{"id":1448,"date":"2026-05-17T09:36:29","date_gmt":"2026-05-17T13:36:29","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1448"},"modified":"2026-05-17T09:37:24","modified_gmt":"2026-05-17T13:37:24","slug":"la-mariposa-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2026\/05\/17\/la-mariposa-negra\/","title":{"rendered":"La mariposa negra"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"724\" src=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-1024x724.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1449\" srcset=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-1024x724.jpg 1024w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-300x212.jpg 300w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-768x543.jpg 768w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-1536x1086.jpg 1536w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-863x610.jpg 863w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo-153x108.jpg 153w, https:\/\/desdeeltejado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Presagios-Foto-Daniela-Murialdo.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Daniela Murialdo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace un par de a\u00f1os, justo antes de salir a festejar el A\u00f1o Nuevo una mariposa negra entr\u00f3 a mi habitaci\u00f3n. Aunque soy creyente, mi fe se eclips\u00f3 por un momento y resolv\u00ed sacarla antes de partir. Sin embargo, ella decidi\u00f3 salir sin m\u00e1s presiones (o eso cre\u00ed). Cuando con mi esposo volvimos de la cena no hab\u00eda rastros de la oscura mariposa. A la ma\u00f1ana siguiente, mientras tend\u00eda mi cama, la hall\u00e9 muerta al lado de mi almohada.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero me vino a la mente el cuentista uruguayo Horacio Quiroga. Me aterr\u00f3, no la met\u00e1fora de su \u201cAlmohad\u00f3n de plumas\u201d, sino la posibilidad irrefrenable de que esa polilla comenzara a carcomerme la existencia. Era sin dudas un mal presagio. Aun cuando Google, que tiene respuestas seg\u00fan se quiera ser respondido, intentaba tranquilizarme con que ese tipo de insectos, para ciertas culturas (no la m\u00eda), suponen bonanza, yo sab\u00eda que durante ese a\u00f1o (ese fue el plazo que le fij\u00e9 al augurio) algo me pasar\u00eda. No obstante, no dije nada. Consider\u00e9 que el silencio debilitar\u00eda la profec\u00eda y lograr\u00eda esquivarla. Y as\u00ed fue. Pero no siempre sucede eso: las mariposas nocturnas en los relatos de Juan Carlos son verdaderas agoreras.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento pens\u00e9 en contactarme con el equipo de Plural para sugerirles que ofrecieran a nuestro autor de la noche unas cuantas botellas de agua adicionales; de modo que lo obligaran a excusarse para ir al ba\u00f1o y me dejara a solas con ustedes. Y es que es mi deber advertirles que lo que van a leer son algo m\u00e1s que cuentos; son un regalo s\u00ed, pero son un presente griego.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan solo f\u00edjense en la portada. Ni Jos\u00e9 Antonio Quiroga, ni Juan Carlos Salazar me van a hacer creer que no ten\u00edan intenci\u00f3n de angustiarnos. La noche estrellada de Van Gogh es un presagio en s\u00ed mismo. Uno turbulento. El vaticinio agitado de una mente atormentada; una noche que no es negra, pero cuyos remolinos y espirales fren\u00e9ticas parecen el anuncio de la \u00fanica trascendencia posible del pintor a trav\u00e9s de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los relatos breves del libro se originan en hechos reales, empero siempre se desarrollan en una tensa atm\u00f3sfera fatalista. El escritor, en un juego psicol\u00f3gico, nos arrastra a compartir con sus s\u00f3lidos personajes, sus temores, contradicciones, incertidumbres y recuerdos. El lector sabe, en todo momento, que algo va a ocurrir, algo fat\u00eddico. De modo que est\u00e1 obligado a atender cada se\u00f1al, cada presentimiento, cada silencio. Dejamos de ser lectores para convertirnos en meros vigilantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro arranca de modo enga\u00f1oso -como todo presente griego- con una narraci\u00f3n familiar que sent\u00ed autobiogr\u00e1fica (bueno, no cuando habla de sus entregas sexuales clandestinas en la juventud, no, no\u2026): \u201cAlmanaque\u201d, en el que el personaje principal recuerda c\u00f3mo el almanaque Bristol serv\u00eda de gu\u00eda de vida -y de muerte-, a todos en casa (\u201cAh\u00ed estaba todo\u201d), est\u00e1 lleno de s\u00edmbolos astrol\u00f3gicos, incluido el cometa Halley.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El relato muestra al ser humano necesitado de explicar su existencia a partir de lo sobrenatural: \u201cMi abuelo y mi viejo -dice Jacinto- se cortaban las u\u00f1as y el cabello en cuarto menguante para no terminar con garras y melena. Y su padre asegura que nacer en luna nueva, \u201cque guarda toda la energ\u00eda en su vientre\u201d, es de buena suerte, pues la luna nueva solamente puede crecer \u201c\u00a1Siempre para arriba!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cEl viejo Casiano\u201d la protagonista es La Paz. \u201c\u00a1La Paz de los alzamientos!\u201d, \u201c\u00a1La Paz de las rebeliones!\u201d, \u201c\u00a1La Paz de las conjuras!\u201d. Esa La Paz en la que el amauta presagi\u00f3 el colgamiento de Villarroel; el alzamiento contra los cachorros de la oligarqu\u00eda un abril; y la Masacre de Todos Santos a cargo del Mariscal de la Muerte (\u201cun cancerbero mitad lengua de veneno y mitad colmillo de acero\u201d).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo -nos cuenta el escritor- contempl\u00f3 todo esto \u201cdesde el sue\u00f1o al que hab\u00eda sido convocado por los patriotas de anta\u00f1o, entre conjurados de copa y levita, caballeros de mostachos atusados, frailes sacramentados y uniformados de insignias y trencillas, congregados al toque de \u00e1nimas en los salones del Palacio de las Deslealtades para rescatar los anales perdidos en el caos del tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cSuplente\u201d, un comprometido compa\u00f1ero del Padre Paco relata en primera persona, y en clave premonitoria, la toma militar, presum\u00ed de la Radio Fides pues la escena se parece mucho a una que conozco de boca del propio sacerdote perseguido durante el golpe del 80, y su espont\u00e1nea resoluci\u00f3n de ofrecerse para ser llevado por los \u201cparas\u201d, en reemplazo del cura buscado, en tanto Espinal, el primero de la lista, ya hab\u00eda sido asesinado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY yo, como si nada, como si el flagelo no fuera conmigo, como vi\u00e9ndome desde arriba, paralogizado, aturdido, obnubilado por una sola idea, por una sola imagen, la de Lucho \u201cEl Bueno\u201d, tendido sobre la mesa de la morgue, desnudo, martirizado, con los miembros lacerados por la tortura, acribillados; con su rostro santo, santificado; puro, purificado, clamando en el desierto de los impuros; abri\u00e9ndose paso entre los lamentos y el llanto de mis compa\u00f1eros, \u00a1Dios m\u00edo!, diosito, que \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pasando, padrecito?, que \u00bfqu\u00e9 es esto?, \u00a1golpe!, \u00a1golpe! Ora pro nobis\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico cuidado que ha tenido el Gato con sus lectores, ha sido el est\u00e9tico: con un lenguaje algo vintage, que combina poes\u00eda de alta intensidad y cr\u00f3nica, de la que nuestro autor-periodista afortunadamente no logra desprenderse, y que usa para rescatar palabras anacr\u00f3nicas de belleza particular. El subg\u00e9nero es m\u00e1s bien el cuento negro. Solo que Salazar no desciende a los submundos de alguna ciudad, sino que se sumerge en las entra\u00f1as de sus personajes, que se mueven c\u00f3modos en el realismo m\u00e1gico.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchen esto: \u201cSe detuvo por un momento a contemplar el paisaje infinito desplegado a sus pies, un lienzo de jaspes suaves y pigmentos coloridos, tejidos con las hebras doradas de la que\u00f1ua, el flujo chispeante del arroyo, las aguas jade esmeralda de la laguna y el brillo de las calaminas del campamento, astillado en mil rayos plateados. El cielo azul intenso volcaba sobre el entorno toda la luminosidad que guardan los ocasos para resistir el asedio de las tinieblas.\u201d Cr\u00f3nica po\u00e9tica \u00bfo no?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a su aire costumbrista, pues tiene una fuerte carga de identidad cultural (referencias a tradiciones, supersticiones, animales simb\u00f3licos, etc.), este es un libro de prosa literaria y no una aproximaci\u00f3n antropol\u00f3gica forzada. Una antolog\u00eda que podr\u00eda haber sido escrita por el mexicano Juan Rulfo, el de los destinos tr\u00e1gicos ineludibles. Quien, no tengo dudas, ech\u00f3 desde el cielo unos polvos m\u00e1gicos a la computadora de nuestro autor mientras tecleaba. No s\u00e9 si es casualidad, pero en el cuento en el que Salazar, en una conversaci\u00f3n espectral, cede su voz a representantes desaparecidos de boleros como Los Panchos, Lucho Gatica o Jorge Negrete, para que sean los cantantes quienes hablen por los interlocutores de amor y desamor, se refiere a una bo\u00eete llamada El Gallo de Oro, el nombre de una de novela corta de Rulfo.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos coloquiales, sin\u00f3nimos de \u201ccuentista\u201d, pueden ser \u201cchismoso\u201d, \u201ccotilla\u201d, \u201cfabulista\u201d, \u201cenredador\u201d. Sin embargo, para construir un buen chisme hay que tener talento. He contado esta an\u00e9cdota alguna otra vez, solo que hoy me siento obligada a contarla de nuevo.\u00a0 El escritor mexicano Juan Villoro contaba que, en una ocasi\u00f3n, mientras cursaba un taller de literatura, uno de sus compa\u00f1eros alarde\u00f3 frente al profesor -el maestro de la minificci\u00f3n Augusto Monterroso-, que se hallaba en plena producci\u00f3n de una novela que estimaba, llegar\u00eda a las trescientas p\u00e1ginas. Monterroso hab\u00eda ensayado una cara de alegre sorpresa y le hab\u00eda respondido: \u201c\u00a1Qu\u00e9 bueno, te est\u00e1s preparando para escribir un cuento!\u201d. Y es que, al decir del mismo Villoro, el cuento es el g\u00e9nero m\u00e1s exigente de la prosa, y aun as\u00ed, el Gato lo logra con honores.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLegado\u201d es quiz\u00e1s el cuento m\u00e1s completo y profundo, aunque se los dejo para que lo lean sin tutela. En cambio, termino con \u201cLa bicha\u201d, en la que Epifanio, un viejo barretero, \u201cconocedor de los secretos y las entra\u00f1as de la monta\u00f1a\u201d, y empleado de Marcos, alerta al patr\u00f3n sobre el cuidado que debe tenerse con las vizcachas, pues \u201cson ego\u00edstas y ocultan el mineral\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos no entiende de premoniciones y se enterca en desafiar su marcado y avisado destino: \u201cLa ventisca barri\u00f3 la arena dispersa en la terracita, avent\u00e1ndola al vac\u00edo, y dio paso a un olor a almendras amargas. No era el del cianuro que inunda los ingenios durante el procesamiento de la plata, sino el que emana de la sangre de las vizcachas cuando el cazador les arranca la cola despu\u00e9s de la cacer\u00eda. El olor se fue transformando en un tufo pestilente, el vaho f\u00e9tido del sulfuro que exhala la boca del infierno.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La cuentista Mariana Enr\u00edquez dice que los japoneses creen que, despu\u00e9s de morir, las almas van a un lugar que tiene un cupo limitado. Y que cuando se llegue a ese l\u00edmite, cuando no quede m\u00e1s lugar para las almas, van a empezar a volver a este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho me temo que el Gato haya acogido alg\u00fan presagio antes de escribir estos cuentos y les est\u00e9, de alg\u00fan modo, dando la bienvenida a las primeras almas que vienen de regreso.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si despu\u00e9s de esta introducci\u00f3n todav\u00eda quieren leer el libro, all\u00e1 ustedes; pero luego no digan que no se los advert\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(Presentaci\u00f3n del libro \u201cPresagios\u201d, de Juan Carlos \u201cGato\u201d Salazar)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Br\u00fajula Digital \u2013 17 de mayo de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/brujuladigital.net\/opinion\/la-mariposa-negra\">https:\/\/brujuladigital.net\/opinion\/la-mariposa-negra<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniela Murialdo Hace un par de a\u00f1os, justo antes de salir a festejar el A\u00f1o Nuevo una mariposa negra entr\u00f3 a mi habitaci\u00f3n. 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