{"id":534,"date":"2022-03-02T19:23:37","date_gmt":"2022-03-02T23:23:37","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=534"},"modified":"2022-03-02T19:24:39","modified_gmt":"2022-03-02T23:24:39","slug":"graham-greene-por-los-caminos-sin-ley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/02\/graham-greene-por-los-caminos-sin-ley\/","title":{"rendered":"Graham Greene, por los caminos sin ley"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando lleg\u00f3 a M\u00e9xico por primera vez, en 1938, para\nescribir un reportaje sobre las secuelas de la Guerra Cristera (1926-1929) y la\npersecuci\u00f3n religiosa, Graham Greene se encontr\u00f3 con un pa\u00eds conmocionado al\nque defini\u00f3 como un \u201cestado mental\u201d. Desde entonces y durante medio siglo, el\nescritor brit\u00e1nico recorri\u00f3 y novel\u00f3 los caminos sin Dios ni ley de Am\u00e9rica\nLatina, atra\u00eddo por un continente donde la pol\u00edtica era \u201cuna cuesti\u00f3n de vida o\nmuerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Escritor, periodista, guionista, cr\u00edtico cinematogr\u00e1fico,\ncomunista en su juventud, esp\u00eda del servicio secreto brit\u00e1nico y \u201ccat\u00f3lico\nagn\u00f3stico\u201d, Greene hizo de Am\u00e9rica Latina parte del \u201cGreeneland\u201d, el mundo\npol\u00edticamente inestable y peligroso que caracteriza a su narrativa. Desde el\nM\u00e9xico de los \u201ccristeros\u201d hasta la Argentina de los guerrilleros marxistas,\npasando por la Cuba de Fulgencio Batista, el Hait\u00ed de Pap\u00e1 Doc y el Panam\u00e1 de\nOmar Torrijos, el autor de Caminos sin ley entr\u00f3 \u201csin pasaporte de regreso\u201d al\n\u201cterritorio de mentiras\u201d del continente, para apropiarse de sus\nescenarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en Berkhamsted, Hertfordshire, el 2 de octubre de 1904\nen el seno de una influyente familia de banqueros y hombres de negocios. Era el\ncuarto de seis hermanos. Seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, tuvo una infancia dif\u00edcil. Sufri\u00f3\nacoso de parte de sus compa\u00f1eros de colegio debido a que su padre era el\ndirector, experiencia que lo marc\u00f3 para toda la vida. De car\u00e1cter depresivo y\nmelanc\u00f3lico, intent\u00f3 suicidarse a sus 19 a\u00f1os y fue sometido durante seis meses\na un tratamiento de psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Jug\u00f3 a la ruleta rusa cuatro veces con un viejo rev\u00f3lver de\nseis balas propiedad de su hermano mayor, dolido por la indiferencia de la\ninstitutriz de su hermana, de la que estaba enamorado. Durante una visita a La\nHabana, seg\u00fan cont\u00f3 su amigo Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, &nbsp;le relat\u00f3 el\nepisodio a Fidel Castro, quien le dijo: \u201cDe acuerdo con el c\u00e1lculo de\nprobabilidades, usted tendr\u00eda que estar muerto\u201d. Greene le respondi\u00f3: \u201cMenos\nmal que siempre fui p\u00e9simo en matem\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su car\u00e1cter introvertido y el ambiente familiar fueron\ndeterminantes en su afici\u00f3n a la lectura y escritura &nbsp;desde muy temprana\nedad. Su hermano menor, Hugh, fue director general de la BBC. Su madre era\nprima del escritor escoc\u00e9s Robert Louis Stevenson, el autor de <em>La isla del tesoro<\/em>. Antes de cumplir los\n20 a\u00f1os milit\u00f3 durante un breve tiempo en el Partido Comunista.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras licenciarse en Historia, trabaj\u00f3 como periodista en\nNottingham y lleg\u00f3 a ser subdirector de <em>The\nTimes<\/em>, al que renunci\u00f3 despu\u00e9s de sus primeros \u00e9xitos bibliogr\u00e1ficos. Como\nperiodista independiente, viaj\u00f3 por todo el mundo, en especial por Am\u00e9rica\nLatina y \u00c1frica, regiones a las que describ\u00eda como \u201clugares salvajes y remotos\ndel mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El servicio de espionaje brit\u00e1nico MI6 quiso sacar\npartido de sus viajes y lo reclut\u00f3 como agente durante la II Guerra Mundial. Se\ndice que fue su hermana Elisabeth, funcionaria de la agencia, quien facilit\u00f3 el\ncontacto. Kim Philby, quien m\u00e1s tarde ser\u00eda descubierto como agente sovi\u00e9tico,\nfue su supervisor en el MI6.<\/p>\n\n\n\n<p>Greene sinti\u00f3 una especial fascinaci\u00f3n por el mundo del\nespionaje y volc\u00f3 su experiencia en muchas de sus novelas. Lo abord\u00f3 con humor\nen <em>Nuestro hombre en La Habana<\/em> y como\ntel\u00f3n de fondo en <em>El Factor humano<\/em>, <em>El americano impasible<\/em>, &nbsp;<em>El rev\u00e9s de la trama<\/em> o <em>El tercer hombre<\/em>, para consagrarse como\nuno de los grandes escritores del g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa vida del servicio secreto resulta al final tan solitaria\ncomo la del escritor que se retira de todo\u201d, declar\u00f3 durante una visita a\nMadrid. \u201cEspiar es una profesi\u00f3n extra\u00f1a\u201d, reflexion\u00f3 en <em>Una especie de vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 23 a\u00f1os se convirti\u00f3 al catolicismo para poder\ncasarse con la cat\u00f3lica Vivien Dayrell Browning, pero se dice que empez\u00f3 a\ncreer en el Dios de los cat\u00f3licos cuando conoci\u00f3 en M\u00e9xico la historia de los\ncuras perseguidos por el r\u00e9gimen anticlerical. A uno de ellos, un cura\nalcoh\u00f3lico y lujurioso, quien prefiere ser fusilado antes que negarle la\nextremaunci\u00f3n a un moribundo, lo convierte, precisamente, en h\u00e9roe y m\u00e1rtir de <em>El poder y la gloria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes de Greene se mueven en la zona gris y\nmoralmente ambigua de la condici\u00f3n humana, entre el amor y el pecado, entre la\ninfidelidad y el sentimiento de culpa.&nbsp;No son del todo buenos ni del todo\nmalos. Son pecadores que no merecen ir al infierno y santos que han perdido el\ncamino al cielo. Greene los sit\u00faa en el purgatorio, entre la condena y la\nredenci\u00f3n, en una tierra de nadie, donde los h\u00e9roes se convierten en villanos,\nlos m\u00e1rtires en traidores y los santos en pecadores, porque \u2013seg\u00fan dec\u00eda\u2013 la\nnaturaleza humana no es blanca y negra, sino negra y gris.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo se puede servir a Dios en un mundo inmoral?\u201d, se\npregunt\u00f3 en una ocasi\u00f3n, tal vez para justificarlos. \u201cYo no podr\u00eda creer en un\nDios al cual comprendiera\u201d, afirm\u00f3 en otra oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resumi\u00f3 un cr\u00edtico, entre sus personajes abundan los\nladrones honestos, los canallas cargados de ternura, los moralistas dudosos y\nlos supersticiosos sin religi\u00f3n, sumergidos en sus propias dudas \u00e9ticas y\nmorales.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor valenciano Manuel Vicent dice que se mueven\nen el doble juego de la vida y la muerte, la pol\u00edtica y la religi\u00f3n, el amor y\nel odio, el sufrimiento y la compasi\u00f3n, la inocencia y la presencia del mal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1953, durante el papado de P\u00edo XII, el Santo Oficio\nincluy\u00f3 <em>El poder y la gloria<\/em> en el\n\u00edndex de libros prohibidos, porque a su juicio \u201cda\u00f1aba la reputaci\u00f3n del\nsacerdocio\u201d. A\u00f1os despu\u00e9s, en una audiencia privada, Pablo VI le dijo que se\nolvidara del dictamen inquisitorial: \u201cMi estimado se\u00f1or Greene, siempre habr\u00e1\ncosas en sus libros que hieran a alg\u00fan cat\u00f3lico, pero no se inquiete\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No le gustaba que lo llamaran \u201cnovelista cat\u00f3lico\u201d. &nbsp;\u201cNo\ns\u00e9 por qu\u00e9 me ponen la etiqueta de escritor cat\u00f3lico. Soy simplemente un\ncat\u00f3lico que es tambi\u00e9n escritor\u201d, declar\u00f3 en una ocasi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco aceptaba que le etiquetaran como \u201cescritor pol\u00edtico\u201d,\naunque la mayor\u00eda de sus obras tiene un trasfondo pol\u00edtico o se desarrolla en\nescenarios marcados por los conflictos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, siempre dej\u00f3 traslucir, a trav\u00e9s de sus\npersonajes, sus propias convicciones pol\u00edticas y religiosas y sus problemas\nmorales, aunque aclarando que intentaba comprender la verdad, sin que esa\nb\u00fasqueda comprometiera su ideolog\u00eda. \u201cLa pol\u00edtica est\u00e1 en el aire mismo que\nrespiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios\u201d, explicaba a manera de\njustificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus historias ocurren en el M\u00e9xico de los campesinos que\nmueren al grito de \u201c\u00a1Viva Cristo Rey!\u201d (<em>Caminos\nsin ley<\/em> y <em>El poder y la gloria<\/em>),\nel Hait\u00ed de los Tonton Macoutes (<em>Los\ncomediantes<\/em>), la Cuba de los casinos y los burdeles (<em>Nuestro hombre en La Habana<\/em>), el Panam\u00e1 del militar que no quer\u00eda\nentrar a la historia, sino al Canal (<em>Conociendo\nal general<\/em>), la Argentina del terrorismo izquierdista &nbsp;(<em>El c\u00f3nsul honorario<\/em>) y el Paraguay de\nAlfredo Stroessner (<em>Viajes con mi t\u00eda<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Son historias que se desarrollan en lugares calurosos,\npobres y polvorientos, los t\u00edpicos entornos del \u201cGreeneland\u201d. Pero tambi\u00e9n en\nla Viena de la posguerra, la Indochina francesa o la Espa\u00f1a de la Guerra Civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Sergio Ram\u00edrez elogiaba su \u201casombrosa capacidad de registrar\nescenarios y maneras de ser de pa\u00edses y regiones donde solo ha estado de paso,\ny donde a lo mejor no regresar\u00e1 nunca, aprehendi\u00e9ndolos como si fueran propios\ny como si tuviera de ellos un conocimiento de por vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cGraham Greene nos concierne a los latinoamericanos,\ninclusive por sus libros menos serios\u201d, escribi\u00f3 Garc\u00eda M\u00e1rquez, quien alguna\nvez le pregunt\u00f3 si no se consideraba un \u201cescritor de Am\u00e9rica Latina\u201d. \u201cNo me\ncontest\u00f3, pero se qued\u00f3 mir\u00e1ndome con una especie de estupor muy brit\u00e1nico que\nnunca he logrado descifrar\u201d, relat\u00f3 el colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista period\u00edstica, Greene dijo que escrib\u00eda\nsobre Am\u00e9rica Latina porque \u201cen esos pa\u00edses la pol\u00edtica rara vez significa una\nmera alternativa de partidos pol\u00edticos rivales, sino que siempre ha sido una\ncuesti\u00f3n de vida o muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Eterno candidato al Nobel (\u201cNo me lo dar\u00e1n nunca porque no me\nconsideran un escritor serio\u201d, dec\u00eda), tuvo tantos admiradores como\ndetractores, que lo consideraban un escritor de segunda. William Faulkner se\nrefer\u00eda a <em>El fin del romance<\/em> como\n\u201cuna obra maestra en el lenguaje de cualquiera\u201d.&nbsp;El propio Gabo lo\nreconoc\u00eda como el maestro que le ense\u00f1o \u201cuna manera de ver el Caribe\u201d y a\ndescribir \u201cese clima que influye en el modo de ser de las personas\u201d. De hecho\n\u2013admiti\u00f3\u2013, \u201c<em>La mala hora<\/em> tiene, desde\nel punto de vista t\u00e9cnico, una estructura casi calcada de la obra de Greene\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideraba que literatura y periodismo son dos caras de\nla misma medalla. Nunca dej\u00f3 de sentirse periodista. \u201cPuede que haya sus\ndiferencias entre el reportaje y la novela. Yo no las veo, salvo, quiz\u00e1, la\ninvenci\u00f3n de caracteres que supone la novela. El resto es igual: el periodista,\ncomo el novelista, tratar\u00e1n de contar los hechos con precisi\u00f3n y claridad\u201d,\ndeclar\u00f3 en una ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de sus obras han sido llevadas al cine. <em>El tercer hombre<\/em>, la m\u00e1s popular y la\n\u00fanica que naci\u00f3 como gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico, &nbsp;est\u00e1 asociada al rostro de\nOrson Welles \u2013que interpreta al c\u00ednico Harry Lime\u2013, a la c\u00edtara de Anton Karas\ny a una frase: \u201cEn Italia, durante 30 a\u00f1os bajo los Borgia, hubo guerra,\nterror, asesinatos y derramamiento de sangre, pero produjeron a Miguel \u00c1ngel,\nLeonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, tuvieron amor fraternal,\ntuvieron 500 a\u00f1os de democracia y paz\u2026 \u00bfY qu\u00e9 produjeron? El reloj cuc\u00fa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>John Ford llev\u00f3 a la pantalla <em>El poder y la gloria<\/em> (<em>El\nFugitivo<\/em>), con Henry Fonda, Pedro Armend\u00e1riz y Dolores del R\u00edo; Carol Reed,\nel mismo director de <em>El tercer hombre<\/em>,\nrealiz\u00f3 <em>Nuestro hombre en La Habana<\/em>,\ncon Alec Guinness y Maureen O\u2019Hara, y Peter Glenville hizo <em>Los comediantes<\/em>, con Richard Burton, Elizabeth Taylor, Alec\nGuinness y Peter Ustinov.<\/p>\n\n\n\n<p>Greene muri\u00f3 el 3 de abril de 1991 en su retiro de Vevey,\nSuiza. Como inform\u00f3 la prensa de la \u00e9poca, a su funeral asistieron su primera\nesposa, Vivian, de 86 a\u00f1os, y su \u00faltima amante, de 60, que se ubicaron a cada\nlado de la iglesia, para dar fe de que toda pasi\u00f3n, como dijo el propio\nescritor, tiene algo de clandestino, algo de transgresor y algo de perverso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn medio estaba Graham dentro del f\u00e9retro, ante la puerta que daba a la vez al cielo y al infierno\u201d, escribi\u00f3 su colega y amigo Manuel Vicent. Como un personaje de cualquiera de sus novelas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dibujo de Marcos Loayza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; &nbsp;2 de junio de 2019<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lleg\u00f3 a M\u00e9xico por primera vez, en 1938, para escribir un reportaje sobre las secuelas de la Guerra Cristera (1926-1929) y la persecuci\u00f3n religiosa, Graham Greene se encontr\u00f3 con un pa\u00eds conmocionado al que defini\u00f3 como un \u201cestado mental\u201d. 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