{"id":995,"date":"2024-10-20T09:10:07","date_gmt":"2024-10-20T13:10:07","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=995"},"modified":"2026-02-17T10:02:07","modified_gmt":"2026-02-17T14:02:07","slug":"periodismo-que-irrita-al-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2024\/10\/20\/periodismo-que-irrita-al-poder\/","title":{"rendered":"Periodismo que irrita al poder"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Alfonso Gumucio Dagron<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"461\" src=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-1024x461.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1185\" srcset=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-1024x461.jpg 1024w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-300x135.jpg 300w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-768x346.jpg 768w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-1536x691.jpg 1536w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-863x388.jpg 863w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002-240x108.jpg 240w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/IMG-20240207-WA0002.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La lectura de Contra viento y marea (2024) es a la vez estimulante y deprimente. En este pa\u00eds donde es tan f\u00e1cil caer en el des\u00e1nimo, depende del \u00e1nimo del lector, pero tambi\u00e9n de la mirada que ejercen los autores, exdirectores del diario P\u00e1gina Siete, que luego de 13 a\u00f1os de existencia cerr\u00f3 sus ediciones de la noche a la ma\u00f1ana por decisi\u00f3n de los empresarios y due\u00f1os del medio informativo (en el que contribu\u00ed durante una d\u00e9cada como columnista regular y colaborador en los suplementos).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que uno aprecia es la continuidad no solamente cronol\u00f3gica, sino de ideales. Esta es la breve historia de un diario independiente en cuya direcci\u00f3n se pasaron la posta cuatro experimentados periodistas que mantuvieron \u201ccontra viento y marea\u201d la vocaci\u00f3n de exponer la verdad de los hechos y la independencia de pensamiento. Cada uno de ellos presenta un relato que difiere en su enfoque, pero el conjunto refresca la memoria y queda como un testimonio de la lucha contra el autoritarismo, contra la impostura y contra la \u201cposverdad\u201d (o la mentira que reemplaza a una mentira anterior).<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuatro relatos se enfatiza la suerte fat\u00eddica que marc\u00f3 a P\u00e1gina Siete desde su nacimiento, pero no se subraya suficientemente el gran aporte que signific\u00f3 el diario durante su existencia. Es cierto que el final fue tan traum\u00e1tico para los periodistas, como para nosotros los columnistas (a los que muy poco se nos reconoce) y sobre todo para los lectores que perdieron el \u00fanico medio impreso que val\u00eda la pena leer en La Paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Para todos fue dolorosa la muerte s\u00fabita, cuando el due\u00f1o cerr\u00f3 las ediciones sin anestesia y huy\u00f3 del pa\u00eds dejando en la calle a 36 periodistas que se enteraron esa misma ma\u00f1ana. A esos periodistas les debe todav\u00eda seis o siete meses de salarios y beneficios sociales, a los columnistas nunca nos pag\u00f3 un solo centavo ni nos envi\u00f3 por cortes\u00eda un canasto de Navidad, y a los lectores los dej\u00f3 colgados, sin poder siquiera acceder a la plataforma de internet. Todo el archivo digital de P\u00e1gina Siete se perdi\u00f3 de un plumazo mezquino, y con ello ejemplares de valor hist\u00f3rico que no recuperaremos pues no hubo edici\u00f3n impresa (los d\u00edas despu\u00e9s del fraude electoral de 2019 y varias semanas durante la pandemia). Los due\u00f1os no tuvieron siquiera la decencia de dejar acceso libre al archivo digital acumulado durante 13 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Ra\u00fal Pe\u00f1aranda dirigi\u00f3 P\u00e1gina Siete durante poco m\u00e1s de 3 a\u00f1os (y escribi\u00f3 72 p\u00e1ginas) y Juan Carlos \u201cGato\u201d Salazar se hizo cargo durante un tiempo similar (60 p\u00e1ginas). Luego asumieron la responsabilidad dos mujeres ya vinculadas al diario antes de ser directoras. Isabel Mercado estuvo cuatro a\u00f1os (46 p\u00e1ginas) y Mery Vaca los dos a\u00f1os finales (57 p\u00e1ginas). En los cuatro testimonios hay diferencias de estilo y de contenido: Pe\u00f1aranda hace \u00e9nfasis en las dificultades para montar desde cero un nuevo proyecto y las presiones para que fracase. Salazar, en el cap\u00edtulo m\u00e1s period\u00edstico de todos, aborda los grandes temas que revel\u00f3 el diario y los conflictos que ello supuso. Mercado subraya las crisis que tuvo que enfrentar por la coyuntura pol\u00edtica (fraude electoral) y social (pandemia) y su desesperado intento de salvar el diario mediante innovaciones de contenido y el inicio de una migraci\u00f3n al soporte digital. Finalmente, Vaca narra el desmoronamiento definitivo a pesar de su esfuerzo para completar la migraci\u00f3n digital y un proceso de suscripciones (que no prosper\u00f3) para hacer sostenible el diario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pe\u00f1aranda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pe\u00f1aranda, periodista con visi\u00f3n empresarial, al que nunca le faltan iniciativas creadoras, narra con detalles (y an\u00e9cdotas desconocidas para la mayor\u00eda de los lectores) la g\u00e9nesis del diario y las dificultades que enfrent\u00f3 frente a un Gobierno \u00e1vido de controlar todos los poderes y tambi\u00e9n el llamado \u201ccuarto poder\u201d: el pensamiento independiente expresado en los medios de informaci\u00f3n. Desde el inicio P\u00e1gina Siete hizo un periodismo fiscalizador de la cosa p\u00fablica, se\u00f1alando de manera cr\u00edtica y bien informada las tremendas vulneraciones cometidas por el gobierno de Evo Morales, que se pasaba por el arco las leyes y su propia Constituci\u00f3n ama\u00f1ada. La falta de \u00e9tica y la pobreza moral del r\u00e9gimen se convirtieron en norma, en lo grande y en lo peque\u00f1o. Jam\u00e1s antes hubo una degeneraci\u00f3n de valores tan profunda, permeando poco a poco en toda la sociedad. La impostura, el doble discurso y el enga\u00f1o se convirtieron en los nuevos \u201cvalores\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El relato de Pe\u00f1aranda es una vitamina para los desmemoriados que prefieren la amnesia voluntaria porque les permite acomodarse mejor. La violencia en Chaparina, la corrupci\u00f3n de Santos Ram\u00edrez (el amigo de \u201ccama y rancho\u201d de Morales), involucrado en el asesinato de Jorge O\u2019Connor (otro corrupto), el elefante blanco de la planta de urea, la carretera a trav\u00e9s del TIPNIS y la inmensa cantidad de contratos directos sin licitaci\u00f3n, son apenas algunos de los esc\u00e1ndalos que destap\u00f3 P\u00e1gina Siete. Las denuncias se hac\u00edan con nombre y apellido, de ah\u00ed que pasar\u00e1n a la historia bichos malosos como Garc\u00eda Linera, Quintana, Romero, Llorenti, Salvatierra, D\u00e1vila, Suxo, Achacollo, Choque y otros que rodeaban al cacique encumbrado en el poder. La ausencia de justicia hace que todos ellos anden libres todav\u00eda, sin ser procesados. No puedo dejar de recordar a muchos otros de menor trascendencia, que han estado transitando por las \u201cpuertas giratorias\u201d del Gobierno, pasando de uno a otro cargo durante m\u00e1s de 17 a\u00f1os, bien aferrados al poder y sin hacerse notar demasiado, pero benefici\u00e1ndose siempre de contratos rentables en instituciones p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>La falta de transparencia del Gobierno, se\u00f1alada por Pe\u00f1aranda en su texto, fue cada vez mayor y las denuncias del diario provocaron la ira de los esbirros digitados por Quintana. Los ministros atacaban a P\u00e1gina Siete por turnos bien concertados y con el mismo guion, como calesita del poder autocr\u00e1tico. Incapaces de rebatir la verdad, ventilaban mentiras en contra de la persona del director, que dio un paso al costado para preservar la integridad del diario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Salazar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El texto de Juan Carlos Salazar no le dedica mucho al hostigamiento que pesaba sobre P\u00e1gina Siete durante su gesti\u00f3n. No es un cap\u00edtulo que hable de la persona del director (que sin duda tendr\u00eda mucho que contar), sino de los principales temas que ocuparon a P\u00e1gina Siete en ese periodo, en un estilo de cr\u00f3nica que hace apasionante la lectura. Por un lado, el sonado \u201ccaso Zapata\u201d (tr\u00e1fico de influencias, mentiras y manipulaciones), luego la corrupci\u00f3n multimillonaria y masiva en el Fondo Ind\u00edgena, que enterr\u00f3 la idealizaci\u00f3n de los \u201cmovimientos sociales\u201d al desnudarlos como corruptos y oportunistas. A esos esc\u00e1ndalos hasta ahora impunes se sumaron temas tan importantes como el referendo del 21 de febrero de 2016, que acab\u00f3 mostrando el rostro autoritario de Evo Morales que se aferraba al poder por todos los medios y contra la voluntad mayoritaria del pa\u00eds. Bolivia dijo NO, y todo lo malo que se precipit\u00f3 a partir de all\u00ed es de responsabilidad exclusiva de Evo Morales, que tendr\u00eda que enfrentar un juicio de responsabilidades m\u00e1s pronto que tarde. Ya para el anecdotario, Salazar narra en detalle la triste historia del vicepresidente Garc\u00eda Linera, mentiroso recalcitrante, que pretendi\u00f3 hacerse pasar por licenciado en matem\u00e1ticas. El pez muere por la boca\u2026 P\u00e1gina Siete no hizo sino subrayar las contradicciones y mentiras de los gobernantes, que solitos se met\u00edan en camisa de once varas por abrir demasiado la boca. Evo Morales, Garc\u00eda Linera y Choquehuanca son los mejores ejemplos de mentira e impostura. Como la verdad irrita tanto al poder se profundizaron los ataques y amenazas contra P\u00e1gina Siete, no solamente de palabra si no de hecho. Todo el poder se ejerci\u00f3 contra la prensa independiente, con rabia y con sa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato de Salazar est\u00e1 sembrado de citas de grandes periodistas, lo cual le otorga un sesgo m\u00e1s acad\u00e9mico que el de los otros relatos del libro. Salazar analiza la funci\u00f3n del periodismo independiente en un marco m\u00e1s amplio, con referencias a otros pa\u00edses, que son \u00fatiles para definir por ejemplo aquello que se ha dado en llamar la \u201cposverdad\u201d tan propia de los gobiernos populistas (Putin, Trump, Bolsonaro, Ch\u00e1vez, Kirchner, etc.), que el gobierno del MAS no ha cesado de emplear desde sus inicios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa mentira es mentira, aunque se llame posverdad. Y la posverdad es el prefascismo\u201d, dijo Antonio Ca\u00f1o, exdirector de El Pa\u00eds de Espa\u00f1a, citado oportunamente. Eso tuvimos y eso tenemos: un prefascismo autoritario y sordo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi reflexi\u00f3n al leer el libro era: \u00bfC\u00f3mo sigue libre un maleante de la talla de Evo Morales? Y no pude dejar de pensar en el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, quien se las arregl\u00f3 tambi\u00e9n para tener legitimidad p\u00fablica y apoyo popular suficiente para llegar a ser electo diputado suplente por la Alianza Liberal, mientras sembraba de violencia su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Los textos de Isabel Mercado y de Mery Vaca son desgarradores testimonios de una muerte anunciada y los esfuerzos realizados para prolongar la agon\u00eda y quiz\u00e1s, milagrosamente, salvar al herido de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mercado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mercado narra los esfuerzos para fortalecer la edici\u00f3n dominical, la creaci\u00f3n de la revista Rascacielos (que fue una bocanada de aire fresco en su momento), los Dossier 7 de investigaci\u00f3n, y la continuidad en la publicaci\u00f3n de algunos libros en la nueva rotativa (que apenas se menciona en el libro). El suplemento semanal Decisi\u00f3n 2019, fue un esfuerzo extraordinario que parec\u00eda dise\u00f1ar un camino de recuperaci\u00f3n de lectores para la edici\u00f3n impresa, pero los acontecimientos pol\u00edticos posteriores al fraude electoral, la feroz arremetida desde el poder y luego la pandemia, echaron por tierra las mejores intenciones. Esta \u00faltima circunstancia oblig\u00f3 a acelerar la migraci\u00f3n a una plataforma digital, tarea pionera en Bolivia, pero mal pagadora en un pa\u00eds donde hay tan pocos lectores con posibilidades de pagarse una suscripci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vaca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos estertores le tocaron a Mery Vaca, aunque Isabel Mercado hizo todo lo posible para apoyarla e inventarse formas de sostenimiento econ\u00f3mico del diario (algo que hubiera correspondido hacer a los due\u00f1os capitalistas, y no a los periodistas). Aunque en ning\u00fan lugar del libro se dice cu\u00e1l era el tiraje de P\u00e1gina Siete en sus diferentes etapas, queda claro que este disminuy\u00f3 dr\u00e1sticamente en paralelo a la disminuci\u00f3n de la publicidad, la reducci\u00f3n de periodistas y del n\u00famero de p\u00e1ginas de informaci\u00f3n. Leemos con tristeza el desenlace final, en las condiciones indignas en que se produjo por decisi\u00f3n de los due\u00f1os. En su carta de despedida, Gar\u00e1fulic s\u00f3lo agradece a los lectores, no a los periodistas y menos a los columnistas. Es una despedida hosca e indolente. A m\u00ed no me dan l\u00e1stima los inversionistas, que siempre tienen parte de su patrimonio en otros pa\u00edses y nunca pierden. No sufren las angustias de llegar a fin de mes sin pagar los servicios esenciales.<\/p>\n\n\n\n<p>Columnistas<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque los exdirectores apenas lo mencionen (salvo Isabel Mercado, que le dedica una p\u00e1gina), la gente compraba (o consultaba en l\u00ednea) P\u00e1gina Siete sobre todo para leer las columnas de opini\u00f3n. Basta preguntar de manera aleatoria a los lectores. Los m\u00e1s de 50 columnistas regulares eran el puntal del diario independiente. Otro pilar fueron los suplementos (Inversi\u00f3n) y las ediciones especiales que hac\u00edan los propios periodistas, (ellos s\u00ed rentados), sobre diferentes temas de actualidad. Por ejemplo, los excelentes suplementos sobre las elecciones (Decisi\u00f3n 2019) y tambi\u00e9n aquellos informes (Dossier 7) que abordaban en profundidad temas diversos (miner\u00eda salvaje, deforestaci\u00f3n, feminicidios, construcciones ilegales, etc.). El suplemento Letra Siete (s0bre literatura) e Ideas, que luego se fusionaron, contaba con las generosas colaboraciones regulares y ocasionales de muchos intelectuales notables. Sin las p\u00e1ginas de opini\u00f3n las ediciones de lunes a s\u00e1bado no hubieran tenido el mismo atractivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La informaci\u00f3n era importante en las ocasiones en que se destapaban asuntos pol\u00e9micos, como los que se\u00f1ala en su cap\u00edtulo Juan Carlos Salazar, pero no era lo m\u00e1s relevante en el d\u00eda a d\u00eda del diario, porque adem\u00e1s esa misma informaci\u00f3n circula de muchas maneras y llega r\u00e1pidamente a los lectores a trav\u00e9s de las redes virtuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Me precio de ser amigo de los cuatro directores, y los tres \u00faltimos saben que como lector y columnista los molest\u00e9 muchas veces (tambi\u00e9n a Baldwin Montero, subdirector en la \u00faltima etapa) porque me fij\u00e9 en alg\u00fan error en un nombre, un pie de foto equivocado, titulares mal escritos o alguna foto sin el cr\u00e9dito correspondiente (entre ellas varias de mi autor\u00eda). M\u00e1s de una vez les dije: \u201cFusilen al corrector\u201d, hasta que me explicaron que por la situaci\u00f3n de carest\u00eda no hab\u00eda nadie que corrigiera y que los propios jefes de secci\u00f3n eran los responsables de corregir. Esa mi actitud de \u201cpulga en la oreja\u201d era parte de mi apoyo cr\u00edtico para que el diario se editara de manera intachable. Realmente lo le\u00eda con l\u00e1piz en la mano y como yo, probablemente otros que han lamentado la manera en que se liquid\u00f3 a P\u00e1gina Siete.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora queda como testimonio para el futuro este libro, el objeto-libro que no desaparecer\u00e1 tan f\u00e1cilmente porque quedar\u00e1 en bibliotecas y se multiplicar\u00e1 en versiones digitales cuando se haya recuperado la inversi\u00f3n de la edici\u00f3n impresa.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3logo de Sergio Ram\u00edrez, uno de los grandes narradores de Am\u00e9rica Latina, nicarag\u00fcense exiliado en Espa\u00f1a, debiera ayudar en la difusi\u00f3n, pero en este pa\u00eds tan ignorante nadie sabe qui\u00e9n es ese escritor que adem\u00e1s fue vicepresidente de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Br\u00fajula Digital \/11\/04\/24\/<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.brujuladigital.net\/politica\/2024\/04\/11\/criticaperiodismo-que-irrita-al-poderalfonso-gumucio-dagron-32081\">https:\/\/www.brujuladigital.net\/politica\/2024\/04\/11\/criticaperiodismo-que-irrita-al-poderalfonso-gumucio-dagron-32081<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alfonso Gumucio Dagron La lectura de Contra viento y marea (2024) es a la vez estimulante y deprimente. 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