{"id":944,"date":"2023-09-21T17:39:39","date_gmt":"2023-09-21T21:39:39","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=944"},"modified":"2026-02-17T10:07:50","modified_gmt":"2026-02-17T14:07:50","slug":"a-la-guerra-en-taxi-geografia-poetica-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2023\/09\/21\/a-la-guerra-en-taxi-geografia-poetica-de-la-violencia\/","title":{"rendered":"\u201cA la guerra en taxi\u201d: geograf\u00eda po\u00e9tica de la violencia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Santiago Espinoza A.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"658\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-658x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1187\" srcset=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-658x1024.jpg 658w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-193x300.jpg 193w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-768x1196.jpg 768w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-986x1536.jpg 986w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-1315x2048.jpg 1315w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-863x1344.jpg 863w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-69x108.jpg 69w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/IMG_20230610_1854592-scaled.jpg 1644w\" sizes=\"auto, (max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Juan Carlos Salazar del Barrio es un periodista boliviano de dilatada y meritoria carrera dentro y, sobre todo, fuera de Bolivia. Comenz\u00f3 como reportero en los a\u00f1os 60 en la Agencia de Noticias Fides, el exilio lo llev\u00f3 a Argentina en los 70 y, de ah\u00ed en m\u00e1s, el oficio lo condujo a las principales capitales latinoamericanas y europeas, que vivi\u00f3 y recorri\u00f3 como corresponsal y director del Servicio Internacional en Espa\u00f1ol de la Agencia Alemana de Noticias (DPA) durante m\u00e1s de 40 a\u00f1os, antes de retornar a su pa\u00eds de origen, donde sigue haciendo periodismo, aunque ya no desde las trincheras de la coyuntura diaria, sino refugiado en los b\u00fankeres sin tiempo de los libros y la formaci\u00f3n. Esta apretada semblanza viene a cuento por dos razones. En primer t\u00e9rmino, por si al eventual lector su nombre no le suena de inmediato. En segundo, porque el itinerario period\u00edstico y vital es fundamental para entender el origen de los textos que componen su libro A la guerra en taxi: Cr\u00f3nicas desarmadas (Plural, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>En sus poco m\u00e1s de 300 p\u00e1ginas, el volumen re\u00fane cr\u00f3nicas, reportajes, perfiles y algunos textos m\u00e1s libres de las ataduras gen\u00e9ricas del periodismo, en los que desgrana sus coberturas sobre los albores del periodo dictatorial en Bolivia (y sus resistencias), los horrores de la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor en Argentina y otros pa\u00edses, el genocidio ejecutado por EEUU y sus gobiernos t\u00edteres en Centroam\u00e9rica, las penurias del \u201cperiodo especial\u201d en Cuba y la guerrilla zapatista en M\u00e9xico. M\u00e1s que una antolog\u00eda de textos de su autor, A la guerra en taxi est\u00e1 confeccionado como un mapa period\u00edstico de algunos de los principales conflictos armados que desangraron a los pa\u00edses latinoamericanos durante la segunda mitad del siglo pasado. En sus textos se respira, de buenas a primeras, el aliento del periodista de raza: ese que sabe d\u00f3nde encontrar historias y personajes, ese que sabe aquilatar sus narraciones con la informaci\u00f3n indispensable, ese que sabe cifrar en palabras sus certezas y dudas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que personalmente aprecio de los textos de Salazar es su despojamiento de vanidad para relatar peripecias que, en manos de un reportero menos h\u00e1bil y\/o m\u00e1s pagado de s\u00ed mismo, podr\u00edan derivar en f\u00e1bulas exhibicionistas de aventuras ex\u00f3ticas. El autor boliviano no es ni se asume como un turista, esto es, un visitante ocasional m\u00e1s interesado en sacarse fotos con un paisaje de fondo que en conocer el lugar donde ha ido a parar. El suyo es un ejercicio period\u00edstico en el sentido m\u00e1s digno de la palabra: reconocer la extra\u00f1eza del sitio en el que se encuentra y, desde ah\u00ed, intentar comprender qu\u00e9 y por qu\u00e9 ocurren las cosas a su alrededor. Los trabajos reunidos en este libro caminan a contrapelo de cierta tendencia autocomplaciente de la cr\u00f3nica actual, en la que el cronista se antoja m\u00e1s importante que el espacio y las personas que deber\u00eda narrar. No en vano perteneciente a una generaci\u00f3n m\u00e1s apegada al rigor de las salas y mesas de redacci\u00f3n, Salazar sortea el vicio pretencioso de generaciones posteriores que quieren hacer alta literatura antes que periodismo y, a la larga, no acaban haciendo bien ninguna de las dos cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, no es que la escritura de Salazar carezca de estilo o renuncie al compromiso con la palabra escrita. Para nada. Hay sobradas muestras de un estilo forjado por los largos a\u00f1os de urgencia period\u00edstica y refinado por el deslumbramiento ante la potencia po\u00e9tica del lenguaje. De esto \u00faltimo son muy decidores algunos textos m\u00e1s breves que los reportajes, diferenciados por una tipograf\u00eda especial y consignados con t\u00edtulos en cursivas, en los que su autor dibuja perfiles de \u201cmonstruos\u201d (Claudio San Rom\u00e1n, Jos\u00e9 L\u00f3pez Rega, Luis Arce G\u00f3mez) y de \u201csantos\u201d (\u00d3scar Arnulfo Romero, Rutilio Grande, Chan Kin Viejo). La poes\u00eda estalla, tambi\u00e9n, en escritos que, como \u201cVilla Balazos\u201d, \u201cPerfumes democr\u00e1ticos\u201d y \u201cLa po\u00e9tica geograf\u00eda de la guerra\u201d, hacen dialogar a Jaime Saenz y Jorge Su\u00e1rez con la insurrecci\u00f3n callejera en la Revoluci\u00f3n del 52 y la resistencia al golpe de Barrientos en 1964, o a la canci\u00f3n popular del nicarag\u00fcense Carlos Mej\u00eda Godoy con el esp\u00edritu libertario que anim\u00f3 las guerrillas centroamericanas. Incluso su dedicaci\u00f3n a la aventura zapatista es indicadora de su fascinaci\u00f3n por la poes\u00eda, al tratarse de una guerrilla que, para muchos, dej\u00f3 m\u00e1s palabras escritas que balas asesinas.<\/p>\n\n\n\n<p>De conceder al lugar com\u00fan, deber\u00eda sugerir la lectura de A la guerra en taxi a periodistas y prospectos de periodistas, pero quiero creer que esa es sugerencia innecesaria por impl\u00edcita. Prefiero pensar que las \u201ccr\u00f3nicas desarmadas\u201d de Salazar merecen ser le\u00eddas por todo aquel que crea en la exploraci\u00f3n de la poes\u00eda que guardan los seres y las cosas del mundo, incluso los seres que ejercen la violencia, incluso las cosas que mueven la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ramona \u2013 Opini\u00f3n &#8211; 13 de agosto de 2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.opinion.com.bo\/articulo\/ramona\/guerra-taxi-geografia-poetica-violencia\/20230812201920917088.html\">https:\/\/www.opinion.com.bo\/articulo\/ramona\/guerra-taxi-geografia-poetica-violencia\/20230812201920917088.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Santiago Espinoza A. Juan Carlos Salazar del Barrio es un periodista boliviano de dilatada y meritoria carrera dentro y, sobre todo, fuera de Bolivia. 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