{"id":392,"date":"2022-02-27T16:39:35","date_gmt":"2022-02-27T20:39:35","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=392"},"modified":"2026-02-19T10:51:22","modified_gmt":"2026-02-19T14:51:22","slug":"cincuenta-anos-despues-la-guerrilla-que-contamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/27\/cincuenta-anos-despues-la-guerrilla-que-contamos\/","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cLa guerrilla que contamos\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Gloria Helena Rey, Especial para <em>El Tiempo<\/em> de Bogot\u00e1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1010\" src=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-1024x1010.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1130\" srcset=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-1024x1010.jpg 1024w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-300x296.jpg 300w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-768x758.jpg 768w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-1536x1515.jpg 1536w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-2048x2021.jpg 2048w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-863x851.jpg 863w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1074-109x108.jpg 109w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No siempre se tiene la suerte como reportero de vivir momentos \u00fanicos en la historia de un pa\u00eds y, mucho menos de una regi\u00f3n, pero los periodistas bolivianos Juan Carlos Salazar, Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar y Humberto Vacaflor recibieron ese regalo del destino y&nbsp;acaban de publicar <em>&#8216;La guerrilla que contamos&#8217;<\/em>, narraci\u00f3n de sus vivencias en el cubrimiento de la guerrilla que comand\u00f3 en Bolivia el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, hace 50 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho marc\u00f3 la historia de Bolivia y la de Am\u00e9rica\nLatina, donde la figura del Che sigue siendo un \u00edcono, como en el resto del\nmundo. El famoso retrato que le hizo al Che el fot\u00f3grafo cubano Alberto Korda,\nen 1960, y cuyas reproducciones se ven hoy en universidades p\u00fablicas y privadas\ndel continente y en toda clase de suvenires.<br>\n<br>\nEl libro cuenta, sin apasionamientos, lo escrito\nen la piel de nuestro continente por el Che y su proyecto de vida, que siguen\nvivos en nuestra historia.<br>\n<br>\nDespu\u00e9s de medio siglo de su muerte, el mito\npervive porque lo sucedido en Bolivia se mantiene como un secreto de Estado,\nque solo<strong>&nbsp;<\/strong>se revelar\u00e1\ncuando se den a conocer archivos confidenciales de Cuba, la ex-URSS, algunos de\nla CIA y del ej\u00e9rcito boliviano.<br>\n<br>\nEl relato de 280 p\u00e1ginas, editado por Plural\nEditores, agot\u00f3 dos ediciones en dos meses. Incluye documentos y fotos in\u00e9ditas\nde personalidades de la talla del fil\u00f3sofo y escritor franc\u00e9s R\u00e9gis Debray\n(exconsejero del presidente Fran\u00e7ois Mitterrand), detenido por el ej\u00e9rcito\nboliviano en la poblaci\u00f3n de Muyupampa tras reunirse con el Che, en 1967,\ndespu\u00e9s condenado a 30 a\u00f1os de c\u00e1rcel, bajo el r\u00e9gimen presidencial del general\nRen\u00e9 Barrientos (1964-1969), y finalmente amnistiado y liberado en el gobierno\ndel presidente Juan Jos\u00e9 Torres, en 1970.<br>\n<br>\nFiguran tambi\u00e9n la famosa periodista italiana\nOriana Fallaci y la modelo Mich\u00e8le Ray, esposa del famoso director de cine\nfranco-griego Costa Gavras, entre muchos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Carlos Salazar, uno de los autores de &#8216;La guerrilla\nque contamos&#8217;, a quien EL TIEMPO entrevist\u00f3, comenz\u00f3 a escribir sobre el Che y\nsu guerrilla boliviana cuando ten\u00eda apenas 21 a\u00f1os y hac\u00eda el cubrimiento para\nlas Agencias de noticias Fides y DPA. Debray, como Fallaci, le escriben a\nSalazar con cari\u00f1o, record\u00e1ndole su aprecio y resaltando sus cualidades como la\nde \u201c\u2026 todos los que luchan con honradez desde adentro\u2026\u201d, como le dice Debray, o\nla divertida nota en la que Fallaci se suscribe como \u201ctu devot\u00edsima y nunca\nconsumada amante\u201d.<br>\n<br>\nAlc\u00e1zar y Vacaflor, los otros dos autores del\nlibro, trabajaban en la \u00e9poca para el peri\u00f3dico Presencia.<br>\n<br>\nSalazar fue el primero en llegar a la zona de\nconflicto en marzo de 1967. \u00c9l cubri\u00f3 la detenci\u00f3n y juicio de Debray y del\nargentino Ciro Bustos, miembros de la red subversiva guevarista.<br>\n<br>\nAlc\u00e1zar dio la primicia mundial de la captura del\nChe \u201cvivo y herido\u201d el 8 de octubre de 1967. Y Vacaflor, expulsado dos veces de\nla zona militar e incluso amenazado con un juicio tras ser acusado de formar\nparte de la campa\u00f1a para la liberaci\u00f3n de Debray, fue quien revel\u00f3 el robo de\nlos diarios del Che, a\u00f1os despu\u00e9s.<br>\n<br>\nLos tres fueron enviados por sus respectivos medios hace 50 a\u00f1os a la zona del\nr\u00edo Nancahuaz\u00fa, en el departamento de Santa Cruz, d\u00edas despu\u00e9s de que las\nautoridades bolivianas informaron del primer combate entre los militares y la\nguerrilla.<strong><br>\n<\/strong><br>\nAlc\u00e1zar tambi\u00e9n fue el \u00fanico reportero que estuvo\npresente en las operaciones militares contrainsurgentes de la \u00e9poca y el\nprimero en descubrir la farsa montada por Barrientos sobre la supuesta muerte\nen combate del Che, pues, adem\u00e1s, toc\u00f3 su cad\u00e1ver en la lavander\u00eda del hospital\nde Villegrande, donde fue llevado despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n y not\u00f3 que a\u00fan\ntodav\u00eda estaba tibio. \u201cSent\u00ed un escalofr\u00edo, un estremecimiento. A\u00fan estaba\ncaliente\u201d<strong>,&nbsp;<\/strong>cuenta en el libro. Tambi\u00e9n fue el primero en comprender,\ndespu\u00e9s de hablar con los soldados que custodiaban al Che, que no solo fue\nejecutado por Mario Ter\u00e1n, sino&nbsp;que fueron tres los militares que\nparticiparon en su asesinato.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reportaje del\nreportaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reportaje del reportaje<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodo\nacontecimiento period\u00edstico tiene dos historias \u2013precisa Salazar\u2013: la que uno\ncuenta a sus lectores y la que vive para contar ese hecho. Este libro cuenta\nlos entretelones de esa cobertura. El libro est\u00e1 dividido en tres partes, cada\nuna de ellas escrita por uno de los coautores. El t\u00edtulo de mi parte, \u2018Entre\nguerrilleros escurridizos, censores militares y atractivas esp\u00edas\u2019, da una idea\nde su contenido\u201d.<br>\n<br>\nSe\u00f1ala que su colega Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar, el \u00fanico periodista que particip\u00f3 en\ncombates, y quien toc\u00f3 la mano del Che, minutos despu\u00e9s de su ejecuci\u00f3n.<br>\n<br>\n\u201cA las cinco de la tarde lleg\u00f3 el helic\u00f3ptero con el cad\u00e1ver del Che. Ah\u00ed\nestaba el cuerpo del guerrillero, envuelto con una frazada o cobija militar. Un\nc\u00edrculo de soldados resguardaba el helic\u00f3ptero, evitando que la muchedumbre,\nque se hab\u00eda dado cita en la precaria pista, se acercara a la nave. Ah\u00ed estuve.\nA mi lado, un agente de la CIA, el cubano Gustavo Villoldo, alias capit\u00e1n\nEduardo Gonz\u00e1lez. Villoldo rompi\u00f3 el cerco militar y yo aprovech\u00e9 y juntos\ncorrimos hacia el helic\u00f3ptero. Mientras Villoldo-Gonz\u00e1lez levantaba la cobija\npara ver el rostro y jalarle la barba y decirle: \u201c\u00a1Por fin has ca\u00eddo!\u201d, yo vi\nuna de las manos del Che que aparec\u00eda a un costado de la improvisada camilla en\nel pat\u00edn del helic\u00f3ptero.&nbsp;La tom\u00e9 y sufr\u00ed un escalofr\u00edo, un\nestremecimiento. Estaba caliente. Hab\u00eda muerto reci\u00e9n\u2026\u201d,&nbsp;explica Alc\u00e1zar\nen el libro<br>\n<br>\nSobre el fil\u00f3sofo Debray, dado por muerto por el gobierno de Barrientos, se\ncuenta que Hugo Delgadillo, reportero y colega de los autores del libro, le\nsalv\u00f3 la vida. Delgadillo envi\u00f3 a La Paz una imagen de Debray y otros\ndetenidos, la cual fue publicada por el diario &#8216;Presencia&#8217;, provocando un\nesc\u00e1ndalo y una campa\u00f1a mundial por su liberaci\u00f3n, en la que intervinieron el\npresidente Charles de Gaulle, el papa Pablo VI, el fil\u00f3sofo Jean-Paul Sartre y\nel novelista Andr\u00e9 Malraux, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Salazar,\nesa foto sentenci\u00f3 a muerte al Che, pues, tras ese incidente Barrientos decret\u00f3\nuna guerra de ejecuciones, sin prisioneros, contra la guerrilla.<br>\n<br>\nPor eso, al ser capturado el 8 de octubre de 1967, el Che fue ejecutado por los\nmilitares al d\u00eda siguiente en la peque\u00f1a localidad de La Higuera, departamento\nde Santa Cruz, y sus restos enterrados en secreto en Villegrande, a 60\nkil\u00f3metros de all\u00ed y solo encontrados 20 a\u00f1os despu\u00e9s, tras innumerables\ninvestigaciones.<br>\n<br>\nVacaflor, el otro autor del libro, cuenta c\u00f3mo lo persigui\u00f3 el fantasma del Che\nhasta Londres, donde fue convocado por la empresa rematadora Sotheby\u2019s para que\ncertificara la autenticidad del diario de Guevara, que pretend\u00eda rematar por\nencargo del militar que rob\u00f3 el documento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8216;La guerrilla que contamos&#8217;<\/em> es, tambi\u00e9n, una reflexi\u00f3n sobre lo\nsucedido y las consecuencias pol\u00edticas de la guerrilla en Bolivia, que polariz\u00f3\ny radicaliz\u00f3 a la juventud de la \u00e9poca. Porque sin la acci\u00f3n del Che no se explican\nlos gobiernos progresistas de los generales Alfredo Ovando Candia (1969\/70) y\nJuan Jos\u00e9 Torres (1970\/71), quienes combatieron al Che y, seg\u00fan los\ntestimonios, decidieron su ejecuci\u00f3n.<br>\n<br>\nOvando era Comandante en Jefe de las FF. AA. y Torres Jefe del Estado Mayor. La\nguerrilla polariz\u00f3 a la sociedad boliviana y radicaliz\u00f3 a muchos sectores\nsociales, pero tambi\u00e9n perme\u00f3 al Ej\u00e9rcito, que se sinti\u00f3 interpelado por las\ninjusticias econ\u00f3micas y sociales que agit\u00f3 el Che como banderas.<br>\n<br>\n\u201cOvando tom\u00f3 el poder en septiembre de 1969, nacionaliz\u00f3 el petr\u00f3leo (Gulf Oil\nCompany) y prometi\u00f3 una nueva revoluci\u00f3n. Cuando la derecha militar intent\u00f3\nderrocarlo\u201d, explica Salazar.<br>\n<br>\nEn el caso de Torres, afirma que hizo un gobierno m\u00e1s de izquierda. \u201cBajo su\nmandato se reuni\u00f3 la Asamblea Popular, conocida como el S\u00f3viet boliviano, una\nsuerte de parlamento integrado por obreros, campesinos y estudiantes que\nintent\u00f3 disputarle el poder. Ante la radicalizaci\u00f3n, el coronel Hugo B\u00e1nzer\nSu\u00e1rez lo derroc\u00f3 en un golpe el 21 de agosto de 1971\u201d.<br>\n<br>\nLa polarizaci\u00f3n no fue solo en Bolivia. En Per\u00fa gobernaba otro militar de\nizquierda, Juan Velasco Alvarado (1968\/75) y en Chile Salvador Allende\n(1970-73). \u201cFue el signo de esos tiempos\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Anota que ni la\nguerrilla del Che ni otras que nacieron en los 60 y 70 cambiaron en algo la\nopresi\u00f3n de los pueblos de Am\u00e9rica Latina, pues \u201ctuvieron como correlato las\ndictaduras militares, con su dram\u00e1ticos saldos de torturas, asesinatos,\ndesapariciones y descabezamiento de las izquierdas y movimientos populares,\nsino porque muchas de sus reivindicaciones sociales siguen vigentes, a pesar de\nque algunos l\u00edderes pol\u00edticos, como el presidente Evo Morales, se reclaman como\nseguidores del Che\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desmitificaciones<\/strong>\n\nEl libro desmitifica parte de la historia\noficial respecto de la figura del Che y de la guerrilla que comand\u00f3 en Bolivia.\nPor ejemplo, su categorizaci\u00f3n como estratega pol\u00edtico y militar. Alc\u00e1zar\ndesmenuza los fracasos militares del argentino, quien lleg\u00f3 a Bolivia despu\u00e9s\nde su primer gran descalabro pol\u00edtico militar en el Congo en 1965, a donde fue\nenviado por Fidel Castro para establecer, en el coraz\u00f3n de \u00c1frica, una\nplataforma contra \u201cel imperialismo yanqui\u201d y \u201cel neocolonialismo continental\u201d.<br><br>\nNo pudo. \u00bfPor falta de preparaci\u00f3n, por conocimiento superficial de la\nsituaci\u00f3n o desconocimiento de la mentalidad de poblaci\u00f3n o todo a la vez?\nIgual pas\u00f3 despu\u00e9s en Bolivia. \u201cEl Che no entendi\u00f3 el contexto pol\u00edtico y\nsocial boliviano al elegir el pa\u00eds como escenario de su lucha y tampoco pudo\nhacer frente a la estrategia militar\u201d, dice Salazar.<br><br>\n\u00c9l y Alc\u00e1zar coinciden en asimilar los dos experimentos como fracasos. En\nBolivia encontr\u00f3 a campesinos con los que nunca logr\u00f3 establecer la relaci\u00f3n\nesperada.<br><br>\n\u201cDesde el punto de vista militar, el Che vivi\u00f3 en la selva 337 jornadas de\npenurias, acosado por el asma, el hambre, las diarreas y las calenturas;\naislado, cercado y perseguido por las tropas del Ej\u00e9rcito\u201d, escriben en su\nlibro.<br><br>\nQued\u00f3 consignada en el diario del Che: \u201cSigue sinti\u00e9ndose la falta de\nincorporaci\u00f3n campesina\u201d.<br><br>\n\u201cDesde las primeras semanas de la campa\u00f1a, tambi\u00e9n hab\u00eda perdido todo contacto\ncon la incipiente red urbana, que nunca lleg\u00f3 a funcionar, e incluso con La\nHabana\u201d, se afirma en el libro.<br><br>\nLa idea del Che era utilizar Bolivia para crear una escuela,&nbsp;una c\u00e9lula\nmadre de guerrilleros, que se expandir\u00edan hacia otros pa\u00edses. Pero los autores\nrecuerdan que menospreci\u00f3 a grupos internos que pudieron apoyarlo dentro de\nBolivia,&nbsp;como el Partido Comunista, y subestim\u00f3 al ej\u00e9rcito y al gobierno\nbolivianos. Se ampar\u00f3 en la supuesta debilidad del gobierno de Barrientos.<br><br>\nEn la \u00e9poca de la guerrilla del Che comenz\u00f3 a escribirse en Am\u00e9rica Latina, con\nel apoyo de Estados Unidos, uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s sangrientos de la historia\ncontinental con golpes militares, asesinatos, desapariciones y torturas en\nParaguay y Brasil en los a\u00f1os 60 y despu\u00e9s, en los 70, en Bolivia, Chile,\nArgentina y Uruguay.<br><br>\nTodo planeado desde la Escuela de las Am\u00e9ricas y despu\u00e9s, con la creaci\u00f3n\nregional de uno de los procesos represivos m\u00e1s criminales de nuestra historia,\nla llamada Operaci\u00f3n C\u00f3ndor, que se articul\u00f3 en el marco de la Guerra fr\u00eda\nglobal. En esa atm\u00f3sfera de represi\u00f3n y miedo surgieron las guerrillas como una\nrespuesta pol\u00edtica a las dictaduras militares en el Cono Sur, o, como en el\ncaso de Colombia, a la expropiaci\u00f3n de las tierras campesinas por\nterratenientes, en los 60 y 70.<br><br>\nAs\u00ed se dibuj\u00f3 el mapa de la subversi\u00f3n continental en el que creci\u00f3 la m\u00edtica\nguerrilla de Guevara en Bolivia.&nbsp;\u201cLa historia de un gran fracaso\u201d, seg\u00fan el\npropio Che.<br><br><strong>El Tiempo (Bogot\u00e1, Colombia) \u2013 9 de noviembre de 2017<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gloria Helena Rey, Especial para El Tiempo de Bogot\u00e1 No siempre se tiene la suerte como reportero de vivir momentos \u00fanicos en la historia de un pa\u00eds y, mucho menos de una regi\u00f3n, pero los periodistas bolivianos Juan Carlos Salazar, Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar y Humberto Vacaflor recibieron ese regalo del destino y&nbsp;acaban de publicar &#8216;La &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/27\/cincuenta-anos-despues-la-guerrilla-que-contamos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cLa guerrilla que contamos\u201d<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-392","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticiasyentrevistas"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/392","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=392"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/392\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1250,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/392\/revisions\/1250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=392"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=392"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=392"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}