{"id":457,"date":"2022-02-28T18:50:00","date_gmt":"2022-02-28T22:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=457"},"modified":"2026-02-19T10:47:58","modified_gmt":"2026-02-19T14:47:58","slug":"con-los-ojos-escrutadores-de-un-gato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/28\/con-los-ojos-escrutadores-de-un-gato\/","title":{"rendered":"Con los ojos escrutadores de un gato"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Carlos D. Mesa Gisbert*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un libro de semblanzas, aunque su t\u00edtulo sea inteligente y sugestivo, puede ser una trampa, la de los fragmentos deshilvanados, la de pedazos inconclusos e insuficientes, la de lo ef\u00edmero, una recopilaci\u00f3n que interesa hoy y ser\u00e1 olvido ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Carlos Salazar del Barrio, <em>Gato<\/em> a efectos de su verdadera y \u00fanica identificaci\u00f3n, la que le han dado sus ojos \u00fanicos y escrutadores, asume el reto. Sab\u00eda de su vida porque como periodista que soy, escuch\u00e9 de \u00e9l como referencia del buen hacer en los tiempos duros del trabajo que en Bolivia estuvo a salto de mata entre la \u201cdictablanda\u201d (como \u00e9l prefiere calificar al gobierno democr\u00e1tico de Ren\u00e9 Barrientos) y la dictadura (\u00e9sta s\u00ed con todas sus letras) de Hugo Banzer.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Gato<\/em> es parte de una generaci\u00f3n de periodistas bolivianos de leyenda, entre los que se cuentan Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar, Ted C\u00f3rdova, Humberto Vacaflor o Ana Mar\u00eda Campero y es disc\u00edpulo (\u00bfpreferido?) de ese maestro que se llama Jos\u00e9 Gramunt de Moragas (mon\u00e1rquico y m\u00e1s espa\u00f1ol que catal\u00e1n, pero boliviano de vida). Le toc\u00f3 como a tantos otros dejar, obligado, su tierra y hacerse fuera. En varios y exigentes destinos demostr\u00f3 de lo que era capaz en una profesi\u00f3n m\u00e1s que competitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Reci\u00e9n lo conoc\u00ed de veras cuando se hizo cargo de la direcci\u00f3n valiente y comprometida de <em>P\u00e1gina Siete<\/em>, una voz que desafi\u00f3 el intento imposible del mon\u00f3logo gubernamental del Presidente Morales basado en la hip\u00f3tesis conocida y desgastada de la \u201chegemon\u00eda imprescindible para el cambio\u201d. <em>Gato<\/em> llevaba entonces en la espalda, literalmente, una vida entera dedicada al periodismo, el de la redacci\u00f3n, la corresponsal\u00eda, la investigaci\u00f3n, pero sobre todo aquel que recoge directamente los hechos, con un acontecimiento como emblema, la cobertura de la presencia de un mito viviente en el pa\u00eds, el Che y su guerrilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas p\u00e1ginas, contra lo que supuse, se acercan a la totalizaci\u00f3n de un tiempo extraordinario, el que cubre la d\u00e9cada m\u00e1s intensa del siglo XX (guerras aparte), la de los a\u00f1os sesenta y a partir de all\u00ed el intenso y turbulento periodo que culmin\u00f3 con la reconquista de la democracia en los albores de los a\u00f1os ochenta. Aunque algunas de las figuras escogidas nos traen hasta los d\u00edas que corren.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el <em>Gato<\/em> me dio los originales del libro y lo oje\u00e9 someramente, me pregunt\u00e9 si ten\u00eda sentido mezclar figuras bolivianas con otras internacionales y si esa mezcla no le har\u00eda un flaco favor a la coherencia de los protagonistas escogidos. Pero nuestro autor es un \u201ctoro corrido en muchas plazas\u201d. Juan Rulfo, Manuel Leguineche, Gregorio Selser, C\u00e9sar Menotti (quiz\u00e1s menos), Juan Pablo II, Gabo y Fidel Castro (\u00a1c\u00f3mo no!), tienen mucho que ver con las dos puntas de este texto su \u2013si se me permiten las expresiones\u2013 &nbsp;bolivianidad y latinoamericanidad que, bien vistas, son una y la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEstilo?, es all\u00ed donde el autor combina la calidad narrativa, los hechos, el perfil humano de los personajes y la historia intensa que fluye detr\u00e1s. El libro es un trasiego que hipnotiza de los momentos intensos y alucinantes de nuestro pasado a partir del pincel, no s\u00f3lo de las pinceladas. As\u00ed, rompiendo moldes, <em>Gato<\/em> prescinde de las simetr\u00edas y las proporciones \u201cjustas\u201d de cada texto, del orden \u201cnatural\u201d de la cronolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada personaje es un mundo diferente, a cada uno le corresponde una aproximaci\u00f3n, una extensi\u00f3n, unas impresiones que pueden marcar mejor la naturaleza \u00edntima del retratado. No hay reglas porque adem\u00e1s las miradas son distintas ya que fueron escritas en diferentes momentos y contextos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gato<\/em> demuestra una vez m\u00e1s en estas p\u00e1ginas el gran parentesco y vinculaci\u00f3n entre periodismo y literatura. La idea de los escritos a vuelapluma m\u00e1s pr\u00f3ximos al periodismo, o la profundidad y la exigencia de \u201ccalidad\u201d entendida como manejo de la lengua, la imagen y la met\u00e1fora, se van diluyendo ante la conciencia plena del autor de que atrapar al lector es un imperativo. Por momentos algunas semblanzas tienen un \u201clead\u201d, aquel cl\u00e1sico principio de que las tres primeras l\u00edneas definen el \u00e9xito o el fracaso de un reportaje. Podr\u00edamos a\u00f1adir que los subt\u00edtulos debajo de cada nombre cumplen tambi\u00e9n esa tarea. Y, por supuesto, est\u00e1 la inocultable proximidad emocional, aquella que marca la cercan\u00eda entra\u00f1able del conocimiento y de la amistad que les da a varios de los perfiles un toque de intensidad interior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa comida como la pintura entra por los ojos\u201d, Enrique Arnal. \u201cEra un hombre que se parec\u00eda a s\u00ed mismo\u201d, Rulfo. \u201cNo se van a atrever\u201d, Marcelo Quiroga Santa Cruz. \u201cEl periodismo est\u00e1 acabado\u201d, Leguineche (quiz\u00e1s no le faltaba raz\u00f3n al decirlo). \u201cLe ped\u00eda (a Dios) que lo liberara del c\u00e1liz que estaba acabando con su vida\u201d, Jos\u00e9 Mar\u00eda Bakovic. \u201cSu muerte preanunciada al estilo del cine de Sam Peckinpah\u201d, Luis Espinal\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Hay textos en los que el <em>Gato<\/em> se entusiasma y se extiende, nos cuenta apasionado la historia de un libertario como L\u00edber Forti y la \u00e9tica de un anarquista; la de ese curioso esp\u00eda que lleg\u00f3 del fr\u00edo que era el Chino S\u00e1nchez y la odisea de la expulsi\u00f3n de Klaus Barbie; el surrealismo hecho vida del <em>Canalla<\/em> Montesinos, el periodista y su desopilante \u201clibro Blanco de Lidia Gueiler\u201d; el papel higi\u00e9nico convertido en modelo de derecho por Reynaldo Peters; la mirada azorada de la entra\u00f1able Loyola Guzm\u00e1n en su encuentro con el Che; el volc\u00e1n incontenible llamado Filem\u00f3n Escobar, hombre comprometido con su tierra hasta el dolor\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Retazos perfectamente escogidos y narrados que construyen nuestra vida colectiva. L\u00edneas apasionantes y entretenidas, y aqu\u00ed la palabra no tiene \u2013como no puede tener\u2013 ninguna sinonimia con superficialidad. Quien es capaz de atrapar al lector y entretenerlo, logra lo que cualquier escritor debe lograr: cautivar.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas p\u00e1ginas compruebo adem\u00e1s del periodista de pura raza el talento para reflejar una parte de lo que fuimos en varios de quienes tuvieron o tienen vidas dignas de ser contadas\u2026 y en este caso muy bien contadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Pr\u00f3logo al libro <em>Semejanzas.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete &#8211; 3 de junio de 2018 <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos D. Mesa Gisbert* Un libro de semblanzas, aunque su t\u00edtulo sea inteligente y sugestivo, puede ser una trampa, la de los fragmentos deshilvanados, la de pedazos inconclusos e insuficientes, la de lo ef\u00edmero, una recopilaci\u00f3n que interesa hoy y ser\u00e1 olvido ma\u00f1ana. Juan Carlos Salazar del Barrio, Gato a efectos de su verdadera &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/28\/con-los-ojos-escrutadores-de-un-gato\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Con los ojos escrutadores de un gato<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=457"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1248,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions\/1248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}