{"id":579,"date":"2022-03-05T15:47:38","date_gmt":"2022-03-05T19:47:38","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=579"},"modified":"2022-03-05T15:47:38","modified_gmt":"2022-03-05T19:47:38","slug":"tras-los-pasos-de-papa-hemingway","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/05\/tras-los-pasos-de-papa-hemingway\/","title":{"rendered":"Tras los pasos de Pap\u00e1 Hemingway"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada recuerda m\u00e1s la presencia de <em>Pap\u00e1<\/em> Hemingway en Cuba que el c\u00e9lebre daiquiri que invent\u00f3 en un bar de La Habana: \u201cron helado sin az\u00facar, pesado y con la copa bordeada de escarcha\u201d, como lo describe el protagonista de una de sus novelas. O como lo sirve el Floridita: dos l\u00edneas de ron, un golpe de lim\u00f3n y dos raciones de hielo frapp\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, ning\u00fan escritor extranjero, mucho menos un estadounidense, dej\u00f3 tantas huellas \u201ca su paso por los sitios menos pensados\u201d de Cuba como Ernest Hemingway, pero su colega John Dos Passos pudo haber dicho lo mismo del trajinar del autor de <em>Fiesta <\/em>y <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/em> por la Espa\u00f1a de la Guerra Civil y la Pamplona de los \u201cendemoniadamente divertidos\u201d Sanfermines.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAmo este pa\u00eds y me siento como en casa\u201d, hab\u00eda dicho de Cuba, donde pas\u00f3 la tercera parte de su vida y donde escribi\u00f3 algunas de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas. \u00bfY Espa\u00f1a? Seg\u00fan le confes\u00f3 a su amigo Francis Scott Fitzgerald, en Pamplona empez\u00f3 a conocer \u201calgo de lo que es la eternidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que Hemingway \u201cvivi\u00f3, am\u00f3 y escribi\u00f3 en Cuba\u201d, como me dijo la entonces directora de la casa-museo del novelista, la Finca Vig\u00eda de La Habana, Ada Rosa Alfonso Rosales, durante una entrevista con motivo del cincuentenario de su muerte; pero tambi\u00e9n es evidente, como declar\u00f3 su nieto John a un diario espa\u00f1ol, que en Pamplona \u201cencontr\u00f3 lo que necesitaba\u201d, porque la semana de los Sanfermines \u201cbrinda a los hombres la oportunidad de arriesgar su vida cada ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo la hab\u00eda arriesgado en otros lugares? &nbsp;Vivi\u00f3 como protagonista y testigo las dos guerras mundiales. Durante la primera, un explosivo estuvo a punto de quitarle la vida mientras conduc\u00eda una ambulancia como voluntario (le extrajeron decenas de esquirlas de las piernas y la espalda); en la segunda, como periodista, presenci\u00f3 el desembarco de Normand\u00eda y la liberaci\u00f3n de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay muchas leyendas sobre su participaci\u00f3n en la segunda gran guerra: que comand\u00f3 un grupo de milicianos de la resistencia en una aldea francesa, que fue uno de los primeros en entrar al Par\u00eds liberado, que \u201cliber\u00f3\u201d el Hotel Ritz\u2026 Lo cierto es que en 1947 fue condecorado con la Estrella de Bronce por el valor que demostr\u00f3 al trabajar \u201cbajo fuego en las zonas de combate con el fin de obtener una imagen precisa de las condiciones\u201d b\u00e9licas para sus lectores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dice tambi\u00e9n que a\u00f1os antes combati\u00f3 del lado republicano en la Guerra Civil espa\u00f1ola. Y no s\u00f3lo eso. Sobrevivi\u00f3 a dos accidentes a\u00e9reos en \u00c1frica y practic\u00f3 la caza mayor, la pesca en alta mar y el boxeo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nacido en Oak Park, Illinois, el 21 de julio de 1899, Ernest Miller Hemingway vivi\u00f3 al filo de la navaja, toreando a la muerte como los mozos de Pamplona &nbsp;en los Sanfermines, hasta que un 2 de julio de 1961, a sus 62 a\u00f1os de edad, se vol\u00f3 la cabeza de un tiro con su escopeta favorita. Para entonces, como dicen sus bi\u00f3grafos, era una ruina humana y hab\u00eda perdido toda ilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La leyenda lo pinta como un macho, ahogado en r\u00edos de alcohol, sediento de sexo, &nbsp;un \u201cabus\u00f3n, cruel e injusto con las mujeres que lo amaron, y tierno, blando y sensible con aquellas damas que lo despreciaron\u201d, como lo describe el periodista y escritor espa\u00f1ol M\u00e0rius Carol, pero su bi\u00f3grafa Mary V. Dearborn dice que el novelista fue un \u201cprisionero de su propia leyenda\u201d y que ese \u201cmito le hizo la vida incre\u00edblemente dif\u00edcil\u201d.&nbsp;\u201cNo fue un tipo duro\u201d, declar\u00f3 Dearborn en una entrevista, sino un hombre \u201cmucho m\u00e1s vulnerable, m\u00e1s sensible y m\u00e1s tr\u00e1gico\u201d de lo que se cree. \u201cEra m\u00e1s bien un rom\u00e1ntico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida de novela no s\u00f3lo aliment\u00f3 la leyenda, la del aventurero y juerguista, sino su propia obra. Como escribi\u00f3 Mario Vargas Llosa, Hemingway \u201cvivi\u00f3 todo eso y aliment\u00f3 sus cuentos, novelas y reportajes con esas experiencias, de una manera tan directa que, por lo menos en su caso, no hay duda alguna de que su obra literaria es, entre otras cosas, ni m\u00e1s ni menos que una autobiograf\u00eda apenas disimulada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naci\u00f3 en el seno de una familia y una comunidad muy conservadoras. Su padre, Clarence Edmonds, era m\u00e9dico y su madre, Grace Hall, m\u00fasica y concertista. Asisti\u00f3 a la secundaria de Oak Park, donde aprendi\u00f3 a tocar el violonchelo y practic\u00f3 el atletismo y el boxeo. All\u00ed curs\u00f3 una asignatura de periodismo, ejercicio que lo impuls\u00f3 posteriormente a pedir trabajo &nbsp;en el diario Kansas City Star, donde, a\u00fan adolescente, inici\u00f3 su exitosa carrera period\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que Mark Twain y otros grandes escritores, Hemingway fue primero periodista. Como dice Vargas Llosa, al periodismo le debe \u201csu estilo y su metodolog\u00eda narrativa: eliminar todo lo superfluo, ser preciso, transparente, claro, neutral, y preferir siempre la expresi\u00f3n sencilla y directa a la barroca y engolada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Kansas City Star, seg\u00fan dec\u00eda, aprendi\u00f3 todo lo que sab\u00eda del oficio, que resumi\u00f3 en una frase que figura en la cabecera de muchas redacciones del mundo: \u201cLas f\u00f3rmulas period\u00edsticas han sido probadas, aprobadas y santificadas. Todas en su conjunto se reducen a 110 reglas, de las cuales s\u00f3lo dos son v\u00e1lidas: 1) usar frases cortas; 2) emplear un estilo directo, sin rodeos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras su participaci\u00f3n como conductor de ambulancia en la Primera Guerra Mundial, cuya experiencia le sirvi\u00f3 para la trama de <em>Adi\u00f3s a las armas<\/em> (1929), volvi\u00f3 a Estados Unidos a principios de 1919 y se cas\u00f3 con Hadley Richardson, la primera de sus cuatro esposas, con quien retorn\u00f3 a Francia dos a\u00f1os despu\u00e9s como corresponsal del Toronto Star.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estando en Par\u00eds escuch\u00f3 las historias de las tardes de lidia en Espa\u00f1a. Fue en 1923 cuando viaj\u00f3 por primera vez, junto con &nbsp;Hardley, a Pamplona. M\u00e1s que fascinado, qued\u00f3 deslumbrado por los encierros de San Ferm\u00edn. Volvi\u00f3 en otras ocho ocasiones. La \u00faltima en 1959, dos a\u00f1os antes de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su segunda visita, en 1924, con un grupo de amigos, entre ellos John Dos Passos, &nbsp;particip\u00f3 en uno de los encierros. Fue el d\u00eda que sinti\u00f3 \u201cel escalofr\u00edo de la muerte en los talones\u201d. Una foto de la \u00e9poca &nbsp;lo muestra con los tradicionales pantalones blancos de los mozos y con un capote frente a un toro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas calles eran una masa s\u00f3lida de gente danzando. La m\u00fasica era algo que golpeaba y lat\u00eda con violencia. Todos los carnavales que yo hab\u00eda visto palidec\u00edan en su comparaci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3. Su amigo Juanito Quintana, due\u00f1o del hotel donde se alojaba, recuerda que llegaba de madrugada borracho y dando gritos. \u201cErnesto, esto no puede ser, se me quejan los hu\u00e9spedes; con este alboroto no hay qui\u00e9n duerma\u201d, le reclamaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemingway recre\u00f3 sus vivencias en <em>Fiesta<\/em> (T<em>he Sun Also Rises<\/em>, 1926), para muchos su mejor novela, cuyo principio reh\u00edzo 17 veces hasta dejarlo perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n conoci\u00f3 los d\u00edas de muerte, durante la guerra civil (1936-39). Lleg\u00f3 a Espa\u00f1a como corresponsal de la North American Newspaper Alliance. Para entonces ya se hab\u00eda divorciado de Hardley y se hab\u00eda casado con Pauline Pfeiffer, quien trabajaba para la revista <em>Vogue<\/em> y con quien recorri\u00f3 \u00c1frica del Este, en un viaje de 10 semanas que le proporcion\u00f3 la materia prima para <em>Las verdes colinas de \u00c1frica<\/em> y el cuento <em>Las nieves de Kilimanjaro<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comprometido con la causa republicana, la contienda le marc\u00f3 la vida, una experiencia que reflej\u00f3 en <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/em>. Seg\u00fan el fot\u00f3grafo Robert Cappa, Hemingway lleg\u00f3 a combatir con los voluntarios de las famosas Brigadas Internacionales en la defensa del Ebro. La prensa estadounidense dijo que lo vio \u201cpegar cuatro tiros\u201d en la batalla de Teruel, al final del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca ocult\u00f3 su simpat\u00eda por el bando republicano. \u201cHab\u00eda por lo menos cinco partidos en el lado de la Rep\u00fablica. Trat\u00e9 de entender y evaluar los cinco (muy dif\u00edcil) y no pertenec\u00ed a ninguno\u2026 No ten\u00eda m\u00e1s partido que un profundo inter\u00e9s y amor por la Rep\u00fablica\u2026 En Espa\u00f1a tuve y tengo a muchos amigos del otro lado. Trat\u00e9 de escribir sinceramente sobre ellos. Pol\u00edticamente, yo estuve siempre del lado de la Rep\u00fablica desde el d\u00eda en que fue declarada y desde mucho tiempo antes\u201d, &nbsp;escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le gustaban los espa\u00f1oles, su &nbsp;manera de hablar y de ver la vida, y los ve\u00eda como \u201cgente rom\u00e1ntica y noble\u201d. &nbsp;Y los espa\u00f1oles lo ve\u00edan a \u00e9l \u2013y lo ven\u2013 &nbsp;como un espa\u00f1ol m\u00e1s. Casi un siglo despu\u00e9s de su primera visita a los Sanfermines, la presencia de \u201cDon Ernesto\u201d, como lo llamaban en Pamplona, se siente en toda Espa\u00f1a. No falta quien apela a la iron\u00eda para subrayar su presencia en la ausencia: \u201cAqu\u00ed nunca estuvo Hemingway\u201d, se puede leer en m\u00e1s de un restaurante madrile\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si su presencia es grande en Espa\u00f1a, mayor es en Cuba. Desde la Finca Vig\u00eda, donde vivi\u00f3 21 a\u00f1os, hasta la localidad pesquera de Coj\u00edmar, donde fondeaba su yate <em>Pilar<\/em>, a cargo de su patr\u00f3n Gregorio Fuentes; y desde el hotel Ambos Mundos, su primera vivienda, hasta el m\u00edtico bar Floridita, Hemingway est\u00e1 en todos los rincones de la isla y \u2013como dijo Garc\u00eda M\u00e1rquez\u2013 \u201cdentro del alma de Cuba, mucho m\u00e1s de lo que suponen los cubanos de su tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 a Cuba por primera vez en 1928, acompa\u00f1ado de Paulina Pfeiffer, pero fue su tercera esposa, Martha Gelhorn, quien busc\u00f3 y encontr\u00f3 la finca. Hemingway la compr\u00f3 por 18.500 d\u00f3lares con dinero proveniente de los derechos de autor de <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/em>, su obra m\u00e1s exitosa, que vendi\u00f3 m\u00e1s de medio mill\u00f3n de copias en los meses siguientes a su lanzamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDonde un hombre se siente como en su casa, aparte del lugar donde naci\u00f3, \u00e9se es el sitio al que estaba destinado\u201d, declar\u00f3 en la Finca Vig\u00eda, una casa colonial situada en una peque\u00f1a colina de San Francisco de Paula, a 25 kil\u00f3metros de La Habana. All\u00ed escribi\u00f3 <em>El viejo y el mar<\/em> (1952), que le vali\u00f3 el Premio Pulitzer (1953), y all\u00ed recibi\u00f3 la noticia de la concesi\u00f3n del Nobel de Literatura (1954). \u201cYo siempre tuve suerte escribiendo en Cuba\u201d, le confi\u00f3 a un amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con sus 43.000 metros cuadrados de extensi\u00f3n, rodeada de casi medio millar de \u00e1rboles de mango y palmas reales, la finca est\u00e1 tal como la dej\u00f3 cuando sali\u00f3 de Cuba, con sus 9.000 libros y la vieja m\u00e1quina Royal, aunque \u00e9l prefer\u00eda escribir de pie, en un atril, con l\u00e1piz y en unos cuadernos escolares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHemingway fue un norteamericano con apego a su tierra natal, pero se sinti\u00f3 definitivamente cubano\u201d, me dijo Ada Rosa Alfonso Rosales, quien defend\u00eda la \u201ccuban\u00eda\u201d del escritor ante quienes \u201cignoran, minimizan o tergiversan la importancia de Cuba en su vida y obra\u201d, y ante las sugerencias de que abandon\u00f3 la isla tras el ascenso de Fidel Castro al poder, en 1959, por miedo al \u201cfantasma comunista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un periodista que estuvo tras los pasos del novelista en La\nHabana, Ciro Bianchi Ross, resume su vida en la isla con pocas palabras: Am\u00f3,\nhizo amigos perdurables, bebi\u00f3 y comparti\u00f3 su trago con los pescadores de\nCoj\u00edmar e, incluso, invent\u00f3 el daiquiri especial que lleva su nombre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hizo eso y alguna otra cosa m\u00e1s. A\u00fan permanecen en el misterio sus v\u00ednculos con el FBI, a cuyo servicio estuvo durante su estancia en Cuba, cuando supuestamente fue enganchado para montar una operaci\u00f3n de espionaje destinada a detectar los puertos de abastecimiento de los submarinos alemanes en el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemingway abandon\u00f3 Cuba en julio de 1960, junto con su cuarta esposa, Mary Welsh, a quien hab\u00eda conocido en 1943 en Londres, donde se desempe\u00f1aba como corresponsal de la revista <em>Time<\/em>, y con quien se cas\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s. \u201cDejar Cuba le rompi\u00f3 el coraz\u00f3n\u201d, afirm\u00f3 su bi\u00f3grafa Dearborn, pues consideraba a la isla su \u201c\u00faltima frontera\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras una corta visita a Espa\u00f1a, retorn\u00f3 ese mismo a\u00f1o a Estados Unidos. Para entonces, ya hab\u00eda traspasado la \u201c\u00faltima frontera\u201d. Enfermo, alcoh\u00f3lico, deprimido &nbsp;y cansado de la vida, sufr\u00eda probablemente, seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, de un trastorno bipolar y varias lesiones cerebrales traum\u00e1ticas. Era un hombre acabado. Pensaba que era objeto de seguimiento por parte del FBI, pero sus m\u00e9dicos y amigos cre\u00edan que estaba paranoico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su amigo A. E. Hotchner, autor de <em>Papa Hemingway<\/em>, asegur\u00f3 que la vigilancia era real y que \u201ccontribuy\u00f3 sustancialmente a la angustia\u201d y \u201cal suicidio\u201d del escritor. El FBI desclasific\u00f3 en 1980 un file de 124 p\u00e1ginas sobre su relaci\u00f3n con el Nobel. Leonardo Padura (<em>El hombre que amaba a los perros<\/em>) constat\u00f3 que 15 permanec\u00edan bajo secreto, \u201cen inter\u00e9s de la defensa nacional\u201d, y 40 aparec\u00edan censuradas con diversas tachaduras. En las restantes no hab\u00eda ninguna menci\u00f3n a la vigilancia y a su supuesta vinculaci\u00f3n con el suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la periodista Heike Schmidt, &nbsp;de la Agencia Alemana de Prensa DPA, la tumba de Hemingway en Ketchum es una triste colecci\u00f3n de botellas de vidrio reciclable, con cascos de vino tinto y whisky regados sobre la sencilla l\u00e1pida de m\u00e1rmol. Alguien tambi\u00e9n coloc\u00f3 all\u00ed una botella de refresco. \u00bfTomaba Hemingway limonada? &nbsp;M\u00e0rius Carol recuerda que beb\u00eda grandes cantidades de ginebra, ron y whisky, pero que no se le ocurr\u00eda una mejor forma de gastar el dinero que comprando un buen vino, el borgo\u00f1a Romann\u00e9e-Conti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de Hemingway fue una fiesta, aunque Mary V. Dearborn niega que fuera un mujeriego incorregible. Dice que se cas\u00f3 solo cuatro veces y que probablemente no durmi\u00f3 \u201ccon m\u00e1s de seis o siete mujeres en toda su vida\u201d, algo dif\u00edcil de comprobar. \u201cYo no me enamoro, yo me caso\u201d, hab\u00eda explicado el escritor en una entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de la leyenda, lo cierto es que fue un hombre comprometido. Dicen sus bi\u00f3grafos que una de las frases que m\u00e1s repet\u00eda era \u201caqu\u00ed detendremos al fascismo entre todos\u201d y que la pronunciaba en cada batalla que cubr\u00eda como corresponsal. &nbsp;\u201cEl mundo es hermoso y vale la pena luchar por \u00e9l\u201d, afirm\u00f3 en <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/em>. Pero, al final, introdujo los dos ca\u00f1os de su escopeta en su boca y apret\u00f3 el gatillo, tal vez pensando que \u201cla muerte es un remedio soberano para todos los males\u201d, como escribi\u00f3 en <em>Muerte en la tarde<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dibujo de Marcos Loayza <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; 28 de julio de 2019<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada recuerda m\u00e1s la presencia de Pap\u00e1 Hemingway en Cuba que el c\u00e9lebre daiquiri que invent\u00f3 en un bar de La Habana: \u201cron helado sin az\u00facar, pesado y con la copa bordeada de escarcha\u201d, como lo describe el protagonista de una de sus novelas. O como lo sirve el Floridita: dos l\u00edneas de ron, un &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/05\/tras-los-pasos-de-papa-hemingway\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Tras los pasos de Pap\u00e1 Hemingway<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":582,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-semblanzas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Hemingway.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=579"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":583,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579\/revisions\/583"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/582"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}