{"id":652,"date":"2022-03-11T18:00:13","date_gmt":"2022-03-11T22:00:13","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=652"},"modified":"2022-03-12T20:42:59","modified_gmt":"2022-03-13T00:42:59","slug":"pedro-shimose-el-verso-suelto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/11\/pedro-shimose-el-verso-suelto\/","title":{"rendered":"Pedro Shimose, el \u201cverso suelto\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Suele definirse como un \u201cverso suelto\u201d. Y lo es. Por su\nindependencia de criterio y por la libertad con que se mueve, en su mundo y en\nlas vecindades. Como esa forma de expresi\u00f3n po\u00e9tica alejada de toda pauta de\nrima y m\u00e9trica, Pedro Shimose se gu\u00eda por sus propias convicciones, sin\nimportarle las consonancias o disonancias con las opiniones ajenas. Se dir\u00eda\nque el \u201cversolibrismo\u201d es su filosof\u00eda de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivi\u00f3 d\u00edas duros a causa de las represiones pol\u00edticas y\nlos apremios cotidianos. Eran los tiempos en que quer\u00eda escribir y le sal\u00eda\nespuma. Lo expresa sin resentimiento, mientras otea el pasado en un caf\u00e9 de\nMadrid. Tiene la mirada dulce, el rostro di\u00e1fano y la piel tersa, casi juvenil.\nNada delata sus &nbsp;80 a\u00f1os, si obviamos el gris de su cabello.<\/p>\n\n\n\n<p>Poeta laureado, periodista, trovador popular y dibujante\nde mano alzada, adivin\u00f3 la poes\u00eda en la floresta de su Riberalta natal. A los\nocho a\u00f1os le escrib\u00eda poemitas a su madre, Laida; despu\u00e9s, a las querencias\njuveniles idealizadas. Aficionado a la m\u00fasica, compuso polcas y taquiraris. \u201cLa\npelada del sombrero de sa\u00f3, s\u00ed existe, pero no fue mi corteja\u201d, me aclara.<\/p>\n\n\n\n<p>Memorioso, como es, entrega sus recuerdos a borbotones,\npero los vierte con delicadeza oriental y tono entra\u00f1able. Te lleva de la mano\npor el pante\u00f3n de los ilustres, como Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, Miguel \u00c1ngel Asturias,\nOctavio Paz, Nicanor Parra, Vicente Aleixandre o Rafael Alberti, a quienes\nconoci\u00f3 en tertulias y recitales. Evoca su viaje a La Higuera a lomo de mula\ncon Yevgueni Yevtushenko, el poeta ruso de las camisas floreadas, quien le\npidi\u00f3 que corrigiera el poema que acababa de escribir en memoria del Che\nGuevara. \u201c\u00a1No me atrev\u00ed!\u201d, me confiesa, con esa sonrisa que le estalla en los\nojos incluso cuando rememora vivencias amargas.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en Riberalta, el vergel al de la barranca colorada\nque los ind\u00edgenas amaz\u00f3nicos originarios conoc\u00edan como Pamahuay\u00e1, que significa\n\u201cel lugar donde est\u00e1 la fruta\u201d. Hijo de un emigrante japon\u00e9s, Ginkichi Shimose,\ny de una riberalte\u00f1a mestiza, Laida Kawamura Rodr\u00edguez, vio la luz el 30 de\nmarzo de 1940. Creci\u00f3 arrullado por las \u201caguas insomnes\u201d de los r\u00edos Beni y\nMadre de Dios, entre ceibas en flor, palmeras de penachos cansados, bibosis\nfrondosos &nbsp;y tajibos de flores blancas. Cant\u00f3 a su pueblo con la cadencia\nde su mejor poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No hay nada m\u00e1s\nlindo que contemplar tus crep\u00fasculos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>So\u00f1ar sue\u00f1os que\nso\u00f1aron nuestros padres.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Circular por el\ncolor violeta del aire anochecido&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y terminar\nech\u00e1ndote de menos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Renacer en tu\nfragancia h\u00fameda,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>busc\u00e1ndome en la\nniebla de los arroyos m\u00e1s rec\u00f3nditos,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lejos de m\u00ed mismo\n&nbsp;en los r\u00edos y curichis,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>en el naufragio de\nla isla que descubrimos juntos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>cuando tus barcos\nrecorr\u00edan mi infancia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a un \u201cmundo revuelto\u201d, como relat\u00f3 en una\nconferencia que ofreci\u00f3 en Santander, cuando Bolivia hab\u00eda perdido la guerra\ncontra el Paraguay, Espa\u00f1a se hab\u00eda desangrado en una lucha fratricida y los\ncuatro jinetes del apocalipsis cabalgaban desbocados sobre Europa. \u201cFui nacido\ngracias a un despiste doble. Pudiendo haber nacido en otro sitio, me nacieron\nen pleno tr\u00f3pico sudamericano, y pudiendo haber nacido en otra \u00e9poca (en el\nsiglo X europeo, por ejemplo), me nacieron en medio de un estruendo infernal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda a su padre como un campesino bueno, sencillo y\npobre, \u201cni samur\u00e1i, ni arist\u00f3crata arruinado, ni intelectual cazafortunas\u201d, que\nlleg\u00f3 a Bolivia a principios del siglo pasado, abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de la\nselva peruana, junto con otros doscientos inmigrantes japoneses. Se instal\u00f3 en\nRiberalta, donde se cas\u00f3 con Laida, con quien fund\u00f3 una familia de siete\nhijos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dice que hizo dinero al frente de una cooperativa\nagr\u00edcola, pero perdi\u00f3 todo cuando el gobierno le expropi\u00f3 su propiedad y lo\nencarcel\u00f3, como a otros japoneses y alemanes radicados en Bolivia, despu\u00e9s del\nbombardeo at\u00f3mico sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. \u201cYo le llevaba comida a\nla c\u00e1rcel (\u2026) Mi padre nunca se lament\u00f3 de nada, ni acus\u00f3 a nadie, ni clam\u00f3\njusticia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Siente que le debe mucho, porque le ense\u00f1\u00f3 a apreciar la\nbelleza de la vida, una \u201cense\u00f1anza est\u00e9tica vinculada a la moral, un modo de\npercibir y sentir las cosas, entre ellas el pa\u00eds, el amor, la muerte, la\ndignidad humana\u201d. Le ense\u00f1\u00f3 el amor a la naturaleza mientras paseaban por un\njard\u00edn cuajado de orqu\u00eddeas, azaleas, &nbsp;crisantemos, siemprevivas y\ngeranios, y le mostr\u00f3 \u201cel camino de la perfecci\u00f3n a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n de\nla belleza\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De \u00e9l aprendi\u00f3 &nbsp;que ser rico despu\u00e9s de ser pobre es\nuna experiencia que enriquece, pero ser pobre despu\u00e9s de ser rico, enriquece\nm\u00e1s. &nbsp;Le resumi\u00f3 la sabidur\u00eda en una sola frase: \u201cLas palabras deben ser\npronunciadas cuando no hay m\u00e1s remedio. Los actos son m\u00e1s importantes\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9l me educaba con\npar\u00e1bolas de vientos y bamb\u00faes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>(Los peces en el\ncielo)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Naveg\u00e1bamos por\nredes y colores,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>surg\u00edamos del agua,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>so\u00f1\u00e1bamos la luz y\nlas naranjas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>(\u2026)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9l sabe de su\nhumilde grandeza de hombre y sabe<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que como \u00e9l respeta\nle respetan,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y que le aman como\n\u00e9l ama.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este es mi padre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su madre, como casi todas las mujeres &nbsp;de su \u00e9poca,\n&nbsp;apenas pudo estudiar hasta el tercero de primaria, pero le gui\u00f3 en sus\nprimeras lecturas y lo arrull\u00f3 desde la infancia con los Versos sencillos, de\nJos\u00e9 Mart\u00ed, y las Rimas, de Gustavo Adolfo B\u00e9cker, \u201cpoemas que hablaban de\namores melanc\u00f3licos y amistades limpias; de oscuras golondrinas, arpas\nolvidadas y de una rosa blanca\u201d. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dibujabas \u00e1rboles y r\u00edos. Navegabas la corriente oculta\nde la forma. Urd\u00edas &nbsp;orop\u00e9ndolas y lunas. Funda mas destrucciones &nbsp;y\nnaufragios, madre vida madre tierra madre selva madre selva. <\/p>\n\n\n\n<p>Estudi\u00f3 en el colegio Pedro Kr\u00e1mer de Riberalta. Sus\npadres le hab\u00edan fomentado la lectura y su devoci\u00f3n a los libros, pero fue la\nextraordinaria biblioteca de su escuela, donada por el Rey del caucho, Nicol\u00e1s\nSu\u00e1rez, la que le abri\u00f3 las puertas a un mundo hasta entonces desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed ley\u00f3 a los grandes cl\u00e1sicos de la literatura\nuniversal y frecuent\u00f3 a los autores que a\u00fan forman parte de su vida. All\u00ed\ntambi\u00e9n busc\u00f3 las respuestas para sus obsesiones juveniles y all\u00ed, como dir\u00eda\nm\u00e1s tarde, se incub\u00f3 su poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A sus 17 a\u00f1os se fue a La Paz por aquello de que en las\nciudades grandes \u201csuceden cosas\u201d. Su padre hubiese querido que estudiase\nMedicina, pero \u00e9l ya hab\u00eda empezado a tomar en serio la poes\u00eda. Intent\u00f3\ndisuadirlo. \u201cEscribe novelas\u201d, le hab\u00eda dicho. \u201cLos poetas se mueren de\nhambre\u201d. Sali\u00f3 de Riberalta \u201ccon pasaje de ida y dinero para dos meses,\nrecaudado entre los amigos de la colonia japonesa\u201d. En La Paz se inscribi\u00f3 en\nDerecho y Ciencias Pol\u00edticas. \u201cViv\u00eda en un cuartito, iba a la universidad\ncaminando, com\u00eda en la calle y ahorraba para libros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estando en el primer a\u00f1o de carrera se present\u00f3 a un\nconcurso literario del que el cr\u00edtico y sacerdote Juan Quir\u00f3s era jurado. Gan\u00f3\ncon un poema a Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Quir\u00f3s quiso conocerlo. \u201c\u00bfT\u00fa eres Pedro\nShimose?\u201d, le pregunt\u00f3 cuando se present\u00f3. \u201cS\u00ed\u201d, le respondi\u00f3 con la timidez\ndel novato. \u201c\u00a1Ah!, pens\u00e9 que era un seud\u00f3nimo. \u00bfY de d\u00f3nde viene tu apellido?\u201d,\n&nbsp;insisti\u00f3. \u201cMi padre es japon\u00e9s\u201d, contest\u00f3, seg\u00fan relat\u00f3 en una\nentrevista. De ese primer encuentro naci\u00f3 una amistad profunda y\nduradera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de entonces comenz\u00f3 a frecuentar la facultad de\nFilosof\u00eda y Letras, de la que monse\u00f1or Quir\u00f3s era docente. De la mano de Quir\u00f3s\nlleg\u00f3 posteriormente al diario <em>Presencia<\/em>.\nDescubri\u00f3 la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andr\u00e9s, donde ley\u00f3\nnuevos autores y encontr\u00f3 nuevos amigos. Era la \u00e9poca en que se sent\u00eda\n\u201cembrujado\u201d por G\u00f3ngora, Franz Tamayo, Pablo Neruda, Walt Whitman, Garc\u00eda Lorca\ny Saint-John Perse, entre otros. Ya hab\u00eda escrito <em>Triludio en el exilio<\/em> (1961) y empezaba a escribir <em>Sardonia<\/em> (1967).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa poes\u00eda canta y sintetiza &nbsp;experiencias,\nemociones, percepciones y creencias religiosas, m\u00edticas o pol\u00edticas. Est\u00e1 m\u00e1s\ncerca de la magia, de la religi\u00f3n, del mito\u201d, resumir\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s. \u201cEl verso\nes medida, cadencia, ritmo, m\u00fasica, es la esencia verbal de un sentimiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sent\u00eda atra\u00eddo por la poes\u00eda, pero tambi\u00e9n por la\nm\u00fasica, una afici\u00f3n que, sin embargo, apenas pudo desarrollar en Riberalta,\ndonde no hab\u00eda conservatorio ni condiciones para aprender a leer y escribir\npartituras. Tampoco ten\u00eda dinero para hacer este tipo de estudios. \u00a1Incluso\ntener una guitarra era un lujo! Pero, adem\u00e1s, el oficio de m\u00fasico era muy mal\nvisto, lo que no le impidi\u00f3 formar parte de un conjunto musical, el tr\u00edo Los\nForasteros, con los tambi\u00e9n riberalte\u00f1os Harold Olmos y Carlos Mercado. Tal vez\npor eso su poes\u00eda est\u00e1 impregnada de musicalidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ma\u00f1ana, la palmera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>dejar\u00e1 de crecer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No dejes que me\nmuera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sin volverte a ver.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s de ser\nmadera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>guitarra quiero\nser,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>para cantar la\nespera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que espera\nflorecer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1958 compuso la m\u00e1s famosa de sus canciones, el\ntaquirari <em>Sombrero de Sa\u00f3<\/em>. \u201cNo fue\nresultado de una decepci\u00f3n amorosa personal, como muchos piensan\u201d, sino la\nhistoria amorosa de un amigo de Riberalta, quien pretend\u00eda a una muchacha y\nenfrentaba la f\u00e9rrea oposici\u00f3n de su madre (<em>\u201cO\u00ed,\nflojo, sinverg\u00fcenza, tiravida \u00bfqu\u00e9 quer\u00e9s?\u201d<\/em>). Fue el Tr\u00edo Oriental el que\nla catapult\u00f3 a la fama en 1966. \u201cEn pocos meses, &nbsp;dominaba el escenario\nfolcl\u00f3rico boliviano y empezaba a expandirse por todo el mundo\u201d, recuerda\nOlmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro dice que la canci\u00f3n le dio much\u00edsimas\nsatisfacciones, porque le hizo popular en Bolivia, pero al mismo tiempo \u201cmuchos\ndisgustos\u201d, debido a la reticencia de las discogr\u00e1ficas a reconocerle los\nderechos de autor. Tiene otras composiciones entra\u00f1ables, como <em>Adi\u00f3s mi Riberalta<\/em> y <em>Siringuero<\/em>, pero dice sentirse\navergonzado de otras, como <em>Razones para\nser soltero<\/em>, muy popular en su \u00e9poca &nbsp;(<em>Por eso vivo soltero\/ de vos nada espero para ser feliz\/ no quiero ser\nel esclavo\/ de un hermoso clavo \/ que me haga sufrir<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Con Los Forasteros apoy\u00f3 la primera campa\u00f1a electoral del\nhumorista Alfonso Prudencio Claure (<em>Paulovich<\/em>),\npostulado por el Partido Social Cristiano (PSC) a una diputaci\u00f3n. No fue su\n\u00fanica incursi\u00f3n en pol\u00edtica. Milit\u00f3 en el PSC entre 1959 y 1966, a\u00f1o en que fue\nelegido presidente de la Juventud en un congreso celebrado en el Teatro Ach\u00e1 de\nCochabamba, pero dur\u00f3 poco, v\u00edctima de las intrigas de la politiquer\u00eda\nboliviana. Dice que estuvo en el partido equivocado, porque \u201cBolivia no es un\npa\u00eds cat\u00f3lico\u201d. \u201cDej\u00e9 de ser pol\u00edtico y me convert\u00ed en moralista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se incorpor\u00f3 a la Universidad de San Andr\u00e9s en 1969, en\nplena \u201crevoluci\u00f3n universitaria\u201d, primero como docente de Filosof\u00eda y Letras y\ndespu\u00e9s como director de Extensi\u00f3n Cultural. Lo hizo de la mano de Jorge\nLazarte, por entonces influyente dirigente estudiantil trotskista, y del rector\n\u00d3scar Prudencio. Trajo al ballet de Mosc\u00fa e invit\u00f3 a Yevgueni Alexandrovitch\nYevtushenko, con quien viaj\u00f3 a La Higuera, porque el poeta ruso quer\u00eda conocer\nel lugar donde muri\u00f3 el Che, a quien le dedic\u00f3 un poema escrito en castellano (<em>La llave del comandante<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Eran los \u201cd\u00edas agitados y confusos\u201d de las v\u00edsperas del\ngolpe de Hugo B\u00e1nzer y Pedro se hab\u00eda ganado la fama de \u201ccomunista\u201d, lo que le\nvali\u00f3 el exilio. Antes estuvo en Lille, Francia, m\u00e1s para dar la espalda a una\ndecepci\u00f3n amorosa que para estudiar periodismo con una beca del cardenal\nLien\u00e1rt. \u201cLa beca no es del cardenal, es de los obreros del carb\u00f3n de Lille\u201d,\nle dijo el purpurado cuando lo visit\u00f3 en su despacho para agradecerle.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1968 public\u00f3 su tercer libro, <em>Poemas para un pueblo<\/em>, en el que se refleja \u2013seg\u00fan el poeta y\ncr\u00edtico Eduardo Mitre\u2013 esa \u201cpoes\u00eda inmersa en la historia, ag\u00f3nica en la medida\nen que la padece, protag\u00f3nica en cuanto tiende a transformarla mediante el\ntestimonio, la denuncia, el grito de rebeld\u00eda\u201d; &nbsp;en la que mantiene \u201cuna\ndimensi\u00f3n social y aun pol\u00edtica constante\u201d, lejos de \u201clos registros puramente\nl\u00edricos, subjetivos, abstra\u00eddos de un contexto &nbsp;hist\u00f3rico-social\ndeterminado\u201d. \u00c9l ve\u00eda la injusticia en las calles, en las escuelas y en los\ncentros laborales como parte de la vida cotidiana boliviana.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Para hablar de mi\npatria es preciso sufrirte.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pertenezco a esta\npatria sin victorias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mentir\u00eda si dijera\nque mi patria es la mejor del mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mentir\u00eda si dijera\nque mi patria es la peor del mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi patria es un\nmartirio de odios y tinieblas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el sitio en donde\namo, sue\u00f1o, lucho, canto y muero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi patria est\u00e1\nfundada sobre el alba, sobre tu alba, Am\u00e9rica Latina.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ella est\u00e1 sostenida\npor los muertos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La llevo como una\nherida, sin mar y sin victorias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1971 sali\u00f3 al exilio, a Espa\u00f1a, como resultado \u2013seg\u00fan\ncree\u2013 de su activismo en la universidad, convertida durante el proceso del\ngeneral Juan Jos\u00e9 Torres en un centro de efervescencia pol\u00edtica e ideol\u00f3gica.\n&nbsp;Dice que en el destierro se hizo \u201cm\u00e1s hombre y m\u00e1s humano\u201d y que aprendi\u00f3\na no compadecerse de s\u00ed &nbsp;mismo ni a echarle la culpa a los dem\u00e1s, aunque\nadmite que \u201chubo d\u00edas negros de amargura y desaliento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Madre no llores, dime\nhasta luego y escr\u00edbeme seguido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La cordillera est\u00e1\ncerrada. La pena es un juguete en manos de &nbsp;mis hijos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Le digo a Rosario que\nse mantenga serena.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Atr\u00e1s quedan mis\ntreinta y un a\u00f1os \u201cadi\u00f3s, vidita del alma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y hasta el otro d\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1972, ya en el exilio, gan\u00f3 el Premio Casa de las\nAm\u00e9ricas con su libro <em>Quiero escribir,\npero me sale espuma<\/em>, un t\u00edtulo prestado del peruano Cesar Vallejo. El\ngalard\u00f3n le dio fama internacional. Aunque posteriormente se distanci\u00f3 del\ncastrismo y la Revoluci\u00f3n Cubana, siempre se mostr\u00f3 agradecido por un\nreconocimiento que se tradujo en una edici\u00f3n de 23.000 ejemplares, \u201calgo nunca\nso\u00f1ado por un poeta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Poeticomienzo en vino\navinagrado:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfc\u00f3mo escribir del\ntizne sin carbones;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de las tos, sin\ngargajo; y sin borrones,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>c\u00f3mo escribir de m\u00ed si\nestoy fregado?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Garrapateo espumas,\ncabreado,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>con humo y humedad en\nlos pulmones;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>doli\u00e9ndome en la\nsombra y los rincones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>mi soledad en verso\nencebollado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Desgarrado y vencido\npor las furias;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>en el exilio, triste,\nvoy sufriendo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el hambre de mi pueblo\nen mis penurias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En l\u00e1grimas y pus voy\nescribiendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A medias muero en\nj\u00e1caras espurias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A medias vivo, voy\nsobreviviendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en el exilio escribi\u00f3 <em>Caducidad de Fuego<\/em> (1975), un \u201clibro desolado\u201d, que marca una\n\u201cl\u00ednea divisoria\u201d en su poes\u00eda. \u201cYo sub\u00eda a la colina y desde all\u00ed contemplaba\nmi infortunio. En mis manos se hac\u00eda trizas las diademas de mis sue\u00f1os y,\nconteniendo el llanto, escrib\u00ed Caducidad de fuego\u201d, record\u00f3 en una ocasi\u00f3n. Le\nsiguieron <em>Al pie de la letra<\/em> (1976),\nel libro de cuentos <em>El Coco se llama\nDrilo<\/em> (1976), <em>Reflexiones\nmaquiav\u00e9licas<\/em> (1980), <em>Diccionario de\nAutores Iberoamericanos<\/em> (1982), <em>Bolero\nde caballer\u00eda<\/em> (1985), <em>Historia de la\nliteratura hispanoamericana<\/em> (1989), <em>Riberalta\ny otros poemas<\/em> (1996) y <em>No te lo vas\na creer<\/em> (2000).<\/p>\n\n\n\n<p>Fue asesor de publicaciones y director de poes\u00eda del\nInstituto de Cooperaci\u00f3n Iberoamericana (ICI) y dirigi\u00f3 la colecci\u00f3n Letras del\nExilio de la editorial Plaza &amp; Jan\u00e9s. Recibi\u00f3 el Premio Nacional de Cultura\nde Bolivia (1999) y la Orden del Sol Naciente del Jap\u00f3n (2019).<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor rumano-brasile\u00f1o Stefan Baciu dijo que\n\u201cShimose fue uno de los primeros poetas capaces de dar salto hacia el futuro,\nllegando a una notable renovaci\u00f3n con medios personales\u201d, en tanto que el\nespa\u00f1ol Jorge Rodr\u00edguez Padr\u00f3n opin\u00f3 &nbsp;que la palabra del poeta boliviano\nes \u201cun tono, una prosodia, un ritmo interior decisivo que fluye con la\nfacilidad del habla, pero que se adensa en el v\u00e9rtigo de la fundaci\u00f3n po\u00e9tica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan <em>The Times<\/em>,\n\u201cShimose oscila entre una protesta vigorosa e ingeniosa y la intranquila\ninquietud expresada en el soneto de Vallejo\u201d que da t\u00edtulo a uno de sus libros.\nPara Robert Marquez, el trabajo del riberalte\u00f1o muestra la \u201cangustiada visi\u00f3n\nde un exiliado\u201d de Vallejo y la \u201csensibilidad al ritmo\u201d de Nicol\u00e1s\nGuill\u00e9n.&nbsp;Shimose entiende la poes\u00eda y la literatura como una suma de\npalabras, palabras que permiten &nbsp;\u201cso\u00f1ar la justicia, la libertad y la\nconvivencia en paz en este mundo devastado por la locura humana, donde las v\u00edctimas\nde ayer son los verdugos de hoy; palabras que nos hablan de los viejos e\nirrenunciables ideales de la humanidad; de las selvas v\u00edrgenes por donde\nserpentean arroyos de aguas cristalinas; de los mares limpios que ignoran la\ncodicia del hombre; de los cielos puros y las noches serenas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan periodista le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 escrib\u00eda. Quiz\u00e1s,\nrespondi\u00f3, por \u201cun deseo &nbsp;de inmortalidad o un deseo de seducir a una\nmujer hermosa\u201d. O tal vez por \u201cun sentimiento de pavor ante el misterio de la\nmuerte o una inmensa alegr\u00eda ante el espect\u00e1culo de la naturaleza\u201d. O tambi\u00e9n,\ncomo dice en uno de sus versos autobiogr\u00e1ficos, porque la poes\u00eda lo visitaba de\nnoche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dibujo de Marcos Loayza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; 22 de marzo de 2020<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Suele definirse como un \u201cverso suelto\u201d. Y lo es. Por su independencia de criterio y por la libertad con que se mueve, en su mundo y en las vecindades. 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