{"id":778,"date":"2022-03-13T15:15:14","date_gmt":"2022-03-13T19:15:14","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=778"},"modified":"2026-03-13T15:38:23","modified_gmt":"2026-03-13T19:38:23","slug":"presentacion-de-figuraciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/13\/presentacion-de-figuraciones\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n de \u00abFiguraciones\u00bb*"},"content":{"rendered":"\n<p>Agradezco a Amalia sus comentarios; le agradezco tambi\u00e9n\npor haberme acompa\u00f1ado en el proceso de creaci\u00f3n de estos cuentos. Sus\ngenerosas opiniones, as\u00ed como las que me hicieron llegar otras queridas amigas\ny amigos, me alentaron a dar vida a estas figuraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Me refiero a la periodista y escritora argentina Victoria\nAzurduy, a la escritora chilena Odette Magnet, al poeta, escritor argentino y\ncolumnista del diario Clar\u00edn de Buenos Aires Miguel Espejo y al entra\u00f1able\npintor boliviano Luis Zilveti, cuyos comentarios, que aparecen en la contratapa\ndel libro, me ayudaron como ya dije a emprender esta aventura.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las preguntas m\u00e1s recurrentes que me han formulado\nlos amigos y colegas periodistas es, precisamente, qu\u00e9 me impuls\u00f3 a incursionar\nen la ficci\u00f3n tras haber dedicado mi vida profesional al periodismo; c\u00f3mo se\ndio esa transici\u00f3n del relato period\u00edstico al literario; cu\u00e1ndo y en qu\u00e9\nmomento.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, como declar\u00e9 en alguna entrevista, por la\nnecesidad de transmitir vivencias, im\u00e1genes, sensaciones y percepciones que no\ntienen cabida en una cr\u00f3nica o en un reportaje, menos a\u00fan en una noticia. <\/p>\n\n\n\n<p>Como sabemos todos los ejercemos este oficio, las\nestructuras period\u00edsticas, incluso las m\u00e1s flexibles, como el formato de la\ncr\u00f3nica, tienen reglas r\u00edgidas que no permiten fantas\u00edas ni \u201cfiguraciones\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Es, pues, yo dir\u00eda, la necesidad de expresi\u00f3n que siente\ntodo periodista cuando no encuentra asidero para contar una historia que la\npercibe como cierto o probable.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n literaria es un acto individual, muy\npersonal. Uno escribe, tal vez, para uno mismo, por la necesidad que tienes de\nvolcar sentimientos que llevas dentro y que de otra manera no encontrar\u00edan\nsalida, a diferencia del periodismo, que es un oficio nacido para contar las\ncosas de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, esta transici\u00f3n no deber\u00eda llamar la\natenci\u00f3n, porque, como dec\u00eda un gran amigo y colega espa\u00f1ol, el corresponsal de\nguerra Manu Leguineche, a quien suelo citar a menudo, el periodismo y la\nliteratura son orillas de un mismo r\u00edo. O en palabras del periodista mayor,\nGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez: son hijos de la misma madre, la narrativa. Y en el peor\nde los casos, primos hermanos, pero parientes de un mismo linaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda narrativa est\u00e1 anclada en la realidad, en\npercepciones del mundo que nos circunda. La period\u00edstica, en hechos, y la\nliteraria, en sensaciones fugaces, en vivencias inacabadas, que dejan profundas\nhuellas en nuestro esp\u00edritu y que cobran cuerpo y sentido por obra y gracia de\nla imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el abordaje de la realidad desde una perspectiva\ndiferente, la exploraci\u00f3n de aristas apenas perceptibles por nuestros sentidos.\nUna b\u00fasqueda, si se quiere, porque, como dijo Kafka, &nbsp;\u201cla\nliteratura es siempre una expedici\u00f3n a la verdad\u201d, una verdad que se hace\ncierta el momento en que la concebimos.<\/p>\n\n\n\n<p>A Garc\u00eda M\u00e1rquez no le cost\u00f3 trabajo cruzar el r\u00edo,\nporque hab\u00eda descubierto que la historia contada en un reportaje o en una\ncr\u00f3nica no solo pod\u00eda llegar a ser igual a la vida, sino, m\u00e1s a\u00fan, mejor que la\nvida misma. Es lo que le permiti\u00f3 contar\nuna cr\u00f3nica como un cuento y un cuento como una cr\u00f3nica. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo abandon\u00e9 la orilla del periodismo para\nincursionar en la ficci\u00f3n? Tal vez el d\u00eda en que no pude respaldar con hechos\nmis propias percepciones, mis intuiciones, las vivencias inacabadas que\nmencion\u00e9 al principio.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me pregunt\u00e9, por ejemplo, c\u00f3mo vivi\u00f3 el Che\nGuevara la agon\u00eda de los condenados a muerte, qu\u00e9 le pas\u00f3 por la mente cuando\nse dio cuenta de que hab\u00eda llegado su hora final, qu\u00e9 recuerdos le atormentaron\no lo consolaron cuando vio entrar al sargento Mario Ter\u00e1n a la escuelita de La\nHiguera para ejecutar la sentencia del Alto Mando militar.<\/p>\n\n\n\n<p>No pude contarlo en una cr\u00f3nica, puesto que no ten\u00eda las\nevidencias que prescriben las reglas del periodismo, as\u00ed que intent\u00e9 reconstruir\nese dram\u00e1tico final, esos dos o tres minutos \u00faltimos de su vida, en un cuento, en\n<em>El Espejo<\/em>, abusando tal vez de una figuraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo imagin\u00e9 as\u00ed: (el Che) \u201csinti\u00f3 que miles de agujas de\nhielo le atravesaban el cuerpo y le estallaban en el coraz\u00f3n. Se escuch\u00f3\nlanzando un aullido, inaudible, y advirti\u00f3 que su grito, impotente, quedaba\npetrificado en una mueca. Se vio suspendido sobre sus despojos, mir\u00e1ndose desde\nlo alto, y reconoci\u00f3 su rostro a lo lejos como en un espejo, con la claridad de\nlos amaneceres y la transparencia de la que hablar\u00eda el trovador. Se descubri\u00f3\ncon los mechones desprolijos, sedosos, brillantes; la barba rala y el bigotillo\na lo Cantinflas; la boina negra, apoyada sobre la oreja izquierda, con la\nestrella roja de cinco puntas en la frente; el habano humeante en la boca y la\nmirada perdida en el infinito. Sonri\u00f3, socarr\u00f3n, mientras la imagen se\ndesvanec\u00eda en su propio conf\u00edn\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comentar este cuento, el historiador Gustavo Rodr\u00edguez\nOstria, autor de una biograf\u00eda in\u00e9dita del Che, tambi\u00e9n muy generoso en su\ncomentario, dijo que la ficci\u00f3n permite una libertad que el historiador no\ndispone. Y eso es lo que hice. Llenar con imaginaci\u00f3n un espacio que la\nhistoria dej\u00f3 abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya dije toda ficci\u00f3n tiene un\nanclaje en la realidad. Garc\u00eda M\u00e1rquez dec\u00eda que la novela y el cuento admiten\nla fantas\u00eda sin l\u00edmites, pero que la cr\u00f3nica tiene que ser verdad hasta la\n\u00faltima coma, aunque nadie lo sepa ni lo crea. Siguiendo el mismo razonamiento, yo\ndir\u00eda que el relato literario debe ser veros\u00edmil, cre\u00edble, aunque no sea cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes surgen de los pliegues de la memoria,\napenas esbozados, escondidos como estaban en rincones desapercibidos, para\ninventarse a s\u00ed mismos y recorrer su propia historia, con el autor como testigo\no si acaso como un simple amanuense que se deja llevar por su propia criatura. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 <em>Lenca<\/em>,\nla guerrillera que transita por la\ntierra de los carbones encendidos, el lugar donde viv\u00eda la muerte; el <em>Triste Pizarro<\/em>, un joven condenado a vivir un duelo eterno con la sonrisa\nvestida de luto, v\u00edctima del sino hereditario de los malqueridos; y <em>Casilda<\/em>, la ni\u00f1a que cree descubrir la certeza que la realidad le negaba detr\u00e1s de las sombras tortuosas y amenazantes que suelen tejer los ocasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Son estos personajes los que dan unidad, si es que tienen\nalguna, a los siete cuentos del libro: el hero\u00edsmo de los derrotados, la\naudacia de los inocentes, la porf\u00eda de los sobrevivientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los personajes surgen los escenarios y muchas veces\nson los mismos escenarios los que dan nacimiento a los personajes. Est\u00e1n ah\u00ed a\nla espera de que el autor los rescate. Los paisajes se apropian de las personajes,\nlos recrean y los hacen suyos, hasta convertirlos en \u00e1nimas o fantasmas, seg\u00fan\nlos humores y amores que recogen en su transitar por cada entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pude entrever las aguas vidriosas, relampagueantes, que\npujaban por alcanzar el r\u00edo, entre guijarros bru\u00f1idos por el torrente y el\ntiempo, en la acequia de la hacienda de la <em>abuela\nHerminia<\/em>; el bosquecillo de eucaliptus de un pueblo, cuando ese pueblo todav\u00eda\nno era pueblo, sino apenas una parroquia de chacras y fincas floridas; las selvas pobladas por mil especies de\nmariposas y cubiertas por cuatrocientas variedades de orqu\u00eddeas de un escenario\nb\u00e9lico; al venado de cola blanca que correteaba en un bosque de mangales; o el firmamento de la gran\nciudad que escond\u00eda las tres estrellas amarillas con nombres de odaliscas:\nSadal-melik, Sadal-suud&nbsp; y Sadach-bia.<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda, si existe, no est\u00e1 en las palabras, sino en\nlos personajes. Nace con ellos y vive con ellos. Si el autor tiene alg\u00fan\nm\u00e9rito, es haberla detectado en las apariencias que dan paso a las\nfiguraciones.&nbsp; Al fin y al cabo, las\napariencias no son otra cosa que realidades que se visten de poes\u00eda para burlar\nlos sentimientos. <\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n literaria, como dije,&nbsp; es un acto individual, muy personal, un acto\nque abre la puerta a la reflexi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 del prop\u00f3sito l\u00fadico del autor. No\nes que yo crea en la literatura como mensaje, mucho menos como mensaje\npol\u00edtico, pero si en la introspecci\u00f3n de la propia creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuento <em>Aqu\u00ed vive\nla muerte<\/em>, una frase que recogi\u00f3 una colega mexicana de una campesina\nsalvadore\u00f1a, me permiti\u00f3 reflexionar sobre la inutilidad de la lucha armada, la\n\u201cviolencia revolucionaria\u201d, la que alguna vez, siendo j\u00f3venes,&nbsp; justificamos o toleramos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos muertos\nnunca son ajenos, todos son propios\u201d, dice <em>Lenca<\/em>,\nla guerrillera protagonista. <\/p>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n una\ncondena a las atrocidades de la guerra, como el asesinato del Poeta M\u00e1rtir,\nRoque Dalton, a manos de sus propios compa\u00f1eros de lucha. \u201cPuedo entender la\nguerra, el combate cara a cara con el enemigo, pero no los ajustes de cuentas\nentre amigos, los fratricidios y parricidios entre compa\u00f1eros\u201d, dice <em>Lenca<\/em>, en otra reflexi\u00f3n autocr\u00edtica que\nla lleva a la revisi\u00f3n de sus propias convicciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El guerrillero ag\u00f3nico vive las dudas de todo convencido\nen el balance de su vida, en el final de su andadura, entre las consignas en\ndesuso que pugnan por liberarse de las ataduras del olvido y las premoniciones\nque se le atoran en la mente.<\/p>\n\n\n\n<p>O el Cristo ateo subido a la cruz que, en medio del vocer\u00edo\namontonado de fariseos y samaritanos en t\u00fanicas n\u00edveas, jud\u00edos barbados,\npla\u00f1ideras de rebosos enlutados, centuriones plateados y soldados en casacas\nentorchadas, alcanc\u00e9 a percibir una voz liberadora distante: <em>\u201cPater in manus tuas commendo spiritum meum\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como digo en uno de los ep\u00edgrafes del libro, a manera de\npresentaci\u00f3n y justificaci\u00f3n de mis textos, la ficci\u00f3n cobra vida y recupera\ncertezas cuando la imaginaci\u00f3n desvela lo que la realidad oculta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis historias son eso, apariencias que cre\u00ed observar,\nfiguraciones m\u00edas, que quise rescatar por el solo hecho de verlas convertidas\nen realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero que sean de su agrado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n de <em>Figuraciones<\/em> en la Feria del Libro de La Paz, 25 de septiembre de 2001.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agradezco a Amalia sus comentarios; le agradezco tambi\u00e9n por haberme acompa\u00f1ado en el proceso de creaci\u00f3n de estos cuentos. 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