
La obra periodística y literaria de Juan Carlos Salazar del Barrio fue presentada y analizada el jueves 25 de junio en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el marco del seminario interinstitucional “Explicar y narrar: Nuevas poéticas de la investigación”, organizado por el Instituto de Ciencias Sociales (IIS) de la UNAM y la Universidad de Calgary.
La sesión académica se realizó en el Auditorio Pablo González Casanova del IIS, en la Ciudad Universitaria de la capital azteca, con la asistencia de docentes, estudiantes, periodistas e invitados.
La presentación y comentarios estuvieron a cargo de Laura Montes de Oca, investigadora de la Universidad de Calgary; Hugo José Suárez, investigador del Instituto de Ciencias Sociales (IIS) de la UNAM, y la poeta, narradora y editora Irene Selser, quienes abordaron diversos aspectos de la trayectoria del autor y de su trabajo como periodista y narrador.
El autor disertó sobre periodismo y literatura, lenguajes que describió como “orillas de un mismo río”.
Laura Montes de Oca, investigadora de la Universidad de Calgary, doctora en Ciencia Social por El Colegio de México y autora de numerosos trabajos académicos en el campo de la sociología, destacó la trayectoria del autor como periodista y narrador.
Por su parte, Hugo José Suárez señaló que “construido en la era de la realidad, no virtual”, Salazar “puso el cuerpo donde fue” y “lo que escribió, lo vio y lo vivió”. “Pocos periodistas tan completos y complejos como Juan Carlos Salazar”, agregó.
Al referirse a su paso del periodismo a la literatura, describió al autor como “el periodista que no dudó en cruzar la puerta que fuera necesaria sin importar con qué se encontraría del otro lado, dispuesto a registrarlo y comunicarlos”, abriéndose a una dimensión no explorada. Añadió que “entró a la ficción” después de “estar empapado de una realidad que es en sí misma fascinante y mágica”.
“Así, riguroso, inteligente e imaginativo, el autor crea situaciones o reflexiones sin soporte fáctico pero que nos ayudan a pensar, nos transportan a lugares que, si bien son imaginados, no dejan de ser potentes”, expresó. “Es un constructor de puentes que nos invita a pensar desde otro lado”.
Suárez es sociólogo, doctorado por la Universidad Católica de Lovaina e investigador del IIS de la UNAM y autor de una veintena libros, entre ellos «Sociología crónica», «Hacer sociología sin darse cuenta», «Sueño ligero» y «Viajar, mirar, narrar».
Por su parte, la poeta y periodista Irene Selser dijo que el estilo de Salazar “es lírico y reflexivo, enriquecida con descripciones de la naturaleza, los rituales y las festividades rurales cargadas de simbolismo, pero también de una ternura y un humor, propios del autor, que humanizan a los protagonistas”.
Al referirse a su primer libro de cuentos, dijo que “Figuraciones es un libro que celebra la riqueza de la tradición oral y la imaginación popular boliviana, al tiempo que reflexiona sobre los grandes temas de la existencia humana a partir de diferentes escenarios, referencias culturales y experiencias que él mismo vivió como periodista, alimentando las historias a partir de su contacto con otras realidades y geografías”.
“Cinco años después de aparición de Figuraciones –prosiguió–, el periodista nos sorprende en Presagios, con un libro que lo muestra como un escritor consumado; una obra completa y madura que, como afirman sus críticos y estamos de acuerdo, comparte la elegancia y la riqueza verbal de Alejo Carpentier; el uso preciso de las frases directas, a veces en tono ríspido, como lo hacía Juan Rulfo; descripciones preciosas y precisas de paisajes al modo de Hemingway o la narración de una historia dentro de otra, al estilo de Jorge Luis Borges”.
Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, Irene Selser es autora de una decena de libros, entre los que destacan «Sur Silencio», «La senda del castaño» y «Patria de náufragos».
Al abordar el tema del seminario, Salazar dijo que apeló a la ficción, cruzó el “río narrativo”, cuando no encontró asidero en los hechos para contar una historia que la percibía como cierta o probable. “La ficción cobra vida cuando la imaginación desvela lo que la realidad oculta”, expresó. “Es en la zona de nadie, entre las dos orillas del río narrativo, en el cause que acoge lo real y lo imaginario, en el trance maravilloso de la creación, donde la literatura le disputa la palabra al periodismo”, concluyó.
