Los Presagios del Gato Salazar

Juan Carlos Salazar (Tupiza, 1945) navega entre el periodismo y la literatura con el conocimiento y agilidad de un experimentado: se mueve entre ambas arenas con la soltura y dedicación de un orfebre, de alguien que elige cada palabra como el rigor con la que se decide a publicarla. No por nada, entre otros galardones, fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo en 2016 y ahora, afianzando su camino hacia la ficción, publica su segundo libro de cuentos, que bautizó como Presagios (Plural, 2026).

El Gato, como es conocido por sus amigos y cercanos, lleva una barba ahora blanca y dos ojos brillantes que observan con certeza, pero que parecen, también, incluir un cariño. “Escribo para ganar amigos”, dice con la liviandad de quien está tranquilo con lo conseguido en los años de carrera, de trabajo, de sacrificio: “Creo que la realización personal consiste en vivir de lo que te gusta hacer. Y yo he tenido ese privilegio, vivir de lo que me gusta hacer: escribir”.

Y es así: Salazar es cofundador de la Agencia de Noticias Fides (ANF), en 1964, y miembro del equipo fundacional del diario Hoy de La Paz, en 1969. Tras realizar diversas labores en Europa, regresó a Bolivia para dirigir el periódico Página Siete, desde 2013 a 2016.

Ingresó a la Academia Boliviana de la Lengua en septiembre de 2024 (silla Ñ) con el discurso “Periodismo y literatura, orillas de un mismo río”, donde la respuesta estuvo a cargo de Mariano Baptista Gumucio, decano de la institución. 

Es autor de Semejanzas (Plural, 2018) y Genio y figura (Plural, 2024), libros de semblanzas de personajes que conoció a lo largo de su carrera profesional, y de A la guerra en taxi (Plural, 2023), sobre su experiencia en la cobertura de conflictos armados en América Latina. Es coautor de los libros de crónicas La guerrilla que contamos (Plural, 2017) y Che: Una cabalgata sin fin (Página Siete, 2017), sobre la cobertura de la guerrilla del Che en Bolivia, y Prontuario (Editorial 3600, 2018). Su primera incursión en la literatura de ficción se dio con el libro de cuentos Figuraciones (Plural, 2021).

A raíz de la presentación de esta su más reciente obra, una colección de cuentos que, en palabras del también escritor Carlos Decker, “dejan al lector con la sensación de querer más” y donde “su permanencia radica en su atmósfera; porque, en el fondo, todos compartimos la misma inquietud: saber qué ocurrirá mañana”, Salazar responde a unas cuantas preguntas, donde relata la génesis de esta obra, así como la raíz de su amor por las palabras escritas, ya sea en el campo de la literatura o del periodismo. “No se puede elegir entre dos hijos”, resalta, atrincherándose en la ruta de las letras, por donde quiera que vayan.

1.- ¿Cómo nació el proceso de construcción del libro Presagios? Es decir, hace cuánto que la tenía en mente. ¿Cómo fueron apareciendo las historias, los personajes y/o los escenarios de los relatos?

R.- Como idea, hace cuatro años, tras la publicación de mi primer libro de cuentos, “Figuraciones”. Los personajes y los escenarios fueron apareciendo poco a poco. Unos se quedaron, otros desaparecieron. Los que quedaron tomaron forma el año pasado, en un proceso lento de escritura y reescritura, un juego de quitar, poner y pulir frases y palabras. Las historias surgen en el proceso, a partir de un personaje, un escenario, una idea o simplemente una imagen: un almanaque, un bolero, un libro antiguo o un animalito aparentemente inofensivo, con una “música de fondo”, que es la que da coherencia a las historias, que en el caso mi último libro son los presagios, las premoniciones.         

2.- Este es su segundo libro de cuentos. ¿Qué le gusta más de este género?

R.- La posibilidad de transmitir vivencias, imágenes, sensaciones y percepciones que no tienen cabida en una crónica periodística y, menos aún, en una noticia, debido a que las reglas periodísticas son demasiado rígidas. Y también por la muy humana necesidad de fabulación, el deseo íntimo de inventar mundos que añoramos y que no acaban de llegar. Así nació mi primer cuento, “El espejo”, sobre la agonía del Che Guevara. ¿Cómo contar sus últimos segundos de vida? Solo a través de la ficción.  

3.- Usted tiene una larga y destacada carrera en el periodismo. ¿Cómo separa este oficio del de la escritura de ficción? ¿Hay una simbiosis entre ambas?

R.- Como decía un amigo periodista, Manu Leguineche, el periodismo y la literatura son orillas de un mismo río, la narrativa, que es la mejor descripción de la simbiosis de ambos lenguajes. Otro periodista que navegó en ambas aguas, Jorge Suárez, dijo alguna vez que son “dos formas de escritura, dos formas de habitar el mundo”. Periodismo y literatura son hijos de la misma madre, dos caras de la misma medalla. El periodismo nació para contar historias. El género que adoptó desde épocas tempranas fue el de la crónica, un formato que también está en el origen del relato literario.  

4.- Si tuviera que elegir entre el periodismo y la literatura, ¿con cuál se queda?

R.- ¿Un padre puede elegir entre dos hijos? Al cruzar a la “otra orilla” de la narrativa, la ficción, pensé que dejaría el periodismo, pero no fue así. Después de los cuentos de “Figuraciones” publiqué un libro de crónicas (“A la guerra en taxi”) y otro de semblanzas (“Genio y figura”). Ahora mismo estoy trabajando en otro libro de crónicas. 

5.- ¿Cuál es el recuerdo más feliz de su infancia?

R.- Mis correrías entre los sauces, los molles y los maizales de mi pueblo, Tupiza; mis primeras lecturas en la escuelita “7 de Noviembre”, donde aprendí a leer y escribir, y mi encuentro con el Almanaque Bristol, al que le dedico un cuento en “Presagios”.

6.- ¿Cómo decidió dedicarse al periodismo? ¿Cuándo y cómo vislumbró la llamada del oficio?

R.- Me inicié en la radio y la agencia Fides, cuando no existían carreras de Periodismo ni de Comunicación Social. Era la época en que los periodistas se forman en las redacciones de los periódicos. Mientras trabajaba en Fides, estudié un año de Geología y tres de Derecho. Cinco años después de iniciarme en Fides, ingresé al Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública de la Universidad Católica, antecedente de la actual Carrera de Comunicación Social, del que soy su primer egresado.

7.- Usted también da clases a estudiantes universitarios. ¿Cómo los ve actualmente? ¿Siente una diferencia con las generaciones pasadas que deseaban dedicarse al periodismo?

R.- Estamos viviendo un momento de crisis o transición a causa de la revolución tecnológica. No es la primera vez. Ha ocurrido siempre en momentos de cambios tecnológicos significativos, aunque esta vez el choque sea más dramático por el auge de Internet y la “guerrilla cibernética” de las redes sociales, que han cambiado paradigmas y referentes. Los medios están cambiando como soportes de la información, pero la elaboración de los contenidos sigue siendo objeto del periodismo y su producción continúa en manos de los periodistas.

No es la tecnología ni las técnicas que  emplean los periodistas los elementos que definen el periodismo, sino los principios éticos que lo guían y la función que desempeña en la sociedad y en la vida de todo ciudadano. La tecnología es una herramienta, pero no puede sustituir al periodismo.

Cuando alguien me pregunta qué hacíamos los periodistas cuando no había Internet ni computadoras ni celulares, yo le respondo: ¡Hacíamos periodismo!, porque estábamos obligados a acudir al lugar de los hechos y contar lo que veíamos sin intermediarios. Es lo que tenemos que hacer. Volver a la esencia del periodismo. Solo el buen periodismo salvará al periodismo.

8.- ¿Cuáles son sus tres o cinco libros favoritos? Los que más lo han inspirado y a los que, tal vez, ha regresado en más de una ocasión.

R.- Tengo autores favoritos, a los que leo y releo. Últimamente a Juan Rulfo, Horacio Quiroga, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. En el caso de los bolivianos, debido a mi ausencia de 40 años, estoy disfrutando a los clásicos, como Óscar Cerruto, Jorge Suárez, Adela Zamudio, Jesús Urzagasti, como si los leyera por primera vez.    

9.- ¿Cuál es su plato favorito? El que, digamos, pediría comer cada cumpleaños.

R.- No tengo uno especial, pero sí antojos: saice, falso conejo, silpancho…

10.- ¿Cómo nacen las historias que luego lleva al papel? Es decir, ¿es un escritor de imágenes? ¿Le gusta más dejarse llevar por la historia y los personajes o le gusta tener ya la estructura bien armada antes de iniciar un proyecto?

R.- Como dije, en una idea, una imagen, un escenario o un personaje, que van construyendo su propia historia. Primero, el sujeto; después, la historia. Nunca escribo nada si no sé cómo empieza y cómo termina la historia. Si no concibo el principio y el fin, no la escribo.    

11.- ¿Por qué escribe? Es decir, ¿por qué le dedica tiempo y energía a esto?

R.- Creo que la realización personal consiste en vivir de lo que te gusta hacer. Y yo he tenido ese privilegio, vivir de lo que me gusta hacer: escribir. Dediqué mi vida profesional a describir el mundo real desde la crónica y el reportaje. Ahora lo hago desde la literatura, seguro de que la ficción cobra vida cuando la imaginación desvela lo que la realidad oculta. Los escritores suelen decir que escriben para sus amigos. Yo lo hago para ganar amigos. 

12.- ¿Nos puede contar uno o dos de los recuerdos, de los muchos que tiene, más memorables de su carrera periodística?

R.- Recuerdo con mucha nostalgia mis primeros años en el periodismo, como mi cobertura de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia, un hecho que marcó mi vida personal y profesional.

13.- ¿Qué les diría a los jóvenes escritores y periodistas que desean persistir en esos oficios en estos tiempos de incertidumbre económica y política, donde la tecnología se ha convertido en un punto más de competencia en el ámbito laboral? ¿Qué podría recomendarles?

R.- Yo soy optimista. No soy de los que apuestan por la inminente muerte del periodismo a expensas de la tecnología. Ni la radio mató a la prensa escrita ni la televisión mató a la radio. La tecnología es un instrumento, pero no puede sustituir al periodista. Cambian los soportes, es cierto, pero no la esencia de nuestro oficio. El escritor guatemalteco Augusto Monterroso se consagró como el autor del cuento más corto de la historia de la literatura en español, El dinosaurio, un texto de apenas siete palabras y 50 caracteres: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí”. Si el centenar de caracteres de un post basta para escribir un cuento de la complejidad, concisión y belleza de El dinosaurio, ¿por qué no ha de ser posible redactar una pieza periodística de calidad dentro de los mismos límites digitales?

Una Palabra – 17/05/2026

https://unapalabra.net/2026/05/17/entrevista-los-presagios-del-gato-salazar-soy-feliz-porque-he-podido-dedicarme-a-lo-que-me-gusta-escribir/?fbclid=IwY2xjawR78VVleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFPcmh1aE9xbkRvbDgxMVFlc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHs6Q6ZU-CDF6Syuap22EWQSjCRH3jm3TCc-NCmtatovEJy6G1vkBfIQkSwvg_aem_YWdncwBTuiTd5mMOkGyqqSaHad2Q&brid=YWdncwHakO8-Uu-Ci1WEho4YE5Gl

Entre relatos de mariposas nocturnas y presentimientos, Salazar presentó con éxito su libro “Presagios”

Raúl Peñaranda U.

La reciente presentación del libro “Presagios” del periodista y escritor Juan Carlos Salazar estuvo marcada por relatos sobre premoniciones, recuerdos personales y reflexiones sobre la memoria, la ficción y el periodismo. El acto se realizó en el auditorio de Plural Editores, responsable de la publicación de la obra.

José Antonio Quiroga, director de la editorial Plural, fue el encargado de hacer la introducción al evento, resaltando las aptitudes humanas y profesionales de Salazar. 

La abogada y columnista Daniela Murialdo abrió su alocución con una anécdota vinculada al tema central del libro. Contó que una vez encontró una mariposa nocturna negra dentro de su dormitorio y que, pese a ser creyente católica, interpretó la presencia del insecto como un mal presagio. Relató que junto a su esposo, el también columnista Gonzalo Mendieta, intentaron sacar la mariposa abriendo las ventanas del cuarto.

La historia tomó un giro inesperado cuando, al despertar al día siguiente, encontró a la mariposa muerta debajo de su almohada. Según explicó, aquella experiencia le hizo pensar que durante un año podría ocurrirle alguna desgracia a su familia, aunque afortunadamente ese temor no se concretó. La anécdota sirvió como introducción al universo de “Presagios”, el más reciente libro de Juan Carlos Salazar, centrado en señales, intuiciones y hechos que parecen anticipar acontecimientos futuros.

Rodrigo Urquiola

La otra persona que comentó el libro fue el escritor Rodrigo Urquiola, quien analizó la evolución narrativa de Salazar desde “Figuraciones” (2021) hasta su nuevo libro. Destacó el manejo de una prosa “elegante” y descriptiva, así como la presencia de temas como el mito, la memoria y las injusticias sociales.

Según Urquiola, en “Presagios” las historias siguen construyéndose alrededor de imágenes y recuerdos, aunque con variaciones formales como el uso del monólogo, las cartas y distintos puntos de vista narrativos. Comentó varios de los cuentos incluidos en el libro, entre ellos “Almanaque”, ambientado en la Guerra del Chaco; “Bolero”, recorrido nostálgico por la zona Sur paceña; y “El viejo Casiano”, centrado en un anciano aymara capaz de observar cómo la historia de La Paz se repite de manera cíclica.

También se refirió a relatos como “La bicha”, situado en las minas y protagonizado por una enorme vizcacha asociada a un ambiente casi sobrenatural, y “Legado”, donde un hijo descubre documentos antiguos entre las pertenencias de su padre. Para Urquiola, una frase incluida en “El viejo Casiano” resume el espíritu del libro: “el pasado es el prólogo del presente y epílogo del futuro”.

Relación entre ficción y periodismo

En la parte final del evento, el propio Salazar habló sobre el origen de varios cuentos y sobre la relación entre la ficción y su experiencia periodística. Explicó que el título del libro parte de la idea de que “todo presagio anuncia lo que el corazón ya presentía” y sostuvo que en Bolivia existe una fuerte inclinación hacia las señales y los presentimientos.

Salazar ha desarrollado una extensa trayectoria en el periodismo boliviano e internacional, marcada por la cobertura de algunos de los principales conflictos políticos y militares de América Latina. Cofundador de la Agencia de Noticias Fides, fue corresponsal de la agencia alemana DPA durante más de tres décadas en Bolivia, Argentina, México, Centroamérica y Cuba, y posteriormente dirigió el Servicio Internacional en Español de esa agencia desde Madrid.

A lo largo de su carrera cubrió hechos históricos como la guerrilla del Che Guevara en Bolivia, las dictaduras militares del Cono Sur, la guerra civil centroamericana y el levantamiento zapatista en Chiapas. También dirigió el diario paceño Página Siete entre 2013 y 2016 y recibió el Premio Nacional de Periodismo otorgado por la Asociación de Periodistas de La Paz en 2016.

Además de su labor periodística, Salazar ha publicado y coordinado diversos libros vinculados al periodismo, la historia y la literatura, entre ellos “La guerrilla que contamos”, “Che: Una cabalgata sin fin” y “Semejanzas”.

Salazar leyó su propio obituario

En la presentación, el autor recordó un episodio ocurrido durante el golpe de Estado de Hugo Banzer  Suárez, cuando la agencia internacional para la que trabajaba lo dio erróneamente por muerto mientras permanecía oculto en La Paz. Contó que llegó a leer su propio obituario y que, lejos de alarmarse, interpretó aquello como una señal de que tendría una vida larga y agitada. Después, dadas las circunstancias, dijo: “voy a tener una vida agitada”, cosa que se cumplió. Y como estaba con un pie en el avión para salir al exilio, contó que pensó: “voy a viajar mucho”. Todas esas premoniciones se han cumplido.

También relató una experiencia más reciente vinculada a la muerte de un amigo cercano, Mariano Baptista, a quien había recordado durante un desayuno con el también escritor Alfonso Gumucio pocas horas antes de enterarse de su fallecimiento. Para el escritor, ese tipo de coincidencias alimenta la percepción de que ciertos acontecimientos parecen anunciarse antes de suceder. “No tengo dudas de que Mariano fue a despedirse de nosotros ese día”, dijo Salazar.

Durante su intervención, Salazar afirmó que “Presagios” representa un cambio respecto de “Figuraciones”, libro que definió como “el más periodístico” de su producción literaria. Explicó que muchos de aquellos cuentos surgieron de situaciones que no podía desarrollar plenamente en crónicas o reportajes debido a las exigencias del oficio periodístico.

Mencionó, por ejemplo, el cuento “El espejo”, inspirado en la muerte del Che Guevara. Según relató, después de cubrir el episodio durante años se preguntó cómo habrían sido los últimos segundos de vida del guerrillero y decidió imaginar esa escena a través de la ficción.

También recordó experiencias vinculadas a la guerra salvadoreña y al levantamiento zapatista en México, episodios que luego derivaron en relatos literarios. En uno de esos recuerdos mencionó a una joven guerrillera salvadoreña que, en lugar de pedir comida, le pidió un libro.

El autor cerró la presentación afirmando que escribe “para ganar amigos” y expresó su deseo de que el libro le permita acercarse a nuevos lectores.

BD/RPU

Brújula Digital|15|05|26|

https://brujuladigital.net/cultura-y-farandula/2026/05/15/entre-relatos-de-mariposas-nocturnas-y-presentimientos-salazar-presento-con-exito-su-libro-premoniciones-60655?fbclid=IwY2xjawR0d8RleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe2sT7v22QdFD7Fq8vN-r2OHOcVli0yG-7QzAGIicLaHq3_-2Yc29zbvEJLxU_aem_YWdncwD4XbEL4KiBp91CAO5FnHN2&brid=YWdncwHfWJuNbOJ6hljLEG0t6TFq

La noche del 12 de mayo empezó con presagios

Mirna Luisa Quezada Siles

Entré al salón de la Librería Plural con esa mezcla de curiosidad y expectativa que tienen las buenas noches literarias y casi sin darme cuenta volví a fijarme en ese cuadro hermoso donde una mecedora y una niña parecen sostener el tiempo en pausa, como si ya desde ahí se insinuara el tono de lo que vendría, una especie de antesala silenciosa para una noche que, incluso sin haber abierto el libro, ya comenzaba a decirme algo.

Llegué a la presentación de “Presagios” de Juan Carlos Salazar, periodista y escritor boliviano nacido en Tupiza, con la intuición de que no sería una velada cualquiera y no me equivoqué, sobre todo porque se daba apenas dos días después del Día del Periodista Boliviano (10 de mayo), una coincidencia que parecía subrayar el recorrido de alguien que hizo de la realidad su territorio natural antes de aventurarse, una vez más, en la ficción.

Salazar, autor de “Figuraciones”, publicado por Plural en 2021, presenta ahora un libro que, según se fue revelando en la conversación de la noche, se mueve entre mundos paralelos, como si lo que se presiente y lo que ocurre compartieran una misma sustancia y donde los personajes transitan entre la intuición y el destino, esa argamasa invisible de toda premonición. En la presentación quedó claro que escribir cuentos no es fácil y… “Presagios” es un libro de cuentos, un territorio exigente donde cada historia debe sostenerse con precisión y resonar más allá de sus propias páginas.

No es menor recordar que detrás de estas páginas está un periodista trotamundos que narró conflictos, vidas y geografías desde la crónica y el reportaje, experiencia que quedó en libros como “A la guerra en taxi”, “Semejanzas” y “Genio y figura”, además de trabajos sobre historia del periodismo, a lo que se suma su condición de Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua, Académico Correspondiente de la Real Academia Española en Bolivia y Premio Nacional de Periodismo 2016, todo lo cual parecía latir en la sala de una manera casi tangible.

La presentación fue sumamente amena y encontró en Daniela Murialdo López una voz capaz de tender puentes entre el libro y quienes aún no lo hemos leído, con una intervención lúcida, cercana y envolvente que, más que explicar, abría caminos de lectura; su trayectoria como escritora y periodista se hizo evidente en esa manera de iluminar sin agotar, de invitar sin imponer.

A su vez, Rodrigo Urquiola, escritor, ensayista y crítico, una voz interesante de la narrativa boliviana contemporánea, aportó un tono cómplice y fue él quien, con humor, presentó al autor como “Gato”, alias Juan Carlos Salazar, instalando desde ese gesto una cercanía que marcó la noche.

Cuando habló Juan Carlos Salazar, la figura del autor se volvió entrañable, casi doméstica, al contar que tiene siete vidas y al compartir esa idea que se me quedó rondando, antes pensaba que se escribía para los amigos y ahora cree que escribe para ganar amigos y que con ganar doce sería feliz, una confesión que, en medio de una trayectoria tan sólida, revelaba una humanidad y modestia desarmante, reforzada además por la presencia de su hijo, llegado desde Madrid para acompañarlo en ese momento.

El vino de honor fue el espacio donde todo se volvió más cercano y personal y ahí me descubrí sosteniendo el libro que aún no he leído pero que ya siento de algún modo mío, esperando mi turno para pedirle una firma y encontrándome con una dedicatoria que me sorprendió y me alegró profundamente, “amiga, colega y cómplice”, palabras que se quedaron conmigo como una pequeña certeza.

A partir de ahí, la noche se fue entrelazando en encuentros que parecían sucederse con naturalidad, saludé al expresidente de Bolivia, escritor e historiador Carlos D. Mesa, y terminamos hablando de mi papá (Luis Quezada Solares), a quien recordó como el hombre tranquilo de la sonrisa gentil, una imagen que me acompañó el resto de la velada.

Conversé con Gonzalo Mendieta en un intercambio breve pero muy grato; con José Antonio Quiroga, gerente general de Plural; con mi excompañero de la UCB y actual director de Brújula Digital, Raúl Peñaranda y con mi colega y amigo Iván Camarlingi, mientras que también tuve el gusto de saludar a Robert Brockmann, periodista y escritor, sumando su presencia a ese grupo tan especial de personas.

En medio de todo, apareció Alfonso Gumucio, a quien siempre consideré inalcanzable, escritor, cineasta y referente latinoamericano en comunicación, quien con una generosidad inesperada elogió mis crónicas, especialmente la dedicada a Luis Antezana Ergueta.

Y en ese entramado no puedo dejar de mencionar a las mujeres, siempre presentes, acompañando, sosteniendo, enriqueciendo, por eso felicité a Etel, esposa de don Gato Salazar, porque detrás de toda obra hay también un sostén silencioso y luminoso y conversar con ella es tan grato como con él. Asimismo felicité a Daniela Murialdo por su linda presentación y compartí con Amalia Decker, capísima de la literatura nacional y querida amiga en quien confío historias con absoluta libertad.

Salí con “Presagios” entre las manos y con la sensación clara de que algo ya había comenzado, como si la noche entera hubiera sido una antesala, una señal apenas perceptible pero persistente, porque hay libros que no esperan ser abiertos para empezar a ocurrir, sino que se anuncian en los encuentros, en las palabras, en las coincidencias que parecen casuales y no lo son.

Así, casi sin darme cuenta, entendí que este libro ya me había encontrado a mí mucho antes de que yo empezara a leerlo. Le agradezco la invitación don Gatito, alias Juan Carlos Salazar, no solo por haberme permitido vivir, sin saberlo, mi propio presagio, sino también por esos momentos que luego se vuelven relato, por esa materia prima que me permite hacer algo que me gusta… contar historias.

La Paz, 13 de mayo de 2026.

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Juan Carlos Salazar presentó su libro de cuentos “Presagios”

Juan Carlos Salazar del Barrio, miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua (ABL), presentó el martes 12 su nuevo libro de cuentos, “Presagios” (Plural), en acto realizado en el salón de la librería Plural.

Los comentarios estuvieron a cargo de la escritora y columnista Daniela Murialdo López, del escritor Rodrigo Urquiola Flores, reciente ganador del premio Eduardo Abaroa de cuento, y del director de la editorial Plural, José Antonio Quiroga.

Al acto asistieron los académicos España Villegas Pinto, directora de la ABL, Carlos D. Mesa Gisbert y H.C.F. Mansillla. También estuvieron presentes Florencia Ballivián y Robert Brockmann, miembros de la Academia de Historia, entre otros escritores y periodistas.

Salazar del Barrio es también autor del libro de cuentos “Figuraciones” (Plural, 2021), de las crónicas “A la guerra en taxi” (Plural, 2023) y de los libros de semblanzas “Semejanzas” (Plural, 2018) y “Genio y figura” (Plural, 2024), entre otros.

La Paz, 13 de mayo de 2026.

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