{"id":570,"date":"2022-03-05T15:25:20","date_gmt":"2022-03-05T19:25:20","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=570"},"modified":"2026-03-13T15:58:25","modified_gmt":"2026-03-13T19:58:25","slug":"los-deshabitados-la-novela-que-nacio-bajo-una-luz-tediosa-y-poetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/05\/los-deshabitados-la-novela-que-nacio-bajo-una-luz-tediosa-y-poetica\/","title":{"rendered":"Los deshabitados, la novela que naci\u00f3 bajo una \u201cluz tediosa y po\u00e9tica\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Dijo haber escrito la novela como \u201cno debe escribirse nunca un libro\u201d, que fue \u201ccasi una secreci\u00f3n\u201d, una obra que \u201ccomenz\u00f3 a vivir bajo una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de melancol\u00eda\u201d, con algunas figuras humanas y un perro que empezaron a tomar forma bajo una \u201cluz tediosa y po\u00e9tica\u201d, personajes a los que les puso un nombre y sigui\u00f3 con una \u201cdeliciosa docilidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcelo Quiroga Santa Cruz (1931-1980) escribi\u00f3 <em>Los deshabitados<\/em> cuando ten\u00eda 25 a\u00f1os. La termin\u00f3 en el invierno de 1957 y la public\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1959, en v\u00edsperas del surgimiento del boom latinoamericano. Aunque ya hab\u00eda publicado un poemario, <em>Un arlequ\u00edn est\u00e1 muriendo<\/em> (1952), fundado un semanario cultural, <em>Pro Arte<\/em> (1952), y asistido como delegado al Congreso Continental de la Cultura, celebrado en Santiago de Chile en 1953, era un escritor desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, pas\u00f3 desapercibida hasta 1962, a\u00f1o en que fue galardonada en Estados Unidos con el Premio William Faulkner a las mejores novelas hispanoamericanas escritas despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, junto con <em>El se\u00f1or presidente<\/em> (Miguel \u00c1ngel Asturias), <em>Coronaci\u00f3n<\/em> (Jos\u00e9 Donoso), <em>Hijo de hombre<\/em> (Augusto Roa Bastos), <em>Los r\u00edos profundos<\/em> (Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas) y <em>El astillero<\/em> (Juan Carlos Onetti), entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la \u00fanica que public\u00f3 en vida. La segunda, <em>Otra vez marzo<\/em>, que dej\u00f3 inconclusa, sali\u00f3 en 1990, con 31 a\u00f1os de diferencia y diez a\u00f1os despu\u00e9s de su asesinato. A pesar del premio que la catapult\u00f3 al \u00e9xito y de haber sido reconocida por la cr\u00edtica como un hito en &nbsp;la narrativa boliviana contempor\u00e1nea, Quiroga Santa Cruz no la consideraba la novela de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodav\u00eda no he escrito la novela que quiero escribir\u201d, me dijo semanas antes de su muerte, en un par\u00e9ntesis de su \u00faltima campa\u00f1a electoral, mientras trabajaba en la redacci\u00f3n de <em>Otra vez marzo<\/em>. Cuando me hizo la confidencia, en junio de 1980, tampoco parec\u00eda estar pensando en <em>Otra vez marzo<\/em>, aunque alguna vez se refiri\u00f3 a su nuevo proyecto literario como \u201cuna novela que me gusta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiroga Santa Cruz escribi\u00f3 <em>Los deshabitados<\/em> en Santiago de Chile durante el exilio de sus padres, a quienes acompa\u00f1\u00f3 entre 1953 y 1958, tras el triunfo de la revoluci\u00f3n de 1952. Su padre, Jos\u00e9 Antonio Quiroga, hab\u00eda sido diputado por el Partido Republicano, ministro del gobierno de Daniel Salamanca y, a\u00f1os despu\u00e9s, gerente de la Pati\u00f1o Mines, la empresa de uno de los \u201cbarones del esta\u00f1o\u201d, Sim\u00f3n I. Pati\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa escrib\u00ed durante los fines de semana y en los ratos libres que me dejaba el trabajo\u201d, record\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s. Para entonces se hab\u00eda casado con Cristina Trigo, en 1954, y trabajaba en una empresa comercializadora de minerales. Termin\u00f3 de escribirla poco antes del nacimiento de su hija Mar\u00eda Soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio autor describi\u00f3 la &nbsp;trama de <em>Los deshabitados<\/em> como la historia de \u201cuna comunidad humana frustrada\u201d, el \u201cnaufragio lento y silencioso\u201d de unos seres \u201csin destino hist\u00f3rico\u201d, en una suerte de \u201cpredestinaci\u00f3n al fracaso\u201d, al que los personajes asisten con \u201crelativa y amarga lucidez\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDebo confesar que apenas si trata de algo. Su contenido argumental es insignificante. Los que buscan esa clase de emoci\u00f3n que procura la narraci\u00f3n de una historia accidentada ser\u00e1n defraudados. Lo que suele llamarse \u2018acci\u00f3n\u2019, no cumple m\u00e1s funci\u00f3n, en este libro, que la de sostener en su fr\u00e1gil estructura todo el peso de mi curiosidad por algunas almas y por lo que esas almas encierran\u201d, escribi\u00f3 en la presentaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una obra intimista, en la que el autor explora el mundo interior de los personajes, rompiendo con la tradici\u00f3n de la narrativa boliviana, centrada hasta entonces en los temas costumbristas e indigenistas. Su \u201cacci\u00f3n\u201d se desarrolla en una ciudad y en una \u00e9poca no determinadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El cr\u00edtico Carlos Casta\u00f1\u00f3n Barrientos la describe como una \u201cnarraci\u00f3n sin acci\u00f3n alguna y referida s\u00f3lo a lo que sucede en la conciencia de los personajes, sin descripciones de paisajes ni ambientes, pero atenta a los problemas y el destino del hombre sobre la tierra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes \u201cdeshabitados\u201d son un cura que ha perdido la fe o que nunca la tuvo (el <em>Padre Justiniano<\/em>), un escritor frustrado (<em>Fernando Durcot<\/em>) y su novia (<em>Mar\u00eda Bacaro<\/em>), las hermanas <em>Teresa<\/em> y <em>Flor Pardo<\/em>, los ni\u00f1os <em>Pablo<\/em> y <em>Luisa<\/em>, un canario ciego y el perro <em>Mu\u00f1oz<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En una primera noticia sin firma publicada a fines de 1959, el diario cat\u00f3lico <em>Presencia<\/em> se refiri\u00f3 a la obra como \u201cun ensayo de novela existencialista\u201d, un \u201cexperimento\u201d, y a su autor como un novelista en formaci\u00f3n. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1960, Jos\u00e9 Luis Roca la calific\u00f3 de \u201cbuena novela\u201d y afirm\u00f3 que era \u201cla primera vez que en la literatura boliviana se escribe una obra de este tipo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras cr\u00edticas adversas, formuladas por intelectuales del gobernante Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), entre ellos Ren\u00e9 Zavaleta Mercado, buscaron descalificar a su autor no por el valor literario de la obra, sino por la posici\u00f3n pol\u00edtica del escritor, que dos a\u00f1os antes hab\u00eda enjuiciado cr\u00edticamente la revoluci\u00f3n de 1952 en una serie de art\u00edculos publicados en un diario pace\u00f1o, reunidos posteriormente en un libro (<em>La victoria de abril sobre la naci\u00f3n<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la concesi\u00f3n del premio en 1962, el diario gubernamental <em>La Naci\u00f3n<\/em>, que hab\u00eda reaccionado de manera virulenta a la publicaci\u00f3n de <em>La victoria de abril sobre la naci\u00f3n<\/em>, trat\u00f3 de minimizar la importancia del galard\u00f3n, al se\u00f1alar su car\u00e1cter colectivo, e intent\u00f3 descalificar a su autor por su supuesto origen de clase.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Naci\u00f3n<\/em> cuestion\u00f3 la selecci\u00f3n de las obras (\u201ccomo todas las selecciones es parcial, por no decir arbitraria\u201d) y al tribunal que las seleccion\u00f3 (\u201ccabe preguntarse si en Estados Unidos conocen todas nuestras novelas\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edticos del MNR no s\u00f3lo criticaban la falta de un \u201csello nacional\u201d en la obra premiada, sino tambi\u00e9n el supuesto origen burgu\u00e9s y \u201crosquero\u201d de su autor como hijo de un funcionario de la empresa Pati\u00f1o, argumento repetido en los a\u00f1os siguientes por sus enemigos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la concesi\u00f3n del premio, surgieron los primeros comentarios positivos. Josefina Guevara Casta\u00f1eira y Carlos David, ambos brasile\u00f1os, se refirieron en t\u00e9rminos muy elogiosos a la novela.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuiroga Santa Cruz &nbsp;no solo es un escritor que lleva la palabra a los giros m\u00e1s hermosos, certeros y gr\u00e1ficos de la expresi\u00f3n pl\u00e1stica y depurada, sino que es agudo observador que sabe sacar provecho de hechos, personas y cosas que para otros escritores medios diestros y de menos imaginaci\u00f3n resultar\u00edan desapercibidos\u201d, escribi\u00f3 Guevara Casta\u00f1eira.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien m\u00e1s duramente la enjuici\u00f3 fue el sacerdote jesuita y cr\u00edtico literario espa\u00f1ol Juan Jos\u00e9 Coy, quien residi\u00f3 en Bolivia en los a\u00f1os 60, obviamente a ra\u00edz del tratamiento del tema religioso en la persona del Padre Justiniano, uno de los personajes centrales de la obra. \u201cQuiroga Santa Cruz en este punto concreto no sabe de qu\u00e9 habla. La figura del <em>P. Justiniano<\/em> es completamente falsa, pues este hombre piensa que la experiencia religiosa es un escapismo f\u00e1cil para el hombre\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a\u00f1os despu\u00e9s, tras una nueva lectura, rectific\u00f3 y matiz\u00f3 sus cr\u00edticas. Tras se\u00f1alar que hay obras que \u201cperviven en el recuerdo y alejadas de su momento y su espacio es ya posible considerarlas con perspectiva, con objetividad, con una serenidad que posibilita su aut\u00e9ntica aquilataci\u00f3n\u201d, Coy admiti\u00f3 que la novela \u201csignific\u00f3 un gozne de giro importante con respecto a la narrativa boliviana de su momento\u201d y que su \u201cimpulso de realizaci\u00f3n frente al localismo, el folklorismo de la narrativa del momento, signific\u00f3 una nueva luz y una puerta entreabierta que traspasar para muchos narradores posteriores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre <em>Los deshabitado<\/em>s y <em>Otra vez marzo<\/em>, Quiroga Santa Cruz public\u00f3 toda su obra pol\u00edtica, incluidos <em>El saqueo de Bolivia<\/em> (1973) y <em>Oleocracia o patria<\/em> (1976). Tambi\u00e9n en forma p\u00f3stuma sali\u00f3, en 1982, <em>Hablemos de los que mueren<\/em>, recopilaci\u00f3n de los art\u00edculos period\u00edsticos que escribi\u00f3 durante su exilio mexicano. La segunda edici\u00f3n de <em>Los deshabitados<\/em> vio la luz 20 a\u00f1os despu\u00e9s de la primera, en 1979.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, su primera novela fue revalorizada, tanto en el pa\u00eds como fuera de \u00e9l. Seg\u00fan Carlos Mesa, Quiroga Santa Cruz \u201cplant\u00f3 la pica del giro estil\u00edstico y conceptual de la novel\u00edstica boliviana\u201d, al proponer una tem\u00e1tica y una estructura que \u201cexploran la subjetividad atemporal\u201d, alejada de \u201clo pintoresco, costumbrista o documental\u201d, &nbsp;en la que \u201cla acci\u00f3n interna casi no gravita en el desarrollo mismo de la novela\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Rulfo la consideraba como una de las mejores novelas latinoamericanas. El escritor mexicano hab\u00eda conocido al boliviano en el Encuentro de Escritores Latinoamericanos, realizado en Chile en agosto de 1969, donde qued\u00f3 \u201cimpresionado gratamente\u201d por \u201cla solidez de sus intervenciones\u201d y \u201cla seriedad y certeza\u201d de sus palabras en los foros del evento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTienes que seguir escribiendo, tienes que seguir tu vocaci\u00f3n\u201d, le dijo durante una cena que le ofreci\u00f3 en su departamento de Ciudad de M\u00e9xico poco antes de su retorno a Bolivia, a fines de 1977. Todav\u00eda no hab\u00eda empezado la escritura de <em>Otra vez marzo<\/em>, pero ya la ten\u00eda en mente, seg\u00fan sugiri\u00f3 esa noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Julio Cort\u00e1zar tambi\u00e9n elogi\u00f3 la obra de su colega boliviano, a quien hab\u00eda conocido en M\u00e9xico. El bi\u00f3grafo de Quiroga Santa Cruz, Hugo Rodas Morales (<em>El socialismo vivido<\/em>), recuerda que el escritor argentino recibi\u00f3 de manos de Cristina Trigo en 1981, un a\u00f1o despu\u00e9s del asesinato, <em>Los deshabitados<\/em>, <em>Juicio a la dictadura<\/em> y <em>El asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz<\/em>, estos dos \u00faltimos editados en M\u00e9xico. Una fotograf\u00eda muestra al escritor argentino con los tres textos debajo el brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCort\u00e1zar los revis\u00f3, pues en su ponencia para la Universidad Veracruzana del a\u00f1o siguiente (1982) hace una menci\u00f3n a Quiroga Santa Cruz y Rodolfo Walsh como escritores ejemplarmente certeros, cuya obra (la del primero) expresaba \u2013como en Macbeth de Shakespeare\u2013, la conciencia culpable de los militares bolivianos\u201d, record\u00f3 Rodas Morales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa \u00fanica alusi\u00f3n de Cort\u00e1zar, fallecido menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1984, a Marcelo, es en su car\u00e1cter de escritor relacionado a la pol\u00edtica. Los tres libros que se le obsequiaran debieron conducir a esta articulaci\u00f3n; no <em>Los deshabitados<\/em> que no la expresa plenamente\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su retorno a Bolivia procedente de Chile, en 1958, Quiroga Santa Cruz prioriz\u00f3 su otra vocaci\u00f3n, la actividad pol\u00edtica, primero desde la palestra period\u00edstica y despu\u00e9s desde la tribuna parlamentaria.&nbsp;Como dijo Carlos Mesa, el destino le impuso al l\u00edder socialista \u201cla acci\u00f3n sobre la reflexi\u00f3n que no modific\u00f3 la publicaci\u00f3n de su novela p\u00f3stuma <em>Otra vez marzo<\/em>\u201d. Sin embargo, nunca abandon\u00f3 la literatura, aunque escrib\u00eda, como lo hizo en Santiago, en sus ratos libres.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 <em>Otra vez marzo<\/em>, entre campa\u00f1a y campa\u00f1a. \u201cMe gustar\u00eda tener m\u00e1s tiempo para dedicarme a la escritura\u201d, me dijo en esa lejana conversaci\u00f3n de junio de 1980, consciente de que \u2013como afirm\u00f3 en un coloquio con Giancarla Zabalaga, Blanca Wiethuchter y Luis H. Antezana en la carrera de Literatura de la UMSA en 1979\u2013 \u201cla obra grande, la obra digna de un creador de la literatura, de un escritor, es fruto de un trabajo, de una gran lucidez y penetraci\u00f3n en lo que quiere hacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa misma ocasi\u00f3n admiti\u00f3 que en \u00e9l hab\u00eda \u201cdos cosas disput\u00e1ndose permanentemente, el pol\u00edtico y el escritor\u201d, pero no quer\u00eda terminar siendo un mal pol\u00edtico habiendo podido ser un buen escritor. Quiroga Santa Cruz entend\u00eda la pol\u00edtica como una \u201cactitud de servicio\u201d y pretend\u00eda reunir ambas vocaciones en una sola obra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo pienso que ahora, al cabo de tantos a\u00f1os, reci\u00e9n\ncomienzo a estar en condiciones de escribir una obra que es la que estoy\ntrabajando, donde se expresen ambas, donde el escritor no ceda su condici\u00f3n de\nescritor y el pol\u00edtico no sea traicionado en sus convicciones por su mensaje\nliterario. Vamos a ver, pero ser\u00e1n ustedes los que juzguen al respecto\u201d. Lo\ndijo un a\u00f1o antes de su asesinato mientras escrib\u00eda la novela que dej\u00f3\ninconclusa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dibujo de Marcos Loayza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; 7 de julio de 2019<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dijo haber escrito la novela como \u201cno debe escribirse nunca un libro\u201d, que fue \u201ccasi una secreci\u00f3n\u201d, una obra que \u201ccomenz\u00f3 a vivir bajo una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de melancol\u00eda\u201d, con algunas figuras humanas y un perro que empezaron a tomar forma bajo una \u201cluz tediosa y po\u00e9tica\u201d, personajes a los que les puso un nombre &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/05\/los-deshabitados-la-novela-que-nacio-bajo-una-luz-tediosa-y-poetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Los deshabitados, la novela que naci\u00f3 bajo una \u201cluz tediosa y po\u00e9tica\u201d<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":572,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-570","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-semblanzas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MQSC.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=570"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":573,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570\/revisions\/573"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}