{"id":1392,"date":"2021-05-31T08:47:17","date_gmt":"2021-05-31T12:47:17","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1392"},"modified":"2026-03-19T08:50:48","modified_gmt":"2026-03-19T12:50:48","slug":"gaston-suarez-escrutador-de-almas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2021\/05\/31\/gaston-suarez-escrutador-de-almas\/","title":{"rendered":"Gast\u00f3n Su\u00e1rez, escrutador de almas*"},"content":{"rendered":"\n<p>V\u00edctor Hugo dijo alguna vez que el cuerpo humano no es m\u00e1s que apariencia, una apariencia que esconde nuestra realidad, y que la realidad no es otra cosa que el alma. Como uno de los protagonistas de sus cuentos, el actor que descubri\u00f3 la complejidad humana en los m\u00faltiples y diversos personajes que le toc\u00f3 interpretar en su larga carrera, Gast\u00f3n Su\u00e1rez se sumerge en el comportamiento de los hombres para dar raz\u00f3n al autor de <em>El Principito<\/em>, Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, cuando dijo que \u201clo esencial es invisible a los ojos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si <em>En vigilia para el \u00faltimo viaje<\/em>, su primer libro de cuentos (1963), reflej\u00f3 con hondo realismo la geograf\u00eda humana&nbsp; del ambiente minero y rural, con sus personajes de carne y hueso de las minas del sur y la campi\u00f1a chiche\u00f1a, en su segundo libro, <em>El gesto<\/em> (1969), el escritor tupice\u00f1o se sumerge en la vida interior de sus protagonistas en la b\u00fasqueda de la esencia que no alcanzamos a percibir con nuestros ojos para rescatar sus temores, sus miedos, sus resentimientos y sus frustraciones. Como dir\u00eda el fil\u00f3sofo Guillermo Francovich, antes que la realidad exterior, Su\u00e1rez \u201ccapta las almas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A Gast\u00f3n Su\u00e1rez, como record\u00e9 en alg\u00fan escrito, le gustaba vagar entre los maizales, los sembrad\u00edos de habas y los durazneros de la campi\u00f1a tupice\u00f1a, trepar los cerros colorados y zambullirse en las aguas amarillas del r\u00edo Tupiza, sumergido en enso\u00f1aciones fant\u00e1sticas, figuraciones que se plasmaron a\u00f1os despu\u00e9s en narraciones en \u201crealidades tangibles\u201d, en palabras de Francovich, relatos que expresan \u201cel prodigio de vivir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiso ser un escritor a la altura de los novelistas que alimentaban las lecturas de su madre, Mar\u00eda Paredes, una maestra rural aficionada a los autores rom\u00e1nticos franceses, quien se hizo cargo de su educaci\u00f3n y lo gui\u00f3 en el aprendizaje y sus primeras lecturas cuando abandon\u00f3 la escuela antes de terminar el ciclo primario. A\u00f1os despu\u00e9s, desert\u00f3 de todos los trabajos que le permit\u00edan ganarse el d\u00eda a d\u00eda, sabedor de que el oficio de escritor requer\u00eda de tiempo completo. Compr\u00f3 un cami\u00f3n a plazos y empez\u00f3 a recorrer el pa\u00eds como transportista.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa experiencia no solo le permiti\u00f3 conocer Bolivia de punta a punta, sino a su gente, y describir el mundo que conoci\u00f3 y vivi\u00f3 con \u201cel realismo m\u00e1s inmediato\u201d, con personajes de carne y hueso, tomados de la vida misma, porque como el actor de uno de sus cuentos que interpret\u00f3 al cura, al peluquero, al aparapita, al boxeador, al diputadillo, al tendero, al carnicero, al capataz y al mariquita, Gast\u00f3n Su\u00e1rez fue ferroviario, empleado bancario, minero, camionero, taxista, periodista, corrector de pruebas, en fin, un mil oficios, vivencias que recogi\u00f3 en <em>Vigilia para el \u00faltimo viaje<\/em>, unos relatos que Julio de la Vega enmarc\u00f3 en el \u201cboom\u201d literario latinoamericano de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los escenarios y los protagonistas del primer libro de cuentos son reconocibles, debido precisamente a su realismo, el enfoque del segundo, <em>El gesto<\/em>, es absolutamente diferente, m\u00e1s psicol\u00f3gico y, por tanto, m\u00e1s universal. Si en <em>Vigilia para el \u00faltimo viaje<\/em> el autor ve a los protagonistas desde fuera, en <em>El gesto<\/em> lo hace desde dentro, situ\u00e1ndose, como dir\u00eda Francovich, como uno de sus personajes, como \u201cun observador de las contradicciones y de las miserias de los hombres\u201d. Es pues, en palabras del cr\u00edtico \u00d3scar Rivera-Rosas, un escrutador de la \u201cintroversi\u00f3n psicol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Apela para ello, preferentemente, al mon\u00f3logo, al soliloquio, lo que le permite desarrollar \u201cconversaciones en solitario\u201d con \u00e9l mismo, para reflexionar en profundidad sobre la vida misma de los personajes, con sus \u00e9xitos y fracasos, sus penas y alegr\u00edas, que no es otra que la vida misma de cualquiera de nosotros. Sus personas hablan \u201cen voz alta\u201d, escuch\u00e1ndose a s\u00ed mismos, con expresiones y reflexiones \u00edntimas que no solo ponen de manifiesto sus pensamientos y sentimientos, sino que dan forma al argumento y al ritmo en el tejido del relato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfComprendes o no, Julia? Polvo, fin absoluto, nada. \u00bfY si realmente fuera as\u00ed? No, algo nos dice, en lo m\u00e1s hondo de nuestro ser, que los muertos, al menos en los primeros d\u00edas, y desde otras dimensiones, nos oyen y nos ven y nos comprenden\u201d, reflexiona <em>Mauricio <\/em>ante el cuerpo yacente de su esposa, <em>Julia<\/em>, en <em>Noche de duelo<\/em>, en un dram\u00e1tico soliloquio que va de la nostalgia del amor conyugal perdido a la confesi\u00f3n de la pasi\u00f3n por <em>Lorena<\/em>, la muchacha de \u201cmuslos, blancos, firmes, vibrantes\u201d, cu\u00f1ada y hermana de la difunta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAy, Julia, c\u00f3mo me duele el haberte perdido. Me gustaba desnudarte, tocarte por partes, recorrer mis manos por tus&#8230; Tu bondad, tu sabidur\u00eda, tu juventud \u201c, le dice mientras le pide perd\u00f3n. \u201cPerd\u00f3n, perd\u00f3nanos, Julia \u00bfNo es mejor que haya sucedido as\u00ed? (\u2026) Yo y Lorena\u2026 \u00a1Lorena, tu boca, tus ojos, tu cuerpo me enloquecen! \u00a1Amada, vida, sol, amor!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El soliloquio de <em>Noche de duelo<\/em>, tal vez el mejor logrado de la colecci\u00f3n de cuentos, recuerda a <em>Cinco horas con Mario<\/em>, una de las grandes novelas del espa\u00f1ol Miguel Delibes (1920-2010), igualmente apasionado por la complejidad del ser humano, que relata las confesiones de la viuda, <em>Menchu,<\/em>ante el cad\u00e1ver de su esposo<em>, <\/em>abrumada por el sentimiento de culpa. \u201cMario, anda, te lo pido de rodillas, no hubo m\u00e1s, te doy mi palabra, yo solo he sido para ti, te lo juro, te lo juro y te lo juro, por lo m\u00e1s sagrado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El soliloquio y el mon\u00f3logo no son recursos habituales en la literatura boliviana. Gast\u00f3n Su\u00e1rez los emplea con maestr\u00eda para desnudar el alma de sus personajes, para develar las cosas \u201cgraves, oscuras, misteriosas\u201d, las cosas \u201cturbadoras, turbantes, t\u00farbidas\u201d de la vida, y para mostrarnos c\u00f3mo, en palabras de San Agust\u00edn, \u201cel alma desordenada lleva en su culpa la pena\u201d. Y tambi\u00e9n, claro est\u00e1, c\u00f3mo no hay absoluci\u00f3n sin confesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre de teatro al fin, adem\u00e1s de cuentista, Su\u00e1rez maneja el di\u00e1logo con maestr\u00eda, como en <em>La ronda y Dos hermanos<\/em>, con parlamentos de gran intensidad, frases cortas y directas, sobre todo en <em>La Ronda<\/em>, que dan forma y fondo a la estructura, y sobre todo vivacidad y dinamismo al relato.<\/p>\n\n\n\n<p>No son sus \u00fanicas caracter\u00edsticas. El escritor tupice\u00f1o experimenta con la estructura de sus relatos como el orfebre con los metales preciosos, sabedor de que en la literatura importa tanto el qu\u00e9 como el c\u00f3mo, el fondo como la forma, como, por ejemplo, en <em>El diario de Mafalda<\/em>, estructurado, efectivamente, como el recuento de los \u00faltimos d\u00edas de una pavita, llamada <em>Mafalda<\/em>, en v\u00edsperas de su sacrificio en la Navidad, toda una met\u00e1fora de la vida, con su \u201ctrayectoria llena de dolor y&nbsp; muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Resultan llamativos los relatos desarrollados en un solo p\u00e1rrafo, como en <em>Hoja al viento<\/em> y <em>Mendigo en Snack Bar<\/em>. Su\u00e1rez ya hab\u00eda experimentado con esa estructura en <em>El iluminado<\/em>, una narraci\u00f3n breve muy exitosa incluida en <em>Vigilia para el \u00faltimo viaje<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los p\u00e1rrafos cortos oxigenan un texto, pero Su\u00e1rez aprovecha la ausencia de ese \u201caire\u201d para dotar a su narraci\u00f3n de dramatismo y tensi\u00f3n. Para ello apela a las frases breves, cortantes, casi telegr\u00e1ficas, y a la econom\u00eda de palabras, que marcan el relato con una prosa densa y a la vez urgente y trepidante, como en <em>Mendigo en Snack Bar<\/em>: \u201cHora tras hora parado, mirando comer, echando babas. Hambre filuda punzando mi barriga. Hambre\u2026 dormir&#8230; comer. Qu\u00e9 rico olor\u2026&nbsp; \u00a1Una caridad! \u00a1Una limosna por amor de Dios! (\u2026) Una caridad\u2026 una caridad. Un pesito m\u00e1s\u2026 listo\u2026 contento\u2026 \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1n? Comen y pasan, comen y pasan. No me miran. Malos est\u00e1n ahora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escrutador del alma, Su\u00e1rez saca a flote el resentimiento, el rencor, la avaricia y el dolor de sus personajes, pero tambi\u00e9n el amor que suele estar en la otra cara de todo comportamiento humano. Lo hace con un estilo sobrio, pl\u00e1stico y elegante, a veces perturbador como perturbadora es toda contradicci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSer o no ser, he aqu\u00ed el problema\u201d, declama <em>Filiberto Monzante<\/em>, el actor del cuento hom\u00f3nimo, al repetir la primera frase del soliloquio de <em>Hamlet<\/em>, la obra de William Shakespeare. Y en esa reflexi\u00f3n que \u201cda existencia tan larga al infortunio\u201d radica en definitiva el gran dilema de los personajes de Su\u00e1rez, los que sufren y aguantan \u201clos ultrajes y desmanes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaci\u00f3n que el paciente m\u00e9rito recibe del hombre indigno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El logro de Gast\u00f3n Su\u00e1rez es precisamente ese. Ir m\u00e1s all\u00e1 del simple hecho, m\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota, como apunt\u00f3 \u00d3scar Rivera-Rodas, para descubrir sutilmente las situaciones trascedentes que la realidad oculta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Paz, Mayo de 2021.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Pr\u00f3logo al libro<em> El Gesto.-<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Hugo dijo alguna vez que el cuerpo humano no es m\u00e1s que apariencia, una apariencia que esconde nuestra realidad, y que la realidad no es otra cosa que el alma. 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