Página Siete
publicará esta semana el libro La
revolución de las pititas, con 34 crónicas periodísticas inéditas sobre la
movilización ciudadana, el fraude electoral, la caída de Evo Morales del poder,
la sucesión constitucional en favor de Jeanine Añez, los enfrentamientos, los
muertos del conflicto y la pacificación del país.
Usualmente, cada fin de año, este y otros medios de
comunicación suelen presentar anuarios con un recuento de los hechos más
importantes del año. Página Siete
considera que la crisis política de 2019 no sólo es el hecho más importante del
año, sino de los últimos 15 años, por lo que decidió reemplazar el anuario por
un libro con esta única temática.
Las crónicas que se publican en este libro fueron
elaboradas por los periodistas más destacados de Página Siete, entre ellos Isabel Mercado, Mery Vaca, Alcides
Flores, Juan Carlos Véliz, Liliana Carrillo, Cecilia Lanza, Daniela Romero,
Pablo Peralta, Fernando García, Anahí Cazas y Milen Saavedra, entre otros. El
libro contiene, además, crónicas desde Santa Cruz y Cochabamba, con las firmas
de nuestras corresponsales, Carolina Méndez y María Mena.
Y, por si fuera poco,
contaremos con dos crónicas firmadas por nuestros exdirectores Juan
Carlos Salazar y Raúl Peñaranda, dos periodistas de talla internacional.
El libro titula La revolución de las pititas, en
referencia al levantamiento cívico-popular que derivó en la caída del
presidente más longevo de la historia de Bolivia, quien ironizó con la protesta
pacífica que paralizó al país por más de 20 días. Expresó que “con pititas” y
“con llantitas” pretenden perjudicar al país. Incluso, se ofreció a dar unos
talleres sobre cómo bloquear las ciudades de manera eficiente.
Entre las crónicas que
contiene el libro están la protesta de 21 días en casi todo el país, los
cabildos ciudadanos, la comprobación del fraude electoral, la renuncia del
mandatario, el rol de las Fuerzas Armadas y de la Policía, los dos días de
desgobierno, el ataque violento de los sectores del MAS tras la dimisión de
Morales, los muertos en los enfrentamientos, la convocatoria a elecciones
generales, el surgimiento de nuevos líderes, los ataques a los periodistas, la
pacificación y otros tópicos del conflicto.
El libro, de más de 250 páginas, contiene, además, las fotografías más impactantes de la crisis de octubre y noviembre. El diseño estuvo a cargo de Edmundo Morales y la ilustración de la tapa es obra del artista Abel Bellido Córdova, más conocido como Abecor.
Los periódicos dejan cada día un testimonio para la
historia; reflejan en sus páginas una muestra fotográfica del
momento. Historiadores y periodistas buscan en sus páginas la materia prima
para la reconstrucción de los hechos en contextos particulares. Desde otro
vértice, los impresos son como comprobantes de una auditoría sobre esos
momentos que son cruciales para comprender a una sociedad y a sus proyecciones.
Por estos días, pero hace 67
años, un puñado de jóvenes católicos dio vida a una iniciativa periodística que
estuvo vigente durante 49 años. Fue un tiempo que acabó siendo un pedazo clave
de la historia del periodismo boliviano. Ahora, un grupo de sus protagonistas
recupera el legado del matutino en Presencia,
una escuela de ética y buen periodismo [Plural: 2019], un libro que
recupera testimonios, incluso un par de crónicas que dejó el equipo de
redactores sobre temas como la democracia y la defensa de los Derechos Humanos.
La obra, que fue presentada el
jueves 4 de abril por Armando Mariaca y Mariano Gumucio, fue coordinada por
Juan Carlos Salazar, un guerrero de las mil batallas libradas con el arma de la
palabra, la tinta y la ética. De hecho, el Gato Salazar —como fraternalmente es
conocido— es el autor del prólogo de esta obra que fue promovida por la
Fundación para el Periodismo, European Journalism Centre (EJC) y la Asociación
de Periodistas de La Paz (APLP).
“Es una historia incompleta de
esa maravillosa experiencia que fue el periódico católico Presencia. No fue
solo una escuela de buen periodismo, sino una escuela de ética”, afirmó Salazar
durante una conversación con el autor de este artículo.
Y aunque el prologador no fue
parte de la plantilla de periodistas que acompañó a Presencia, es notoria la emotividad con la que Salazar recuerda sus
años mozos y la amistad que acuñó con sus colegas de entonces. De hecho, el
libro incluye un texto de José Luis Alcázar, El periodismo en tiempos turbulentos. Alcázar fue uno de los
profesionales que Presencia envió
para la cobertura de la guerrilla del Che Guevara (1969).
“Fue el medio impreso del país
que mejor cobertura tuvo sobre este acontecimiento histórico”, comentó
el Salazar, quien también destaca el tiraje que tuvo este impreso. “Habían días
en los que se imprimían y vendían al menos 150.000 ejemplares, una cifra
increíble para los periódicos de hoy”. Así, una de las ediciones más memorables
del rotativo estuvo marcada por la difusión del Diario de campaña del Che.
“Agotamos toda la edición del periódico”, remarcó.
El libro recorre desde los
primeros años de Presencia, cuando
emergió como un semanario católico poco antes del estallido de la Revolución
del 9 de abril de 1952, hasta sus “últimos días”. “Nació con un capital de
2.000 dólares, un dinero que para la tercera edición ya se había agotado”,
recuerda Salazar. También se lee un capítulo que recupera los textos de los
fundadores y pioneros del rotativo. El ávido lector podrá ponerse frente a un
par de escritos que dejó Huáscar Cajías, el director fundador de Presencia. El mensaje del periodista fue
redactado en un contexto en el que los periodistas se formaban en las
redacciones.
“En cuanto al personal
—recordaría Cajías años más tarde—, se lo nombró un poco dictatorialmente, a
dedo, por así decir. Las excusas de que uno no sabía nada de periodismo, de que
tenía otras graves preocupaciones, fueron dejadas de lado y hubo que acometer
la empresa (…). Al principio, por eso, hubo numerosas fallas y errores no
solamente ortográficos sino periodísticos”, se lee en el prólogo del libro
testimonial.
Otro hito. El periodismo
cultural tuvo un espacio único en Presencia.
Un escrito del académico Raúl Rivadeneira Prada tributa homenaje al obispo
Juan Quiroz, quien fue director del suplemento Presencia Literaria entre 1957 y 1992. El rotativo, sin dejar de
lado los valores cristianos y evangelizadores, también estuvo presente en la
construcción de la democracia. Fue en las oficinas del rotativo donde Domitila
Barrios de Chungara, la dirigente eterna de las mujeres mineras, instaló el
segundo piquete de la huelga de hambre que tumbó la dictadura de Hugo Banzer
(1976-1977).
Salazar recuerda que desde que
comenzó la historia de Presencia, en
1952, se pueden contabilizar varias intervenciones violentas de las llamadas
fuerzas del orden. La redacción del rotativo sufrió agresiones durante la
huelga que activaron las mujeres mineras a finales de 1976, aunque para
entonces los militares ya habían ejecutado varias acciones para acallar al
periódico católico.
Pasión, muerte y resurrección
de la democracia es una crónica brillante presentada por el equipo de redacción
del impreso católico que también se puede hallar en el libro respecto a esta
fase histórica del país.
Presencia pudo vencer muchas batallas, pero al final sucumbió. La Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), la dueña de la rotativa, ordenó “una pausa”, la que al final resultó eterna. Queda el legado y este libro es un testimonio de fe.
Juan Carlos Salazar, presidente de la Fundación para el Periodismo, afirma que el principal legado de Presencia es su respeto a los principios éticos. El matutino nació en 1952 y dejó de circular en 2001.
El exdirector de Página
Siete es coordinador de Presencia,
una escuela de ética y buen periodismo, libro que se presenta hoy en la
Asociación de Periodistas de La Paz, a las 19:00. En esta entrevista,
Salazar, quien es Premio Nacional de Periodismo, cuenta algunos pasajes del legendario
rotativo.
¿Cómo define a
Presencia?
Fue una gran escuela de ética y de buen periodismo. En Presencia se formó la mejor generación
de periodistas de su época. En ese tiempo no había escuelas de periodismo ni
facultades de comunicación social en Bolivia. Los periodistas nos
formábamos en las redacciones.
Es notable cómo ese periódico, fundado por un grupo de
católicos, laicos, pertenecientes a una asociación que se llamaba Acción Católica,
encabezados por Huáscar Cajías, sin oficinas, sin máquinas de escribir,
sin nada y con un capital de 2.000 dólares lograron crear un periódico que fue
un ejemplo y que llegó a tener un tiraje en algunos días de hasta
150 mil ejemplares, algo que hoy es francamente impensable.
¿Cómo un diario
católico fundado como un semanario llega a ser un referente legendario del
periodismo nacional?
Cajías, que fue el fundador, el director, decía que ellos no
querían hacer un periódico de curas, de parroquia, sino un periódico que
llevara la presencia del cristianismo a la vida diaria, y es lo que hicieron.
Lograron hacer un periódico competitivo en un momento en que había tres
diarios en La Paz, El Diario, que era
la gran competencia; La Nación, que
era el diario oficial del gobierno del MNR, y el vespertino Última Hora.
¿Cómo siendo
un diario de tendencia conservadora, militante del anticomunismo,
también defendió las libertades y derechos civiles y
políticos?
Presencia nace
durante la Guerra Fría, en la que habían dos bandos irreconciliables: el
capitalismo y el comunismo, y Presencia
sale con una voz, de estar circunscrita a la doctrina social de la Iglesia, que
nace como alternativa a esas dos corrientes ideológicas, también con una clara
defensa de los sectores desposeídos.
Entonces, evidentemente, se puede decir que era un periódico
conservador en lo ideológico, en el sentido de que se oponía a la izquierda de
la época, al marxismo de la época, pero era progresista en la medida que
defendía los derechos políticos, los derechos civiles, los derechos humanos y
también postulaba una acción a favor de los desposeídos.
¿Llegó a tener
Presencia problemas con el poder?
Tuvo muchos problemas durante los gobiernos del MNR. Por
ejemplo, en vísperas de la caída del MNR, del golpe del 4 de noviembre del 64,
el Gobierno decretó una censura de prensa, que ha sido la última censura
expresa. Es decir que cuando el Gobierno enviaba varios censores a los
periódicos, los periodistas escribían sus notas y debían presentar sus notas al
censor.
Éste leía y autorizaba lo que se podía publicar y tachaba lo
que no y hubo una censura de más de un mes, que si mal no recuerdo fue en
septiembre, octubre del 64. Y pasó algo muy curioso: Presencia y otros periódicos salían con una columna en blanco, con
un recuadro en blanco o con palabras tachadas para evidenciar que habían
sido censurados.
Recuerdo que, incluso, la telefonista de Presencia recibió la instrucción de
contestar las llamadas de la siguiente forma “Aló, Presencia, diario censurado”. Esa
ha sido, creo, la época más difícil… Después, los golpes militares, el
golpe de García Meza.
En un libro suyo
menciona que en la cobertura de la guerrilla del Che, los periodistas
bolivianos recibieron el “bautizo de fuego”. Los periodistas de Presencia
estuvieron en primera línea…
Precisamente, Presencia
hizo una gran cobertura de la guerrilla, hecho que marcó la vida
del país y también del periodismo boliviano. La cobertura de la guerrilla
estuvo a cargo de José Luis Alcázar, Humberto Vacaflor, Raúl Rivadeneira
Prada, entre otros periodistas.
Después, uno de los grandes éxitos del periodismo boliviano
fue la publicación del Che Guevara en Bolivia. Cuando el Ejército negociaba
la venta de los derechos, Presencia
recibió un ejemplar del diario que se publicó en La Habana. Esa edición tuvo un
tiraje de 150 mil ejemplares.
¿Cuáles son las
principales enseñanzas de Presencia?
Yo creo que el principal legado de Presencia es precisamente su respeto a la ética, a los principios
éticos. La manera de trabajar, independiente, la fiscalización del poder, de
cumplir fielmente esos valores éticos.
Ahora bien, hay otra lección muy importante de Cajías, que
la contamos en el libro. Cuando el gobierno del apartheid de Rodesia, el
gobierno segregacionista, llegó a un acuerdo con Banzer para enviar colonos y
racistas acá, para poblar el oriente. Entonces, el gobierno de Rodesia,
que estaba negociando esto, quiso congraciarse con la opinión pública, porque
era un régimen completamente aislado a nivel internacional por su política
racista.
Entonces le invitan a Cajías a un viaje con todo pagado a Rodesia y Cajías rechazó la invitación. Y Harold Olmos le dice: “pero doctor, por qué no acepta, usted nunca tiene vacaciones, no volverá a tener oportunidad de hacer ese viaje. Por qué no va y se toma unas vacaciones y descansa”, y Cajías le responde: “Es que mi conciencia no tiene vacaciones”.
La guerrilla que contamos y Che, una cabalgata sin fin, entre los 10 libros seleccionados por los historiadores Gustavo Rodríguez Ostria y Carlos Soria sobre la guerrilla del Che Guevara en Bolivia.
Los Tiempos
Tras 51 años de la muerte de unos de los personajes más icónicos de las guerrillas y revolucionarios en Bolivia, Ernesto “Che” Guevara, cuya historia no deja de revelar decenas de detalles que lo posicionan en dos extremos, como redentor o invasor, como asesino o humanista y entre el duelo o la celebración.
El hecho es que el guerrillero cubano-argentino cayó en Bolivia el 9 de octubre de 1967. Estos dos bandos rememoran la muerte: por un lado, los soldados vencedores que rinden homenaje a sus muertos caídos por las balas de la guerrilla de 1967 y, por otro, un gran “ejército” de admiradores que ven las múltiples virtudes del combatiente.
Por esta razón, dos historiadores, Gustavo Rodríguez y Carlos Soria, aconsejan los siguientes libros para que el lector tenga un amplio criterio sobre distintas miradas y enfoques de este acontecimiento.
Cabe aclarar que algunos de los libros de esta selección se encuentran a la venta de la décima segunda versión de la Feria Internacional del Libro (FILC) que se lleva a cabo en el Campo Ferial Alalay y concluye el domingo.
El historiador Gustavo Rodríguez indica que los escritores e investigadores exponen sobre la guerrilla como un hecho histórico que puede ser visto desde distinto ángulos y que los lectores deben sacar sus propias conclusiones.
“La presencia del este personaje fue el detonante de ciertas tendencias que ahora se están expresando con más fuerza en Bolivia. La guerrilla de Teoponte, una continuación de la guerrilla del Che”.
Carlos Soria, historiador, indica que en Bolivia hay centenares de documentos cuyas fuentes bibliográficas son desconocidas y no confiables. “Para tener una buena base de esta situación, estos libros son los que dan un panorama general”.
Che Guevara y otras intrigas
Es un documento de Federico Arana y trata sobre un sujeto que se le acercó en Bonn y le dijo que la forma de lanzamiento del comunismo sería Bolivia y que un famoso personaje se encontraba en el país realizando las labores de preparación del foco insurgente. Además narra que el país fue el espacio idóneo para la revolución
Andares del Che Guevara
El periodista Carlos Soria Galvarro presenta información cercana de los hechos y personas de ese intento revolucionario. Este trabajo es producto de varios años de investigación de documentos guardados por el Estado y las Fuerzas Armadas de Bolivia. Inspiró el documental “De sus queridas presencias” de Norberto Forgione.
Tamara, Laura, Tania. Un misterio en la guerrilla del Che
Gustavo Rodríguez desgrana, con gran meticulosidad, la vida del personaje y, posiblemente, desempolva o desenmascara a la mujer de diferentes caras y varios nombres. Esta obra es un complemento del sobre el denominado guerrillero heroico, Ernesto Che Guevara.
Una guerrilla para el Che
El autor Humberto Vázquez completó su trabajo documental y testimonial sobre la Guerrilla del Che en Bolivia. El escritor estuvo relacionado directamente con el proyecto guerrillero, cumplió tareas en el aparato urbano. Con la base de datos que poseía, sacó diferentes ediciones sobre las guerrillas e historia del Che Guevara.
El diario del Che en Bolivia
Es un documento excepcional en la historia del país, no sólo por quien fue su autor ni porque en él se relatan los últimos meses de vida de esa figura legendaria para la izquierda internacional, sino sobre todo porque en este libro el Che narra los avatares cotidianos de la guerrilla. Estos escritos que describen al explorador y viajero solitario de Ernesto “Che” Guevara.
La campaña militar contra el Che Guevara
Es el trabajo de investigación del exmilitar Diego Martínez, quien revisó los “tesoros” de los rebeldes de Ñancahuazú que están en el Archivo Histórico Militar y es considerado una “joya” histórica por revelar datos sobre la situación de las guerrillas.
De Ñancahuazú a La Higuera
Los investigadores e historiadores Adys Cupull y Froilán González presentan este documento cuyo contenido está basado en testimonios de personas que integraron la guerrilla liderada por Ernesto “Che” Guevara y otras involucradas de manera directa e indirecta.
Che: una cabalgata sin fin
El libro incluye crónicas sobre la vida en La Higuera a 50 años de la muerte de Guevara, la primera visita del combatiente a Bolivia en 1953, el desarrollo de la guerrilla en 1967 y la situación de abandono en la actualidad de los soldados bolivianos que lo combatieron y vencieron en esa época.
La guerrilla que contamos
Los periodistas Juan Carlos Salazar, Humberto Vacaflor y José Luis Alcázar presentan crónicas y una colección de fotos y documentos inéditos sobre la cobertura que realizaron de la guerrilla del argentino Ernesto Che Guevara en el oriente boliviano en 1967. Un material que apuesta a ser referente de periodismo actual.
Los mercaderes del Che
Este libro, de la pluma del cronista español-boliviano Alex Ayala, explora los ángulos más inesperados y encuentra los detalles más reveladores sobre la estadía Ernesto Che Guevara, extraídos de los comerciantes y personas de la tercera edad de Vallegrande, Santa Cruz.