{"id":732,"date":"2022-03-12T19:50:52","date_gmt":"2022-03-12T23:50:52","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=732"},"modified":"2022-03-26T09:59:04","modified_gmt":"2022-03-26T13:59:04","slug":"violeta-parra-la-gratitud-a-una-vida-ingrata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/12\/violeta-parra-la-gratitud-a-una-vida-ingrata\/","title":{"rendered":"Violeta Parra, la gratitud a una vida ingrata"},"content":{"rendered":"\n<p>Nadie agradeci\u00f3 tanto a la vida ni hubo una vida m\u00e1s\ningrata que la suya. Le agradec\u00eda por haberle dado dos luceros que le permit\u00edan\ndistinguir entre multitudes al hombre que amaba, pero clamaba contra el coraz\u00f3n\nciego, sordo y mudo que le causaba tormento; le daba gracias por permitirle\ndistinguir lo bueno de lo malo y la dicha del quebranto, pero maldec\u00eda al alto\ncielo y se preguntaba qu\u00e9 hab\u00eda sacado con querer al hombre amado. Violeta\nParra termin\u00f3 poniendo fin a sus d\u00edas en la Carpa de la Reina despu\u00e9s de haberle\ncantado a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a La Paz una tarde de mayo de 1966 en busca del amor\nperdido. \u201c\u00bfAqu\u00ed vive Gilbert Favre?\u201d, le pregunt\u00f3 a Pepe Ball\u00f3n tras deambular\ndurante horas por la plaza San Francisco y el mercado de las brujas de las\ncalles adyacentes. \u201c\u00bfQui\u00e9n lo busca?\u201d, le replic\u00f3 el creador de la Galer\u00eda y\nPe\u00f1a Naira sin responder a su pregunta. \u201cUna amiga, Violeta Parra\u201d, respondi\u00f3.\nPepe la recordaba flaca, feucha y gre\u00f1uda, \u201cnada que ver con la imagen\nidealizada\u201d que le hab\u00eda pintado el \u201cGringo bandolero\u201d, como era conocido el\nquenista suizo, en las noches de bohemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Famosa en Chile como cantante, compositora y divulgadora de\nla m\u00fasica popular, Violeta Parra era por entonces desconocida en Bolivia.\nFavre, en cambio, era un artista reconocido en los medios culturales pace\u00f1os.\nHab\u00eda llegado un a\u00f1o antes huyendo de Chile, cansado del car\u00e1cter dominante y\nposesivo de Violeta. \u201cTen\u00eda su genio\u201d, recordaba Ball\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa me voy, ya me voy para Bolivia\u2026\u201d, cant\u00f3 al salir de Chile\nrumbo a La Paz. Favre la acogi\u00f3 en el cuartito que le hab\u00eda cedido Ball\u00f3n en el\npatio trasero de la pe\u00f1a, una estancia de dos por cuatro que apenas daba cabida\na un camastro, una mesita de noche y una silla. Durante meses fue su \u201cnidito de\namor y desamor\u201d, hasta que sobrevino la ruptura definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Comunista, atea y anticlerical de hueso colorado, \u201c\u00bfqu\u00e9\nhaces con tantos curas?\u201d me espet\u00f3 cuando Pepe Ball\u00f3n me present\u00f3 como un\n\u201cjoven reportero de Fides y amigo de la casa\u201d, d\u00edas despu\u00e9s de su debut. Luc\u00eda\nun fald\u00f3n gris lleno de lamparones y una chompa de alpaca prestada por el\nGringo. A diferencia de su amante, un personaje extrovertido, amiguero y\nparlanch\u00edn, la cantautora era reservada, hura\u00f1a, casi hosca, aunque entrada en\nconfianza se mostraba c\u00e1lida y amistosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue presentada una noche de viernes como \u201cla extraordinaria\nfolklorista chilena\u201d que era. Cant\u00f3 en el cierre del programa, un show que\ninclu\u00eda al tr\u00edo de Favre, integrado por el guitarrista tupice\u00f1o Alfredo\nDom\u00ednguez y el charanguista Ernesto Cavour, y a Los Jairas, el conjunto de Favre,\nCavour, Julio Godoy y Yayo Jofr\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco agraciada, desali\u00f1ada en el vestir y con las gre\u00f1as que\nse empe\u00f1aban en cubrirle el rostro, la cantante chilena se desplazaba\nsilenciosa por el patio de Naira y por el mismo escenario. Cuando actuaba, iba\ndirectamente el grano, sin mediar palabra, con el rasguido de su guitarra como\n\u00fanica introducci\u00f3n. No ten\u00eda una voz extraordinaria, ni mucho menos. Sus\ncanciones sonaban un tanto mon\u00f3tonas, pese a la fuerza de su poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Gladys Cort\u00e9z, esposa de Alfredo Dom\u00ednguez, recordaba el\nconsejo que le dio a su compa\u00f1ero cuando el guitarrista le dijo en su timidez\nque no era cantor ni ten\u00eda voz para el canto. \u201cPero, \u00a1qu\u00e9 te importa! Lo que\ntienes es una voz, cantas como t\u00fa eres; yo tampoco soy cantora, pero quiero\ndecir lo que yo escribo\u2026\u201d, le replic\u00f3. Su consejo fue decisivo para que Alfredo\nse decidiera a interpretar sus propias canciones.<\/p>\n\n\n\n<p>A excepci\u00f3n de <em>Gracias\na la vida<\/em> \u2013un verdadero himno a la vida\u2013, su poes\u00eda estaba te\u00f1ida por el\ndolor y la angustia del desamor:&nbsp; <em>\u201cMaldigo la primavera\/ Con sus jardines en\nflor\/ Y del oto\u00f1o el color\/ Yo lo maldigo de veras\/ A la nube pasajera\/ La\nmaldigo tanto y tanto\/ Porque me asiste un quebranto\/ Maldigo el invierno\nentero\/ Con el verano embustero\/ Maldigo profano y santo\/ Cu\u00e1nto ser\u00e1 mi dolor\u201d<\/em>,\ncantaba en una de ella, <em>Maldigo al alto\ncielo<\/em>. O tambi\u00e9n: <em>\u201cQu\u00e9 pena siente el\nalma\/ cuando la suerte imp\u00eda\/ se opone a los deseos\/ que anhela el coraz\u00f3n\/ Qu\u00e9\namargas son las horas\/ de la existencia m\u00eda\/ sin olvidar tus ojos\/sin escuchar\ntu voz\u201d<\/em>, en <em>Qu\u00e9 pena siente el alma<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La desesperanza y la depresi\u00f3n en la que le hab\u00eda sumido el\namor perdido parec\u00edan reflejarse en el desgarrador lamento de <em>Qu\u00e9 he sacado con quererte<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 he sacado con la\nluna<br>\nque los dos miramos juntos?<br>\n\u00bfQu\u00e9 he sacado con los nombres<br>\nestampados en el muro?<br>\nComo cambia el calendario,<br>\ncambia todo en este mundo.<br>\n\u00a1Ay, ay, ay! \u00a1Ay! \u00a1Ay!<br>\n\u00bfQu\u00e9 he sacado con el lirio<br>\nque plantamos en el patio?<br>\nNo era uno el que plantaba;<br>\neran dos enamorados.<br>\nHortelano, tu plant\u00edo<br>\ncon el tiempo no ha cambiado.<br>\n\u00a1Ay, ay, ay! \u00a1Ay! \u00a1Ay!<br>\n\u00bfQu\u00e9 he sacado con la sombra<br>\ndel aromo por testigo,<br>\ny los cuatro pies marcados<br>\nen la orilla del camino?<br>\n\u00bfQu\u00e9 he sacado con quererte,<br>\nclavelito florecido?<br>\n\u00a1Ay, ay, ay! \u00a1Ay! \u00a1Ay!<br>\nAqu\u00ed est\u00e1 la misma luna,<br>\ny en el patio el blanco lirio,<br>\nlos dos nombres en el muro,<br>\ny tu rastro en el camino.<br>\nPero t\u00fa, palomo ingrato,<br>\nya no arrullas en mi nido.<br>\n\u00a1Ay, ay, ay! \u00a1Ay! \u00a1Ay!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hija de un maestro de escuela y m\u00fasico, Nicanor Parra\nAlarc\u00f3n, y de una modista y tejedora campesina, Rosa Clarisa Sandoval, naci\u00f3 en\nSan Fabi\u00e1n de Alico, en la Regi\u00f3n de \u00d1uble, el 4 de octubre de 1917. Era la\ntercera de nueve hermanos, quienes desde ni\u00f1os se inclinaron por el arte.\nVioleta form\u00f3 d\u00faos con sus hermanos Hilda, Eduardo y Roberto, en tanto que el\nprimog\u00e9nito, Nicanor, se consagr\u00f3 como el creador de \u201cantipoes\u00eda\u201d y fue\ngalardonado en 2011 con el Premio Cervantes de Literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus bi\u00f3grafos dicen que empez\u00f3 a tocar la guitarra a los\nnueve a\u00f1os y que compuso sus primeras canciones a los 12. Transcurri\u00f3 su\ninfancia en el campo. Lleg\u00f3 a estudiar un a\u00f1o de la escuela normal, pero debi\u00f3\nabandonar los estudios para ayudar a la manutenci\u00f3n de la familia tras la\nmuerte de su padre. Para sobrevivir, actuaba con sus hermanos en plazas,\nrestaurantes, bares y circos. A sus 15 a\u00f1os se fue a vivir a Santiago, invitada\npor su hermano Nicanor.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 su carrera a los 20 como int\u00e9rprete de boleros y\nrancheras en un restaurante de Santiago, donde conoci\u00f3 al obrero ferroviario\nLuis Cereceda Arenas, con quien se cas\u00f3 en 1938 y tuvo dos hijos, Isabel y\n\u00c1ngel, quienes siguieron sus pasos en el mundo del espect\u00e1culo y llegaron a\nconvertirse en destacados m\u00fasicos. Se dice que fue Cereceda quien la inici\u00f3 en\nla actividad pol\u00edtica como militante del Partido Comunista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Casada en segundas nupcias con Luis Arce Leyt\u00f3n, un tenor de\n\u00f3pera, tuvo dos hijas, Carmen Luisa y Rosa Clara, fallecida dos a\u00f1os despu\u00e9s.\nPara entonces hab\u00eda grabado en d\u00fao con Hilda \u2013Las hermanas Parra\u2013 sus primeros\ndiscos, dedicados al folklore. Vinculada por su hermano Nicanor a los c\u00edrculos\nculturales santiaguinos, conoci\u00f3 a Pablo Neruda y otros poetas. Fue tambi\u00e9n\nNicanor quien la anim\u00f3 a investigar y recuperar la m\u00fasica tradicional chilena,\nlabor que &nbsp;qued\u00f3 plasmada en el libro <em>Cantos\nfolkl\u00f3ricos chilenos<\/em> y en sus primeros discos como solista.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1954 gan\u00f3 el Premio Caupolic\u00e1n a la Folklorista del\nA\u00f1o, lo que le vali\u00f3 para presentarse en un festival de Varsovia, Polonia,\nviaje que aprovech\u00f3 para conocer la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y recorrer parte de Europa.\n&nbsp;Estando en Par\u00eds, grab\u00f3 el disco <em>Guitare\net chant: chants et danses di Chili<\/em> (1956), una recopilaci\u00f3n del folklore\nchileno, que le dio una gran popularidad. A su retorno a Chile, edit\u00f3 varios\ndiscos, como <em>Canto y guitarra<\/em> (1957)\ny <em>Acompa\u00f1ada de guitarra<\/em>\n(1958).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces ya era conocida como una cantante preocupada\npor los problemas sociales y hab\u00eda incursionado en otros campos del arte, como\nla cer\u00e1mica y la pintura al \u00f3leo y en arpillera, que m\u00e1s tarde llevar\u00eda a\nEuropa. Antes de viajar a Argentina, donde se instal\u00f3 por una temporada,\npublic\u00f3 el \u00e1lbum <em>Toda Violeta Parra<\/em>\n(1961), el primero que se conoci\u00f3 en Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p>En su diario in\u00e9dito <em>Memorias\nde un gringo<\/em>, un manuscrito citado por la historiadora del arte Erica\nDeuber Ziegler en la revista <em>Fuentes<\/em>\nde la Biblioteca y Archivo Hist\u00f3rico de la Asamblea Legislativa, Favre cuenta\nc\u00f3mo conoci\u00f3 a Violeta. Fue en 1960, cuando acompa\u00f1\u00f3 al antrop\u00f3logo y arque\u00f3logo\nsuizo Jean-Christian Spahni al desierto de Atacama para realizar un estudio de\nlas poblaciones ind\u00edgenas de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Spahni se ocupaba de los preparativos para la\nexpedici\u00f3n en Santiago, Favre se puso a buscar material para un posible reportaje\nsobre el folklore chileno. De esa manera lleg\u00f3 al departamento de Folklore de\nla Universidad y de all\u00ed lo llevaron a casa de Violeta Parra, donde \u2013seg\u00fan\nDeuber Ziegler\u2013 \u201cpas\u00f3 la noche y sali\u00f3, al d\u00eda siguiente, por la ventana\u201d.\nDespu\u00e9s de tres meses de estar trabajando con Spahni, se aburri\u00f3 y parti\u00f3 a pie\npor el desierto, donde casi se pierde, rumbo a Santiago en busca de Violeta.\nVolvi\u00f3 a la Universidad y encontr\u00f3 a su hijo \u00c1ngel, quien lo llev\u00f3 a la casa de\nlos Parra el 4 de octubre, d\u00eda del cumplea\u00f1os de la cantante.<\/p>\n\n\n\n<p>Favre se convirti\u00f3 en el amor de su vida. Violeta le\ndedic\u00f3 algunas de sus canciones m\u00e1s c\u00e9lebres, entre ellas la inolvidable <em>Gracias a la vida<\/em>. Existen muchas\nversiones sobre el momento en que la compuso. Seg\u00fan relata Favre en <em>Memorias de un gringo<\/em>, fue en el\ncuartito de Naira donde le puso la letra y la m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Leni Ball\u00f3n, hija de Pepe, aparentemente ya hab\u00eda\nescrito una primera versi\u00f3n en Chile, pero \u201csi no la compuso en Naira en su\ntotalidad, s\u00ed le dio los \u00faltimos retoques y la estren\u00f3 en La Paz\u201d, feliz como\nestaba de su recuentro y aparente reconciliaci\u00f3n con el suizo. De hecho, parece\naludir al \u201chogar\u201d de la pareja en Naira cuando menciona en la canci\u00f3n \u201cla casa\ntuya, tu calle y tu patio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gracias a la vida que\nme ha dado tanto<br>\nme dio dos luceros, que cuando los abro<br>\nperfecto distingo lo negro del blanco<br>\ny en el alto cielo su fondo estrellado<br>\ny en las multitudes el hombre que yo amo.<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto<br>\nme ha dado el o\u00eddo que en todo su ancho<br>\ngraba noche y d\u00eda, grillos y canarios<br>\nmartillos, turbinas, ladridos, chubascos<br>\ny la voz tan tierna de mi bien amado.<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto<br>\nme ha dado el sonido y el abecedario<br>\ncon el las palabras que pienso y declaro<br>\nmadre, amigo, hermano, y luz alumbrando<br>\nla ruta del alma del que estoy amando.<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto<br>\nme ha dado la marcha de mis pies cansados<br>\ncon ellos anduve ciudades y charcos<br>\nplayas y desiertos, montanas y llanos<br>\ny la casa tuya, tu calle y tu patio.<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto<br>\nme dio el coraz\u00f3n que agita su marco<br>\ncuando miro el fruto del cerebro humano<br>\ncuando miro al bueno tan lejos del malo<br>\ncuando miro al fondo de tus ojos claros.<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto<br>\nme ha dado la risa y me ha dado el llanto<br>\nas\u00ed yo distingo dicha de quebranto<br>\nlos dos materiales que forman mi canto<br>\ny el canto de ustedes que es mi mismo canto<br>\ny el canto de todos que es mi propio canto<br>\nGracias a la vida que me ha dado tanto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn su relato autobiogr\u00e1fico, Gilbert narra c\u00f3mo en\nfebrero de 1965, en Santiago, despu\u00e9s de una tentativa de suicidio de Violeta\ncon barbit\u00faricos, escap\u00f3 del dominio autoritario de su enamorada, tom\u00f3 su\ngrabadora Revox, la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica que ella le hab\u00eda regalado, su quena y\nsu clarinete, se present\u00f3 en la embajada de Per\u00fa para obtener una visa, fue mal\nrecibido, luego pas\u00f3 a la embajada de Bolivia donde enseguida le hicieron sus\npapeles. Para pagar su pasaje en el tren Arica-La Paz, vendi\u00f3 su clarinete a un\ncomerciante de instrumentos de m\u00fasica\u201d, dice Deuber Ziegler.<\/p>\n\n\n\n<p>Violeta llor\u00f3 la partida y dej\u00f3 constancia de su dolor en Run\nrun se fue pa\u2019l norte, una canci\u00f3n cargada de nostalgia y desesperanza\n&nbsp;(\u201cEn un carro de olvido\/ antes del aclarar\/ de una estaci\u00f3n del tiempo\/\ndecidido a rodar\/ Run Run se fue pa&#8217;l norte\/ no s\u00e9 cu\u00e1ndo vendr\u00e1\/ Vendr\u00e1 para\nel cumplea\u00f1os\/ de nuestra soledad\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Favre no quiso regresar a Chile, enamorado como estaba, no de\nVioleta, sino de Bolivia y la m\u00fasica boliviana. Como escribi\u00f3 Deuber Ziegler,\nsent\u00eda admiraci\u00f3n por una ciudad como La Paz, a la que ve\u00eda \u201cm\u00e1gica,\nmaravillosa\u201d, por la gentileza de su gente y por la \u201cincre\u00edble riqueza y\ndiversidad\u201d de su &nbsp;m\u00fasica popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras su estancia en La Paz, interrumpida en una ocasi\u00f3n por\nun breve viaje a Santiago, la artista retorn\u00f3 definitivamente a Chile a fines\nde 1966 y se suicid\u00f3 el 5 de febrero de 1967. Se dice que lo hizo con una\npistola que compr\u00f3 en La Paz. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Leni Ball\u00f3n la recuerda como \u201cuna mujer maravillosa,\ntalentosa, &nbsp;virtuosa y de gran sensibilidad\u201d, perdidamente enamorada de\nFavre, a quien cans\u00f3 con su acoso permanente. Tras su llegada a La Paz, en mayo\nde 1966, cant\u00f3 en varias oportunidades en la pe\u00f1a y present\u00f3 una exposici\u00f3n de\ndibujos. \u201cLos dibujos emotivos trasuntan en su autora un esp\u00edritu que capta y\nexpresa escenas y personajes que adquieren vida en sus rastros (\u2026) Son obras\nque demuestran gran sensibilidad, no en vano Violeta tiene alma de artista\u201d,\nescribi\u00f3 El Diario.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un mes, retorn\u00f3 a Santiago, llev\u00e1ndose a Los\nJairas y a Los Choclos, un conjunto de zampo\u00f1eros integrado por\n&nbsp;lustrabotas de la Plaza Murillo para que actuaran en su pe\u00f1a, La Carpa de\nla Reina. Volvi\u00f3 a La Paz por otra corta temporada. Fue cuando estren\u00f3 Gracias\na la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Len\u00ed la vio por \u00faltima vez en Santiago, en septiembre\nde 1966, cinco meses antes de su suicidio. La invit\u00f3 a La Carpa de la Reina.\n\u201cMe ofreci\u00f3 todo un concierto de charango, acompa\u00f1ada en el bombo por el m\u00fasico\nuruguayo Alberto Zapic\u00e1n, con un charango que se hab\u00eda llevado de\nBolivia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Joaqu\u00edn Sabina, quien se proclamaba \u201cembajador violetero\u201d, la\nconsideraba \u201cun magisterio, una tremenda inspiraci\u00f3n\u201d, no s\u00f3lo por su sentido\nde lo popular, sino tambi\u00e9n por la poes\u00eda que escrib\u00eda. Le compuso Violetas\npara Violeta, canci\u00f3n que estren\u00f3 en Santiago: Maldigo del alto cielo\/ que nos\nexpropi\u00f3 su canto,\/ sus d\u00e9cimas, su pa\u00f1uelo,\/ su quinchamal\u00ed, su llanto,\/ viola\nde chicha y pomelo,\/ cacerolas del espanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie supo definir el amor mejor que ella. \u201cEl amor es\ntorbellino\/ de pureza original\/ hasta el feroz animal\/ susurra su dulce trino\/\nDetiene a los peregrinos\/ libera a los prisioneros\/ el amor con sus esmeros\/ al\nviejo lo vuelve ni\u00f1o\/ y al malo solo el cari\u00f1o\/ lo vuelve puro y sincero\u201d,\ncant\u00f3 en Volver a los 17.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Violeta fue muriendo poco a poco, a medida que perd\u00eda el\namor, cercada por la soledad, desolada. \u201cQue la vida es mentira\/ que la muerte\nes verdad\/ \u00a1Ay, ay, ay, de m\u00ed!\u201d, &nbsp;hab\u00eda lamentado en Run run se fue pa\u2019l\nnorte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dibujo de Marcos Loayza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete \u2013 20 de diciembre de 2020<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie agradeci\u00f3 tanto a la vida ni hubo una vida m\u00e1s ingrata que la suya. 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