{"id":1395,"date":"2025-08-31T09:15:19","date_gmt":"2025-08-31T13:15:19","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1395"},"modified":"2026-03-19T09:17:40","modified_gmt":"2026-03-19T13:17:40","slug":"presentacion-de-los-hijos-de-goni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2025\/08\/31\/presentacion-de-los-hijos-de-goni\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n de Los hijos de Goni*"},"content":{"rendered":"\n<p>Al leer el libro de Quya Reyna, <em>Los hijos de Goni<\/em>, lo primero que me vino a la memoria fue una frase de Augusto Monterroso. El gran maestro del microrrelato, muy amigo de Bolivia, por cierto, dijo alguna vez: \u201cLa vida existe para volverse cuento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Me preguntaba tambi\u00e9n si estaba ante una serie de cr\u00f3nicas o ante una colecci\u00f3n de cuentos, dos formas de escribir, el periodismo y la literatura, que, como dijo Jorge Su\u00e1rez, son \u201cdos formas de habitar el mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>O, en palabras de un querido amigo y colega, Manu Leguineche, quien dec\u00eda que el periodismo y la literatura son \u201corillas del mismo r\u00edo\u201d, la narrativa, una hermosa descripci\u00f3n de la simbiosis de los dos lenguajes. O \u201chijos de la misma madre\u201d, a decir de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez; o \u201cdos caras de la misma medalla\u201d, seg\u00fan Graham Greene.<\/p>\n\n\n\n<p>Quya, en sus relatos, navega en ambas aguas. Muestra el oficio del periodista al describir el mundo que habita con realismo descarnado, y lo recrea con la belleza de la palabra, como narradora.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00f3nica es el g\u00e9nero que m\u00e1s se acerca a la literatura, el m\u00e1s rico del periodismo, porque se vale de t\u00e9cnicas similares para la reconstrucci\u00f3n de escenarios, situaciones, ambientes y personajes, con un estilo libre, sin fronteras. El periodista e historiador brit\u00e1nico Timothy Garton Ash la define como \u201cla literatura de los hechos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es lo que hace Quya. Recrear los hechos con voz propia, reconstruirlos desde adentro, con las mejores figuras literarias, la utilizaci\u00f3n justa de la met\u00e1fora, la alegor\u00eda, el humor, la iron\u00eda o la paradoja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi incursi\u00f3n en el comercio callejero \u2013escribe\u2013 fue desde muy peque\u00f1a, como la de varios alte\u00f1os. Tu madre te tiene ah\u00ed adentro, en el vientre, vendiendo. Creces viendo vender y luego vendes. Ciclo de la vida aymara, supongo: vender primero en nailon, luego en un cochecito peque\u00f1o llamado \u2018burrito\u2019, luego en cochecito grande\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento el periodista cruza la delgada frontera que separa el periodismo de la literatura?<\/p>\n\n\n\n<p>A Garc\u00eda M\u00e1rquez no le cost\u00f3 trabajo cruzar el r\u00edo de la narrativa, pasar de una orilla a otra, porque hab\u00eda descubierto que la historia contada en un reportaje o una cr\u00f3nica no solo pod\u00eda llegar a ser igual a la vida, sino mejor que la vida misma. Es lo que le permiti\u00f3 escribir una cr\u00f3nica como un cuento y un cuento como una cr\u00f3nica. O una cr\u00f3nica como una novela. Como dijo Juan Villoro, Garc\u00eda M\u00e1rquez fue capaz de reportear \u201cel rumor que dejaba el az\u00facar cuando sub\u00eda a las naranjas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es lo que hace Quya Reyna. Reportea la vida de El Alto y el alte\u00f1o con el rigor del periodista, pero con la sencillez y frescura del creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Como buena periodista, mira donde nadie mira y encuentra historias donde nadie las busca, en un mundo del que se habla mucho y se conoce poco.<\/p>\n\n\n\n<p>El alte\u00f1o \u2013nos dice\u2013 es como el <em>apthapi<\/em>, \u201cun plato sin receta, uno que se construye desde lo que hay en casa, desde lo que se cosecha, dependiendo de la temporada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quya, sin embargo, nos da la receta, la va construyendo desde su propia vivencia, para vaciar en un awayu multicolor todos los elementos que conforman la urbe que la vio nacer, y ofrecernos un plato que contiene los ingredientes de todas las cosechas y temporadas de ese conglomerado humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemingway sol\u00eda recomendar a los futuros periodistas y escritores utilizar palabras sencillas y evitar expresiones ampulosas, adjetivos innecesarios, pero sobre todo les aconsejaba \u201cno buscar mirlos blancos, ni grandes tragedias\u201d, porque \u201ctodos los mirlos son negros, todas las tragedias son grandes y todos los sucesos son importantes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quya utiliza palabras sencillas, s\u00ed, y evita las expresiones ampulosas y los adjetivos innecesarios, pero encuentra mirlos blancos, como el <em>Huicho<\/em>, y convierte episodios insignificantes en sucesos, como el negocio del ba\u00f1o p\u00fablico, un negocio redondo, \u00a1de 500 pesos diarios!, porque, claro, \u201cel hombre caga todo el tiempo\u201d y necesita un ba\u00f1o para cagar cuando est\u00e1 fuera de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escrib\u00ed alguna vez, los personajes de una historia real o ficticia surgen de los pliegues de la memoria del autor, escondidos como estaban en rincones desapercibidos, para inventarse a s\u00ed mismos \u2013o reinventarse\u2013 y hacer su propio recorrido.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Quya como testigo o, si acaso, como simple amanuense que se deja llevar por sus propias criaturas, seguimos el recorrido de Don Filomeno, de Do\u00f1a Adela o de Zulma.<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda no est\u00e1 en las palabras sino en los personajes, en esos seres an\u00f3nimos, ignorados, los \u201cextra\u00f1os\u201d, como los llamaba la mam\u00e1 Adela, pero trascendentales por su filosof\u00eda de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los personajes surgen los escenarios y muchas veces son los escenarios los que recrean a los personajes. Est\u00e1n ah\u00ed a la espera de que el autor los rescate. Los paisajes se apropian de ellos, los recrean y los hacen suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que vemos en los tendidos de mercader\u00eda de las caseritas, en los gritos de los vendedores ambulantes y la m\u00fasica a todo volumen de las ferias de Villa Dolores y Ciudad Sat\u00e9lite, en la lucha del \u201ckhamaneo\u201d diario de los comerciantes minoristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Quya escribe que se qued\u00f3 muda cuando vio por primera vez la ciudad de La Paz desde la Ceja de El Alto, a la que describe con sus \u201ccasas peque\u00f1itas y edificios largos, sobresaliendo entre el paisaje\u201d, y con el Illimani \u201cbien acomodado entre las cordilleras, como si nos mostrara a esa ciudad y nos dijera: Esto es m\u00edo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La autora aborda temas lacerantes, dolorosos, dram\u00e1ticos con ternura y sentido del humor, un sentido del humor que no significa superficialidad, porque detr\u00e1s de la forma hay reflexi\u00f3n y, sobre todo, interpelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quya dice que siempre se esforz\u00f3 en desarrollar un sentido del humor muy amplio, desde lo vulgar, hasta lo m\u00e1s fino. Y, sin lugar a dudas, lo logra y con un gran estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo t\u00edtulo del libro puede llevar a equ\u00edvocos, a suponer que estamos ante un alegato pol\u00edtico. Nace de una an\u00e9cdota, del reclamo del padre a los hijos cuando dejaban restos de comida en el plato, un lujo que un pobre no se puede dar. \u00a1Pero que se creen ustedes para sobrar la comida! \u00bfSe creen hijos de Goni?, les recrimina. Cuando Quya lee por primera vez Mafalda, a sus ocho a\u00f1os, lo primero que piensa es: \u00a1C\u00f3mo es posible que no coma sopa! La sopa cuesta mucho. \u00a1Esta es otra hija de Goni!<\/p>\n\n\n\n<p>El rega\u00f1o paterno no queda en una an\u00e9cdota, porque lleva a la autora a preguntarse \u00bfqu\u00e9 significa ser hijo de Goni?<\/p>\n\n\n\n<p>Sus reflexiones, breves y certeras, nacen de su agudo sentido de observaci\u00f3n, una&nbsp; mirada cr\u00edtica, que muestra una realidad, la de El Alto y del alte\u00f1o, alejada del mito y la ideolog\u00eda, como cuando escribe que \u201cel Alto cre\u00f3 una ciudadan\u00eda a partir del dinero\u201d o cuando declara que \u201cel aimara es capitalista, pragm\u00e1tico y vela por sus propios intereses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al referirse al esp\u00edritu emprendedor del alte\u00f1o, escribe: \u201cYo creo que un hombre de El Alto no es nada si no es m\u00e1s que su vecino\u201d, porque \u201cpor eso, nada m\u00e1s que por eso un alte\u00f1o no puede vivir sin decirle a su vecino: tu envidia es mi bendici\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Activista y medioambientalista por convicci\u00f3n, reflexiona: En el mundo no hay ambientalista m\u00e1s grande que el pobre, porque est\u00e1 acostumbrado a sacar provecho de todo lo que tiene y a reciclar todo lo que llega a las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los textos de Quya son \u201ccr\u00f3nicas casi reales\u201d, como describ\u00eda Jorge Timossi a ese g\u00e9nero indefinido que navega entre el periodismo y la literatura, un g\u00e9nero sin l\u00edmites ni fronteras, que admite todos los g\u00e9neros y todos los estilos, donde la realidad se mezcla con la imaginaci\u00f3n y la no-ficci\u00f3n se confunde con la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro en la Feria Internacional del Libro de La Paz, el 5 de agosto de 2025.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al leer el libro de Quya Reyna, Los hijos de Goni, lo primero que me vino a la memoria fue una frase de Augusto Monterroso. 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