{"id":905,"date":"2023-05-08T18:52:30","date_gmt":"2023-05-08T22:52:30","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=905"},"modified":"2026-03-19T08:21:45","modified_gmt":"2026-03-19T12:21:45","slug":"a-la-guerra-en-taxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2023\/05\/08\/a-la-guerra-en-taxi\/","title":{"rendered":"A la guerra en taxi*"},"content":{"rendered":"\n<p>Stephen King dijo alguna\nvez que \u201cen lo que concierne al pasado, todo el mundo escribe ficci\u00f3n\u201d. Paul\nAuster opinaba en el mismo sentido. \u201cEn el mundo real \u2013escribi\u00f3\u2013 nos ocurren\ncosas que se parecen a la ficci\u00f3n. Y si la ficci\u00f3n resulta real, entonces\nquiz\u00e1s debamos reconsiderar nuestra definici\u00f3n de realidad\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No es raro, pues, que, al\nver la tapa y leer el t\u00edtulo de mi reciente libro, A la guerra en taxi\n(Plural), un conjunto de cr\u00f3nicas sobre los conflictos armados que me toc\u00f3\ncubrir a lo largo de mi carrera profesional, alg\u00fan lector piense que est\u00e1 ante\nuna novela, como ya me lo han dicho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo mismo escrib\u00ed en el\nep\u00edgrafe de mi libro de cuentos, Figuraciones (Plural, 2021), que \u201cla ficci\u00f3n\ncobra vida y recupera certezas cuando la imaginaci\u00f3n desvela lo que la realidad\noculta\u201d. D\u00e1ndole la vuelta a la idea, bien podr\u00eda decir que es la realidad la\nque cobra vida al cabalgar en la ficci\u00f3n. Y nada m\u00e1s parecido a la ficci\u00f3n que\nla realidad latinoamericana, la de antes y la de ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece de cuento la\nan\u00e9cdota que da lugar al t\u00edtulo de mi libro. Me ocurri\u00f3 durante mi primera\nvisita a El Salvador para cubrir la guerra civil. Despu\u00e9s de acomodarme en la\nhabitaci\u00f3n del hotel, un hotel que serv\u00eda de b\u00fanker a los enviados de la prensa\nmundial, baj\u00e9 al vest\u00edbulo y sal\u00ed a la puerta para ver si me encontraba con\nalg\u00fan colega.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed estaban estacionados\nvarios taxis a la espera de pasajeros. Uno de los taxistas se me acerc\u00f3 y me\npregunt\u00f3. \u201c\u00bfEs usted periodista?\u201d S\u00ed, le respond\u00ed. Y a continuaci\u00f3n me hizo una\ninvitaci\u00f3n: \u201c\u00bfQuiere ir a la guerra?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Salvador es un pa\u00eds muy\npeque\u00f1o, de apenas 21.000 kil\u00f3metros cuadrados \u2013la mitad de Oruro\u2013, y claro,\ncomo me dijo un diplom\u00e1tico argentino, los frentes de batalla estaban \u201ca un\ntiro de distancia\u201d de la capital. Nunca mejor dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, al abordar\nun taxi en el aeropuerto de la capital de Chiapas, Tuxtla Guti\u00e9rrez, rumbo a\nSan Crist\u00f3bal de las Casas, para cubrir el alzamiento ind\u00edgena zapatista, el\nchofer me sorprendi\u00f3 con la misma pregunta: \u201c\u00bfPeriodista? \u00bfVa usted&nbsp; a la\nguerra?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era la segunda vez que me\ndesplazaba al escenario de un conflicto armado en un medio de transporte\neminentemente citadino. Y es que en los a\u00f1os de fuego, la guerra y el taxi eran\n\u201cparte del paisaje urbano\u201d, como me dijo el periodista y poeta argentino Juan\nGelman, enviado del diario P\u00e1gina 12 de Buenos Aires, cuando le coment\u00e9 las\nan\u00e9cdotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una de mis visitas\na El Salvador, escrib\u00ed una cr\u00f3nica que reproduzco en el libro sobre la\ngeograf\u00eda de la guerra.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Chalatenango \u2013el principal\nescenario\u2013 es una palabra de origen n\u00e1huatl. Proviene de \u201cshal\u201d, que significa\narena, \u201cat\u201d, agua, y \u201ctenan\u201d, muro. Chalatenango significa \u201cmuro de agua y\narena\u201d. Suchitoto, otro de los escenarios,&nbsp; es el \u201clugar del p\u00e1jaro flor\u201d.\nViene de \u201cshuchit\u201d (flor) y \u201ctutut\u201d (p\u00e1jaro). Perqu\u00edn, vocablo lenca, es el\n\u201ccamino de brasas\u201d. El cerro San Vicente o Chichontepec, una monta\u00f1a de dos\npicos, tiene tambi\u00e9n un nombre sugerente: \u201cCerro de las dos tetas\u201d. Guazapa, el\nvolc\u00e1n, es la \u201cpe\u00f1a sonora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La geograf\u00eda de la guerra\nsalvadore\u00f1a era un poema, pero el conflicto la convirti\u00f3 en un infierno y ahog\u00f3\nlos nombres de sus monta\u00f1as, valles y ca\u00f1adas en un ba\u00f1o de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni qu\u00e9 decir de la\ngeograf\u00eda de Chiapas. Los cerros que rodean a la hermosa ciudad colonial de San\nCrist\u00f3bal de las Casas, tienen nombres sonoros, como Tzontehuitz, Huitepec y\nMitzit\u00f3n. Es una regi\u00f3n ba\u00f1ada por r\u00edos y arroyos de cursos po\u00e9ticos, como \u201cPeje\nde Oro\u201d y \u201cOjo de Agua\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo conciliar tanta\npoes\u00eda con la brutalidad de la guerra? \u00bfC\u00f3mo no escribir una novela en lugar de\nuna cr\u00f3nica period\u00edstica? La tentaci\u00f3n era grande.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escritor y\nperiodista, yo admito muchas influencias, de escritores y periodistas, a\nquienes he le\u00eddo desde siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de mi libro,\nreconozco la de John Dos Pasos, el autor de USA, una hermosa trilog\u00eda sobre la\nGran Depresi\u00f3n americana. En Paralelo 42, 1919 y El Gran dinero, los t\u00edtulos de\nla trilog\u00eda, Dos Pasos utiliza varios g\u00e9neros para montar una verdadera\nsinfon\u00eda de la sociedad estadounidense de la \u00e9poca. Utiliza la cr\u00f3nica, la\nsemblanza e incluso la noticia, en una estructura maravillosa. Y, claro,\ntambi\u00e9n la ficci\u00f3n, con la historia novelada de los personajes de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura de mi libro\nincluye igualmente cr\u00f3nicas, semblanzas y algunas vi\u00f1etas, a manera de\npostales, para describir hechos, escenarios y personajes. Pero, claro, falta la\nficci\u00f3n, aunque mis lectores dir\u00e1n que muchos de mis personajes son producto de\nla imaginaci\u00f3n antes que de la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al comentar mi libro de\nsemblanzas Semejanzas (Plural, 2018), una colega me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 todos mis\npersonajes eran positivos. Yo le respond\u00ed que no se me daban los negativos.\nPero en este libro intent\u00e9 retratar a los \u201cmalos de la pel\u00edcula\u201d de la \u00e9poca.\nEspero haberlo logrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00ed la semblanza del\nrepresor con nombre de santo que cre\u00f3 su propio infierno, la del brujo que\norganiz\u00f3 la banda paramilitar m\u00e1s siniestra que conoci\u00f3 Am\u00e9rica Latina, la del\n\u201cmalavida\u201d que se jactaba de haber sido el \u201csecretario general\u201d del Plan C\u00f3ndor\nen Bolivia, la del pastor evang\u00e9lico de la Biblia y la ametralladora que arras\u00f3\nlas comunidades ind\u00edgenas de Guatemala en nombre de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y, claro, por el libro\ndesfilan los s\u00e1trapas, los profetas y los redentores que poblaron el continente\nen el siglo pasado; y los redentores que derrocaron a los s\u00e1trapas para\nimitarlos cuando llegaron al poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay guerras y guerras.\nDesde la guerrilla urbana, como la que se libr\u00f3 en Argentina, hasta la guerra\ncivil salvadore\u00f1a, pasando por la insurgencia ind\u00edgena zapatista de Chiapas y\nlas operaciones de \u201ctierra arrasada\u201d ejecutadas por los militares guatemaltecos\ncontra las comunidades ind\u00edgenas. Est\u00e1 la del Che en Bolivia o la que libraron\nlos cubanos contra el hambre. O las invasiones extranjeras o la que declar\u00f3 el\nterrorismo yihadista a Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, la guerra es la\nguerra, ll\u00e1mese \u201csucia\u201d, como la de los militares argentinos, o \u201csanta\u201d, como\nla que dec\u00edan librar los generales anticomunistas centroamericanos. Todas las\nguerras son sucias, ninguna es santa. Es el mismo conflicto, con diferentes\nrostros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A todas ellas me refiero\nen mi libro. Y tambi\u00e9n a la paz, porque la guerra y la paz son el anverso y\nreverso del mismo drama humano. Y la paz, como el hambre, tiene cara de hereje.\nLogra reconciliar a enemigos irreconciliables al sentarlos en una misma mesa,\ncomo ocurri\u00f3 en El Salvador y Guatemala.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo \u201ccr\u00f3nicas\ndesarmadas\u201d, como dice el subt\u00edtulo, porque aludo a guerras olvidadas, a causas\ntraicionadas, a banderas arriadas y \u2013como en toda guerra\u2013 a un in\u00fatil\nderramamiento de sangre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Basta ver lo ocurrido en\nCentroam\u00e9rica. Con la paz lleg\u00f3 la democracia, con elecciones libres y\nalternancia en el poder, pero no la soluci\u00f3n de los problemas estructurales que\ndieron origen a los conflictos armados de la \u00e9poca. La dictadura retorn\u00f3 a\nNicaragua, con la reelecci\u00f3n eterna de Daniel Ortega desde 2006, y la violencia\ndelincuencial de los \u201cmaras\u201d sustituy\u00f3 a la violencia pol\u00edtica en El Salvador y\nGuatemala.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la guerrilla del\nChe, hace 55 a\u00f1os, utilic\u00e9 el tel\u00e9grafo Morse para trasmitir mis\ncr\u00f3nicas;&nbsp; en El Salvador, en los a\u00f1os 80, tuve en mis manos un extra\u00f1o\nartilugio, la texi de Olivetti, antecedente de la laptop, que en realidad era\nuna m\u00e1quina de escribir con una peque\u00f1a pantalla, donde cab\u00edan cinco l\u00edneas,\ncon dos ventosas que se conectaban al auricular del tel\u00e9fono para la\ntransmisi\u00f3n de los datos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Chiapas vio llegar a los\n\u201ccorresponsales modernos\u201d, con una laptop, un celular en la cintura e incluso\nun tel\u00e9fono satelital a manera de mochila.<\/p>\n\n\n\n<p>Del tel\u00e9grafo Morse al\nInternet pasaron menos de 40 a\u00f1os. Las historias sobre la guerrilla del Che se\ndifundieron por el mundo a golpe de teletipo y en \u201cspots\u201d filmados con c\u00e1maras\nde cine de 16 mm, que llegaban a las teleaudiencias con un retraso de m\u00e1s de 24\nhoras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los adelantos\ntecnol\u00f3gicos posteriores, ni la guerra civil centroamericana ni la rebeli\u00f3n\nzapatista tuvieron la difusi\u00f3n \u201cen vivo y en directo\u201d de los conflictos armados\nactuales, como lo que vimos en la Guerra del Golfo y lo que estamos viendo\nahora en Ucrania.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no es la \u00fanica\ndiferencia. La cobertura de siete meses de la guerrilla del Che cost\u00f3 a mi\nagencia \u00a1500 d\u00f3lares!, una suma que hoy probablemente apenas alcanzar\u00eda para\npagar los vi\u00e1ticos de un d\u00eda de un corresponsal de guerra en Europa o el Medio\nOriente\u2026 \u00a1O la tarifa de un taxi para cruzar la frontera de dos pa\u00edses en\nllamas!<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos han cambiado.\nTambi\u00e9n los periodistas. Y las guerras no son lo que eran.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Palabras de presentaci\u00f3n del libro. <em>Ramona<\/em> &#8211; <em>Opini\u00f3n<\/em> &#8211; 30 de abril de 2023.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.opinion.com.bo\/articulo\/ramona\/a-la-guerra-en-taxi\/20230429212411905651.html\">https:\/\/www.opinion.com.bo\/articulo\/ramona\/a-la-guerra-en-taxi\/20230429212411905651.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stephen King dijo alguna vez que \u201cen lo que concierne al pasado, todo el mundo escribe ficci\u00f3n\u201d. Paul Auster opinaba en el mismo sentido. \u201cEn el mundo real \u2013escribi\u00f3\u2013 nos ocurren cosas que se parecen a la ficci\u00f3n. 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