{"id":1291,"date":"2023-03-31T12:20:22","date_gmt":"2023-03-31T16:20:22","guid":{"rendered":"https:\/\/desdeeltejado.com\/?p=1291"},"modified":"2026-03-13T15:42:58","modified_gmt":"2026-03-13T19:42:58","slug":"presentacion-del-libro-escape-a-los-andes-de-robert-brockmann-y-raul-penaranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desdeeltejado.com\/index.php\/2023\/03\/31\/presentacion-del-libro-escape-a-los-andes-de-robert-brockmann-y-raul-penaranda\/","title":{"rendered":"Escape a los Andes, de Robert Brockmann y Ra\u00fal Pe\u00f1aranda*"},"content":{"rendered":"\n<p>El fil\u00f3sofo e historiador escoc\u00e9s Thomas Carlyle dijo alguna vez que la biograf\u00eda es una suma de an\u00e9cdotas. Son las an\u00e9cdotas, entendidas como hechos o detalles circunstanciales, las que finalmente conforman el derrotero de esa gran cr\u00f3nica que es la vida de una persona; y es el entorno social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, religioso, etc., el que matiza y da sentido a esos peque\u00f1os acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente una an\u00e9cdota lo primero que escuch\u00e9 siendo ni\u00f1o sobre Mauricio Hochschild, una an\u00e9cdota que refleja muy bien la idea que se ten\u00eda entonces de ese empresario minero, como un emprendedor audaz, &nbsp;un hombre que ten\u00eda como \u00fanico l\u00edmite su propio inter\u00e9s, que levant\u00f3 un imperio de la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 la an\u00e9cdota en una de las tantas sobremesas familiares despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n del 9 de abril de 1952, cuando la nacionalizaci\u00f3n de las minas era uno de los temas dominantes de toda conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre, que a la saz\u00f3n era gerente del Banco Minero en Potos\u00ed, la hab\u00eda escuchado a su vez de boca de uno de los miembros de la familia Soux, probablemente del patriarca del clan, Louis, que, como bien relatan los autores del libro que hoy presentamos, hab\u00eda conformado con Hochschild, en 1929, la Empresa Minera Unificada para explotar el Cerro Rico, con Hochschild como socio mayoritario.<\/p>\n\n\n\n<p>Hochschild, seg\u00fan contaba Soux, cre\u00eda que el subsuelo de la ciudad de Potos\u00ed guardaba una gran riqueza minera y que una de sus ideas era trasladar la ciudad entera, con monumentos y todo, a Miraflores, un balneario de aguas termales y clima benigno, ubicado a 24 kil\u00f3metros de la Villa Imperial, para explotar los yacimientos supuestamente ubicados debajo de los cimientos de la urbe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l cre\u00eda que ganaban todos, los potosinos, con un mejor clima, y su empresa, por supuesto, con la riqueza del subsuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil saber si realmente el minero alberg\u00f3 alguna vez dicha idea o si es parte de la leyenda que rodea a su incre\u00edble vida, pero quienes lo conocieron lo ten\u00edan por cierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Que alguien pensara que un empresario era capaz de demoler una ciudad para extraer las riquezas de su vientre, revela muy bien la imagen que se ten\u00eda de \u00e9l en la industria minera.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien ha dicho que \u201cla leyenda corrige la historia\u201d. Y Hochschild era un hombre de leyenda, una leyenda negra, por cierto, pero ah\u00ed qued\u00f3, porque separar la historia de la leyenda no es tarea f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en alg\u00fan lugar creci\u00f3 la leyenda fue en mi pueblo, Tupiza, porque Tupiza fue sede de la segunda oficina \u2013oficina entre comillas\u2013 que abri\u00f3 el empresario en Bolivia, despu\u00e9s de Oruro, en 1923; es decir, dos a\u00f1os despu\u00e9s de haber llegado a Bolivia, como bien registran Ra\u00fal y Robert.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no solo por eso, sino tambi\u00e9n por su aterrizaje posterior en Huanchaca y Pulacayo, minas muy vinculadas geogr\u00e1fica e hist\u00f3ricamente a Tupiza.<\/p>\n\n\n\n<p>Hochschild se inici\u00f3 como rescatador o \u201crescatista\u201d de minerales en Oruro y Tupiza. No eran propiamente oficinas las que abrieron en ambos lugares, sino simples galpones para almacenar&nbsp; mineral.<\/p>\n\n\n\n<p>Como bien dicen los autores, las oficinas locales de la empresa eran expresi\u00f3n de la \u201cgris frugalidad\u201dde su due\u00f1o, porque \u201ca menudo se reduc\u00edan a un solo ambiente con su correspondiente almac\u00e9n, que en la puerta ten\u00eda un letrero con la glosa: \u201cSe compran minerales\u201d, y eran atendidas por uno o dos empleados.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed era la oficina de Tupiza. Alguna vez me la mostr\u00f3 mi padre: \u201cEste era el almac\u00e9n de Hochschild\u201d, me dijo. Era una casa vieja, ubicada cerca de la plaza, que probablemente en su d\u00eda llev\u00f3 el letrero de \u201cse compra minerales\u201d como \u00fanica identificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hochschild, hay que reconocerlo, no solo luch\u00f3 contra los prejuicios antisemitas, sino tambi\u00e9n contra la imagen que se ten\u00eda de \u00e9l como un aventurero, un negrero y explotador extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>Y algo peor en la Bolivia minera de la \u00e9poca: la del \u201crescatista\u201d, el empresario holgaz\u00e1n, que sin hacer nada y desde una oficina se aprovechaba del minero productor, pag\u00e1ndole precios irrisorios por su mineral para exportarlo y revenderlo en el mercado internacional a precios reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Era cierto que era una \u00e9poca en que no exist\u00edan laboratorios, ni en Oruro ni Potos\u00ed y mucho menos en Tupiza, para determinar la ley del mineral. El \u201crescatista\u201d o \u201crescatador\u201d lo hac\u00eda a ojo de buen cubero, pero, por lo general, por no decir siempre, el ojo beneficiaba al cubero y nunca al productor, quien deb\u00eda conformarse con lo que le ofrec\u00edan: Lo tomas lo dejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como bien dicen los autores, Hochschild descubri\u00f3 un fil\u00f3n hasta entonces despreciado: la compra y exportaci\u00f3n de los minerales de baja ley, negocio del que lleg\u00f3&nbsp; a tener el monopolio y sobre el cual construy\u00f3 su imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que recordar, y as\u00ed lo hacen los autores del libro, que hasta entonces Bolivia exportaba \u00fanicamente minerales de alta ley, del 60 al 65 por ciento. Hochschild demostr\u00f3 que no hab\u00eda por qu\u00e9 ponerle mala cara a los concentrados pobres, menores al 50%, a los que gen\u00e9ricamente se denominaba \u201cescoria\u201d, compuesta por los restos de la explotaci\u00f3n minera, las colas y desmontes que quedaban de la extracci\u00f3n de los minerales \u201climpios\u201d y de alta ley.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cComo inesperado efecto carambola \u2013escriben Ra\u00fal y Robert\u2013, Hochschild abri\u00f3 nuevos mercados&nbsp; para la miner\u00eda boliviana en su conjunto, que fueron aprovechados durante varias d\u00e9cadas hasta el derrumbe del mercado a mediados de 1985\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es cierto. El empresario minero logr\u00f3 persuadir a la fundidora alemana Berzelius de construir una planta en Hamburgo para tratar el esta\u00f1o boliviano de baja ley, que hasta entonces era descartado por productores y comercializadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Pati\u00f1o fue el \u201crey del esta\u00f1o\u201d, yo dir\u00eda que Hochschild fue el \u201crey de la escoria\u201d. Y no lo digo de forma peyorativa, sino porque mont\u00f3 su imperio en la compra y exportaci\u00f3n de los minerales de baja ley, hasta entonces despreciados, y por su empe\u00f1o emprendedor para encontrarles nuevos mercados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no fue el \u00fanico \u201cefecto carambola\u201d de ese emprendimiento. Como dec\u00eda mi padre, que fue uno de los fundadores del Banco Minero, Hochschild, tal vez sin quererlo ni pensarlo, dio raz\u00f3n a quienes postulaban la necesidad de recuperar el rescate de los &nbsp;minerales de baja ley para ponerlo en manos del Estado, una idea que se concret\u00f3 en 1936 con la creaci\u00f3n del Banco Minero por el gobierno de Germ\u00e1n Busch.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el Banco Minero el que empez\u00f3 a quitarle los clientes a Hochschild, al reconocerles precios justos, acordes con la ley de sus minerales, y otorgarles cr\u00e9ditos y anticipos para su producci\u00f3n, algo que evidentemente no hac\u00eda ning\u00fan rescatista.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto quiero decir que, a\u00fan antes de la nacionalizaci\u00f3n de las minas del 31 de octubre de 1952, Busch hab\u00eda nacionalizado virtualmente uno de los pilares del imperio de&nbsp; Hochschild: la comercializaci\u00f3n de los minerales de baja ley.<\/p>\n\n\n\n<p>La leyenda de Hochschild, como ya dije, no naci\u00f3, pero s\u00ed creci\u00f3 en Tupiza, tanto por su trabajo como rescatador de minerales como por la cercan\u00eda de Huanchaca y Pulacayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, uno de sus dos propietarios, Gregorio Pacheco \u2013el otro era Aniceto Arce, dos mineros que gobernaron Bolivia\u2013 naci\u00f3 en Livi Livi, una aldea cercana a Tupiza, con familiares en Tupiza, entre ellos su primo Rudecindo Salazar, bisabuelo m\u00edo, quien lo colabor\u00f3 en sus negocios mineros.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la dinast\u00eda de los Aramayo, igualmente tupice\u00f1a, cuyo patriarca, Don Jos\u00e9 Avelino, tiene una estatua en la plaza principal del pueblo, Hochschild siempre fue un hombre resistido, precisamente por la mala fama de sus negocios como rescatador de minerales. Y no se lo conoc\u00eda por otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que ni en Tupiza ni en ninguna otra parte de Bolivia se hab\u00eda escuchado hablar, hasta hace muy poco, de esa otra faceta de la vida del empresario minero, no al menos con la amplitud y el detalle que hoy nos ofrecen los autores de <em>Escape a Los Andes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, claro, cuesta creer que el hombre que salv\u00f3 a 12.000 jud\u00edos del holocausto, el que gast\u00f3 recursos de su propio peculio, el que viaj\u00f3 de aqu\u00ed para all\u00e1 para lograrlo, el que distrajo tiempo de su trabajo empresarial para convencer a la comunidad internacional de la necesidad de apoyar esa noble causa, sea el mismo que pagaba, y a rega\u00f1adientes, cincuenta centavos de d\u00f3lar de salario mensual a sus trabajadores, los mineros que hicieron posible la acumulaci\u00f3n que le permiti\u00f3 erigir su imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no me refiero \u00fanicamente al empresario que no dej\u00f3 nada en el pa\u00eds al que deb\u00eda su fortuna, sino tambi\u00e9n al padre de familia que deshered\u00f3 a su \u00fanico hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hochschild lleg\u00f3 a ser el segundo hombre m\u00e1s rico de Bolivia y su empresa una de las m\u00e1s importantes de Am\u00e9rica. Para 1927, seg\u00fan \u201cEscape a los Andes\u201d, su grupo exportaba entre 90.000 y 100.000 toneladas anuales de minerales y concentrados. Controlaba un tercio de la producci\u00f3n boliviana de esta\u00f1o, el 90 por ciento de las exportaciones de plomo, zinc y plata, y el grueso de la producci\u00f3n de tungsteno y antimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, Bolivia no era el mejor pa\u00eds para recibir a los jud\u00edos que escapaban de la Alemania nazi. Todo lo contrario. Era uno de los puntos m\u00e1s remotos y pobres del planeta. Por a\u00f1adidura, sal\u00eda derrotada de una guerra. No era pues el mejor lugar para recibir a miles de desocupados, que llegaban, adem\u00e1s, con el estigma antisemita que los se\u00f1alaba como gente indeseable, perteneciente a una raza moral e intelectualmente inferior.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos bolivianos pobres, como bien dicen los autores, los jud\u00edos, incluso los desheredados, eran ricos, porque eran percibidos como blancos y europeos, como gringos, y seg\u00fan esa visi\u00f3n, no hay gringos pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>No ten\u00edan d\u00f3nde ir. EEUU no quer\u00eda flexibilizar su sistema de cuotas migratorias, puesto que ten\u00eda m\u00e1s de 10 millones de desocupados, y Argentina y otros pa\u00edses hab\u00edan cerrado sus puertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia abri\u00f3 sus fronteras en ese momento, gracias a la comprensi\u00f3n del gobierno de Germ\u00e1n Busch. No solo a los jud\u00edos, sino tambi\u00e9n a los perseguidos pol\u00edticos, a socialdem\u00f3cratas y comunistas, cuyas vidas tambi\u00e9n corr\u00edan peligro. Eso coloc\u00f3 a Bolivia, como bien dicen los autores, como el mayor receptor de refugiados en las Am\u00e9ricas, con excepci\u00f3n de Estados Unidos, durante 1939, y uno de los m\u00e1s altos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso es notable la labor de Hochschild, notable y tit\u00e1nica, que logr\u00f3 salvar a miles de vidas del holocausto.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn de Hipona dijo que Dios, cual alfarero, hizo al hombre de barro. Como sabemos, la arcilla presenta diversas coloraciones, seg\u00fan las purezas e impurezas que contiene, que van desde el rojo anaranjado hasta el blanco. El hombre se muestra en su vida como la arcilla, con el rojo de la impureza y el blanco de la pureza, o la amalgama de ambos. No es del todo bueno ni del todo malo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se equivocar\u00e1 quien piense que la reivindicaci\u00f3n de la labor humanitaria del empresario, en la biograf\u00eda que hoy presentamos, es una hagiograf\u00eda. Y ese es uno de los muchos m\u00e9ritos del libro, porque presenta las dos caras del personaje, sus luces sin ocultar sus sombras, que es lo que corresponde a un historiador.<\/p>\n\n\n\n<p>Thomas Carlyle, a quien cit\u00e9 al iniciado de esta exposici\u00f3n, dijo tambi\u00e9n que \u201cning\u00fan hombre vive en vano\u201d, y que la historia del mundo no es otra cosa que el conjunto de biograf\u00edas de los grandes hombres. Y de algunos que no lo son, digo yo, seg\u00fan qu\u00e9 se entienda por gran hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y este es otro m\u00e9rito del libro de Ra\u00fal y Robert. <em>Escape a los andes<\/em> no es la biograf\u00eda de un hombre. Mejor dicho, no es \u00fanicamente la biograf\u00eda de una persona. Es el retrato de una \u00e9poca, de un pa\u00eds, Bolivia, en determinado momento de su historia, que no se explica sin la vida de los hombres y mujeres que participaron, para bien o para mal, en su construcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia del personaje es apasionante y el relato lo es a\u00fan m\u00e1s. Le\u00ed las 510 p\u00e1ginas del libro en 48 horas, porque la lectura te atrapa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dejar el rigor acad\u00e9mico que implica todo trabajo hist\u00f3rico, Ra\u00fal y Robert han logrado combinar exitosamente el periodismo de investigaci\u00f3n, igualmente riguroso y documentado, con el narrativo, apelando a sus mejores g\u00e9neros: la cr\u00f3nica y la semblanza, en un texto en el&nbsp; que se reconoce la mano y el oficio de ambos autores.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no lo digo por deformaci\u00f3n profesional, pero tampoco puedo dejar de juzgar como periodista el trabajo de dos periodistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00f3nica es un relato que busca recuperar laatm\u00f3sfera ylasemociones<strong>, <\/strong>loscoloresde un acontecimiento, para recrearlosen un texto. Es lo que he encontrado en las descripciones del libro. Los autores combinan la informaci\u00f3n con las im\u00e1genes y los elementos deambiente, lasreferencias de\u201ccolor\u201d, los &nbsp;testimonios de los protagonistas, las an\u00e9cdotas, losdetalles de\u201cinter\u00e9s humano\u201dy sus observaciones y reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo podr\u00eda decir de los perfiles de sus personajes, sus historias de vida, que se entrelazan con el relato en un gran mosaico, que nos permite reconstruir de manera viva ese pedazo de historia.<\/p>\n\n\n\n<p>He sentido el padecimiento de los Anke, metidos en un b\u00fanker del gueto de Varosvia,&nbsp; con otros 25 jud\u00edos, mientras afuera se escuchaban explosiones y disparos, y el horror que vivieron a su salida con las manos en alto, tras la rendici\u00f3n de los heroicos &nbsp;militantes de la resistencia, para comprobar c\u00f3mo las llamas de los incendios manchaban con colores rojizos y anaranjados el cielo de la primavera de Varsovia, mientras decenas de soldados dirig\u00edan sus lanzallamas a los s\u00f3tanos donde se presum\u00eda que hab\u00eda personas ocultas; para observar a los ni\u00f1os fam\u00e9licos que recorr\u00edan llorando las calles en busca de sus padres y los&nbsp; cientos de cad\u00e1veres, muchos carbonizados, yacentes sobre el pavimento.<\/p>\n\n\n\n<p>He visto como en una pel\u00edcula, gracias a la descripci\u00f3n de los autores, al muchacho que portaba una bicicleta, una m\u00e1quina de escribir, un voluminoso libro y un peque\u00f1o morral con unas pocas mudas de ropa, a bordo del barco Orazio, en plena alta mar, un joven pasajero que no era otro que Werner Guttentag.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a Elly Wolfinger, una joven atractiva, de ojos profundos, labios carnosos, sedosa cabellera oscura y cuerpo proporcionado; y a Gretel, la cantante de arias, mujer llena de energ\u00eda, sensual, dispuesta a vivir la vida al m\u00e1ximo, de ojos y cabello oscuros que le daban un aire de gitana, de mirada sexy y personalidad avasalladora, que se sac\u00f3 la loter\u00eda en Oruro, entre otros migrantes que lograron salir del infierno para trasladarse a Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes conocimos el exilio sabemos de la angustia que sufre un perseguido en la b\u00fasqueda de un pasaporte o una visa que le salve del odio o la represi\u00f3n en su pa\u00eds o en el extranjero. Ta vez por eso y por los magistrales relatos, me ha conmovido la descripci\u00f3n de la felicidad con la que los jud\u00edos recib\u00edan la visa salvadora para viajar a Bolivia. Y por eso mismo valoro la acci\u00f3n de su salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Luis Borges dijo alguna vez que \u201cel tiempo es el mejor antologista, o tal vez el \u00fanico\u201d, y por extensi\u00f3n, el mejor historiador y el mejor bi\u00f3grafo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien podr\u00edamos decir que hoy, tres cuartos de siglo despu\u00e9s, Brockcmann y Pe\u00f1aranda han logrado escribir una importante p\u00e1gina de la historia boliviana, alejada de la leyenda y despojada de los prejuicios que la acompa\u00f1aron durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo han hecho de manera magistral. Con el rigor del historiador y el talento del periodista.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro <em>Escape a los Andes<\/em>, el 21 de marzo de 2023.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo e historiador escoc\u00e9s Thomas Carlyle dijo alguna vez que la biograf\u00eda es una suma de an\u00e9cdotas. 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