{"id":326,"date":"2022-02-20T18:42:04","date_gmt":"2022-02-20T22:42:04","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=326"},"modified":"2026-02-19T11:03:45","modified_gmt":"2026-02-19T15:03:45","slug":"el-periodismo-boliviano-en-los-tiempos-de-la-guerrilla-del-che","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/20\/el-periodismo-boliviano-en-los-tiempos-de-la-guerrilla-del-che\/","title":{"rendered":"El periodismo boliviano en los tiempos de la guerrilla del Che"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Anah\u00ed Cazas\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"970\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-970x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1134\" srcset=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-970x1024.jpg 970w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-284x300.jpg 284w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-768x811.jpg 768w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-1454x1536.jpg 1454w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-1939x2048.jpg 1939w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-863x911.jpg 863w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/IMG_1069-102x108.jpg 102w\" sizes=\"auto, (max-width: 970px) 100vw, 970px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando Juan Carlos Salazar hac\u00eda sus primeras armas en el periodismo, fue enviado &nbsp;a &nbsp;cubrir la guerrilla del argentino Ernesto Che Guevara en el oriente boliviano. &nbsp;Fue en 1967, el muchacho, de 21 a\u00f1os, soltero &nbsp;y oriundo de Tupiza era periodista de la Agencia de Noticias Fides, la primera agencia de prensa boliviana.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus colegas veintea\u00f1eros y solteros Humberto Vacaflor y Jos\u00e9 &nbsp;Luis Alc\u00e1zar tambi\u00e9n fueron enviados como corresponsales del &nbsp;peri\u00f3dico Presencia. <\/p>\n\n\n\n<p>Y de esa manera, los &nbsp;j\u00f3venes &nbsp;reporteros &nbsp;pasaron &nbsp;a la primera fila de las noticias mundiales. &nbsp;Hoy, 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde, los &nbsp;tres periodistas deciden &nbsp;contar &nbsp;c\u00f3mo &nbsp;fue su trabajo en &nbsp;la cobertura de &nbsp;la guerrilla del &nbsp;Che Guevara en un libro. De alguna manera, &nbsp;este proyecto representa &nbsp;la &nbsp;muestra de una &nbsp;consolidada gran amistad y &nbsp;un regalo para las nuevas generaciones de periodistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra, bautizada como <em>La guerrilla que contamos. Historia \u00edntima &nbsp;de una cobertura emblem\u00e1tica<\/em>, se presentar\u00e1 el jueves 27 de julio, a las 19:00, &nbsp;en la Asociaci\u00f3n de Periodistas de La Paz. La publicaci\u00f3n incluye cr\u00f3nicas y &nbsp;una colecci\u00f3n de fotograf\u00edas y documentos &nbsp;in\u00e9ditos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl &nbsp;libro ha sido una &nbsp;oportunidad de recordar, como dice el subtitulo, \u2018una cobertura emblem\u00e1tica\u2019\u201d, asegura Alc\u00e1zar, quien cuenta que &nbsp;los tres periodistas comparten en la obra varias an\u00e9cdotas personales que &nbsp;sucedieron en la cobertura de este &nbsp;acontecimiento que se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en noticia internacional. \u00abAdem\u00e1s de actualizar alguna informaci\u00f3n sobre lo que motiv\u00f3 a Ernesto Guevara a preparar un movimiento armado en Bolivia para hacer la revoluci\u00f3n en su patria, Argentina\u201d, agrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Vacaflor, la &nbsp;publicaci\u00f3n de este libro representa &nbsp; el cumplimiento de una promesa &nbsp;a las nuevas generaciones de periodistas. \u00abLes contaba algunas an\u00e9cdotas. Ahora escrib\u00ed unas cr\u00f3nicas de mis experiencias en &nbsp;la obra\u201d, &nbsp;indica. &nbsp;Adem\u00e1s, para el periodista, la obra tiene un significado muy especial. \u00abLos tres somos muy amigos, somos padrinos y nos conocemos, y he vivido con ellos en el exilio\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Salazar explica que es un libro muy autobiogr\u00e1fico. \u00abContamos nuestra experiencia de la cobertura de la guerrilla. Pensamos que fue un hecho importante que marc\u00f3 nuestra generaci\u00f3n &nbsp;y la cobertura &nbsp;marc\u00f3 a una generaci\u00f3n de periodistas\u201d, indica. \u00abUn viejo colega y corresponsal del diario <em>La Vanguardia<\/em> de Barcelona me dec\u00eda: \u2018Yo hubiese &nbsp;pagado por cubrir la guerrilla del Che\u2019. Adem\u00e1s, muchos de mis alumnos me ped\u00edan que cuente sobre este trabajo y entonces era una asignatura pendiente\u201d, sostiene. \u00abLa idea &nbsp;del libro es mostrar c\u00f3mo se hizo esa cobertura en una \u00e9poca &nbsp;en la cual no hab\u00eda internet &nbsp;y computadores ni tel\u00e9fonos celulares. Ten\u00edamos que cubrir mediante el &nbsp;tel\u00e9grafo morse\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Descubrir &nbsp;una pasi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Salazar, la cobertura de la guerrilla del Che ha marcado su vida. \u00abEn esa \u00e9poca ya hab\u00eda decidido hacer y vivir del periodismo, pero en esa \u00e9poca no hab\u00eda una carrera de &nbsp;Comunicaci\u00f3n Social o Periodismo. Yo estaba estudiando Derecho y Ciencias Pol\u00edticas que era lo m\u00e1s cercano &nbsp;que hab\u00eda para hacer periodismo\u201d, explica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando estall\u00f3 la guerrilla me mandaron a cubrir por una semana, pero me qued\u00e9 un a\u00f1o\u201d, cuenta Salazar, quien era periodista en la &nbsp;Agencia de Noticias Fides.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni bien &nbsp;estall\u00f3 el primer enfrentamiento entre &nbsp;la guerrilla y el Ej\u00e9rcito boliviano (marzo de 1967), Salazar sugiri\u00f3 al &nbsp;padre Jos\u00e9 Gramunt, director de la Agencia Fides &nbsp;y corresponsal de DPA y &nbsp;EFE, preguntar si estaban de acuerdo &nbsp;en cubrir la guerrilla y financiar el viaje de una persona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, &nbsp;DPA y EFE pagaron el viaje de Salazar &nbsp;a Camiri por una semana.  Pero entre ir y venir, el periodista se qued\u00f3 &nbsp; hasta finales de &nbsp;noviembre. \u00abEs curioso, porque el costo de la cobertura durante los 10 meses fue de 500 d\u00f3lares\u201d, &nbsp;recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Salazar ten\u00eda 21 &nbsp;a\u00f1os y se fue &nbsp;a cubrir la guerrilla con una muda de ropa, una libreta y un bol\u00edgrafo. \u00abNo hab\u00eda grabadoras peque\u00f1as. Entonces, esos eran mis instrumentos de trabajo y mi medio de transmisi\u00f3n, el tel\u00e9grafo morse\u201d, explica. \u00abComo todo periodista joven, yo quer\u00eda estar en el lugar de los hechos\u201d, agrega.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Expulsado de la cobertura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHace 50 a\u00f1os no hab\u00eda &nbsp;pues WhatsApp, internet ni hab\u00eda televisi\u00f3n, las noticias las ten\u00edamos que mandar a trav\u00e9s de un telegrafista y en &nbsp; &nbsp;c\u00f3digo morse. Me sorprende ver c\u00f3mo todo ha cambiado\u201d, asegura &nbsp;Humberto &nbsp;Vacaflor, quien en 1967 fue &nbsp;enviado por el peri\u00f3dico Presencia &nbsp; como corresponsal a cubrir la guerrilla del Che. &nbsp;Era soltero, tal vez esa fue la raz\u00f3n por &nbsp;la que fue elegido para &nbsp;cubrir este hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Vacaflor cuenta que <em>Presencia<\/em> inform\u00f3 &nbsp;la noticia de la detenci\u00f3n de R\u00e9gis Debray, pero las autoridades negaron &nbsp;el hecho. \u00abEl Ej\u00e9rcito boliviano negaba que lo hab\u00eda detenido, que era un invento la noticia que envi\u00e9 desde Camiri. Dec\u00edan: \u2018No es cierto, por qu\u00e9 no publican las fotos\u2019. Yo ten\u00eda las fotos, pero estaban en un rollo que ten\u00eda en el bolsillo\u201d, cuenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El periodista fue expulsado de Camiri y se fue a Santa Cruz, donde &nbsp;logr\u00f3 revelar las fotos. \u00abEnviamos las fotos con un pasajero &nbsp;en el Lloyd A\u00e9reo Boliviano. Y resulta que se pierden los negativos y &nbsp;mientras tanto &nbsp;torturaban &nbsp;a R\u00e9gis Debray (&#8230;)\u201d, dice y asegura que en estos 50 a\u00f1os el periodismo bolivianos ha pasado de \u00abla edad de piedra al WhatsApp. &nbsp;\u00ab\u00bfSe imaginan? Las fotos de la captura de R\u00e9gis Debray, las hubiera mandado r\u00e1pidamente a La Paz. Se hubiera evitado una tortura\u201d, reflexiona.<\/p>\n\n\n\n<p>Vacaflor &nbsp;recuerda tambi\u00e9n &nbsp;que en esos a\u00f1os los periodistas enfrentaban una censura previa. \u00abTodos los textos que se escrib\u00edan en Camiri ten\u00edan que ser aprobados por un &nbsp;coronel del Ej\u00e9rcito\u201d, comenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La primicia mundial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Alc\u00e1zar, una de las principales dificultades en la cobertura de la guerrilla del Che fue acostumbrarse a caminar con las tropas tras los guerrilleros. \u00abFue complicado batallar con los militares, &nbsp;que como personajes del poder no soportaban f\u00e1cilmente la presencia de periodistas\u201d, comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>El duro trabajo de la cobertura period\u00edstica &nbsp;vali\u00f3 la pena. &nbsp;Alc\u00e1zar dio &nbsp;la primicia mundial de la captura del Che. \u00abLa &nbsp;misma noche de ese 8 de &nbsp;octubre Radio Fides &nbsp;comunicaba la primicia de la ca\u00edda del Che y el &nbsp;mundo se enteraba por un \u2018cable\u2019 de la agencia &nbsp;IPS. En las primeras horas del d\u00eda siguiente, el 9 de &nbsp;octubre, &nbsp;Presencia &nbsp;informaba la &nbsp;trascendental noticia. En el libro relatamos c\u00f3mo me enter\u00e9 &nbsp;y las an\u00e9cdotas de la noticia\u201d, cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>El corresponsal de <em>Presencia<\/em> &nbsp; toc\u00f3 &nbsp;la mano de Guevara &nbsp; al atardecer el 9 de octubre, cuando todav\u00eda el cuerpo del guerrillero estaba &nbsp;caliente. \u00abFui el primer &nbsp;reportero que junto con un agente de la Cita, rompiendo el cerco de militares, nos acercamos al helic\u00f3ptero que hab\u00eda transportado el cad\u00e1ver del Che &nbsp;de la higuera a Vallegrande. Yo cog\u00ed la mano del che que aparec\u00eda de la cobija que cubr\u00eda su cad\u00e1ver&#8230; estaba caliente y eso me estremeci\u00f3\u201d, recuerda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el pr\u00f3logo del libro, Alc\u00e1zar fue el m\u00e1s diligente de los tres autores al ocuparse de lo ocurrido en 1967, pues en 1969 puso en circulaci\u00f3n, en Bolivia y M\u00e9xico, su libro \u00d1acahuasu, la guerrilla del Che en Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Alc\u00e1zar, la cobertura de la guerrilla del Che fue &nbsp;como su \u00abbautizo de fuego\u201d en el mundo del periodismo. \u00abConsolid\u00f3 &nbsp; mi pertenencia a &nbsp;este oficio, el m\u00e1s hermoso, como lo defini\u00f3 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s &nbsp;peligroso, porque la posici\u00f3n cr\u00edtica que nos obliga nuestra profesi\u00f3n &nbsp;siempre incomodar\u00e1 a los poderes y muchos de \u00e9stos, como el narcotr\u00e1fico, atentan &nbsp;no s\u00f3lo contra la cobertura, sino contra la &nbsp;vida de los periodistas\u201d, concluye.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los autores, los &nbsp;grandes maestros<\/strong> <strong>(Por Harold Olmos)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;) El pensamiento de los tres fue esculpido por la cobertura informativa de los eventos que se registraron en Bolivia en 1967. Enviados por sus medios informativos, ingresaron a las \u00e1reas de la guerrilla para contar lo que ocurr\u00eda en las quebradas selv\u00e1ticas del sudeste boliviano. &nbsp;Los despachos que de ellos le\u00ed narraban la historia con las fuentes oficiales &nbsp;y las escasas contribuciones accesibles desde el lado de la &nbsp;insurgencia. &nbsp;Acabaron asimilando las motivaciones de la guerrilla y abrazando nociones sustantivas de las ideas que de ella surgieron. Para j\u00f3venes que no hab\u00edan traspasado el umbral de la tercera d\u00e9cada, el mundo boliviano que se les abri\u00f3 a partir de ese movimiento fue una ruptura con el conocimiento convencional que hab\u00edan alcanzado y, cada uno por sus propias rutas, &nbsp;se convenci\u00f3 de la urgencia de transformar una sociedad atrasada por mil razones que la mayor\u00eda de la gente, en las alturas y las llanuras, entonces y ahora, no alcanzar\u00eda a comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue casi como un\nresultado natural de ese cambio que los tres acabaron exiliados al sucumbir el\nr\u00e9gimen inestable y sin rumbo cierto de los militares llamados de izquierda y\nen playas extranjeras forjaron sus destinos. Humberto Vacaflor y Juan Carlos\nSalazar fueron catapultados a Argentina y Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1zar a Chile tras vencer\nel desaf\u00edo de llegar ilesos a alguna embajada amiga &nbsp;cuando las sedes\ndiplom\u00e1ticas eran vigiladas &nbsp;por la polic\u00eda pol\u00edtica. El ambiente en que\nse desenvolvieron no fue f\u00e1cil. Fue como volver a empezar, pero en tierras\nextranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p>La calidad, sin embargo, permanece con el rigor de seguir las normas de la profesi\u00f3n de periodista. Ninguno de los tres habr\u00eda conseguido avanzar sobre ese camino empinado sin contar con el bagaje profesional que ha sido su mejor pasaporte. Saber auscultar los acontecimientos y descubrir en ellos el \u00e1ngulo noticioso que interesa al p\u00fablico fue un &nbsp;bast\u00f3n b\u00e1sico para avanzar en las rutas sobre las que el destino los coloc\u00f3. Pero no solamente era cuesti\u00f3n de \u00abauscultar\u201d. Los tres se destacaron en sus carreras porque hab\u00edan desarrollado una forma de redacci\u00f3n profesional clara y directa. Ese conocimiento lo perfeccionaron bajo el rigor y la disciplina que impone la necesidad de sobresalir. Aplicaron las normas elementales para una buena redacci\u00f3n, a menudo ignoradas en nuestras latitudes. C\u00f3mo encontrar el mejor verbo &nbsp;para describir una acci\u00f3n, cu\u00e1ndo utilizar un adjetivo, si necesario fuere, c\u00f3mo organizar una oraci\u00f3n que reproduzca con fidelidad lo que se quiere contar &nbsp;y, en especial, c\u00f3mo ingresar a un tema con una introducci\u00f3n original, sencilla y provocadora que induzca al lector a continuar despu\u00e9s de las primeras 30 o 40 palabras de una historia o de un an\u00e1lisis. Y a partir de ah\u00ed, c\u00f3mo hilvanar la secuencia de p\u00e1rrafos hasta culminar con un cuadro completo la historia que se propon\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>El extra\u00f1o desinter\u00e9s por estos elementos indispensables para las buenas historias, podr\u00eda explicar la ausencia de publicaciones que hablen del tema, que cuenten c\u00f3mo se obtuvo determinada noticia y c\u00f3mo se la trabaj\u00f3; en fin, que cuenten el mundo interior de los medios informativos. Para las escuelas de comunicaci\u00f3n y los propios medios, \u00e9sta es una tarea &nbsp;de consideraci\u00f3n urgente. El gran p\u00fablico y los propios periodistas la apreciar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Alc\u00e1zar fue forzado a abandonar Bolivia despu\u00e9s de haber cementado una base firme de su labor period\u00edstica. Escribi\u00f3 la primera obra narrativa sobre la guerrilla de 1967. Salazar encontr\u00f3 acogida inmediata en Buenos Aires en la Agencia Alemana de Prensa en la que trabajaba en Bolivia, la DPA, una cooperativa de diarios de ese pa\u00eds que comenzaba a operar con un servicio en lengua espa\u00f1ola. Vacaflor lleg\u00f3 a Buenos Aires solo dotado de su habilidad informativa y sus v\u00ednculos con colegas que apreciaban su olfato period\u00edstico y la calidad de su redacci\u00f3n. Como la mayor\u00eda de los empe\u00f1os exitosos, el suyo fue arduo. Trabaj\u00f3 como portero de un colegio y despu\u00e9s gan\u00f3 callos en las manos y fuerza en las espaldas al alistarse como pe\u00f3n en un supermercado de la cadena Medrano. De ah\u00ed dio un salto hacia un terreno m\u00e1s adecuado e ingres\u00f3 a ONA (Organizaci\u00f3n Noticiosa Argentina), donde la agencia oficial italiana de noticias ANSA lo reclut\u00f3. Tampoco eran saludables para los periodistas los vientos argentinos de esa \u00e9poca y Vacaflor, en un nuevo exilio, remat\u00f3 en Londres para trabajar en la carta informativa Latin American News Letter y, por \u00faltimo, en la venerable BBC .<\/p>\n\n\n\n<p>Tras un periplo profesional forzado que lo llev\u00f3 de La Paz a Lima, Buenos Aires, M\u00e9xico y Londres, Vacaflor emprendi\u00f3 el retorno a Bolivia cuando los vientos autoritarios hab\u00edan cesado, 15 a\u00f1os despu\u00e9s de haber partido. Con un estilo personal cr\u00edtico, en Bolivia dirigi\u00f3 programas en la radio, la televisi\u00f3n y escribi\u00f3 columnas hasta desembarcar en la carta Semanal Siglo XXI, de la que es editor fundador.<\/p>\n\n\n\n<p>Con pocas palabras y un lenguaje a menudo mordaz, Vacaflor acostumbra tratar situaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas que &nbsp;irritan a los c\u00edrculos oficiales y despiertan un apetito informativo voraz entre sus lectores. Sus columnas tratan con preferencia cuestiones de miner\u00eda y petr\u00f3leo con un manejo de datos que hace inevitable no tomarlo en cuenta en el abordaje de esos temas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus datos suelen ser tan contundentes que uno hasta llega a preguntarse si habr\u00e1 un ma\u00f1ana. &nbsp;Fiel a un estilo ante el que trepida cualquier neutralidad, cuando recib\u00eda el Premio Nacional de Periodismo de la Asociaci\u00f3n de Periodistas de La Paz, en 2013, dijo, ante sus colegas en la ceremonia de premiaci\u00f3n, que sent\u00eda un cierto des\u00e1nimo, pues hab\u00eda sido feliz los cuatro a\u00f1os que el premio estuvo congelado sin que se lo entregaran, por razones hasta ahora confusas (&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e1gina Siete \u2013 23 de julio de 2017<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Anah\u00ed Cazas\u00a0 Cuando Juan Carlos Salazar hac\u00eda sus primeras armas en el periodismo, fue enviado &nbsp;a &nbsp;cubrir la guerrilla del argentino Ernesto Che Guevara en el oriente boliviano. &nbsp;Fue en 1967, el muchacho, de 21 a\u00f1os, soltero &nbsp;y oriundo de Tupiza era periodista de la Agencia de Noticias Fides, la primera agencia de prensa &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/20\/el-periodismo-boliviano-en-los-tiempos-de-la-guerrilla-del-che\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El periodismo boliviano en los tiempos de la guerrilla del Che<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticiasyentrevistas"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1262,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326\/revisions\/1262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}