{"id":792,"date":"2022-03-13T15:31:10","date_gmt":"2022-03-13T19:31:10","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=792"},"modified":"2026-03-13T15:39:33","modified_gmt":"2026-03-13T19:39:33","slug":"el-largo-viaje-de-carlos-decker-a-itaca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/13\/el-largo-viaje-de-carlos-decker-a-itaca\/","title":{"rendered":"El largo viaje de Carlos Decker a \u00cdtaca*"},"content":{"rendered":"\n<p>Lo primero que me pregunt\u00e9 al tener el libro de Carlos\nDecker en mis manos es por qu\u00e9 el autor hab\u00eda elegido el t\u00edtulo que eligi\u00f3,\n\u201cViajar no es morir un poco\u201d. El t\u00edtulo me trajo a la memoria una frase de\nV\u00edctor Hugo: \u201cViajar es nacer y morir a cada instante\u201d, una frase que, si mal\nno recuerdo, el novelista pone en boca de Jean Valjean en&nbsp;<em>Los Miserables.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El viaje es una met\u00e1fora de la vida misma, como toda\naventura que tiene un nacimiento y una muerte, dos momentos vitales en la\nexistencia de un ser humano. Llegar es nacer, partir es morir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos nos dice en el t\u00edtulo de su libro que \u201cviajar no\nes morir un poco\u201d, pero, al decir \u201cpoco\u201d, relativiza su afirmaci\u00f3n. A lo largo\nde su maravilloso texto, nos sugiere que viajar es \u201cmorir algo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCada viaje nos despoja un poco de nosotros mismos\u201d, nos\ndice el autor. Se muere un poco en cada partida y se renace otro poco en cada\nllegada; se \u201cmuere algo\u201d al abandonar el paisaje de origen, y se \u201crenace algo\u201d\nal llegar al paisaje nunca antes visto.<\/p>\n\n\n\n<p>El largo viaje de Carlos es una aventura integrada por\npeque\u00f1as muertes y peque\u00f1os renacimientos, que nos hablan de viejos y nuevos\nlugares, habitados por personajes conocidos y desconocidos, que son \u00e9l mismo o\nmuchos como \u00e9l. O como todos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el dicho popular, un viaje se vive tres veces:\ncuando lo so\u00f1amos, cuando lo vivimos y cuando lo recordamos.&nbsp; El libro\nrecoge los sue\u00f1os, las vivencias y los recuerdos de Carlos de ese largo\nperiplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ibn Battuta, el gran explorador marroqu\u00ed que recorri\u00f3\ndurante veinte a\u00f1os parte de \u00c1frica, Europa, Oriente Medio, Asia central y\nChina a mediados del siglo XIV, y cont\u00f3 todo lo que vio, dijo que \u201cviajar te\ndeja sin palabras\u201d, pero que esos viajes te convierten despu\u00e9s en \u201cun narrador\nde historias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Son, pues, los viajes, los que convirtieron a Carlos en\nun narrador de historias. Como Roberto Bola\u00f1o, Carlos cree que la palabra\nexilio no existe si va unida a la palabra literatura, porque Carlos Decker\nha&nbsp; hecho de la palabra, aunque \u00e9l no lo diga, su patria adoptiva.<\/p>\n\n\n\n<p>No ha viajado para escapar de la vida, sino para\natraparla; no ha viajado para cambiar de lugar, sino para encontrar nuevos\npaisajes, nuevas personas y, sobre todo, nuevas ideas, novedades que se\ntraducen en textos como el que presentamos ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Decker recorri\u00f3 el mundo en su doble condici\u00f3n, de\nexiliado y periodista. Como exiliado, v\u00edctima de las dictaduras militares que\nasolaron el Cono Sur de Am\u00e9rica Latina en los a\u00f1os 70 y 80, una \u00e9poca&nbsp; en\nque los conosure\u00f1os se divid\u00edan, como dec\u00eda Eduardo Galeano, en \u201caterrados,\nencerrados, enterrados y desterrados\u201d. Y como periodista, conoci\u00f3 el terror, el\nencierro, las tumbas y los destierros de otros como \u00e9l, pero en otras tierras\ncalientes del orbe, como la antigua Yugoslavia, el Medio Oriente y\nCentroam\u00e9rica,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n, como dec\u00eda Cicer\u00f3n, aprendi\u00f3 que \u201cel\ndestierro no es un castigo, sino un puerto de refugio contra el castigo\u201d. En su\nlarga odisea rumbo a su propia \u00cdtaca, Carlos se ape\u00f3 en las d\u00e1rsenas de muchos\npuertos hasta desembarcar en el definitivo, el de Suecia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe uno de los prologuistas, Diego Valverde\nVillena, el libro de Carlos es \u201cpeculiar\u201d, narrado por una voz, pero al mismo\ntiempo por muchas voces; la historia que cuenta, contiene muchas otras. O como\ndice el otro prologuista, Ken Benson, catedr\u00e1tico de literaturas hisp\u00e1nicas de\nla Universidad de Estocolmo, es una \u201cmiscel\u00e1nea literaria en la que se mezclan\nreflexiones, ficciones, recuerdos, cr\u00f3nicas, an\u00e9cdotas, apuntes y diarios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo dir\u00eda que es una suerte aguayo, donde las franjas\nparalelas encuentran sentido y armon\u00eda en el conjunto del lienzo multicolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos est\u00e1 presente en el narrador y en sus personajes.\nReflexiona con voz propia y dialoga con los caminantes que transitan por el\nmismo camino, como quien piensa en voz alta, sobre temas que siempre estuvieron\nah\u00ed, latentes y actuales para su momento, aunque la globalizaci\u00f3n nos diga que\nnunca fueron lo que son ni estuvieron donde est\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, en ese gran aguayo multicolor aparecen tejidas y\nentrelazadas, unas con otras, cuestiones tales como la emigraci\u00f3n, el racismo,\nla segregaci\u00f3n, la integraci\u00f3n, la ciudadan\u00eda, el clasismo, el etnicismo, la\ncorrupci\u00f3n pol\u00edtica, las identidades y las ideol\u00f3gicas, y tambi\u00e9n su\npreocupaci\u00f3n por la identidad perdida, la igualdad inexistente,&nbsp; la libertad\nperseguida y la censura siempre vigente.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera parte del libro, \u201cla breve historia de\nSebasti\u00e1n P\u00e9rez Condori\u201d, Carlos apela a un personaje del mismo nombre de Waldo\nPe\u00f1a Cazas para reflexionar sobre Bolivia y los bolivianos, porque, seg\u00fan nos\ndice, conocer a Sebasti\u00e1n P\u00e9rez Condori, una s\u00edntesis de \u201cdos malos vecinos\nmetidos dentro del mismo pellejo\u201d, es explicar a Bolivia y a los bolivianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un personaje que es uno solo, Perez Ticona, y dos al\nmismo tiempo: P\u00e9rez, por una parte, y Ticona, por otra, pero que, sin embargo,\ncohabitan en una sola persona en su largo transitar por la vida. Ah\u00ed est\u00e1n el\nP\u00e9rez Ticona emigrante en la villa miseria o la zafra argentina, el P\u00e9rez\nTicona soldado, el militante, hijo de la Revoluci\u00f3n Nacional, el revolucionario\nexiliado en Chile; el camarada embarcado en el \u201cviaje social del proletario y\nel ind\u00edgena\u201d a Mosc\u00fa, Pek\u00edn o Tirana y el emigrante a Suecia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El P\u00e9rez Ticona, en fin, que buscando la dictadura del\nproletariado termina encontrando la democracia. Los viajes ideol\u00f3gicos son tan\nimportantes como los geogr\u00e1ficos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, pues, Carlos y los otros Carlos de la \u00e9poca. Uno y\nmuchos rostros, o lo que es lo mismo, el rostro de Carlos que esconde otros\nrostros. Una y varias voces, unidas en el recuerdo y la palabra del autor, en\nuna evocaci\u00f3n inmersa en lo que \u00e9l mismo describe como el \u201claberinto de\nidentidades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Ticona es como el Juan Cutipa de Alfredo Dom\u00ednguez,\nel pintor y guitarrista tupice\u00f1o que describi\u00f3 e interpret\u00f3 la \u201cvida, pasi\u00f3n y\nmuerte\u201d del hombre del pueblo, el hijo de la tierra, en una saga de 12 piezas\nmusicales y 12 \u00f3leos de hondo contenido autobiogr\u00e1fico: Juan Cutipa campesino,\nJuan Cutipa minero, Juan Cutipa soldado, Juan Cutipa zafrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es tal vez la segunda parte, la que da el t\u00edtulo al\nlibro, \u201cViajar no es morir un poco\u201d, para mi gusto el texto mejor logrado,\npleno de im\u00e1genes y met\u00e1foras po\u00e9ticas, la que m\u00e1s fielmente retrata a nuestro\nOdiseo, el ni\u00f1o prendido de la mano del abuelo que se embarca en el tren\nprovinciano rumbo a Parotani.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o que creci\u00f3 y que sinti\u00f3 que sus piernas se\ncansaron de tanto escapar y sus ojos se cansaron de tanto mirar; el ni\u00f1o que no\nentendi\u00f3, porque a\u00fan era muy chico para entender, porque le faltaba ver m\u00e1s\nmuerte y m\u00e1s guerras. \u00a1Y m\u00e1s despedidas! El ni\u00f1o que se hizo periodista y que\nvivi\u00f3 las pesadillas propias y las ajenas, el periodista que comprob\u00f3 que toda\ndictadura no es otra cosa que el espejo de todas las dictaduras.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos cita el poema del griego Constantino Kavafis: <em>\u201cTen siempre a \u00cdtaca en tu mente\/ Llegar all\u00ed es tu destino\/ Mas\nno apresures nunca el viaje.\/ Mejor que dure muchos a\u00f1os\/ y atracar, viejo ya,\nen la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino\/ sin aguardar a que\n\u00cdtaca te enriquezca\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Carlos nos muestra en su libro que siempre tuvo a \u00cdtaca\nen la mente, su isla de&nbsp; la igualdad, la libertad y la identidad\nintegradora;&nbsp; que no apresur\u00f3 el viaje, que se enriqueci\u00f3 en el camino sin\nesperar a enriquecerse en su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorri\u00f3 el camino no como el exiliado&nbsp;que mira y\nlamenta el pasado, sino como el&nbsp;emigrante&nbsp;que ve el futuro con\nesperanza, como todo caminante, llevando a Bolivia consigo, como el explorador\nque lleva la carga vital en la mochila, pensando, tal vez, como John Dos Pasos,\nque \u201cse puede arrancar al hombre de su pa\u00eds, pero no arrancar el pa\u00eds del\ncoraz\u00f3n del hombre\u201d, porque, al fin y al cabo, nadie puede abandonar eso que el\nautor llama el \u201cfrasco del recuerdo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorri\u00f3 el camino, como dije antes, en su condici\u00f3n de\nemigrante, pero tambi\u00e9n de periodista, oficio que le permiti\u00f3 ver los paisajes\ny a su gente con el ojo observador del corresponsal viajero y, en algunos\ncasos, del corresponsal de guerra, y acumular en su mochila cuadernos de viaje,\nanotaciones, papelitos, como \u00e9l los llama, a la manera de los exploradores de\nanta\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Anotaciones que cristalizaron despu\u00e9s en la escritura,\nuna escritura que pas\u00f3, adem\u00e1s, como dice uno de sus prologuistas, por \u201cel\nfiltro de la reflexi\u00f3n\u201d, una reflexi\u00f3n plural, producto no solo de la\nobservaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la lectura, una lectura enciclop\u00e9dica, como se ve\nen el libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de tanto ir y venir, el caminante, que es Carlos,\npiensa que \u201cviajar es morir una y otra vez\u201d, pero tambi\u00e9n que es \u201crenacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos cita el mito de Wu Tao-tzu, el preso chino que se\ndedic\u00f3 desde el primer d\u00eda a pintar un tren en la pared de su celda y cuando\nestuvo terminado, se subi\u00f3 a uno de sus vagones, parti\u00f3 rumbo a la libertad y\nno volvi\u00f3 nunca m\u00e1s al encierro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo imagin\u00e9 al autor, pintando de ni\u00f1o su propio tren,\nal que se subi\u00f3, empujado por su propio sino, en el inicio de un largo\nrecorrido, no en la huida del abuelo, sino en procura del ideal de todo\nviajero, el \u00cdtaca de los cazadores de utop\u00edas, los que persiguen \u201cla tierra de\nlos sue\u00f1os, lejana de las leyes de los hombres\u201d, como escribi\u00f3&nbsp; alguna vez\nnuestra Adela Zamudio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Texto le\u00eddo por el autor en la presentaci\u00f3n del libro <em>Viajar no es morir un poco<\/em>, \u00a0el 17 de diciembre de 2021.<\/strong> <strong><em>Br\u00fajula Digital<\/em> \u2013 12 de enero de 2022<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que me pregunt\u00e9 al tener el libro de Carlos Decker en mis manos es por qu\u00e9 el autor hab\u00eda elegido el t\u00edtulo que eligi\u00f3, \u201cViajar no es morir un poco\u201d. El t\u00edtulo me trajo a la memoria una frase de V\u00edctor Hugo: \u201cViajar es nacer y morir a cada instante\u201d, una frase que, &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/13\/el-largo-viaje-de-carlos-decker-a-itaca\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El largo viaje de Carlos Decker a \u00cdtaca*<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-792","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-prologos"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=792"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1324,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792\/revisions\/1324"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}