{"id":506,"date":"2022-03-02T13:00:56","date_gmt":"2022-03-02T17:00:56","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=506"},"modified":"2022-03-02T13:00:56","modified_gmt":"2022-03-02T17:00:56","slug":"jaime-saenz-el-poeta-maldito-con-alma-de-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/03\/02\/jaime-saenz-el-poeta-maldito-con-alma-de-nino\/","title":{"rendered":"Jaime Saenz, el poeta maldito con alma de ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p>Quienes lo conocieron lo ten\u00edan por un tipo raro. Con la\nbarba negra, larga y desordenada, casi desdentado y unas horribles gafas culo\nde botella montadas en carey, ten\u00eda un aspecto hosco, hura\u00f1o, a tono con su\nfama de poeta maldito. La periodista argentina Leila Guerriero lo incluy\u00f3 en su\nlibro <em>Los malditos<\/em>, por su obra y\nestilo de vida. Sin embargo, escarbando en los pliegues de su personalidad, <em>Paulovich<\/em> (Alfonso Prudencio Claure)\nencontr\u00f3 que ten\u00eda alma de ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie capt\u00f3 mejor la expresi\u00f3n de Jaime Saenz, el poeta\ndel misterio, el alcohol y la muerte, que el periodista, escritor y fot\u00f3grafo\nAlfonso Gumucio. En una foto muy difundida, lo retrat\u00f3 con un poncho de vicu\u00f1a\nsobre los hombros, la cabeza embutida en un <em>lluchu<\/em>,\nuna barba desprolija a lo Rasput\u00edn, las cejas levantadas en punta y una mirada\nde malos presagios, l\u00fagubre, un tanto siniestra, con la imponente imagen del\nIllimani como tel\u00f3n de fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nadie lo describi\u00f3 mejor que el periodista y humorista <em>Paulovich<\/em>, como un \u201c\u00e1ngel ca\u00eddo\u201d,\n\u201cpariente de Kafka\u201d, un \u201cAd\u00e1n absorto que comi\u00f3 el \u00e1rbol del Bien y del Mal,\nsin saber que era pecado\u201d, en una entrevista para su serie de semblanzas, <em>Apariencias<\/em> (Difusi\u00f3n 1967), publicadas\ninicialmente en <em>Presencia Literaria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1No hablo con periodistas!\u201d, gru\u00f1\u00f3 como toda respuesta\ncuando le propuse una entrevista por esa misma \u00e9poca. Lo encontr\u00e9 una ma\u00f1ana\nsoleada vagando por la Plaza Uyuni de Miraflores, algo raro en \u00e9l, porque, como\nera su costumbre, trabajaba de noche y dorm\u00eda de d\u00eda. Viv\u00eda -como sol\u00eda decir-\n\u201centre la vigilia y el sue\u00f1o, entre la vida y la muerte\u201d, a causa del\nalcoholismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de estatura mediana, un tanto desgarbado y andar\nlento. Por entonces no llevaba barba, sino un bigote ancho y tupido, que le\ncubr\u00eda el labio superior; unas entradas profundas insinuaban una inminente\ncalvicie; la &nbsp;cabellera, fina y negra retinta, cubr\u00eda su nuca y cuello con\nel desorden de siempre. Llevaba una chalina por \u00fanico abrigo, ajeno al rigor\ndel fr\u00edo invernal.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, con esa pinta de bolerista de medio pelo, aparece en\nel dibujo que realiz\u00f3 el poeta \u2013y tambi\u00e9n dibujante\u2013 Pedro Shimose para la\nentrevista de <em>Paulovich<\/em> en <em>Apariencia<\/em>s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si por razones de principio o por simple pose, lo\ncierto es que era reacio a las entrevistas period\u00edsticas. Las que concedi\u00f3 a <em>Paulovich,<\/em> a mediados de los 60, y a\nGumucio, que la public\u00f3 en 1973 y la incluy\u00f3 en su libro <em>Provocaciones<\/em> (Plural, 2006), son verdaderas excepciones, por su\namplitud y profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Gumucio lo visitaba con cierta frecuencia en su casa de\nMiraflores, al final de la Saavedra y al comienzo de la Avenida de Los Leones,\ndonde viv\u00eda con su famosa t\u00eda Esther, personaje de algunas de sus obras.\n\u201cConmigo era muy amable y abierto, nunca puso reparos, siempre me recib\u00eda con\nagrado\u201d, record\u00f3. Precisamente le tom\u00f3 la emblem\u00e1tica foto en el balc\u00f3n de esa\ncasa, un verdadero mirador del sur de la ciudad. <em>Paulovich<\/em> no la tuvo tan f\u00e1cil. Debi\u00f3 apelar a un amigo com\u00fan para\nconvencerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>No dejaba de ser extra\u00f1a su aversi\u00f3n a la prensa puesto\nque \u00e9l mismo hab\u00eda ejercido el periodismo \u2013tal vez por eso mismo\u2013 en su\njuventud. Se inici\u00f3 como encargado del archivo de fotos de <em>La Raz\u00f3n<\/em>, trabaj\u00f3 como redactor del diario <em>La Rep\u00fablica<\/em> y de la agencia inglesa de noticias <em>Reuters<\/em> y fue jefe del departamento de\nprensa de la Embajada de Estados Unidos durante diez a\u00f1os, en plena Segunda\nGuerra Mundial, antes de abandonar el oficio para dedicarse al quehacer\nliterario.<\/p>\n\n\n\n<p>El poeta y periodista Jorge Su\u00e1rez, director del diario <em>Jornada<\/em> de La Paz, se empe\u00f1\u00f3 en tenerlo\ncomo cr\u00edtico de arte a mediados de los 60. En esa condici\u00f3n lo envi\u00f3 a la\ninauguraci\u00f3n de una exposici\u00f3n de Luis Zilveti en la Galer\u00eda Naira. \u201cLleg\u00f3 con\nsu papelito y su pluma para tomar notas de lo que ve\u00eda y de lo que hablamos\u201d,\nrecord\u00f3 Zilveti. \u201cCuando le dije que los personajes que pintaba dejaban de\nvivir para vivir de otro modo, como elementos abstractos, colores y formas\n\u2013prosigui\u00f3\u2013, Jaime lanz\u00f3 unos truculentos: \u00a1Magn\u00edficoooo! \u00a1Sensacional!\u201d. La\nexperiencia termin\u00f3 ah\u00ed. Zilveti no supo nada m\u00e1s de \u00e9l, porque nunca &nbsp;entreg\u00f3\nla cr\u00edtica al peri\u00f3dico ni escribi\u00f3 nada en ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Hijo de Genaro Saenz Rivero y Graciela Guzm\u00e1n Lazarte,\nnaci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 en La Paz (1921-1986). Escribi\u00f3 poes\u00eda, novela y cuento e\nilustr\u00f3 su obra con sus propios dibujos, porque, adem\u00e1s, era un talentoso\ndibujante. Habitante de la noche pace\u00f1a, alcoh\u00f3lico y marginado, hizo de los\nbarrios marginales de la ciudad su h\u00e1bitat, vital y literario. Para muchos\ncr\u00edticos, es uno de los mejores escritores bolivianos del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas, la novela <em>Felipe Delgado<\/em> y el libro de cr\u00f3nicas\nurbana <em>Im\u00e1genes pace\u00f1as<\/em>, cumplieron\nen 1979 el 40 aniversario de su publicaci\u00f3n. Antes public\u00f3 los poemarios <em>El escalpelo<\/em> (1955), <em>Muerte por el tacto<\/em> (1957), <em>Aniversario de una visi\u00f3n<\/em> (1960), <em>Visitante profundo<\/em> (1964) y <em>Obra po\u00e9tica<\/em> (1975), entre otros. Son\nposteriores los poemarios <em>La noche<\/em>\n(1984) y <em>La piedra im\u00e1n<\/em> (1989), el\nensayo <em>El Aparapita<\/em> (1972), la novela\n<em>Los papeles de Narciso Lima Ach\u00e1<\/em>\n(1992) y los cuentos y relatos <em>Los\ncuartos<\/em> (1985), <em>Vidas y muertes<\/em>\n(1986) y <em>Tocnolencia<\/em>s (2010). Siempre\nescribi\u00f3 a mano, nunca a m\u00e1quina.<\/p>\n\n\n\n<p>A <em>Paulovich<\/em> le\nsorprendi\u00f3 el \u201cmundo m\u00e1gico y surrealista, oscuro y a la vez iluminado\u201d, el\n\u201cmundo de ensue\u00f1os y pesadillas, de vigilia y de sed\u201d, que encontr\u00f3 en ese\nrinc\u00f3n de Miraflores, en la \u201c\u00faltima habitaci\u00f3n de un castillo de Kafka\u201d, donde\nSaenz viv\u00eda la \u201cmetamorfosis\u201d de su proceso creativo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese mundo extra\u00f1o de cuatro paredes vio un telescopio,\nun fon\u00f3grafo antiguo, mu\u00f1ecas, diversos artefactos mec\u00e1nicos, relojes a cuerda \u2013era\nrelojero aficionado\u2013, &nbsp;grabados de todo tipo, fotos de personajes\nhist\u00f3ricos y los retratos que le hicieron dos pintores amigos, Agn\u00e9s y Enrique\nArnal. Un \u201ccuarto de viejita\u201d, como lo describi\u00f3 el periodista, pero un \u201ccuarto\nde viejita\u201d que ten\u00eda en un sitio privilegiado la cruz gamada de Adolfo Hitler\ncon una corona de laureles.<\/p>\n\n\n\n<p>Saenz viaj\u00f3 a Alemania a fines de 1938 con una delegaci\u00f3n\nde 25 j\u00f3venes bolivianos, invitados por el Gobierno alem\u00e1n. \u00bfSiente admiraci\u00f3n\npor Hitler?, quiso saber <em>Paulovich<\/em>.\n\u201cS\u00ed, estuve en Alemania en 1938, all\u00ed le conoc\u00ed\u2026\u201d, respondi\u00f3. \u00bfCree en el\nsuperhombre?, pregunt\u00f3 el periodista. \u201cS\u00ed, creo en \u00e9l, pero no como fruto de\nuna aparici\u00f3n s\u00fabita, sino en virtud de un largo proceso educativo y social\u201d,\ncontest\u00f3 el poeta. Saenz cre\u00eda en la fuerza de la raza aymara.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edticos suelen relativizar su simpat\u00eda por Hitler.\nSeg\u00fan el escritor Edmundo Paz Sold\u00e1n, a Saenz \u201clo fascinaba el lado m\u00e1gico,\nm\u00edstico del nazismo\u201d. Para el poeta Leonardo Garc\u00eda Pab\u00f3n, la atracci\u00f3n por el\nnacional socialismo alem\u00e1n \u201cfue m\u00e1s bien un rechazo a la sociedad burguesa\nmoderna y una exaltaci\u00f3n de lo irracional y lo esot\u00e9rico como m\u00e9todos de\nconocimiento del mundo\u201d, una admiraci\u00f3n \u201cm\u00e1s cerca de la magia que de la\npol\u00edtica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Paulovich<\/em> se\nsinti\u00f3 impresionado por el personaje, a quien describi\u00f3 como un hombre de\n\u201cternura desbordante\u201d y ojos buenos, \u201cun poeta de expresi\u00f3n l\u00e1nguida y\nbondadosa\u201d, enamorado de la m\u00fasica de Bach, Brahms, Bruckner y Adri\u00e1n Pati\u00f1o.\n&nbsp;\u201cAlma de ni\u00f1o en un poeta maldito, \u00e1ngel ca\u00eddo, echado de este infierno\nterrenal y habitante de para\u00edsos artificiales, &nbsp;Ad\u00e1n absorto que comi\u00f3 el\n\u00e1rbol del Bien y del Mal, sin saber que era pecado\u201d, escribi\u00f3, casi con\nmay\u00fascula.<\/p>\n\n\n\n<p>Saenz retorn\u00f3 de Alemania en 1939 para trabajar en los\nministerios de Defensa y Hacienda y dedicarse posteriormente al periodismo. Se\ndice que combati\u00f3 en la Revoluci\u00f3n del 9 de abril de 1952 y que incluso trabaj\u00f3\npara el servicio secreto. Tuvo dos hijos con la alemana Erika Kessberg. El\nprimero muri\u00f3 a los pocos d\u00edas de nacido, y a la segunda se la llev\u00f3 su madre\nde regreso a Alemania a causa del alcoholismo de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>El poeta comenz\u00f3 a beber a los 15 a\u00f1os y a los 20 ya era\nalcoh\u00f3lico. A <em>Paulovich<\/em> le cont\u00f3 que\nsufri\u00f3 <em>del\u00edrium tr\u00e9mens<\/em> en &nbsp;dos\nocasiones. \u201cEn ese estado, ya no hay sentido de tiempo ni espacio, s\u00f3lo un fr\u00edo\nterrible y unas visiones terror\u00edficas y unas alucinaciones espantosas\u201d, le dijo.\nSo\u00f1aba que era una sardina metida en una lata, que sus parientes lo buscaban\ndesesperadamente, pero que \u00e9l no pod\u00eda avisarles &nbsp;en que lata se\nencontraba para que lo rescataran.<\/p>\n\n\n\n<p>El alcohol y la muerte marcaron su existencia. <em>Felipe Delgado<\/em>, su alter ego en la\nnovela hom\u00f3nima, reflexiona: \u201c\u00a1Oh alcohol de mis amores, cuchillo de doble\nfilo, beber de ti ya no quiero!\u201d. Fue para \u00e9l \u201cla experiencia m\u00e1s dolorosa, la\nm\u00e1s triste y aterradora\u201d de su vida, como escribi\u00f3 en La noche.<\/p>\n\n\n\n<p><em>En La piedra im\u00e1n<\/em>,\npone en boca de su t\u00eda: \u201cYa pareces un degenerado bebiendo d\u00eda y noche en esa\nbodega, metido ah\u00ed, con los matones y los rateros. Tus gritos se oyen hasta la\nplaza y no trabajas ni haces nada, y tu vida es beber y beber&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La fascinaci\u00f3n por la muerte lo llev\u00f3 a visitar la morgue\nen varias ocasiones, no por morbo, como dice Paz Sold\u00e1n, sino por un \u201cinter\u00e9s\nmetaf\u00edsico\u201d. La muerte estaba presente en &nbsp;sus pensamientos y pesadillas.\n\u201cQu\u00e9 tendr\u00e1 que ver el vivir con la vida; una cosa es el vivir, y la vida es otra\ncosa.\/ Vida y muerte son una y misma cosa\u201d, escribi\u00f3 en su <em>Obra po\u00e9tica<\/em>. Esa obsesi\u00f3n qued\u00f3 plasmada en la exposici\u00f3n de 21\ndibujos de calaveras que present\u00f3 en La Paz en 1967.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus amigos contaban que en las tertulias de su cuarto de\nMiraflores practicaba el ocultismo y la magia negra. Seg\u00fan Garc\u00eda Pab\u00f3n, de las\nexperiencias po\u00e9ticas y m\u00e1gicas, donde se &nbsp;mezclaba \u201clo maravilloso y lo\ntenebroso\u201d, naci\u00f3 el mito del Saenz \u201camigo de lo oscuro y de la magia, el\niniciado y el alquimista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A Gumucio le dijo que cre\u00eda en una \u201cfuerza superior\u201d, una suerte de divinidad, que \u00e9l llamaba El Misterio. \u201cYo creo en el misterio, el misterio no develado. Puede ser Dios. Yo no soy cat\u00f3lico ni cristiano, pero creo en Dios a mi manera. Hay una fuerza superior. El universo es una expresi\u00f3n, una forma de fuerza divina\u2026 Mediante la poes\u00eda yo me siento en relaci\u00f3n con esa fuerza divina\u201d, declar\u00f3. Quer\u00eda morir de un balazo en el paladar, con un proyectil calibre 38, porque \u201ceso no falla\u201d, seg\u00fan le confi\u00f3 a <em>Paulovich<\/em>, pero muri\u00f3 alcoh\u00f3lico. Era \u00a0otra forma de suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(Dibujo de Luis Zilveti)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; 6 de\nenero de 2019<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quienes lo conocieron lo ten\u00edan por un tipo raro. Con la barba negra, larga y desordenada, casi desdentado y unas horribles gafas culo de botella montadas en carey, ten\u00eda un aspecto hosco, hura\u00f1o, a tono con su fama de poeta maldito. 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