Humberto Palza Soliz, un autodidacta al frente de la primera escuela de periodismo*

Periodista, abogado, novelista, poeta, dramaturgo, filósofo, ensayista y diplomático, Humberto Palza Soliz era co-director del vespertino Ultima Hora cuando el rector de la flamante Universidad Católica Boliviana, monseñor Genaro Prata, lo llamó a principios de 1969 para que organice la primera escuela de periodismo de Bolivia. “¿Está Ud. seguro? Recuerde que yo soy un periodista autodidacta”, le respondió. “Todos los periodistas bolivianos lo son y de lo que se trata es que a partir de ahora se profesionalicen”, le replicó el prelado.

Y así fue. El Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública, antecedente de la Carrera de Medios de Comunicación, abrió sus puertas el 10 de febrero de 1969 exclusivamente para periodistas en ejercicio, todos autodidactas, a quienes la Universidad Católica quiso dar la oportunidad de profesionalizarse y optar a un grado académico antes de recibir en sus aulas al estudiantado en general.

Palza Soliz, columnista y colaborador de varios diarios de Bolivia y el extranjero, fue el encargado de acometer la empresa. Lo hizo de la mano de un profesional, Luis Espinal, el sacerdote jesuita y periodista mártir, asesinado por los paramilitares en marzo de 1980, designado subdirector. Luis Espinal era licenciado en Filosofía y Teología y había obtenido el título de periodista en la Escuela Superior de Periodismo y Medios Audiovisuales de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán.

Nacido en La Paz en 1900, ocupó diferentes cargos públicos, entre ellos el de director del  Departamento de Límites de la Cancillería y varios puestos diplomáticos, y sufrió los avatares de la política de su tiempo. Tras el triunfo de la revolución del 9 de abril de 1952, se exilió en Chile y regresó a Bolivia once años después, en 1963, para ocupar la codirección de Última Hora junto al periodista Alfredo Alexander, otro mártir del periodismo, asesinado en 1970.

Palza Soliz fue un intelectual reconocido, autor de la novela Soroche (1970), el poemario 18 Sonetos en que se cuenta un amor de otro tiempo (1974), las obras teatrales Por mi novio el extranjero (1920), La felicidad (1922), Las pobres vidas (1936), El viajero (1942) y los ensayos El hombre como método. Filosofía y sociología (1939), El hombre y el paisaje de Bolivia (1941), Tierra adentro, mar afuera (1949), Pasado y presente de la Liga de las Naciones (1938), La noche roja de Bogotá (1949).

Ocupó la silla con la letra O de la Academia Boliviana de la Lengua.

El poeta y crítico literario Óscar Rivera-Rodas, catedrático de literatura latinoamericana de la Universidad de Tennessee (EEUU), lo describió como “uno de los escritores bolivianos más importantes del siglo XX, pero cada vez más olvidado, una de las víctimas de la diplomacia, digno diplomático, que puso a un lado al escritor de novelas, ensayo, teatro y periodismo”. Para el escritor y ensayista Porfirio Díaz Machicao, fue un “hombre de alta cultura”, como profesor de oratoria, escritor y periodista, cuya obra “no quedará desmerecida”.

Una de sus obras más reconocidas es El hombre como método (1939), publicada por la Universidad de Berkeley , California, en 1939, en tiempos en que las universidades de élite estaban virtualmente cerradas para los pensadores latinoamericanos. El prólogo estuvo a cargo del crítico y profesor chileno Arturo Torres Rioseco (1897-1971), quien por entonces enseñaba en Berkeley.

“La aparición de un nuevo pensador hispanoamericano es siempre un acontecimiento en nuestra vida intelectual, saturado de impresionismo, facilidad estilística y esteticismo. Y si este pensador es un hombre joven, mayor razón de regocijo, ya que la actitud austera y el gesto meditabundo parecen ser el privilegio exclusivo de la vejez entre nosotros”, escribió Torres Rioseco.

“Desconocido aún para la mayoría pensante de América –agregó– se nos presenta un joven escritor boliviano con un libro nutrido y original que ha dado motivo a estas notas marginales mías. Su nombre es Humberto Palza; su libro se intitula El Hombre como Método. Defensores fanáticos del hispanoamericanismo literario, pecaríamos de inconsecuentes si no viéramos en la obra del señor Palza un valor extraordinario para el pensamiento de nuestro continente”.

Fernando Diez de Medina lo incluye en su Literatura Boliviana, Augusto Guzmán en La novela en Bolivia y Joseph M. Barnadas en su Diccionario Histórico. El filósofo Guillermo Francovich comentó elogiosamente su obra en Filosofía en Bolivia.

Como director y docente del Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública, dictó la materia de Introducción a la Filosofía. Muchos de sus alumnos, periodistas autodidactas como él, eran sus compañeros de trabajo en Ultima Hora. Y fue también él quien les entregó sus títulos, los primeros que otorgó la Universidad Católica, el 23 de diciembre de 1970.

*Texto publicado en el libro Poner en común. La Paz, noviembre de 2021.