{"id":514,"date":"2022-03-02T17:24:34","date_gmt":"2022-03-02T21:24:34","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=514"},"modified":"2022-03-03T08:24:46","modified_gmt":"2022-03-03T12:24:46","slug":"jaime-laredo-el-heroe-del-violin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/02\/jaime-laredo-el-heroe-del-violin\/","title":{"rendered":"Jaime Laredo, el h\u00e9roe del viol\u00edn"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiene un apellido musical, predestinado, compuesto por\nlas s\u00edlabas de tres notas del pentagrama: La-Re-Do. &nbsp;S\u00edlabas y notas que\n\u00e9l las considera de buena suerte. Fue un concierto en re menor, el Opus 47 de\nSibelius, el que le abri\u00f3 las puertas del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHas tocado como un \u00e1ngel\u201d, &nbsp;le dijo el director de\nla Orquesta de Bruselas, Franz Andr\u00e9, el d\u00eda de su consagraci\u00f3n, hace 60 a\u00f1os.\n&nbsp;\u201cEs el m\u00e1s feliz de mi vida\u201d, le respondi\u00f3. Jaime Laredo todav\u00eda no lo\nsab\u00eda, pero lo present\u00eda. Acababa de ganar con un Stradivarius prestado el m\u00e1s\nimportante concurso internacional de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando se embarc\u00f3 en Filadelfia rumbo a\nBruselas, el 25 de abril de 1959, para participar en el Concurso Internacional\nReina Isabel de B\u00e9lgica, el campeonato mundial de la m\u00fasica cl\u00e1sica. Era el m\u00e1s\njoven de los ochenta y tantos concursantes de 15 pa\u00edses.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevaba una valija con m\u00e1s ilusiones que prendas de\nvestir. Su madre le hab\u00eda prendido dentro del bolsillo izquierdo de su \u00fanico terno\nazul dos medallas, una de la Virgen y otra de su Cochabamba natal. Quer\u00eda que\nlas llevara junto a su coraz\u00f3n a manera de amuletos durante la dif\u00edcil\ncompetencia. \u201cDios y tu Patria te inspiren\u201d, le dijo en el aeropuerto al\nmomento de darle su bendici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laredo era entonces un desconocido para el gran p\u00fablico\ny, por supuesto, para la mayor\u00eda de los bolivianos, aunque ya hab\u00eda captado la\natenci\u00f3n y admiraci\u00f3n de los cr\u00edticos que siguieron sus actuaciones previas en\nEstados Unidos, donde se form\u00f3 desde los siete a\u00f1os. &nbsp;\u201cSi \u00e9l no es el\nvencedor, yo quisiera escuchar al violinista que lo pueda superar\u201d, declar\u00f3\nd\u00edas antes del concurso el conocido cr\u00edtico estadounidense Paul Hume.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bolivia estall\u00f3 en j\u00fabilo cuando el jurado \u2013integrado\nentre otros por los famosos violinistas Yehudi Menuhin, Zino Francescatti y\nDavid Oistrakh\u2013 anunci\u00f3 su veredicto en la madrugada del 31 de mayo de 1959,\ndespu\u00e9s de tres semanas de competencia. El violinista cochabambino era el\nprimer latinoamericano \u2013y el \u00fanico hasta ahora\u2013 que ganaba el concurso,\nimponi\u00e9ndose en la ronda final a los rusos Albert Markov, Vladimir Malinin y\nBoris Kouniev y al estadounidense Joseph Silverstein.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica mundial se rindi\u00f3 a sus pies. El diario <em>The Washington Post<\/em> elogi\u00f3 el \u201ctono\nprodigioso, fuerte y puro, m\u00e1s suave que el terciopelo\u201d, de sus ejecuciones, y <em>The New York Times<\/em> atribuy\u00f3 su genio al\n\u201cpatrimonio musical de su fascinante y monta\u00f1oso pa\u00eds\u201d. \u201cTiene todo lo que\nnecesita un virtuoso violinista. Pero \u00e9l tiene m\u00e1s que eso. Es un violinista de\nprofunda musicalidad\u201d, resumi\u00f3 a su vez <em>The\nNew Yorker<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seis meses despu\u00e9s de su triunfo, el 12 de diciembre, una\nmultitud lo recibi\u00f3 en La Paz como a un h\u00e9roe. Cientos de miles de personas\nformaron una cadena humana desde el aeropuerto de El Alto hasta su alojamiento\nen el Prado y otros miles abarrotaron el Teatro al Aire Libre \u2013que recibi\u00f3 su\nnombre\u2013 y el estadio Hernando Siles, donde corearon al un\u00edsono las tres s\u00edlabas\nque identificaban al artista: \u201c\u00a1La-Re-Do!\u201d, un grito que reson\u00f3 en las\ngrader\u00edas mucho antes de que se hiciera popular otra consigna sil\u00e1bica, la de\nlos grandes triunfos deportivos: \u201c\u00a1Bo, Bo, Bo-Li, Li, Li-Via, Via, Via!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Laredo apareci\u00f3 en la puerta del avi\u00f3n, la\nmultitud enton\u00f3 espont\u00e1neamente el himno nacional. La gente se desbord\u00f3\n&nbsp;al verlo. Todos quer\u00edan llegar hasta \u00e9l para estrechar la mano que puls\u00f3\nel viol\u00edn. Trasladado en hombros, el s\u00e9quito tard\u00f3 15 minutos en recorrer los\n50 metros que separaban la escalerilla del auto presidencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El entonces joven reportero cultural Mario Castro recuerda\nc\u00f3mo fue levantado en vilo cuando la multitud rode\u00f3 al avi\u00f3n para abrazar al\nartista. \u201cTodo era alegr\u00eda, aglomeraci\u00f3n, las calles alfombradas de flores\u201d,\nrememor\u00f3. &nbsp;Al fin y al cabo, como dir\u00eda el entonces presidente Hern\u00e1n Siles\nZuazo, quien hab\u00eda declarado \u201cD\u00eda de regocijo nacional\u201d con cierre de oficinas\np\u00fablicas y privadas, era \u201cel primer galard\u00f3n art\u00edstico de magnitud mundial para\nBolivia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abrumado, &nbsp;porque no se esperaba semejante\nrecibimiento, el joven talento s\u00f3lo atin\u00f3 a balbucear: \u201cMe siento intensamente\nemocionado. Estoy encantado de volver a mi tierra. Esto me causa una enorme\nfelicidad\u201d. Con la emoci\u00f3n, olvid\u00f3 leer el discurso que tra\u00eda en el bolsillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces, los bolivianos ya eran \u201cexpertos\u201d en el\ntema y hablaban con naturalidad de los movimientos que se pod\u00edan lograr con el\narco y las cuerdas, como el <em>pizzicato<\/em>,\nel <em>tr\u00e9molo<\/em> o el <em>vibrato<\/em>, y obviamente estaban al tanto de que un <em>luthier<\/em> italiano, Antonio Stradivari,\nhab\u00eda fabricado en el siglo XVII m\u00e1s de 1.200 violines, los m\u00e1s famosos del\nmundo, entre ellos el que utiliz\u00f3 Laredo en Bruselas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un \u201cComit\u00e9 Pro Jaime Laredo\u201d recaud\u00f3 5.000 d\u00f3lares en una\ncolecta popular para regalarle \u201cun viol\u00edn digno de su talento\u201d, mientras que el\npresidente Siles Zuazo le entreg\u00f3 un cheque por 10.000 d\u00f3lares como parte de\nuna contribuci\u00f3n estatal de 40.000 d\u00f3lares, con el mismo fin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jaime naci\u00f3 en Cochabamba el 7 de junio de 1941, hijo de\nEduardo Laredo, m\u00fasico, pintor y poeta, director de la Academia de M\u00fasica Man\nC\u00e9sped, y de Elena Unzueta, perteneciente tambi\u00e9n a una familia de poetas y\npintores, quienes cultivaron en su hijo el amor al arte desde peque\u00f1o. Era el\nmenor de tres hermanos. Su padrino de bautizo fue el pianista Genaro S\u00e1enz\nRivero, uno de los primeros en descubrir el talento de su ahijado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan uno de sus bi\u00f3grafos, Enrique Dorella, lleg\u00f3 al\nmundo el mismo d\u00eda en que el violinista vien\u00e9s Freddy Wang y el pianista\nchileno Arnaldo Tapia Caballero ofrec\u00edan un concierto en Cochabamba. Ambos\nhab\u00edan hecho amistad con los Laredo. Enterados del nacimiento, Tapia Caballero\nle dijo a la madre: \u201cQue sea pianista\u201d, pero Wang intervino: \u201cNo, tiene que ser\nviolinista\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A sus cuatro a\u00f1os ya distingu\u00eda los \u201cpuntitos negros\u201d que\n\u201csub\u00edan y bajaban\u201d en el pentagrama, y a los seis cosech\u00f3 sus primeros aplausos\nal interpretar <em>Noche de Paz<\/em> en la\nfiesta familiar navide\u00f1a. Como escribi\u00f3 Franklin Anaya Arze, otro de sus\nbi\u00f3grafos, para Jaime, \u201creconocer un si bemol no era m\u00e1s complicado que poner\nmantequilla sobre el pan, y tocar las lecciones de su primer maestro de viol\u00edn,\nCarlos Flamini, un juego habitual\u201d. &nbsp;Fue precisamente Flamini quien, al\npercatarse del gran talento de su alumno, recomend\u00f3 a sus padres llevarlo a\nEstados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haciendo un gran sacrificio econ\u00f3mico, los Laredo se\nmudaron a California en 1948. Jaime tom\u00f3 clases en San Francisco con Antonio de\nGrassiy Frank Houser. A los siete a\u00f1os, ofreci\u00f3 un concierto organizado por el\nRotary Club de la ciudad; a los ocho, otro con la Orquesta Sinf\u00f3nica de San\nFrancisco, presentado por la Crocker Art Galery de Sacramento. Para entonces ya\nera conocido como \u201cel ni\u00f1o prodigio boliviano\u201d. Al compararlo con otros\ntalentosos violinistas infantiles que hab\u00edan debutado en el mismo escenario, el\ndiario <em>The San Francisco Examine<\/em>r\ncoment\u00f3: \u201cEn la d\u00e9cada de 1920 fue Yehudi Menuhin, en la d\u00e9cada de 1930 fue\nIsaac Stern y anoche fue Jaime Laredo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por recomendaci\u00f3n de Houser y de Grassi, los Laredo se\ntrasladaron a Cleveland en 1953, a fin de que Jaime pudiera continuar su\nformaci\u00f3n bajo la direcci\u00f3n de Josef Gingold. Fue Gingold quien le sugiri\u00f3\ningresar al Instituto de M\u00fasica Curtis de Filadelfia para estudiar bajo la\ndirecci\u00f3n del maestro ruso-armenio Iv\u00e1n Galamian, a quien consideraba el\nmaestro \u201cm\u00e1s grande del mundo\u201d. Y fue Galamian quien le recomend\u00f3 postularse\npara el concurso de Bruselas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos meses antes de su triunfo en Bruselas, Laredo gan\u00f3 un\nconcurso juvenil organizado por la Orquesta de Filadelfia, gracias al cual\nlogr\u00f3 un primer contrato para debutar en el Carnegie Hall, actuaci\u00f3n que se\nconcret\u00f3 en octubre de 1960. Cuando lleg\u00f3 a la capital belga, ya se sent\u00eda un\nganador. Hab\u00eda recibido su t\u00edtulo in absentia del Instituto Curtis y ten\u00eda en\nel bolsillo el contrato para actuar en la m\u00e1s ilustre sala de conciertos de\nManhattan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 a Bruselas armado del famoso viol\u00edn Stradivarius\nconocido por el nombre de <em>El Emperador<\/em>,\nfabricado en 1715 y valuado entonces en 300 mil &nbsp;d\u00f3lares, que le facilit\u00f3\nla Fundaci\u00f3n John Phipps de Nueva York. &nbsp;El 5 de mayo asisti\u00f3 al sorteo\npara la primera ronda del concurso, consistente en tres pruebas de dificultad\nt\u00e9cnica progresiva. Debut\u00f3 el &nbsp;9. A los tres d\u00edas, supo que se encontraba\nentre los 24 semifinalistas. Terminada la ronda semifinal, el 16 de mayo envi\u00f3\nun telegrama a su familia: \u201c\u00a1Hurra! Soy finalista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo s\u00f3lo ocho d\u00edas para estudiar y memorizar el\nconcierto in\u00e9dito del franc\u00e9s Darius Milhaud, escrito expresamente para la\nfinal de la competencia. La partitura, de m\u00e1s de 50 p\u00e1ginas, era desconocida\npara los concursantes, quienes, adem\u00e1s, debieron ejecutarla sin previo ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incomunicado en la Capilla Musical de la Reina, junto a\nlos otros 11 finalistas, Jaime se mostraba asustado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMartita \u2013le escribi\u00f3 a su hermana\u2013, no tienes ni la\nmenor idea de lo que estoy pasando. He llegado a un punto en que creo que ya ni\nnervios ya tengo. (\u2026) Este concierto que estamos aprendiendo es incre\u00edblemente\ndif\u00edcil. Nunca he visto una obra de m\u00fasica m\u00e1s intricada e imposible de\ncomprender su sentido para poder interpretarla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la obra in\u00e9dita, los concursantes deb\u00edan\nejecutar varias piezas sueltas y un concierto de su repertorio. Laredo\ninterpret\u00f3 seis danzas rumanas de B. Bartok y el concierto en re menor de\nSibelius. Un prolongado aplauso coron\u00f3 la actuaci\u00f3n del boliviano. \u201cAl fin\nhemos o\u00eddo este concierto como debe ser tocado\u201d, le dijo el director de la\nOrquesta Sinf\u00f3nica, Franz Andr\u00e9, refiri\u00e9ndose a la obra de Milhaud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la 1:15 de la madrugada del 30 de mayo, el presidente\ndel concurso, Marcel Cuvalir, dio a conocer el fallo: \u201c\u00a1Jame Laredo de Bolivia!\u201d.\nRompiendo el protocolo, Jaime se lanz\u00f3 a los brazos de su maestro, Iv\u00e1n\nGalamian, a quien abraz\u00f3 y bes\u00f3. \u201cEste es el d\u00eda m\u00e1s feliz de mi vida\u201d, le dijo\ncon l\u00e1grimas en los ojos. \u201c\u00a1Viva Bolivia!\u201d. Una semana despu\u00e9s cumpli\u00f3 18 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue el \u00fanico galard\u00f3n. Convertido en uno de los\nviolinistas m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX, conquist\u00f3 tambi\u00e9n\nlos premios Deutsche Schallplatten y Gramophone. Es el \u00fanico boliviano que gan\u00f3\nun Grammy, en 1992, a la Mejor M\u00fasica de C\u00e1mara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando parti\u00f3 rumbo a Bruselas para participar en el\nconcurso, su madre le entreg\u00f3 un \u00e1lbum que conten\u00eda las fotos y recortes de\nprensa de su novel carrera. La \u00faltima p\u00e1gina estaba en blanco. Jaime entendi\u00f3\nlo que eso significaba. A su retorno, lo primero que hizo fue decirle: \u201cAhora\ncompleta el \u00e1lbum. Gracias a Dios que no arruin\u00e9 esas \u00faltimas hojas que\nparec\u00edan esperar esto\u201d. \u00c9l <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">hab\u00eda cumplido su parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Dibujo de Marcos Loayza)<\/strong><strong>P\u00e1gina\nSiete &#8211; &nbsp;10 de marzo de 2019<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiene un apellido musical, predestinado, compuesto por las s\u00edlabas de tres notas del pentagrama: La-Re-Do. &nbsp;S\u00edlabas y notas que \u00e9l las considera de buena suerte. 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