Ganó fama como corresponsal de guerra del diario La Razón durante la campaña del Chaco, uno de los pocos periodistas de su época que acompañó a las tropas combatientes y narró sus combates desde los frentes de batalla. Formado en las únicas escuelas de periodismo de su tiempo, las redacciones de los periódicos, Guillermo Céspedes Rivera fue el primer director de la Carrera de Medios de Comunicación, institucionalizada en 1971, a la que quiso dar un perfil netamente periodístico.
Desarrolló su labor profesional en el diario fundado por el minero Carlos Víctor Aramayo, La Razón, con periodistas de la talla de David Alvéstegui y Gustavo Otero. Tras el triunfo de la revolución del 9 de abril y la toma del periódico por los revolucionarios, sufrió un exilio de 12 años, tiempo en el cual escribió para diversos diarios latinoamericanos.
Asumió la dirección de El Diario de La Paz en 1971, el mismo año que el rector de la Universidad Católica Bolivia, monseñor Genaro Prata, le encomendó continuar la obra que iniciaron Humberto Palza Soliz y Luis Espinal con el Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública dos años antes, pero ahora como Carrera de Medios de Comunicación.
Para entonces era un periodista reconocido no solo por su cobertura del conflicto bélico del Chaco, sino también por su trabajo fuera de Bolivia como columnista y docente universitario.
En 1964 publicó en la Universidad de Zulia, Venezuela, el libro Opiniones y Noticias: Apuntes de periodismo, un manual para columnistas y reporteros. Dos años después, por encargo de la Editorial Trillas de México, hizo la adaptación para América Latina del libro El reportero profesional, de Stanley Johnson y Julián Harris, “un tratado general sobre periodismo” con las primeras lecciones sobre la redacción de noticias que llegó a las universidades de la región.
Ejerció también varios cargos en la Cancillería, pero su labor estuvo centrada principalmente en el periodismo y la docencia.
El periodista e historiador Ricardo Sanjinés Ávila, quien trabajó bajo su dirección en El Diario, lo recuerda como “un caballero alto y bien trajeado, de hablar reposado, exigente con las fuentes y redacción precisa, sin vueltas”, un periodista “comprometido con la libertad, coherente con sus convicciones y sobre todo un hombre bueno”.
“Don Jimmy”, como era conocido entre sus colegas y alumnos, dejó un libro inédito, Mortajas de caqui, un libro que, según Sanjinés Ávila, que tuvo acceso a su contenido, “relata sus experiencias en el frente, el espionaje y las batallas diplomáticas en Buenos Aires”. Céspedes Rivera cubrió el conflicto desde los principales escenarios de la guerra, recreó en sus crónicas las hazañas de sus héroes y entrevistó a los líderes políticos y militares de la época.
Céspedes Rivera dirigió la carrera entre 1971 y 1978, aunque la universidad estuvo cerrada dos años a causa del golpe militar de Hugo Banzer Suárez y se reabrió en 1973. Fue docente de Redacción de noticias.
*Texto publicado en el libro Poner en común. La Paz, noviembre de 2021.