Juan Carlos Salazar: La patria supo sobreponerse a todos los sufrimientos

Por Jean Paul Guzmán

Juan Carlos Salazar es un hombre que transmite paz y serenidad. Su paso siempre es tranquilo y su mirada, con los ojos claros que le granjearon el apodo de “Gato”, tiene el antídoto que aplaca cualquier turbación, así sea en momentos críticos. Con ese carácter, es una aventura imaginarlo cubriendo episodios sísmicos en los que un entrevistado feroz, un dictador amenazante o una protesta con tiros, heridos y muertos ponían a prueba la templanza de su condición de periodista. Pero tal vez esa personalidad calma lo llevó a plantarse ante esos y otros desafíos para domesticar el temor e instalarse luego frente a la máquina de escribir con el fin de narrar las historias y las actitudes de las que era testigo.

Con esa misma paz y serenidad, Juan Carlos llegó este jueves 21 de agosto a la capilla de la Universidad Católica Boliviana,  en la que el inclemente  sol de invierno es domesticado por el vitral del apóstol San Pablo, que distribuye sobre el lugar haces coloridos de luz. Allí tenía una doble tarea: primero, recibir a los invitados; y, segundo, ofrecer la XIII Lección inaugural de humanismo, titulada Voces y rumbos, la travesía democrática en Bolivia, organizada por la universidad y su Departamento de Cultura y Arte.

Todas las sillas estaban ocupadas y el ambiente de la lección era distinto al de una clase, porque no tenía ese carácter (nadie iba a interrogar sobre los contenidos aprendidos), y también era diferente al de un acto al que se asiste por cumplir.  Quienes estaban allí llegaron porque el tema de disertación sintonizaba con el bicentenario de la patria y porque el expositor avalaba el tipo de reflexión que enriquece el análisis y motiva a pensar.

Las filas de asientos fueron ocupadas por autoridades académicas nacionales y de La Paz, docentes y estudiantes de las diferentes carreras de la universidad, trabajadores administrativos y personas convocadas a través de las redes sociales.

La rectora de Sede, Ximena Peres, abrió el acto con un discurso en el que definió, primero, el carácter de la XIII Lección como “un espacio para abrir caminos de reflexión sobre el devenir del país”, ya que “más que nunca necesitamos volver a escucharnos y escuchar las voces múltiples que conforman Bolivia”.

La rectora dijo que en el país frecuentemente muchas voces son ignoradas, circunstancia ante la cual la academia, como en el caso de la U.C.B., tiene la misión de amplificarlas, ya que el rumbo de la sociedad depende de todos.

La directora del Departamento de Arte y Cultura, Alejandra Echazú, rememoró que en la fecha (21 de agosto) se cumplían 54 años del golpe militar encabezado por Hugo Banzer Suárez, que derrocó al general Juan José Torrez. Hecho histórico que le llevó a mencionar que Bolivia osciló durante muchos años entre gobiernos dictatoriales y democráticos, hasta que en octubre de 1982 se instauró el sistema democrático, ininterrumpido desde entonces, pese a las crisis de distinto carácter que atormentan de tiempo en tiempo a la mayor parte de los habitantes del país.

Tras esas palabras, llegó el turno de Juan Carlos Salazar.  Vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata con cuadrículas negras y amarillas, se acomodó los lentes, apuntó el micrófono hacia él y aspiró una bocanada de aire, como para tomar impulso en una exposición que tuvo el tiempo justo para mantener el interés de los asistentes. Entonces, Juan Carlos comenzó a hilvanar lo que mejor sabe hacer: trasladar mediante las palabras las ideas que quiere transmitir, matizadas, como manda el buen lenguaje, por citas cortas, recuerdos, dichos de personajes, experiencias propias y reflexiones.

En un recuento cronológico de los caminos recorridos por Bolivia en sus 200 años de historia, Salazar describió primero el autoritarismo militar que imperó en el siglo XIX, que llevó al intelectual Alcides Arguedas a identificar ese tiempo como uno en el que “los cuarteles suplieron a las escuelas”.

A propósito de cuarteles, recordó que los soldados bolivianos fueron arrojados  en 1932 a la Guerra del Chaco, que concluyó tres años después con la derrota nacional y la constatación de que Bolivia era un país desarticulado en su cuerpo y su espíritu.  El siguiente tiempo histórico, el del nacionalismo revolucionario inaugurado con la Revolución Nacional de 1952, abrió una larga época, tanto con gobiernos civiles como militares. Después, entre  1978 y 1982, Bolivia llegó a tener 8 presidentes, 6 de ellos de facto, para luego abrirse el actual periodo democrático.

Salazar expresó que la patria siempre tuvo el valor de sobreponerse a todos los sufrimientos de todos esos tiempos, para poner manos a la obra en la inacabada tarea de construir una democracia plena y enfrentar males crónicos como la pobreza y la desigualdad. Sobre esa democracia, puntualizó que no existe mejor espacio que la prensa para reflejar su nacimiento y desarrollo.

Recordó al pensador mexicano Octavio Paz, quien dijo que “sin libertad la democracia es una quimera”, y diagnosticó que, en el presente, la democracia boliviana no goza de buena salud, con una multiplicidad de problemas: pérdida de la institucionalidad, autoritarismo, pobreza estructural, corrupción, populismo, crimen organizado y desinformación. A este último denominó como “el mal del siglo XXI”, un mal que, dijo, debilita el sistema democrático y aviva el odio y el fanatismo.

Y, como cierre de la lección, Salazar leyó fragmentos de uno de los textos del sacerdote jesuita y mártir, Luis Espinal, titulado Futuro.

Para concluir la jornada, el rector nacional de la U.C.B., padre José Fuentes Cano, ponderó la personalidad de Juan Carlos Salazar, a quien definió no solo como un testigo, sino como un autor de la defensa de los valores democráticos. “Gracias por aportar tanto a la democracia en Bolivia”, dijo.

El padre Fuentes Cano habló sobre la democracia y la definió como una forma de vivir, como una búsqueda entre todos de un destino común. Y concluyó recordando un pensamiento del papa Francisco, quien alguna vez dijo que el político debería preguntarse “en qué hice avanzar al pueblo”, “qué fuerzas positivas desaté”. El rector nacional reflexionó sobre esa frase y dijo que ojalá nuestros futuros líderes se pregunten lo mismo y también cuánto sirvieron a su pueblo.

Un aplauso resonante cerró el acto en la capilla de la U.C.B., donde quedaron en el aire y en el corazón de los asistentes algunas oraciones del texto de Luis Espinal, leído por Juan Carlos Salazar: “Tenemos miedo al futuro, porque es negro y está sin estrenar, y siempre va erizado de interrogantes. Todo lo que tenemos son cosas pasadas, y el futuro con su novedad nos amedrenta. Pero cabalgamos con Dios hacia la grupa. Dios invisible, danos fe en tu presencia. Porque el futuro nos espera con su explosión de misterio”. Que los pasos del país caminen por ese sendero.

UCB – 22 de agosto de 2025

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