{"id":461,"date":"2022-02-28T18:59:35","date_gmt":"2022-02-28T22:59:35","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=461"},"modified":"2022-04-02T15:06:35","modified_gmt":"2022-04-02T19:06:35","slug":"algunas-semejanzas-del-autor-de-semejanzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/28\/algunas-semejanzas-del-autor-de-semejanzas\/","title":{"rendered":"Algunas \u201csemejanzas\u201d del autor de \u00abSemejanzas\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jos\u00e9 Antonio Quiroga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Carlos Salazar \u2013Don Gato, como es m\u00e1s conocido entre los amigos\u2013 acaba de cometer un nuevo libro. Hace pocos meses publicamos una obra suya, en coautor\u00eda con Humberto Vacaflor y Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar, titulada <em>La guerrilla que contamos<\/em>, y, antes de reponernos de esa aventura, ya nos llega esta nueva \u201centrega\u201d, como dicen los periodistas, que re\u00fane esbozos biogr\u00e1ficos de 39 personas a los que la generosidad \u2013o la malevolencia\u2013 del autor llama \u201cgente poco com\u00fan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es un libro \u2013<em>Semejanzas\u2013<\/em> que <em>Don Gato<\/em> ven\u00eda preparando desde hace varios a\u00f1os. Muchas de las notas fueron redactadas con sentido de oportunidad \u2013un aniversario, una defunci\u00f3n, alg\u00fan suceso pol\u00edtico\u2013, pero la mayor\u00eda son m\u00e1s bien ejercicios inactuales que revelan la vena literaria de este gran periodista boliviano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La selecci\u00f3n de los retratados muestra su larga trayectoria en Latinoam\u00e9rica y Espa\u00f1a, a lo largo de 50 a\u00f1os de ejercicio profesional, que lo llev\u00f3 a conocer a personas destacadas del mundo cultural, pol\u00edtico y social. El hecho de haberme incluido en esa selecci\u00f3n, me da ahora el derecho a la retaliaci\u00f3n. As\u00ed que ofrecer\u00e9 un esbozo del <em>Gato<\/em> que yo conoc\u00ed, que se parece mucho al que todos admiramos, con algunas excepciones de car\u00e1cter testimonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Juan Carlos Salazar y a Etel Elena \u2013su esposa, que parece s\u00f3lo llevar nombres en lugar de apellidos\u2013 los conoc\u00ed durante una estad\u00eda de tres meses en Buenos Aires el a\u00f1o de 1973, en casa de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Cristina Trigo, mis t\u00edos. Marcelo y <em>Gato<\/em> estaban exiliados por la dictadura de Banzer y los un\u00eda el destierro, el oficio period\u00edstico y la militancia en el Partido Socialista. Recuerdo un almuerzo en el que tambi\u00e9n estaba Juan Jos\u00e9 Torres y su esposa junto a otros exiliados bolivianos. Yo ten\u00eda unos 14 a\u00f1os y despertaba al mundo de las ideas y de la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al regresar a Bolivia me incorpor\u00e9 a una organizaci\u00f3n revolucionaria en la resistencia y mi aventura dur\u00f3 poco m\u00e1s de dos a\u00f1os. Tuve que salir al exilio antes de terminar el colegio y all\u00ed me reencontr\u00e9 con <em>Don Gato y su pandilla<\/em>, como le llamaba yo a su familia. Marcelo y <em>Gato<\/em> huyeron de la Argentina, arrastrando a sus familias a un nuevo exilio, esta vez en la generosa patria mexicana. Yo termin\u00e9 el colegio y suspend\u00ed mis estudios universitarios para regresar a Bolivia con Marcelo a fines de 1977. Poco antes del golpe de Garc\u00eda Meza, regres\u00e9 a M\u00e9xico a continuar mis estudios y all\u00ed me reencontr\u00e9 con <em>Gato y su pandilla<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 17 de julio de 1980, Ricardo P\u00e9rez Alcal\u00e1 me invit\u00f3 a almorzar a un elegante restaurante japon\u00e9s en el barrio de la Condesa. Cuando lleg\u00f3 me dijo que hab\u00eda estallado un golpe de Estado en Bolivia. Desde el restaurante lo llamamos a <em>Gato<\/em> para confirmar la noticia. En esa \u00e9poca no hab\u00eda celulares ni Internet y las noticias llegaban por teletipo. <em>Gato<\/em> me dijo que aunque las noticias eran confusas parec\u00eda confirmado el asesinato de Marcelo. As\u00ed como uno no olvida el primer beso, tampoco olvida jam\u00e1s a la persona que te transmite la noticia de la muerte de un ser querido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los meses siguientes fueron de mucha actividad pol\u00edtica: llegaban oleadas de exiliados, incluyendo a la viuda y los hijos de Marcelo. Con <em>Gato<\/em> organizamos al Partido Socialista en M\u00e9xico y nos incorporamos al CONADE. Publicamos dos libros: <em>Una sola l\u00ednea<\/em>, que era una compilaci\u00f3n de los documentos del PS-1 entre 1977 y 1980, y <em>El asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz<\/em>, que reun\u00eda testimonios y homenajes relacionados con la vida y la tr\u00e1gica muerte de Marcelo. Algunas de las semblanzas contenidas en este libro, <em>Semejanzas<\/em>, corresponden a amigos comunes de esos a\u00f1os de exilio mexicano: H\u00e9ctor Borda, Quico Arnal, Juan Rulfo, Gregorio Selser, Chingo Baldivia, Roger Cortez y Cayetano Llobet.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Gato<\/em> trabajaba en la Agencia Alemana de Prensa (DPA), en una oficina de la avenida Reforma. Yo era colaborador semanal del diario <em>El Universal<\/em> y comenzaba a hacer mis primeras experiencias como columnista. Recuerdo una vez que <em>Gato<\/em> me dijo que conocer\u00eda al personaje que inspir\u00f3 a Quino para crear a <em>Felipito<\/em>. Cuando lo vi, no pude reprimir la carcajada. Efectivamente, se parec\u00eda mucho a s\u00ed mismo. <em>Gato<\/em> siempre fue una persona con gran sentido del humor, lo que lo ha ayudado a sobrellevar las penurias de la pol\u00edtica con gran bonhom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Madrid lo vi una sola vez. Yo regresaba de Senegal y <em>Gato<\/em> me ofreci\u00f3 alojarme en su departamento en Chamart\u00edn, si no me equivoco. Llegu\u00e9 a las cinco de la ma\u00f1ana y toqu\u00e9 el timbre. Nadie me abri\u00f3 y tuve que acurrucarme sobre el felpudo hasta que alguien se desperez\u00f3 a eso de las ocho. Esa muestra de hospitalidad dio lugar a una infinidad de bromas. Hasta que finalmente <em>Gato<\/em> se jubil\u00f3 y decidi\u00f3 regresar con Etel a Bolivia. Y desde que lleg\u00f3 no hemos dejado de hacer algunas cosas juntos, como la publicaci\u00f3n del quincenario <em>Nueva Cr\u00f3nica y Buen Gobierno<\/em> que \u00e9l dirigi\u00f3 durante unos meses y del que yo fui editor durante siete a\u00f1os, y de sus estupendos libros, como <em>Semejanzas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Gato<\/em> es para m\u00ed un ejemplo de periodista que conoce su oficio y que practica la \u00e9tica de su oficio con verdadera maestr\u00eda. Es tambi\u00e9n un ejemplo de consecuencia pol\u00edtica, en un mundo que ha dado dos volteretas desde que derribaron el muro de Berl\u00edn. Lo he visto de cerca en su paso por la direcci\u00f3n de <em>P\u00e1gina Siete<\/em> en la que tuvo que lidiar con el \u201cc\u00e1rtel de la verdad\u201d, y en sus incesantes art\u00edculos sobre la vida de esta su segunda patria \u2013Bolivia\u2013 porque, como todas sabemos, su primera&nbsp; y definitiva patria es Tupiza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro Semejanzas, el 7 de junio de 2018)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Antonio Quiroga Juan Carlos Salazar \u2013Don Gato, como es m\u00e1s conocido entre los amigos\u2013 acaba de cometer un nuevo libro. 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