{"id":1425,"date":"2026-04-25T15:18:43","date_gmt":"2026-04-25T19:18:43","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1425"},"modified":"2026-04-25T15:20:12","modified_gmt":"2026-04-25T19:20:12","slug":"ecos-y-huellas-en-los-presagios-de-j-c-salazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2026\/04\/25\/ecos-y-huellas-en-los-presagios-de-j-c-salazar\/","title":{"rendered":"Ecos y huellas en los Presagios de Juan Carlos Salazar"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Carlos Decker-Molina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Son seis cuentos que, parad\u00f3jicamente, dejan al lector con la sensaci\u00f3n de querer m\u00e1s. Juan Carlos Salazar del Barrio, periodista devenido en escritor, cultiva una prosa clara, sin afectaciones ni pertenencias a capillas literarias. Su escritura fluye con naturalidad, pero no por ello carece de densidad: posee una notable fortaleza sem\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay frases que lo confirman: \u201c<em>El pasado es pr\u00f3logo del presente y ep\u00edlogo del futuro<\/em>\u201d, o \u201c<em>venciste de muerto sin conocer tu propia victoria<\/em>\u201d. O a\u00fan m\u00e1s desgarradora: \u201c<em>mis labios, convertidos en trapos por el miedo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la lectura de los seis cuentos que componen <em>Presagios<\/em> (Plural 2026), emergen filiaciones literarias que no pesan como sombra, sino que enriquecen la obra. En \u201cLegado\u201d, por ejemplo, se percibe la huella de Borges en su concepci\u00f3n del tiempo como una estructura no lineal: recordar es tambi\u00e9n prefigurar. El presagio, en ese sentido, adquiere una dimensi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cSuplente\u201d, en cambio, aparece el eco de Garc\u00eda M\u00e1rquez, sobre todo en la idea del destino anunciado, inevitable, que avanza como una profec\u00eda ya escrita. Y junto a ellos se asoman otras presencias: Faulkner, con su fatalidad donde el pasado irrumpe y determina; y Ch\u00e9jov, en la insinuaci\u00f3n sutil del porvenir, en aquello que no se dice, pero se presiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se percibe la influencia de Cort\u00e1zar, especialmente en \u201cEl viejo Casiano\u201d, donde el lector avanza entre recuerdos aparentemente cotidianos que, de pronto, revelan \u2013de manera po\u00e9tica\u2013 el destino de un pa\u00eds. Aqu\u00ed, el presagio se vuelve inquietante por su cercan\u00eda con la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>De los seis cuentos, hay tres que me resultan particularmente entra\u00f1ables: \u201cAlmanaque\u201d, \u201cBolero\u201d y \u201cLa Bicha\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cAlmanaque\u201d aparece mi propia infancia: mi abuelo comprando cada enero el Almanaque Bristol para intentar descifrar el a\u00f1o por venir. Ese objeto \u2014casi m\u00e1gico\u2014 ha recorrido la literatura latinoamericana: Garc\u00eda M\u00e1rquez lo menciona en <em>La hojarasca<\/em> y, si la memoria no me falla, tambi\u00e9n en <em>El amor en los tiempos del c\u00f3lera<\/em>; Miguel \u00c1ngel Asturias lo incorpora en <em>Mulata de tal<\/em>. El cuento sugiere algo inquietante: el futuro ya est\u00e1 contenido en el pasado. Basta hojear el Bristol del a\u00f1o anterior y compararlo con el nuevo para descubrir que los presagios, en realidad, siempre estuvieron ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBolero\u201d es, quiz\u00e1, mi favorito, tambi\u00e9n por una coincidencia personal. Hace a\u00f1os escrib\u00ed un libreto de radioteatro titulado <em>Cuando ya no est\u00e9s conmigo<\/em>, basado en boleros como <em>B\u00e9same mucho<\/em>, <em>Sabor a m\u00ed<\/em>, <em>Piensa en m\u00ed<\/em> e <em>Historia de un amor<\/em>. Nunca lleg\u00f3 a grabarse. Sin embargo, en una de esas limpiezas peri\u00f3dicas de papeles, encontr\u00e9 el texto y, tras compartirlo con un amigo, surgi\u00f3 la idea de llevarlo a un caf\u00e9 concert.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta misma semana nos reunimos con una cantante sueca-latina y un grupo de artistas para hacerlo realidad. La coincidencia con el cuento de Salazar es inevitable, aunque mi intento queda empeque\u00f1ecido frente a la construcci\u00f3n literaria de <em>Bolero<\/em>: all\u00ed, el presagio es fantasmal, y no existe una frontera clara entre pasado y futuro; todo es memoria que sigue respirando.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, \u201cLa Bicha\u201d. En sus p\u00e1ginas reconoc\u00ed escenas que podr\u00edan pertenecer a mi propia vida: las salidas de caza con mi padre en las alturas del Tunari, el despuntar del sol, la espera contenida, la aparici\u00f3n del animal que observa, huele, duda y regresa a su guarida, como si anunciara lo inevitable. Aqu\u00ed la comparaci\u00f3n con Faulkner resulta inevitable: el presagio es tr\u00e1gico, el pasado invade el presente y lo condiciona.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Presagios<\/em>, de Juan Carlos Salazar del Barrio \u2013entra\u00f1ablemente conocido como \u201cGato\u201d\u2013, es un libro que no se lee una sola vez. Cada relectura abre nuevas capas: el presagio puede ser emocional, tr\u00e1gico o fantasmal. Y, en ese proceso, el lector termina reconoci\u00e9ndose en el texto, como si el libro tambi\u00e9n hubiera sido escrito por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, en definitiva, un libro para quedarse. Su permanencia radica en su atm\u00f3sfera. Porque, en el fondo, todos compartimos la misma inquietud: saber qu\u00e9 ocurrir\u00e1 ma\u00f1ana. De ah\u00ed nuestra antigua obsesi\u00f3n por leer el futuro, ya sea en un almanaque, en los sue\u00f1os o en las hojas de coca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estocolmo, marzo de 2026.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Decker-Molina Son seis cuentos que, parad\u00f3jicamente, dejan al lector con la sensaci\u00f3n de querer m\u00e1s. Juan Carlos Salazar del Barrio, periodista devenido en escritor, cultiva una prosa clara, sin afectaciones ni pertenencias a capillas literarias. 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