{"id":1335,"date":"2022-02-28T16:09:44","date_gmt":"2022-02-28T20:09:44","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1335"},"modified":"2026-03-13T16:43:02","modified_gmt":"2026-03-13T20:43:02","slug":"prologo-a-la-novela-del-dictador-de-ignacio-vera-de-rada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/28\/prologo-a-la-novela-del-dictador-de-ignacio-vera-de-rada\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo a \u201cLa novela del dictador\u201d, de Ignacio Vera de Rada"},"content":{"rendered":"\n<p>Impresionados por la lectura de \u201cPatriotic Gore\u201d, los retratos de la Guerra Civil estadounidense de Edmund Wilson, el periodista, ensayista y cr\u00edtico literario que contribuy\u00f3 al lanzamiento a la fama de Ernest Hemingway, John Dos Pasos, William Faulkner y F, Scott Fitzgerald, dos de los escritores &nbsp;que marcaban el ritmo y la pauta del \u201cboom literario\u201d latinoamericano de los a\u00f1os 60 y 70, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, reunidos en el oto\u00f1o de 1967 en un pub de Hampstead, &nbsp;se propusieron reunir en un libro a varias manos una \u201cgaler\u00eda imaginaria\u201d que retratara a los dictadores latinoamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan relat\u00f3 el mexicano en un art\u00edculo escrito para The New Yok Times en abril de 1986 a prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n de <em>Yo, el supremo<\/em>, de Augusto Roa Bastos, en Estados Unidos, invitaron a sumarse al proyecto al propio \u00a0Roa Bastos, al argentino Julio Cort\u00e1zar, al venezolano Miguel Otero Silva, al cubano Alejo Carpentier, al dominicano Juan Bosch y a los chilenos Jos\u00e9 Donoso y Jorge Edwards, entre una docena de escritores que por esa \u00e9poca cabalgaban en la cresta de la misma ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno deb\u00eda escribir sobre su \u201ctirano nacional favorito\u201d. El volumen colectivo se llamar\u00eda \u201cLos Padres de las Patrias\u201d \u00a0y ser\u00eda publicado por el editor franc\u00e9s Claude Gallimard, pero el proyecto fracas\u00f3 debido a la imposibilidad de cuadrar fechas y tiempos entre los integrantes de tal abanico de escritores. A final, tres de los comprometidos escribieron su propia novela: Carpentier, <em>El recurso del m\u00e9todo<\/em> (1974); Roa Bastos, <em>Yo el supremo<\/em> (1974), y Garc\u00eda M\u00e1rquez, <em>El oto\u00f1o del patriarca<\/em> (1975). A\u00f1os despu\u00e9s, lo har\u00edan los dem\u00e1s, como el propio Vargas Llosa, con <em>La fiesta del chivo<\/em> (2000).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta Fuentes en el mismo art\u00edculo que Donoso o Edwards \u201cprometi\u00f3 enfrentarse a un dictador boliviano\u201d. No dice a quien, pero cita la frase atribuida a la madre de Enrique Pe\u00f1aranda, quien habr\u00eda dicho: \u201cSi yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente, le hubiera ense\u00f1ado a leer y escribir\u201d, que Garc\u00eda M\u00e1rquez puso en boca de la madre de su dictador. Seg\u00fan el mexicano,&nbsp; el \u201cpatriarca\u201d de Garc\u00eda M\u00e1rquez es \u201cuna suma de caracter\u00edsticas\u201d del venezolano Juan Vicente G\u00f3mez, \u201cel Pe\u00f1aranda de Bolivia\u201d, el dominicano Rafael Trujillo y de los tiranos iberoamericanos Francisco Franco y Antonio Oliveira Salazar, en tanto que el \u201cd\u00e9spota ilustrado\u201d de Carpentier es una mezcla del venezolano Antonio Guzm\u00e1n Blanco y del guatemalteco Manuel Estrada Cabrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escritores latinoamericanos han convertido el tema de los dictadores en todo un \u201csubg\u00e9nero\u201d de la literatura, el de \u201cla novela del dictador\u201d, como se le ha dado en llamar, al punto de ser catalogado como propio de Am\u00e9rica Latina, como si otros pa\u00edses de otras regiones del mundo no hubiesen sido v\u00edctimas de tiran\u00edas similares o peores a las que vivimos en nuestro continente. Tal vez porque la literatura latinoamericana no solo aborda el tema del poder, sino tambi\u00e9n el del caudillaje mesi\u00e1nico, con todos sus ingredientes surrealistas y&nbsp; folkl\u00f3ricos, o porque, como dijo Garc\u00eda M\u00e1rquez, el dictador es \u201cel \u00fanico ser mitol\u00f3gico que ha producido Am\u00e9rica Latina\u201d. Basta pensar en el venezolano G\u00f3mez, que anunci\u00f3 su propia muerte para castigar a quienes se atrevieran a celebrarla, o en el haitiano Fracois Duvalier, Papa Doc, que mand\u00f3 ahorcar a todos los perros negros de Puerto Pr\u00edncipe porque cre\u00eda que sus enemigos pol\u00edticos se hab\u00edan reencarnado en tales animales. \u00bfY acaso Trujillo no mand\u00f3 a empapelar las iglesias con la frase \u201cDios en el cielo, Trujillo en la tierra\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Si un tirano es la suma de todos, como el patriarca de Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00a0 o el \u201cd\u00e9spota ilustrado\u201d de Carpentier, o si uno de ellos resume a todos, como el Trujillo de Vargas Llosa o el Jos\u00e9 Gaspar Rodr\u00edguez de Francia de Roa Bastos, bien podr\u00eda decirse, como escribi\u00f3 el periodista y escritor boliviano Carlos Decker Molina, que toda dictadura no es otra cosa que el espejo de todas las dictaduras. Y todo dictador, para seguir con el mismo razonamiento, es un retrato del otro y una caricatura de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cualquier pa\u00eds bananero, Bolivia gener\u00f3 sus propias satrap\u00edas, dignas del realismo m\u00e1gico inaugurado por Carpentier en <em>El recurso del m\u00e9todo<\/em> y magistralmente desplegado por Garc\u00eda M\u00e1rquez en <em>El oto\u00f1o del patriarca<\/em>, para citar dos novelas emblem\u00e1ticas del \u201csubg\u00e9nero\u201d. Ha conocido, a lo largo de su historia, dictaduras y \u201cdictablandas\u201d de todo tipo y color. No hay que remontarse a los tiempos de Isidoro Belzu y Mariano Melgarejo para comprobarlo. Basta recordar el triple sexenio militar (1964-1982), que sigui\u00f3 al doble sexenio de la Revoluci\u00f3n Nacional (1952-1964), que puso en escena a una galer\u00eda de dictadores fascistas, l\u00edderes \u201csocialistas\u201d y caudillos de opereta, incluidos seis generales que se disputaron el poder y se autoproclamaron presidentes en el lapso de 24 horas, pero que no alcanzaron a colgarse la banda presidencial ni a entrar al Palacio de Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la Bolivia del t\u00f3pico, el \u201cpa\u00eds long play\u201d, la Bolivia de las \u201c33 revoluciones por minuto\u201d, como escribi\u00f3 alg\u00fan diario extranjero en alusi\u00f3n a los discos de vinilo que giraban precisamente a esa velocidad, a 33 revoluciones por minutos; el pa\u00eds de las asonadas, los motines cuarteleros y las revuelta callejeras; la Bolivia de los caudillos y caciques, como la provincia que describe \u00a0Armando Chirveches \u2013microcosmos nacional\u2013 en su novela <em>La candidatura de Rojas<\/em> (1909), un pa\u00eds donde \u201cla mayor\u00eda es una invenci\u00f3n como la del derecho divino de los reyes\u201d y donde los gobernantes \u201cson impuestos por las clases directoras, por la aristocracia del dinero y por la aristocracia del poder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con semejante galer\u00eda de personajes, llama la atenci\u00f3n que la literatura boliviana no haya incursionado en el \u201csubg\u00e9nero\u201d de los dictadores. Es m\u00e1s, volviendo a la an\u00e9cdota de Fuentes, sorprende que el escritor mexicano y su colega peruano hayan pensado en Pe\u00f1aranda como el arquetipo del tirano boliviano y tambi\u00e9n que hayan encomendado su semblanza a los chilenos Donoso y Edwards. \u00bfPor qu\u00e9 no a un boliviano? No por falta de novelistas bolivianos conocidos, por cierto. Cinco a\u00f1os antes de la cita evocada por Fuentes, Marcelo Quiroga Santa Cruz hab\u00eda recibido el premio Faulkner por <em>Los deshabitados<\/em> y antes hab\u00eda hecho amistad con varios de los futuros protagonistas del \u201cboom\u201d en el Congreso Continental de la Cultura de Santiago de Chile (1953).<\/p>\n\n\n\n<p>La historia se ha ocupado de nuestros dictadores y ofrece abundante materia prima para quien quiera incursionar con este tema en la literatura. Bastar\u00eda citar, a manera de ejemplo,\u00a0 la conocida obra de Thomas O\u2019Connor D\u2019Arlach, <em>Dichos y hechos del general\u00a0 Melgarejo<\/em>, o <em>P\u00e1ginas de sangre<\/em>, de Mois\u00e9s Alc\u00e1zar, quien dec\u00eda que \u201cla historia no ama mucho a los hombres mesurados, tocados por la mansedumbre y la benevolencia\u201d, sino a \u201clos apasionados, los aventureros del esp\u00edritu y de la acci\u00f3n\u201d, todos dignos de la mejor novela. Pero no ha sido as\u00ed. Tampoco abunda la novela hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignacio Vera de Rada asume el reto al novelar la historia de uno de los \u201cpadres\u201d de las muchas \u201cpatrias\u201d imaginadas por los dictadores bolivianos, en coincidencia con el cincuenta aniversario del golpe militar que encumbr\u00f3 al entonces coronel Hugo Banzer Su\u00e1rez. Autor de una novela (<em>Valentina y Natalia<\/em>) y un poemario (<em>Mocedades<\/em>), es la primera vez que aborda el tema pol\u00edtico desde la ficci\u00f3n. Y lo hace con una obra que desvela su contenido desde el t\u00edtulo, <em>La novela del dictador<\/em>, que alude, precisamente, al\u00a0 nombre con el que se conoce a este \u201csubg\u00e9nero\u201d literario.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien alcanz\u00f3 su apogeo con el \u201cboom\u201d de los a\u00f1os 60 y 70, al punto de ser considerada como una caracter\u00edstica de ese movimiento, la literatura sobre el tema tiene una larga tradici\u00f3n, cuyo origen se remonta, seg\u00fan algunos cr\u00edticos, a 1851, con la publicaci\u00f3n de <em>Amalia<\/em>, del periodista argentino Jos\u00e9 Marmol sobre la dictadura de Juan Manuel de Rosas.\u00a0 Ya en el siglo XX, el espa\u00f1ol Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n public\u00f3 <em>Tirano Banderas<\/em> (1926), una \u201cnovela de tierra caliente\u201d inspirada en la larga dictadura de Porfirio D\u00edaz en M\u00e9xico (1876-1911).<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos ven, sin embargo, en <em>El se\u00f1or Presidente<\/em>, del Nobel guatemalteco Miguel \u00c1ngel Asturias (1946), la primera y aut\u00e9ntica novela del dictador.\u00a0 A partir de entonces, los autores del \u201cboom\u201d, sobre todo, abordaron la desmesura de las luchas por el poder y retrataron las figuras esperp\u00e9nticas que lo ejercieron de manera desp\u00f3tica, en narraciones que conjugan la realidad con la fantas\u00eda. No hay que olvidar que Am\u00e9rica Latina hab\u00eda vivido las satrap\u00edas de los Duvalier y los Somoza, del guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, el salvadore\u00f1o Maximiliano Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez, Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, el paraguayo Alfredo Stroessner y un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos como Asturias, Carpentier y Garc\u00eda M\u00e1rquez, crearon dictadores ficticios, mezcla de diferentes personajes hist\u00f3ricos, y otros escribieron sobre tiranos concretos, como Roa Bastos, sobre Rodr\u00edguez de Francia (1816-1840), y Vargas Llosa, sobre Rafael Trujillo. Todos ellos, sin variar, mostraron, a decir de Garc\u00eda M\u00e1rquez,&nbsp; a \u201cseres end\u00e9micos del continente\u201d, representativos del&nbsp; \u201cgran animal mitol\u00f3gico de Am\u00e9rica Latina\u201d, con el \u201cnadie se mueva, nadie respire, nadie viva sin mi permiso\u201d como \u00fanica ley de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Vargas Llosa en <em>La fiesta del chivo<\/em>, una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas de su tipo, Vera de Rada pone nombre y apellido a su dictador y lo ubica en el contexto hist\u00f3rico, pol\u00edtico y social real, pero sus personajes, los \u201ch\u00e9roes\u201d que le permiten dar vida a su historia, pertenecen a la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La dictadura, para Vera de Rada, es un pretexto para analizar el tema del poder, la lucha por conquistarlo y el af\u00e1n por retenerlo, tan presente en la historia universal, pero tambi\u00e9n para abordar cuestiones m\u00e1s trascendentes vinculadas con la \u00e9tica y la filosof\u00eda, as\u00ed como con otras preocupaciones presentes en sus obras anteriores, como la teolog\u00eda y la religi\u00f3n. \u201c\u00bfNo habr\u00e1 en un ateo materialista un apetito voraz de sentir a Dios en su coraz\u00f3n, de dialogar con \u00e9l, de&nbsp; reconocerlo?\u201d, se pregunta uno de los protagonistas.<\/p>\n\n\n\n<p>No voy a privar al lector de la tarea de desentra\u00f1ar la trama de la novela, pero s\u00ed se\u00f1alar que el autor construye la historia de un periodista boliviano exiliado en Londres, que sale de Bolivia en los a\u00f1os 80, \u201csin el menor presentimiento de que no la ver\u00eda m\u00e1s en mucho tiempo\u201d, pero que retorna al pa\u00eds 35 a\u00f1os despu\u00e9s para escribir un reportaje para un importante medio europeo sobre la dictadura m\u00e1s larga que sufri\u00f3 Bolivia en el siglo XX. Es el periodismo,&nbsp; el \u201coficio que lo hab\u00eda llevado a salir de los Andes hac\u00eda tanto tiempo y de forma inesperada, el que lo lleva nuevamente hasta su tierra\u201d, y le permite reconstruir su historia personal y la del pa\u00eds de esos a\u00f1os de fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista repasa \u201cla historia real de aquellos a\u00f1os\u201d, cuando \u201cel tiempo, que macera toda circunstancia feliz o dolorosa, ya hizo su trabajo\u201d, para retratar no solo al objeto de su trabajo period\u00edstico, sino a la \u00e9poca que le toc\u00f3 vivir: Los agitados tiempos del idealismo revolucionario, de los estudiantes y obreros que pretend\u00edan tomar el cielo socialista por el asalto y del periodismo comprometido, frente a la sa\u00f1uda represi\u00f3n del r\u00e9gimen que pregonaba \u201corden paz y trabajo\u201d, cuando los disidentes sal\u00edan en la ma\u00f1ana de sus casas y no regresan en la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Es pues el retrato del dictador y su \u00e9poca. Y lo hace con la maestr\u00eda desplegada en sus obras anteriores, con \u201cel tratamiento del lenguaje, el estilo y la personalidad\u201d de cada uno de sus personajes, como escribi\u00f3 Carlos Mesa en el pr\u00f3logo de la novela <em>Valentina y Natalia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como todos los escritores del \u201csubg\u00e9nero\u201d, obsesionados con la soledad del poder, m\u00e1s que la del dictador, Vera de Rada nos muestra al general Banzer, a sus 52 a\u00f1os, bajo \u201cel peso abrumador del tiempo como un yunque en las espaldas\u201d, que \u201cse siente m\u00e1s triste y m\u00e1s solo que nunca en la soledad eterna que este mundo tiene reservada para los enanos de coraz\u00f3n\u201d; \u201cmin\u00fasculo, porque se da cuenta de que el estruendo s\u00edsmico de los aplausos escuchados durante siete a\u00f1os consecutivos fue solamente resultado de una imaginaci\u00f3n fatua\u201d, pues \u201ccuando se alcanza el poder absoluto, ya no se tiene contacto con la realidad, y \u00e9sta es la peor soledad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Muestra \u201cel infortunio de ser mortal\u201d, porque no solo conoce \u201clas amarguras del mando supremo\u201d, sino \u201clos sufrimientos de un coraz\u00f3n que se cree amado pero que en realidad est\u00e1 m\u00e1s solo que nada en el mundo\u201d, que tiene \u201cla amistad pura de un amigo frente a la perfidia de mil lacayos\u201d, \u201clas intenciones reprimidas de quienes medran a su sombra y lo repudian a sus espaldas\u201d. Y por a\u00f1adidura, conoce el amor, \u201cno de quien fue art\u00edfice del golpe y duerme todas las noches a su lado, sino de Ella\u201d, la amante clandestina.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el \u201cChivo\u201d de Vargas Llosa, el boliviano sab\u00eda que la pol\u00edtica es abrirse paso entre cad\u00e1veres, y como el \u201dSupremo\u201d de Roa Bastos, que poder hacer es hacer poder, pero a medida que transcurre el tiempo ve que \u201cla perfidia se agranda en la casa presidencial\u201d, que las &nbsp;murmuraciones crecen en el palacio!\u201d, y que tambi\u00e9n \u201cse agrandan la codicia vestida de adulaci\u00f3n y el servilismo matrero que tiene tiene deudas con las justicia y busca el amparo de la poder y la impunidad\u201d. Es el declive del patriarca, tanto o m\u00e1s desolador que el oto\u00f1o pace\u00f1o,<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiante de Derecho, periodista, reportero del diario <em>Presencia<\/em>, promotor de un peri\u00f3dico clandestino para enfrentar a la dictadura y redactor de una radio minera, el protagonista, Emilio Saavedra del Villar, que en el exilio europeo escribir\u00eda para <em>El Pa\u00eds<\/em> de Madrid y <em>The Sun<\/em> de Londres, refleja muy bien al periodismo comprometido y combativo de la \u00e9poca. \u201cEl periodismo, el verdadero y buen periodismo, no debe ser imparcial pero s\u00ed independiente, libre y aut\u00f3nomo\u201d, reflexiona. Desde la radio minera, busca realizar una \u201ccomunicaci\u00f3n horizontal\u201d, sin superiores ni inferiores, para \u201cdemocratizar la comunicaci\u00f3n\u201d, una \u201cforma contestar\u00eda\u201d para hacer frente a los \u201cflujos de informaci\u00f3n unidireccional\u201d de los medios convencionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera de Rada conjuga la cr\u00f3nica con la narraci\u00f3n literaria, pero tambi\u00e9n con la reflexi\u00f3n, algo poco com\u00fan en este tipo de literatura, a trav\u00e9s de fragmentos del&nbsp; diario personal del protagonista, a manera de vi\u00f1etas intercaladas en el texto, que denomina \u201cIllim\u00e1nicas\u201d, en las que el autor despliega su pensamiento, pero tambi\u00e9n rinde homenaje a esa una mole ic\u00f3nica que \u201cha visto todo\u201d de La Paz, unas ciudad que \u201cno se la entiende, sino se la siente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela refleja tambi\u00e9n la frustraci\u00f3n y desilusi\u00f3n de una juventud que crey\u00f3 en la revoluci\u00f3n.&nbsp; \u201cSoy de izquierda y creo que morir\u00e9 si\u00e9ndolo, porque creo que aunque el comunismo sea una utop\u00eda, las utop\u00edas son necesarias porque impelen al ser humano hacia un ideal\u201d, dice el protagonista al inicio de la lucha antidictatorial, para terminar pregunt\u00e1ndose, antes de salir rumbo al exilio: \u201c\u00bfNuestro fin es el socialismo o la democracia?\u201d, porque \u201chab\u00eda algo m\u00e1s que todas esas mentiras y falacias que nos trag\u00e1bamos candorosamente de j\u00f3venes: la dictadura, una dictadura despiadada y corrupta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El dictador de Verada de Rada no es el collage que retrata al \u201c\u00fanico personaje nuevo que hemos inventado en Latinoam\u00e9rica\u201d, en el que confluyen las locuras, obsesiones y satrap\u00edas de sus cong\u00e9neres latinoamericanos, el anciano que muere en su cama o a manos de sus enemigos pol\u00edticos, sino el que cae derribado por la resistencia popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el ciclo del \u201c\u00fanico ser mitol\u00f3gico que ha producido Am\u00e9rica Latina\u201d a\u00fan no ha concluido y\u00a0 \u201cla literatura no ha conseguido todav\u00eda hacerlo m\u00e1s humano que la realidad\u201d, como dice Garc\u00eda M\u00e1rquez, tambi\u00e9n es cierto la democracia est\u00e1 logrando erradicarlo. Y qu\u00e9 bueno que la literatura no haya conseguido \u201chumanizarlo\u201d. Novelas como la de Ignacio Vera de Rada lo ponen en su lugar: en el museo hist\u00f3rico de la infamia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Paz, febrero de 2022.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impresionados por la lectura de \u201cPatriotic Gore\u201d, los retratos de la Guerra Civil estadounidense de Edmund Wilson, el periodista, ensayista y cr\u00edtico literario que contribuy\u00f3 al lanzamiento a la fama de Ernest Hemingway, John Dos Pasos, William Faulkner y F, Scott Fitzgerald, dos de los escritores &nbsp;que marcaban el ritmo y la pauta del \u201cboom &hellip; <a href=\"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2022\/02\/28\/prologo-a-la-novela-del-dictador-de-ignacio-vera-de-rada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Pr\u00f3logo a \u201cLa novela del dictador\u201d, de Ignacio Vera de Rada<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-prologos"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1335"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1335\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1336,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1335\/revisions\/1336"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}