{"id":761,"date":"2022-03-13T14:49:44","date_gmt":"2022-03-13T18:49:44","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=761"},"modified":"2026-03-13T15:34:49","modified_gmt":"2026-03-13T19:34:49","slug":"el-desencanto-bitacora-de-una-desilusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/13\/el-desencanto-bitacora-de-una-desilusion\/","title":{"rendered":"El Desencanto, bit\u00e1cora de una desilusi\u00f3n*"},"content":{"rendered":"\n<p>La desilusi\u00f3n supone la existencia previa de una ilusi\u00f3n. No\npuede haber desencanto si no hubo encanto. El diccionario de Oxford define el\ndesencanto como la \u201cp\u00e9rdida de la esperanza o la ilusi\u00f3n, especialmente la de\nconseguir una cosa que se desea o al saber que algo o alguien no es como se\ncre\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de eso trata el libro de Hugo Jos\u00e9 Su\u00e1rez, del desencanto,\nla decepci\u00f3n que siente y expresa su autor al ver y comprobar que ese algo que\nlo hab\u00eda ilusionado no es o ha dejado de ser lo que \u00e9l cre\u00eda. Pero no solo de\neso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El desencanto <\/em>es la\nbit\u00e1cora valiente y dolorosa de una desilusi\u00f3n, un ajuste de cuentas con una\nfascinaci\u00f3n, pero al mismo tiempo es la cronolog\u00eda de la descomposici\u00f3n de un\nproceso pol\u00edtico, el relato descarnado, como dice el autor, del derrumbe de un\ncastillo de naipes, de un \u201ccastillo de cartas que se viene abajo\u201d. Y, ante\ntodo, es un testimonio de gran honestidad intelectual, valiente y conmovedor.<\/p>\n\n\n\n<p>La portada del libro es en s\u00ed misma una hermosa met\u00e1fora de\nsu contenido. Nos muestra una peque\u00f1a choza de adobe delante de la monumental\nCasa Grande del Pueblo; es decir, una gr\u00e1fica que muy bien podr\u00eda representar\nel contraste entre la magnitud de un sue\u00f1o y el verdadero tama\u00f1o de la dura\nrealidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hugo Jos\u00e9 Su\u00e1rez nos lleva de la mano por las tripas del\nllamado \u201cproceso de cambio\u201d, al que describe como \u201cel proyecto m\u00e1s l\u00facido y a\nla vez contradictorio de la historia contempor\u00e1nea de Bolivia\u201d; lo hace desde\nel ascenso de Evo Morales, en 2006, hasta su ca\u00edda, en 2019, pasando por la\nconsolidaci\u00f3n de su poder, lapso en el cual pasa del \u201cenamoramiento inicial\u201d a\nla sorpresa del descalabro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDescubr\u00ed \u2013nos dice\u2013 otros rostros de la pol\u00edtica real,\nrostros que ese momento no hab\u00eda querido ni podido ver\u201d, una observaci\u00f3n que\ntermina, inexorablemente, en la frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos habla de los \u201cfrutos fabulosos y horrendos al mismo\ntiempo\u201d que dej\u00f3 ese proceso, sus luces y sombras, como resultado de las\n\u201cpasiones\u201d que despert\u00f3 y la \u201cmezquindad\u201d que carcomi\u00f3 sus bases, para citar\nsus propias palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nos relata c\u00f3mo empez\u00f3 a perder la ilusi\u00f3n desde el momento\nen que puso su pluma, su capital simb\u00f3lico, como define a su inicial actitud\nmilitante, al servicio de un proyecto colectivo del que se sent\u00eda copart\u00edcipe.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un p\u00e1rrafo que refleja muy bien el \u00e1nimo y la ilusi\u00f3n con\nque el autor percibi\u00f3 la apertura de ese proceso: \u201cLlor\u00e9 al verlo en el\nparlamento, mientras le pon\u00edan la banda presidencial\u201d, dice al recordar al\nasunci\u00f3n de Evo Morales el 22 de enero de 2006. \u201cSent\u00eda \u2013prosigue\u2013 que se\nmaterializaba uno de nuestros sue\u00f1os. Se hac\u00eda realidad aquello por lo que\nhab\u00edamos luchado tantos a\u00f1os\u2026. Llor\u00e9 con \u00e9l \u2013agrega\u2013, y lo apost\u00e9 todo, me\nentregu\u00e9 sin reparos al proyecto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor escribe, como nos advierte, \u201cdesde una posici\u00f3n de\nizquierda cr\u00edtica y ecum\u00e9nica\u201d, desde una \u201cizquierda adolorida\u201d, desde el dolor\nque puede provocar la frustraci\u00f3n del ideal traicionado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al enumerar los valores y principios que inspiran su cr\u00edtica\ny autocritica, Su\u00e1rez enumera, tal vez sin propon\u00e9rselo, los valores y\nprincipios incumplidos, los que provocaron el derrumbe y el propio desencanto,\nla causa y el efecto.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El autor nos dice que no obedece a jefes, que no promueve\nmonopolios de la verdad, que habla con voz propia, una palabra apasionada por\nla diversidad, por la irreverencia, por la autonom\u00eda, que habla en nombre de\nuna izquierda que no se cuadra&nbsp; frente a las estatuas, ni dogmas, ni\ndoctos; que no se inclina ante los lineamientos intelectuales o pol\u00edticos de un\ncomit\u00e9 central o de los \u201cl\u00edderes hist\u00f3ricos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo son precisamente esos los grandes errores y defectos que\nnos toc\u00f3 ver durante la descomposici\u00f3n del llamado \u201cproceso de cambio\u201d? Una\npluralidad y una diversidad sustituidas por la verdad \u00fanica y aplastadas por el\naf\u00e1n hegem\u00f3nico de un r\u00e9gimen; un partido y unas organizaciones sociales\ncuadradas frente a una estatua, que hicieron programa y praxis del culto a la\npersonalidad, y un r\u00e9gimen, en fin, que hizo dogma no digo ya de&nbsp; la\npalabra sino incluso de los deseos del caudillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso <em>El desencanto<\/em>\nno solo es la bit\u00e1cora valiente y dolorosa de una desilusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n la\ncronolog\u00eda de la descomposici\u00f3n de un proceso pol\u00edtico; el desenga\u00f1o de un\nintelectual militante, pero tambi\u00e9n la descripci\u00f3n del derrumbe de un proceso\nque se propon\u00eda cambiar al pa\u00eds, pero cuyas propuestas, como la del \u201cbuen\nvivir\u201d, terminaron en el archivo de los discursos de ret\u00f3rica hueca.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor nos ofrece una colecci\u00f3n de columnas period\u00edsticas\nsobre los momentos claves y decisivos de la gesti\u00f3n masista, escritas al calor\nde la pol\u00edtica coyuntural, y pu\u00f1ado de ensayos pol\u00edtico-sociol\u00f3gicos, en los\nque analiza esos mismos momentos a la luz del contexto y la perspectiva de sus\nposibles desenlaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribe, pues, con la urgencia militante, en el primer caso,\ny con&nbsp; la pluma sosegada, en el segundo, pero, siempre, con la limpieza y\nelegancia del buen escritor y la agudeza anal\u00edtica del buen observador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no solo eso. Al comentar los sucesos de los d\u00edas que\nsiguieron al fraude y a la huida de Evo Morales a M\u00e9xico, Su\u00e1rez recoge los\npost y mensajes que difundi\u00f3 en las redes sociales, textos que reflejan muy\nbien la urgencia de las horas dram\u00e1ticas que viv\u00eda el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl MAS abri\u00f3 las puertas del infierno. Dio el salto al\nabismo con el pa\u00eds en los brazos\u201d, escribe en su muro. Y m\u00e1s adelante se lamenta:\n\u201cEvo pudo haber organizado una transici\u00f3n &nbsp;democr\u00e1tica, ordenada. Prefiri\u00f3\nsembrar el caos\u201d. D\u00edas despu\u00e9s apunta: \u201cEn Bolivia no hay golpe de Estado. Hay\nun pueblo que defendi\u00f3 su voto\u201d. Y as\u00ed sucesivamente, d\u00eda tras d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los textos que escribi\u00f3 en su muro no solo nos acercan de\nnueva cuenta a los d\u00edas dram\u00e1ticos que sacudieron al pa\u00eds en octubre y\nnoviembre de 2019, sino que nos muestran de manera dram\u00e1tica cu\u00e1n cerca estuvo\nBolivia del enfrentamiento fratricida. Hugo Jos\u00e9 titula una de sus columnas: \u201cEvo\nen el precipicio\u201d. Yo creo que no era Evo el que estaba caminando al borde del\nabismo, sino Bolivia entera.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor escribe desde la lejan\u00eda, desde Par\u00eds y M\u00e9xico, pero\nesa distancia, lejos de desmerecer o devaluar su testimonio, le permite\nobservar y analizar el desarrollo de los acontecimientos tal vez con mayor\nserenidad que la que mostramos quienes los vivimos de cerca, en carne propia.\nDesde sus miradores, observa el acontecer nacional, no da cr\u00e9dito a lo que ve y\nexpresa su indignaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien dijo alguna vez que \u201cuna decepci\u00f3n es un martillo que\nte golpea, que te romper\u00e1 si eres de cristal, pero que te forjar\u00e1 si eres de\nhierro\u201d. Y as\u00ed toma el autor su desencanto. Vive \u201cel duelo por la muerte de un\ngran proyecto\u201d, como \u00e9l mismo dice, pero al mismo tiempo, ve renacer entre sus\ncenizas la esperanza de tiempos mejores, a partir, como nos insta, de una\nlectura renovada de la dram\u00e1tica experiencia boliviana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta es la historia de una apuesta, quiz\u00e1 no equivocada,\nacaso ingenua\u201d, nos dice sobre su libro. Y agrega: \u201cEs una peque\u00f1a muestra de\nc\u00f3mo pueden cambiar las personas y los proyectos, c\u00f3mo la pol\u00edtica tiene\nm\u00faltiples rostros y el poder puede desvirtuar las mejores intenciones\u201d. Y\nse\u00f1ala: \u201cQueda este testimonio de un desenga\u00f1o. Ojal\u00e1 que al menos estas letras\nsirvan para aprender una lecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Jean Paul Sartre sol\u00eda decir que \u201ccomo todos los so\u00f1adores\u201d,\n\u00e9l \u201cconfund\u00eda el desencanto con la verdad\u201d. Hugo Jos\u00e9 Su\u00e1rez en un so\u00f1ador,\npero qu\u00e9 bueno que haya so\u00f1adores, porque son los sue\u00f1os los que mueven la\nhistoria. Lo que vivi\u00f3 Hugo Jos\u00e9 Su\u00e1rez, como muchos bolivianos, no fue un\ndesencanto, sino el descubrimiento de una verdad. En todo caso, y es bueno\nrecordarlo, las <\/p>\n\n\n\n<p>desilusiones siempre dan paso a cosas mejores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro <em>El Desencanto<\/em>.<em> P\u00e1gina Siete<\/em> &#8211; 16 de mayo de 2021.  <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La desilusi\u00f3n supone la existencia previa de una ilusi\u00f3n. No puede haber desencanto si no hubo encanto. El diccionario de Oxford define el desencanto como la \u201cp\u00e9rdida de la esperanza o la ilusi\u00f3n, especialmente la de conseguir una cosa que se desea o al saber que algo o alguien no es como se cre\u00eda\u201d. Y &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/13\/el-desencanto-bitacora-de-una-desilusion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El Desencanto, bit\u00e1cora de una desilusi\u00f3n*<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-761","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-prologos"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=761"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1319,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761\/revisions\/1319"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}