{"id":301,"date":"2022-02-20T10:45:38","date_gmt":"2022-02-20T14:45:38","guid":{"rendered":"http:\/\/desdeeltejado.com\/?p=301"},"modified":"2026-03-13T15:10:25","modified_gmt":"2026-03-13T19:10:25","slug":"los-soliloquios-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/20\/los-soliloquios-del-amor\/","title":{"rendered":"Los soliloquios del amor*"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando conoc\u00ed Lanzarote, la isla de Jos\u00e9 Saramago, me sent\u00ed cautivado por sus playas de arena negra. Nunca hab\u00eda visto nada igual. La arena fin\u00edsima, con su extra\u00f1a textura esparcida al pie de los riscos volc\u00e1nicos, ejerc\u00eda la poderosa atracci\u00f3n de un im\u00e1n, aunque reci\u00e9n tom\u00e9 conciencia de la sensaci\u00f3n hipn\u00f3tica de ese espect\u00e1culo cuando le\u00ed la &nbsp;novela de Odette Magnet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La editorial Plaza y Jan\u00e9s presenta <em>Arena negra<\/em> como una \u00abhistoria de amor y desamor\u201d, la de su protagonista, la periodista Maite Aguirre, pero todos sabemos que el \u00abdesamor\u201d no existe. No se puede \u00abdesquerer\u201d, como no se puede desandar un camino, aunque se retorne por el mismo sendero. Los caminos son de ida y vuelta, es cierto, pero siguen siendo los mismos, s\u00f3lo que vistos desde perspectivas diferentes. El desamor es la otra cara del amor o, si se quiere, la cal viva que suele repartir el destino por cada porci\u00f3n de arena que ofrece &nbsp;a lo largo de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Maite no lo sabe, aunque lo intuye, y en la b\u00fasqueda del amor perdido, vuelve la mirada hacia atr\u00e1s, a la arena negra de las playas de su infancia, el im\u00e1n que la atraer\u00e1 de manera recurrente y al que se aferrar\u00e1, cual anclaje, como se aferra el navegante a la br\u00fajula en plena tormenta para reencontrar el norte perdido. Lo har\u00e1 en un soliloquio que no la devolver\u00e1 por el camino a\u00f1orado, pero le otorgar\u00e1 las claves para recuperar las certidumbres que dan sentido a una existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la infancia, \u00abese estado tibio, momento te\u00f1ido de sepia\u201d, la periodista pasa revista a la sucesi\u00f3n de \u00absilencios, desamor, promesas rotas, traici\u00f3n, abandono, frustraci\u00f3n, vac\u00edo, cansancio, distancia, ira, espera, deseo contenido, paciencia agotada\u201d que le ha deparado la vida y que le ha provocado un rencor \u00abpesado, negro, como la arena de la tarde\u201d. Busca enterrar sus frustraciones en la playa de su juventud, a manera de ata\u00fad, pero la arena se le escurre entre los dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la a\u00f1oranza del amor, el placer y el &nbsp;deseo perdidos, Maite se pregunta, una y mil veces, \u00bfpor qu\u00e9?, lamentando, como dir\u00eda Pablo Neruda, que el amor sea m\u00e1s corto que el olvido. La \u00absamur\u00e1i de acero inoxidable\u201d, la exitosa corresponsal residente en Washington que hab\u00eda seducido y conquistado a un canciller latinoamericano, &nbsp;el amor de su vida, al final de cuentas, no era m\u00e1s que una \u00abCaperucita Roja de mazap\u00e1n\u201d, tan d\u00e9bil como la ni\u00f1a que se ve\u00eda a s\u00ed misma como una mujer \u00abtransparente, sin sombra\u201d, que \u00abcaminaba con la levedad de un fantasma, empujada por voces distintas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Maite siente que ha llegado la hora de su resurrecci\u00f3n cuando una de las voces interiores -las que suelen acompa\u00f1ar a los necesitados en sus momentos &nbsp;de angustia- le dice: \u00abYa est\u00e1s regresando, ya casi, no temas\u201d. Es decir, cuando, resignada, llega a la conclusi\u00f3n \u2013en palabras de Garc\u00eda M\u00e1rquez- de que &nbsp;la peor forma de extra\u00f1ar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podr\u00e1s tener.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una gran riqueza de lenguaje, cuajado de evocaciones po\u00e9ticas, y un ritmo narrativo sorprendente para una estructura como la que sustenta el argumento, Odette construye el relato sobre los soliloquios de Maite y de su amante, Roberto, a tono con el tema de fondo de la novela. \u00bfNo es acaso el amor una conjunci\u00f3n de dos mon\u00f3logos? En este sentido, la obra recuerda a la novela <em>Cinco horas con Mario<\/em>, de Miguel Delibes, en la que la protagonista, Mench\u00fa, reconstruye la vida de su pareja en un largo soliloquio ante el cad\u00e1ver de su marido, Mario, en lugar de contarla de manera directa y lineal. Y, como en el caso de Delibes, Odette logra a trav\u00e9s de ese formato una recreaci\u00f3n c\u00e1lida e \u00edntima de sus personajes. La utilizaci\u00f3n del mon\u00f3logo le permite, adem\u00e1s, ensayar una propuesta interesante, poco com\u00fan en la literatura latinoamericana, a la que tambi\u00e9n apel\u00f3 Carlos Mesa en su novela <em>Soliloquio del Conquistador<\/em> (Editorial EDAF\/Universidad de las Am\u00e9ricas, Puebla).<\/p>\n\n\n\n<p>Periodista al fin y al cabo y a manera de tel\u00f3n de fondo, Odette evoca dos tr\u00e1gicos 11 de septiembres de la historia: el golpe de Pinochet, con \u00abel dolor de la espera en los huesos, la extensi\u00f3n de la distancia y el peso de la ausencia\u201d del exilio, y el atentado de \u00abla bestia que atraves\u00f3 el vientre de las Torres Gemelas\u201d. El periodismo \u2013dice en un gui\u00f1o a su vocaci\u00f3n primera\u2013 \u00abes un oficio solitario y doloroso. Un viaje largo, como son los aut\u00e9nticos. Algunos regresan de la traves\u00eda; otros no vuelven nunca. Pero lo dif\u00edcil es hacerlo\u201d. Odette ya hizo ese viaje en su Chile natal y ahora, con <em>Arena negra<\/em>, inicia, auspiciosamente, uno nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rese\u00f1a de la novela <em>Arena negra<\/em>. <em>P\u00e1gina Siete<\/em> &#8211; 15 de septiembre de 2016<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando conoc\u00ed Lanzarote, la isla de Jos\u00e9 Saramago, me sent\u00ed cautivado por sus playas de arena negra. Nunca hab\u00eda visto nada igual. 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