967.

La llegada del boliviano a la oficina de Madrid coincide con un proyecto de expansión de las actividades del servicio español de la agencia alemana, que cuenta con clientes en España y todos los países de Latinoamérica.

La DPA tiene un acuerdo con Fax Press, que distribuye una selección de su servicio de noticias a sus abonados y un acuerdo de colaboración e intercambio de información con la agencia española EFE.

La DPA es una agencia de información radicada en Hamburgo (Alemania), propiedad de los medios de comunicación germanos y cuenta con cuatro servicios de noticias: en alemán, inglés, árabe y español.La Razón, La Paz, Bolivia, 2 de junio de 1999.

John Virtue: “Bolivia es el país que produce mejores corresponsales extranjeros”

Desde hace cuatro años, el periodista John Virtue imparte talleres y seminarios sobre ética periodística en países latinoamericanos.

Nacido hace 61 años en Nelson, una población de la Columba Británica de Canadá. Virtue se graduó como periodista de la Universidad de Carleton, Ottawa.

Durante su carrera, faltándole tres meses para cumplir 25 años de trabajo en la agencia internacional de noticias United Press International (UPI), aceptó ser el director del diario “El Mundo”, de San Juan de Puerto Rico.

Hace siete años, Virtue empezó a trabajar en la Universidad Internacional de Florida, con sede en Miami, como subdirector del Centro Internacional de Periodismo, cargo que mantienen en la actualidad.

En 1990 decidió fundar la revista “Pulso del Periodismo”, una publicación trimestral que con el tiempo logró cobró importancia en el campo comunicacional de los países latinoamericanos. Virtue es también organizador de los premios Proceper, que es el único galardón de América Latina que premia la ética periodística.

Virtue ha visitado Bolivia en tres oportunidades. La primera, en enero de 1994, llegó liderizando un grupo de periodistas investigadores con el objeto de realizar un diagnóstico sobre los periodistas andinos. Fruto de esa investigación quedó un polémico libro. Escrito por este periodista, de 243 páginas.

La segunda vez, en febrero de este año, llegó a Santa Cruz invitado a participar como conferencista de un evento patrocinado por la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos.

En esta oportunidad, Virtue se encuentra en el país ofreciendo a periodistas bolivianos el taller “Ética, usando casos de estudio”, auspiciado por la Fundación Para el Periodismo de Bolivia.

P.- ¿Cómo ve usted el nivel de los periodistas bolivianos en el contexto latinoamericano?

JV.- Respecto de los periodistas bolivianos sucede una cosa sorprendente. Bolivia es el país latinoamericano que ha producido más corresponsales extranjeros buenos que ningún otro. Actualmente estos periodistas trabajan en el extranjero y para medios extranjeros, pero todos gozan de mucho prestigio internacional. Es el caso  de Juan Carlos “Gato” Salazar (DPA), Harold Olmos (AP), Francisco Roque (EFE), Enrique Eduardo (ex AP), René Villegas (Reuters), Marlene Fernández (CNN), Jorge Quiroga (O’ Estado de Sao Paulo), Jorge “Coco” Mansilla (Excélsior), Juan León (ex Ansa), José Luis Alcázar (IPIS), Ted Córdova y Johnny Zeballos, entre otros.

(Extracto de la entrevista publicada en Última Hora de La Paz, el 26 de julio de 1996, firmada por FMC).

Humberto Palza Soliz, un autodidacta al frente de la primera escuela de periodismo*

Periodista, abogado, novelista, poeta, dramaturgo, filósofo, ensayista y diplomático, Humberto Palza Soliz era co-director del vespertino Ultima Hora cuando el rector de la flamante Universidad Católica Boliviana, monseñor Genaro Prata, lo llamó a principios de 1969 para que organice la primera escuela de periodismo de Bolivia. “¿Está Ud. seguro? Recuerde que yo soy un periodista autodidacta”, le respondió. “Todos los periodistas bolivianos lo son y de lo que se trata es que a partir de ahora se profesionalicen”, le replicó el prelado.

Y así fue. El Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública, antecedente de la Carrera de Medios de Comunicación, abrió sus puertas el 10 de febrero de 1969 exclusivamente para periodistas en ejercicio, todos autodidactas, a quienes la Universidad Católica quiso dar la oportunidad de profesionalizarse y optar a un grado académico antes de recibir en sus aulas al estudiantado en general.

Palza Soliz, columnista y colaborador de varios diarios de Bolivia y el extranjero, fue el encargado de acometer la empresa. Lo hizo de la mano de un profesional, Luis Espinal, el sacerdote jesuita y periodista mártir, asesinado por los paramilitares en marzo de 1980, designado subdirector. Luis Espinal era licenciado en Filosofía y Teología y había obtenido el título de periodista en la Escuela Superior de Periodismo y Medios Audiovisuales de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán.

Nacido en La Paz en 1900, ocupó diferentes cargos públicos, entre ellos el de director del  Departamento de Límites de la Cancillería y varios puestos diplomáticos, y sufrió los avatares de la política de su tiempo. Tras el triunfo de la revolución del 9 de abril de 1952, se exilió en Chile y regresó a Bolivia once años después, en 1963, para ocupar la codirección de Última Hora junto al periodista Alfredo Alexander, otro mártir del periodismo, asesinado en 1970.

Palza Soliz fue un intelectual reconocido, autor de la novela Soroche (1970), el poemario 18 Sonetos en que se cuenta un amor de otro tiempo (1974), las obras teatrales Por mi novio el extranjero (1920), La felicidad (1922), Las pobres vidas (1936), El viajero (1942) y los ensayos El hombre como método. Filosofía y sociología (1939), El hombre y el paisaje de Bolivia (1941), Tierra adentro, mar afuera (1949), Pasado y presente de la Liga de las Naciones (1938), La noche roja de Bogotá (1949).

Ocupó la silla con la letra O de la Academia Boliviana de la Lengua.

El poeta y crítico literario Óscar Rivera-Rodas, catedrático de literatura latinoamericana de la Universidad de Tennessee (EEUU), lo describió como “uno de los escritores bolivianos más importantes del siglo XX, pero cada vez más olvidado, una de las víctimas de la diplomacia, digno diplomático, que puso a un lado al escritor de novelas, ensayo, teatro y periodismo”. Para el escritor y ensayista Porfirio Díaz Machicao, fue un “hombre de alta cultura”, como profesor de oratoria, escritor y periodista, cuya obra “no quedará desmerecida”.

Una de sus obras más reconocidas es El hombre como método (1939), publicada por la Universidad de Berkeley , California, en 1939, en tiempos en que las universidades de élite estaban virtualmente cerradas para los pensadores latinoamericanos. El prólogo estuvo a cargo del crítico y profesor chileno Arturo Torres Rioseco (1897-1971), quien por entonces enseñaba en Berkeley.

“La aparición de un nuevo pensador hispanoamericano es siempre un acontecimiento en nuestra vida intelectual, saturado de impresionismo, facilidad estilística y esteticismo. Y si este pensador es un hombre joven, mayor razón de regocijo, ya que la actitud austera y el gesto meditabundo parecen ser el privilegio exclusivo de la vejez entre nosotros”, escribió Torres Rioseco.

“Desconocido aún para la mayoría pensante de América –agregó– se nos presenta un joven escritor boliviano con un libro nutrido y original que ha dado motivo a estas notas marginales mías. Su nombre es Humberto Palza; su libro se intitula El Hombre como Método. Defensores fanáticos del hispanoamericanismo literario, pecaríamos de inconsecuentes si no viéramos en la obra del señor Palza un valor extraordinario para el pensamiento de nuestro continente”.

Fernando Diez de Medina lo incluye en su Literatura Boliviana, Augusto Guzmán en La novela en Bolivia y Joseph M. Barnadas en su Diccionario Histórico. El filósofo Guillermo Francovich comentó elogiosamente su obra en Filosofía en Bolivia.

Como director y docente del Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública, dictó la materia de Introducción a la Filosofía. Muchos de sus alumnos, periodistas autodidactas como él, eran sus compañeros de trabajo en Ultima Hora. Y fue también él quien les entregó sus títulos, los primeros que otorgó la Universidad Católica, el 23 de diciembre de 1970.

*Texto publicado en el libro Poner en común. La Paz, noviembre de 2021.

Guillermo Céspedes Rivera, de corresponsal de guerra a docente universitario*

Ganó fama como corresponsal de guerra del diario La Razón durante la campaña del Chaco, uno de los pocos periodistas de su época que acompañó a las tropas combatientes y narró sus combates desde los frentes de batalla. Formado en las únicas escuelas de periodismo de su tiempo, las redacciones de los periódicos, Guillermo Céspedes Rivera fue el primer director de la Carrera de Medios de Comunicación, institucionalizada en 1971, a la que quiso dar un perfil netamente periodístico.   

Desarrolló su labor profesional en el diario fundado por el minero Carlos Víctor Aramayo, La Razón, con periodistas de la talla de David Alvéstegui y Gustavo Otero. Tras el triunfo de la revolución del 9 de abril y la toma del periódico por los revolucionarios, sufrió un exilio de 12 años, tiempo en el cual escribió para diversos diarios latinoamericanos.

Asumió la dirección de El Diario de La Paz en 1971, el mismo año que el rector de la Universidad Católica Bolivia, monseñor Genaro Prata,  le encomendó continuar la obra que iniciaron Humberto Palza Soliz y Luis Espinal con el Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública dos años antes, pero ahora como Carrera de Medios de Comunicación.

Para entonces era un periodista reconocido no solo por su cobertura del conflicto bélico del Chaco, sino también por su trabajo fuera de Bolivia como columnista y docente universitario.

En 1964 publicó en la Universidad de Zulia, Venezuela, el libro Opiniones y Noticias: Apuntes de periodismo, un manual para columnistas y reporteros. Dos años después, por encargo de la Editorial Trillas de México, hizo la adaptación para América Latina del libro El reportero profesional, de Stanley Johnson y Julián Harris, “un tratado general sobre periodismo” con las primeras lecciones sobre la redacción de noticias que llegó a las universidades de la región.

Ejerció también varios cargos en la Cancillería, pero su labor estuvo centrada principalmente en el periodismo y la docencia.

El periodista e historiador Ricardo Sanjinés Ávila, quien trabajó bajo su dirección en El Diario, lo recuerda como “un caballero alto y bien trajeado, de hablar reposado, exigente con las fuentes y redacción precisa, sin vueltas”, un periodista “comprometido con la libertad, coherente con sus convicciones y sobre todo un hombre bueno”.

“Don Jimmy”, como era conocido entre sus colegas y alumnos, dejó un libro inédito, Mortajas de caqui, un libro que, según Sanjinés Ávila, que tuvo acceso a su contenido, “relata sus experiencias en el frente, el espionaje y las batallas diplomáticas en Buenos Aires”. Céspedes Rivera cubrió el conflicto desde los principales escenarios de la guerra, recreó en sus crónicas las hazañas de sus héroes y entrevistó a los líderes políticos y militares de la época.

Céspedes Rivera dirigió la carrera entre 1971 y 1978, aunque la universidad estuvo cerrada dos años a causa del golpe militar de Hugo Banzer Suárez y se reabrió en 1973. Fue docente de Redacción de noticias.

*Texto publicado en el libro Poner en común. La Paz, noviembre de 2021.